Jugábamos las niñas pequeñas,
en Rucandio,a abrir capullos
de amapolas.
Para nosotras un método adivinatorio
para conocer
Como iba a ser nuestra vida
en el futuro.
Si al abrirlos aparecían los pétalos
de color rojo significaba
que nos pasábamos.
Si rosa solteras
y si blancos monjas.
No me gustaba mucho este juego
porque ya pensaba
que el color dependía
de si eran grandes o pequeños
los capullos.
Dorita.
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