En la trastienda,
del alma,
no quiero ya
rebuscar.
El día,
de hoy,
claridad.
Los pájaros
andan cantando
Las mariposas
volando
Yo no necesito más.
Dorita.
El engaño,
la ficción,
el desencanto,
se escapan
por el río rodando.
Cuando el agua corre
limpia,
pura,
contempló los guijarros
con ternura.
Cuando la tormenta
desemboca en barrizal,
enturbia mi mirada,
todo confusión,
todo oscuridad.
Dorita.
No necesito cobijo.
Tengo manos,
tengo una madeja desenredada;
con esta lana
estoy tejiendo mi bufanda.
Dorita.
Esta Navidad
ni nieva,
ni llueve,
ni hace viento.
Vivimos bajo el influjo
de una inusitada calma.
No se puede decir
"calma chicha".
Es otra calma
difícil de definir.
Tal vez,
fácil de interpretar.
Dorita.
Al llegar la Navidad
alegría y pánico
mitad por mitad.
Todos juntos,
en familia,
y yo sin saber estar.
En una ocasión,
las niñas espectantes
atendían concentradas
a mis perlas;
así las solían llamar.
Si todo el mundo
la teme
por algo será.
Este año excepción.
Encontré caracoles
para la ocasión.
Aquello trajo la infancia.
El "paraíso perdido"
resucitó la inocencia
que buscando juego y luces
nos llevó a la Catedral.
Su imagen irreal,
mejor sobrenatural.
Fotos van y fotos vienen.
El tiempo transcurriendo
y yo logré sobrevivir
a una Nochebuena especial.
Dorita.
Salta muchacho,
salta.
En este lado hay tierra,
árboles,
verde.
En el otro también.
Salta,
no mires abajo.
Olvida
el rojo volcán.
Salta ahora
que la abertura es estrecha.
Si no lo haces ahora
no lo harás jamás.
Dorita.
La verdad más pura.
No exige,
no duda.
Perdura.
No ,para el mediocre templado.
Ni se agobia,
ni se angustia,
ni se deprime.
En él cabe la pasión humana,
también la sobrehumana.
Es un romper
con el tiempo
aprendido y enseñado.
Sentir presencia
en el otro,
sabiendo que es uno mismo.
La belleza del volcán.
El relámpago y el trueno.
Sacudida
dejando caer asideros.
Une
filosofía y credo.
Se queda en la nada.
Se confía
en el todo.
Dorita.
Y me dices:
¿Todos los otoños
tienen estos colores?.
¿También antes
se veían los amaneceres
desde esta ventana?.
Dorita.
Nació en Soledad
y vive en Soledad
hasta que un día descubre
la eterna Soledad.
Nunca más
se siente solo,
vive viviendo
en el otro .
Dorita.
Grandes desastres
concienciudamente estudiados.
Tesis,
doctorados,
doctorandos,
libros,
películas,
ofrendas,
música.....
¡Tan bien desmenuzado!.
¿Dónde lo aprehendido?.
Dorita.
Ando sembrando.
La semilla
no anda germinando.
Pero ya veo un bosque
alborotado bailando.
Dorita.
Anda al acecho;
siempre queriendo encontrar
la ocasión más adecuada
para poder incordiar.
Dorita.
Ando buscando
vivir en paz
conmigo mismo.
Me da igual en aislamiento
que gozando
de un pensamiento.
Dorita.
Que no soy yo,
tiene mi forma;
ando deformado en ella,
no pudiéndola olvidar,
ni deshacerme de ella.
Siempre que calienta
el sol,
sintiendo su resplandor,
mi sombra se intensifica,
toma fuerza,
se alarga,
lucha por salir corriendo,
mis órdenes desobedeciendo.
Dorita.
Soy mucho más
que un volumen,
quinta esencia,
novena dimensión.
Soy donde todo comienza
y donde no existe el fin.
Dorita.
Sorprendida
ando viviendo.
