miércoles, 6 de mayo de 2026

Los árboles,la víbora,el tractor, el Citroën de mi padre...

 Y que sé yo cuántas cosas más.

A los árboles todos nos subíamos.

Yo no pasaba de la zona central

donde se bifurcan las más grandes.

Él nada de eso

hasta las más altas y delgadas.

La verdad es que nunca se cayó.

Seguro que tenía muy buenos reflejos,

sino no me lo puedo explicar.

Tenía la habilidad de coger

con tanta delicadeza a las víboras

por si cabecita 

que jamás le picarón.

No lo podía entender.

Hasta las personas mayores me avisaban

de cuando mi hermano acudía 

a la alcantarilla de la Nuncia.

Allí siempre acudían 

buscando restos de comida.

Dorita.

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