Cuando era pequeña
me encantaba ver
en las fiestas de los pueblos
Como los hombres jugaban
a las tabas.
Me llamaba la atención
que había dinero.
Mi tío Profirio era el mejor.
No sé cómo se las arreglaba
pero casi siempre ganaba.
Los niños también jugábamos.
A mí me encantaban
esos huesecillos.
Me parecían preciosos.
Cuando en algún guiso,
sobretodo en el patorrillo ,aparecía alguno
me provocaba emoción.
Me aplicaba con tesón
a ir sacando los restos que quedaban
sobre sus partes:carne,hoyo,panza
y correa.
Dorita.
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