Asombrada
de nuestra naturaleza
que no por archiconocida
deja por ello de asombrarme
y hasta escandalizarme.
Aunque parezca mentira
solo somos un espejo
de los que andan por arriba.
Camino al esperpento.
Un duende revoltoso,
maligno,
con alboroto y estruendo
anda moviendo los hilos
para hacer incomprensible
lo día a día vivido.
Ni me turba,
ni me espanta.
Me duermo convencida
que en cuanto repunte
el día,
sin necesidad de internet
o sobre papel lecturas
me alcanzarán
oscuras,rojas y hasta verdes
noticias de caraduras.
El hilo de la madeja
anda tan enredado
que es imposible atar cabos.
Dorita.
Al olor de rosa
y el vino,
extasiada contemplado
una mariposa
una serpiente invisible
hace su casa
en la copa.
Dorita.
No por casualidad
el calor
nos ha llegado.
Nuestros cuerpos destemplados.
La ciudad desangelada.
Las mentes andan cansadas;
imposible comprender
como hacer para parar
al descarriado tren
que cargado va de inercia.
Todo
por delante se lo lleva.
Ahora,
cuando un nuevo Año llega,
este buen tiempo
a destiempo,
como un ángel comprensivo,
nuestro espíritu aligera.
Dorita.
¿Qué es necesario
que pase
para caernos del burro
o del guindo
y aprender
de los signos y señales?.
Dorita.
Al ser su cuello
tan alto,
vive
en otra dimensión.
Al verlo todo
tan claro,
tiene claro
que por ello siente
más dolor.
Dorita.
Se comió
una flor.
Al ver
belleza y grandeza
desaparecer
se impregnó de la tristeza.
Y así
triste y desolado anda
el caracol.
Dorita.
Y decidimos un día,
así a lo tonto,
utilizar los colores
para crear sensaciones.
Dejándolo todo
bien claro,
atado y establecido.
Pues no señor.
¿Porqué el rojo
ha de ser pasión?.
¿No puede ser
ilusión o información?
El amarillo
mala suerte a los actores,
enfermedad o poesía.
¡Qué barbaridad!.
Es el color de los Soles,
el huevo frito
lo lleva escrito.
El azul
la frialdad,
por eso del agua será;
transparencia,virtud
y porque no salud
o que sé yo cualquier cosa,
el volar de la mariposa.
Dorita.
Que tienes
lapicero mío
que teniendote
en las manos
quieres contar
tus historias.
En un sinvivir
yo vivo,
no dejándome escribir
lo que yo quiero decir
Apasionado y veloz
te engalanas;
Lleno de autoridad,
cual caballo desbocado,
soltando las riendas
de mi mano,
te aventuras por terrenos pantanosos,
escabrosos.
Ya perdido,
en la espesura,
paras en seco y me miras;
dejando,por fin, tu cuerpo
al servicio de un delirio,
de una entrega,
de un permitir
que haga lo que quiera.
Dorita.
¿Quién eligió,
cómo fue elegido
lo que aún recuerdo?.
¿Para qué vuelven
imágenes,
palabras,
música y perfumes?.
No fueron evocados,
no fueron llamados.
Dorita.
Tiempos difíciles,
duros.
Cambio constante,
repentino.
Fruta madura
sobre la Tierra.
Tras el hielo,
la gran oscuridad.
El cerezo
en flor
Dorita.
Ya empezó.
Lluvia,
nieve,
viento.
Todo cuidadosamente
preparado.
El corazón buscaba
la quietud,
el silencio.
Los días de sur
se introducen con regalos;
margaritas,
caléndulas,
calas y rosas.
Inesperados,
con alegría recibidos,
aceptados.
Atrás el dolor,
los pesares,
no participo en el juego.
Dorita.
Tal vez
sea el corazón
quien enamora,
pero el mío
salta de gozo
frente a la rosa.
Ya no hay oscuridad,
ni enemigo
El pájaro,
la luz,
el mar,
la hormiga y el caracol
mis amigos
Dorita.
