viernes, 20 de enero de 2017
Un caracol
y una hormiga
en un barco de papel,
-que alguien,
el verano pasado,
dejó sobre la arena
olvidado-,
se fueron
a navegar.
Así.......
en un barco
construido
con un pliego
de papel,
está alegre parejita,
se fue
como en un bajel.
Entre el infinito
azul,
las puntillas
de las olas,
los ojos
de las sirenas
y un mucho
de imaginación,
nuestros queridos
amigos
casi lloran
de emoción.
Pero el caracol
un día,
se quejó
de escalofríos.
La hormiga,
muy preocupada,
buscó
una explicación.
Se asustó
al darse cuenta
que aquellas letras
escritas,
en el barco de papel,
no las podía leer.
Quiso el azar,
por fortuna,
que un marinero
al ver el papel flotando
se acordara
de la flota
que de niño
construyó.
Lo cogió
entre sus manos
y en su barco
lo metió.
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