lunes, 4 de mayo de 2026

Gumersinda

 Me la encontré está mañana 

en un centro comercial.

Mujer de oro.

Se casó e inmediatamente 

tuvieron que realizar a su marido 

trasplante de corazón.

No tuvieron hijos.

Un buen día es consciente 

que a los niños de la cubana

que acababa de llegar a vivir

en la casa puerta con puerta

los estaban alimentando

a base de puré de patata de bolsa.

Se atrevió a decirle a la tal mujer 

que sí quería podía darles de comer

de vez en cuando.

El más pequeño un bebé.

Se le abrieron los cielos.

No solo no dijo que no sino que 

se les dejó para siempre.

Al principio eran largas temporadas 

en Cuba y después quien sabe dónde.

No sé si Paco Lobatón 

podría encontrarle.

Los niños ya acabaron en la universidad 

y trabajando.

A ella esta mañana

con la sonrisa de siempre pero

acachapandado

y es que el tiempo no perdona

ni a las personas excepcionales.

Dorita.

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