Acabo de leer
que las cosas son más importantes
que la palabra.
A mi forma de entender
después de lo aprendido,
leído y creído....
Si el el principio
ya existía la Palabra
y estaba junto a Dios
y era Dios.
Y que por medio de ella
se hizo todo.
Desde entonces,
para mí,
la Palabra es Sagrada,
es Divina.
Dorita.
Más allá
de las montañas nevadas,
más allá
mi vista no alcanza.
Más allá
mi corazón ansía
escuchar
tus palabras,
mirar
por tus ojos.
Dorita.
Andaba sola
por"esos mares de Dios".
No pretendía
compañía
la verdad.
Un hombre
se la acercó
y viendo su resplandor
quiso gozar
de su luz,
buscó en ella
el Amor.
Dorita.
Nacimos
como nacimos;
una vez
que aquí vivimos,
con certeza no sabemos
si con anterioridad
algo aprendimos.
Es seguro
que en el aprendizaje
y en este destino
nos topamos
con tantas realidades
que nos vemos obligados
a instruirnos.
Si no asimilamos
y adquirimos herramientas
nuestro peregrinaje
será a tientas.
Al final,
lo mejor de lo vivido
como el final afrontamos.
Cuando nos regalen
el espejo
y frente a frente
nos veamos
solo el valor
que nos infunde el Amor
nos facilita el paso
a una otra dimensión.
Dorita.
La llama
de la zarza ardiente.
No la Bíblica,
la que ni se gasta,
ni se apaga.
La llama
de nuestra zarza
puede apagarse.
Los hombres de la cueva
andan dormidos.
Toquemos las campanas.
Nadie dispuesto
a subir las escaleras.
Nadie recuerda
como han de tocarse
para ser entendido
su mensaje.
Miedo,
miedo.
La escalera de madera
otros hombres
de otra época
la hicieron.
La llama,
al no ser la Bíblica,
va consumiendo
no sólo la zarza,
también los árboles
de los bosques
con sus habitantes.
Siguen durmiendo.
Al amanecer,
todo estará arrasado.
Al despertar,
del inquietante sueño,
abrí la ventana
y el sol me calentó
la cara.
Dorita.
Recibida
con aromas,
nacidos
de una tierra inmaculada.
Tierra
que curadas las heridas
recupera una bravura
tan solo por el corzo,
el jabalí y el águila
comprendida.
Esperaba paciente
la visita,
agasajándome
al saber de mí retorno.
Difícil de explicar
lo que el corazón siente
en el encuentro.
Algo se asemeja
al abrazo de una madre,
a la sonrisa complacida
del padre.
Es su aire,
su agua
quienes acarician
con ternura insuperable.
La tierra donde nací
no sólo sagrada
por traerme al mundo,
por estar habitada también
por los que me precedieron.
Dorita.
Sin justificación.
sin pensar en su existencia.
Todo lo planificásteis,
todo lo negociásteis,
todo lo controlásteis.
La parada.
...................
Tan solo en espera
de encontrar la ocasión.
Dorita.
Se deja ver
en los ojos de un niño,
en la punta más alta
del verdeazulado abeto;
en ese multiplicarse,
esta mañana,
las margaritas.
Ahí está la Verdad.
Dorita.
Las palabras
van tejiendo
una alfombra verde,
donde las margaritas
crecen.
Dorita.
Y hay un otro
que después de su gran accidente,
después de tres años recuperándose,
tomó
la "Sublime decisión"
de amenazarme;
siente la necesidad
de eliminar
lo Verdedivino,
lo Verdesagrado.
Dorita.
Los voceros
del tornillo.
Entre ellos
alguno anda asustado;
cambia de dirección
al ver que me voy acercando.
Dorita.
Sería algo Grande
si lograran su hazaña
en silencio.
Todo pactado,
bien sellado,
también un día
bien recompensado.
