La golondrina
Mi amiga la golondrina
goza de una cola fina.
En las tardes de verano,
cuando la cigarra canta,
sube volando hasta el cielo,
junto a las nubes más altas.
Cogen algodones blancos,
los estiran, los retuercen.
Una hebra,
otra más.
Van fabricando un ovillo
para tejer la cunita
de los nuevos pajarillos.
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