Tengo que descansar
de los s bajos fondos Madrileños
de los tiempos de mi juventud
descritos con pericia
por Umbral en"El Giocondo".
Me sobrepasa.
Quiero seguir por el léxico
y las excelentes descripciones
pero esa sordidez
Es demasiado para mí impresionabilidad
y es don que Dios me dió
de transformarlo todo
en límpidas imágenes.
No puedo.
No puedo de momento con ello.
Pero volveré.
Reconozco que es un libro de altura.
Dorita.
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