De ello
nada sabía;
mi actuación fue
espontánea,
fruto del desconcierto
ante aquella agresión
a lo más Sagrado,
a lo Verdedivino.
Sin saberlo
pisé la cola del Dragón,
sangre salía por sus ojos.
Pasé a ser
la proscrita,
la perdida;
sin norte y sin tornillos.
Después de cinco años,
siguen los de siempre
anhelando
satisfacer su ansia de venganza;
que lo verde se degrade
en su nombre.
Complot,
larga espera;
no sólo para los que buscan
la rendición,
la entrega,
sino para todos los que
en la mediocridad de la sombra
negra y fea
disfrutarían de saber
que al fin estoy vacía.
Dorita.
No vemos
en la Nada el Paraíso.
Abandonamos la Nada
y no nos encontramos;
solo nos vemos
desnudos y fríos.
Dorita.
Trataste
de hacer cambiar
a mucha gente;
a todas ellas
alejaste.
Después de tantos años,
tus ansiados cambios
no han llegado;
no es bueno que vivas
en un eterno desgaste.
Dorita.
Intentaste
modelar mejor
mis curvas.
Tanto empeño,
tanto esmero
en ello pusiste
que ya ves,
ya no hay curvas,
se han transformado
en aristas.
Dorita.
A pesar del
Bitcoin,
el Ibex,
la alta tensión
y el carbón
siempre nos queda
la certeza
de que mañana
sale el Sol.
Dorita.
Por una sonrisa
sincera
que sé yo
lo que daría.
Por una sonrisa
sincera
daría yo
mi amistad.
Dorita.
No me sirven
tus palabras.
Tú lo sabes.
No sigas esforzándote
en pretender,
con ellas,
el no sé qué
que ya no es,
ni será.
Dorita.
Si tú tristeza
no impide
que las margaritas,
cual millones de soles,
salgan a tu encuentro
diciéndote
el no sé qué.
Si al salir
a la calle,
absorto
en tus lúgubres pensamientos,
los mirlos
andan cantando sus trinos
gozosos
de seguir vivos.
Si al bajar al centro,
porque compras el pescado
en el mercado de la Esperanza,
la Bahía te asalta
con la más bella esmeralda.
¿Es necesario vivir
en el eterno regodeo
de sentirse
al borde del abismo?.
Dorita.
Ocurrió
uno de los últimos días
de Otoño.
Está bien.
Este invierno
nos pondremos en cuarentena
el uno al otro.
Si he de sentir frío
que vaya acompañado
de la escarcha,
de los hielos,
del contemplar
a los esqueléticos árboles
y a la blanca hierba.
Y si no
si la vida quiere
que la música,
la luna haciéndose grande
al llegar la primavera,
las luciérnagas
dejándose ver
por las riberas,
vayan haciéndose
un hueco en mi vida
logrando
que vuelva a sentir
mi corazón latir,
entonces
celebraremos juntos
nuestro primer
encuentro.
Dorita.
He tomado
la determinación
de reír,
de cantar.
Un brindis
por la vida,
por los tiempos
en que no podía.
No podía reír,
no podía cantar.
No hay demasiados motivos
para cantar,
para reír.
No los necesito.
Canto y rio
sin razón.
Canto y rio
solo porque quiero.
Dorita.
Viaje
sobre el mar.
Ojos clavados
en un destino.
Un viajero
duda de la existencia.
La serpiente
seduce a la tripulación.
El barco
se une a la duda y naufragó.
El mar
testigo de la devastación.
Dorita.
Ya todo
florece.
Lograste querer
y ser amada.
¿Hay necesidad
de pretender controlar
la última tuerca
desencajada?.
Si ante la tentación
sucumbes,
viendo caer
los pétalos de rosa,
no te estrañes si tu vida,
perdiendo el color,
el aroma,
deja de ser tan hermosa.
Dorita.
Yendo a casa,
Tus dos perros
tranquilos,
apacibles se acercaron,
caminando a mi vera.
