Así de pronto
me llegó a mientes la palabra güito.
La descubrí en el internado
de Valladolid.
¡Qué gracia me hacía
escucharla de mis amigas
Vallisoletanas!.
Nunca me atreví a usarla en Rucandio.
¡Buenos son!.
Me hubieran llamado
"La güito".
Dorita.
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