Y sigue lloviendo.
Y eso que decían que a las diez
paraba.
¡Qué va!.
Aquí estoy,
secuestrada por mí misma.
Esperando que escampe
para poder salir a la calle
sin paraguas
y con unas bonitas deportivas
de color verde esmeralda
que me chiflan.
Me niego a salir a la calle
con las botonas de invierno.
Dorita.
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