Ningún movimiento,
ninguna señal de hostigamiento.
Hiciste bien
bajando la espada.
Mi mundo,
tu mundo transcurren
paralelos;
nunca se encontraron,
jamás lo harán.
Dorita.
Nacimos por alguien,
de alguien y con alguien.
Cuando el morir
nos llegue
deseable sería
hacerlo también
con alguien.
Si en la Soledad "sonora"
te encuentras
contigo mismo,
la compañía
y si es alegre
mejor recibida,
también
luminosa cara
de la vida.
Dorita.
o no.
De vez en cuando,
cual figura
fantasmagórica,
se deja ver
por la memoria ese
pudo haber sidooo....
Inoportuna apariencia
que llega con la intención
de fastidiarte el vivir,
el gozar de estos instantes.
Dorita.
Aquello
te envenenó,
no te mató.
Tu cuerpo se encargó
de la expulsión.
Perdida de tiempo
manosear tejidos
limpios y sanos.
Dorita.
Amo.
No se que tal lo hago
con los hombres,
como especie.
Por todo lo demás creado
siento un cariño
entrañable,
que nunca queda defraudado .
El amor
ha de sentirse,
gozarse,
por las dos partes.
La naturaleza
jamás me deja
ni vacía,
ni inquieta.
Dorita.
Me viste caer.
Contemplaste
como en la oscuridad
me adentraba.
Para que entendiera
el bien
de aquel rescate,
esperaste a una muerte
no anunciada.
Comprendí
la gratitud de tu presencia
al verme arrebatada
y al fin
resucitada.
Dorita.
Las voces del agua
no interrumpen,
no alteran mi noche.
Las nanas de Madre
me van acunando,
lindas canciones
me duermo
escuchando.
Dorita.
En los momentos
más duros,
cuando todo parece
perdido,
un cerezo estalla
de gozo;
haciendo
que la tierra aletargada
y monótona
recupere su color,
recobre su esplendor.
Dorita.
Sí,
la vida es nada.
El hombre
con dificultad,
a trompazos,
logra resolver
su existencia.
Sí,
es cierto,
pero todos los años
la primavera llega.
Dorita.
¿Será
que la primavera
cada año llega para contarle
al hombre
que la belleza
es eterna?.
Dorita.
Nací angustiada,
fruto de sucesivas
pérdidas .
La duda,en la vida,
latía en las miradas.
Allí estaba la madre
casi desangrentada.
A pesar de los pesares,
el amor
estaba presente.
Dorita.
¿Quién romperá
el engranaje
de este tren obsoleto
que descarrilará
provocando un desastre
sobradamente anunciado?.
¿Quién escribirá
la crónica?.
Dorita.
Después
de tantos relámpagos
y truenos,
nadie duda
de la Gran Tormenta.
Bien sabido,
releído y enseñado.
No sé si me libraré
de ese fuego.
Estar,
estoy bien preparada.
Digo con voz clara y alta
que he dado,
me he expuesto
y he luchado
Dorita.
No es nostalgia;
es haber,
con intensidad vivido,
nuestra apasionante historia
cargada de acontecimientos.
Fotográfica y lúcida
mi memoria
va ,con el presente y el pasado,
un tapiz tejiendo.
Con primor y con cuidado
anda buscando
que el algodón y el lino
por el poliéster y los acrílicos
no sean desgarrados.
Dorita.
Hilos de seda,
de oro fino,
tejiendo el buen tapiz
de un gran trabajo.
Sobre el descansan,
se engalanan.
Por alfombra roja
se pasean,
siendo admiradas
y admirando
todo lo que las rodea.
Dorita.
Todo lo que me inquieta,
lo que me hace perder
el aliento
no será nada,
solo espuma,
solo viento.
Perderse
en inoportunos pensamientos
de nada sirve.
No voy a dar cabida
a la angustia,
al desencanto
Dorita.
Amo el encuentro;
más no quiero
quedar atrapada
a estereotipos,
a imágenes,
a gestos,
a palabras.
