¡Cuántas alegrías
me está proporcionando
este libro!.
Automáticamente a la infancia.
La IA me dice que son muy poco
usadas.
Mi abuela todas las mañanas
me llamaba al orden diciendo:
"Nada de hacer un rebujo
con el pijama,hay que doblarlo
perfectamente o un día
te lo tiro por la ventana".
Lo hizo ,lo hizo y se rió de mi todo
el pueblo.
Llegó la noche con su rocio.
Al irme a acostar no estaba mi pijama.
Tuve que bajar a por él
a la huerta de la Nuncia,
la que linda con nuestra casa
y la que atrapó el pijama
lanzado con furia por mi abuela.
Dorita.
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