Y hace falta serlo
para estar dentro del rebano.
No ser borregos
y salir de él.
Cuando
nos lleva al precipicio.
Es de valientes.
Sobretodo cuando la vida propia
se ha fundamentado
en algo que se creía a pies juntillas
era lo mejor.
Al descubrir que no,
abandonar el rebaño
es un acto heroico.
Por todo lo que ellos supone.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario