Aquí estoy
tomando un café
y con Yaqui
a distancia prudencial
disfrutando del frescor de las baldosas
y mirándome con ternura.
Le suelo dar desmenuzada,
anda mal de dientes y ojos,
la galletita que suelen ponernos
al lado del café.
Para mí...
solo y sin azúcar.
Este ya ,por el cálculo de los hombres,
debe de andar por los 127.
Eso dice su amo.
Santos es la teleche.
Anticlerical,descarado.
Todo un caso pero le tengo cariño.
Bastante mayor y muy trabajado.
Albañil.
Pasa de los ochenta y sigue yendo
con otros más jóvenes
al nacimiento del Ebro
a coger cangrejos.
Yo creo que son mezcla de los
autóctonos y esos otros
que en su día introdujeron en los ríos.
Se los compro.
No tan sabrosos como los de la infancia.
Me permiten saborearla.
También va a setas.
Trae unas que yo anteriormente
no había comido pero son deliciosas.
A lo que iba.
Yaqui y Santos forman una unidad.
Dorita.
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