En una ocasión
yo creí ver cómo un tractor
le pasaba por encima.
Tuvo que ser un engaño de los sentidos.
Sino estaría muerto.
Lo conté en casa pero no lo creyeron.
Casi me muero del susto.
Pero ahí no quedabs la cosa.
Yo creo que él disfrutaba viendo
como yo me angustiaba.
Si a esto juntamos
los innumerables disgustos
por los supuestos pecados
mi infancia fue un sin vivir.
No salía del llanto.
Yo creo que me salvo la vida el internado.
Lo.que para otras niñas
fue casi una tragedia,
para mí liberación.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario