Es verdad.
La contracción de los músculos
de las cara
en esos empedernidos
fumadores de puros
era todo un espectáculo.
Me quedo con las ganas
de verdad imágenes de insectos
succionando
el néctar de las flores.
Para comparar,vamos.
Lo de los anteriores era increíble.
Seguían y seguían
conteniendo la respiración
hasta que no podían más.
Nunca se quedaban satisfechos
con lo introducido.
Un espectáculo.
Dorita.
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