Al vivir al descubierto,
sin máscaras,
es fácil hacer sangre
sobre la carne desnuda.
Detesto la vida
dentro de potente armadura.
Dorita.
No voy a recordarte
por quien fuimos elegidos;
poco importa.
Después de tanto tiempo
de incomprensión
y de desgaste,
sin fuerzas
para ahondar en pensamientos,
sé
que el amor en tí hallado
no fue
por azar,
ni por voluntad humana.
Desconozco el fin
más sé
que en esta senda
con sus rosas y espinos
hay mucha gracia
y campea el infinito.
Dorita.
Esa verborrea sin sentido,
vacía de contenido,
cansa,
desgasta,
espanta.
Pero hay palabra
de vida
y hay palabra
de muerte.
Eterna es la palabra.
Dorita.
En la noche oscura
siempre se puede encontrar
un lugar,
no muy lejano,
donde estrellas contemplar,
donde el alma reposar.
Dejando atrás la ciudad
y sus luces desbordantes;
solo el camino
hacía ellas
va preparando un encuentro
imposible de olvidar.
Dorita.
Esperando ando
buscando flores.
Ando esperando
la primavera.
Cuando se sienta
asperezas
en los contratos.
Anhelando ando
la presencia de las flores,
en los jardines,
en el campo,
en los balcones.
Dorita.
El que con sus olas
rompe el límite
de lo finito.
El color
que al ojo confunde
perdiendo la noción
de lo palpable.
El que me adentra
en un mundo paralelo,
donde lo excelso
es posible.
Este mar
es el que merezco.
Dorita.
Con la Soledad
convivo;
elegida con acierto.
En el corazón
llevo,
a todos los que quiero.
Para encontrarme
con ellos,
ya tengo mi pensamiento.
Dorita.
Vivimos
en escandalosa inercia.
Evitando
lo que nos altera;
cerramos los ojos
a la avalancha
que nos llega.
Dorita.
Sí,
sentí
la Soledad más profunda;
sabiéndome
juzgada y despreciada.
Mi delito,
anteponer la Naturaleza
a lo que vulgarmente llaman
progreso.
Dorita.
El que se va,
si fue amado,
deja su amor envolvente
en todos
los que a su lado vivieron.
Dorita.
Siempre te traté
con respecto,
cariño,
con devoción.
Aprovechaste
la única ocasión,
que la verdad da te ofreció,
para hacerme sentir
lo peor.
No habrá
una segunda decepción.
Dorita.
¡ El silencio
de aquel tiempo,
se rompió
en cien mil palabras!.
Comprendiendo,
encajando,
nuevo lenguaje
aprendiendo.
Dorita.
Vivo del amor,
porque me adoras.
Hoy,
igual que el primer día.
Siempre pretendiste
entenderme;
en ningún parámetro
encajaba
Cuando en ello
te empeñaste
me alejé a tal distancia
qué tiempo te llevó
recuperarme.
Tras la incomprensión,
a la aceptación
llegaste,
ahí es donde,
de verdad,
me hallaste.
Dorita.
¿Podría,
de verdad,
considerarse bienaventuranza
sufrir de nostalgia,
sentirse solo?.
Si después
de haber conocido,
de haberse encontrado
con los ojos del averno.
Haberle mantenido
la mirada;
Alzarse
para ya no ser la misma,
viviendo
de forma diferente,
como si no existiera un mañana.
Sí,
entonces,
si es una bienaventuranza.
Dorita.
El sentirte
de joven rechazada,
cuando todo en tí
vive alborotado,
puede interpretarse
una tragedia.
Será el tiempo,
con sus tiempos,
quien muestra
que fue la mejor
de las bendiciones
y de las gracias.
Dorita.
Si,
bueno,
no es una desgracia
abrir los ojos.
Si los abres demasiado,
viendo lo no deseado;
puede que no sea
una desgracia,
pero la vida
se hace cuesta arriba.
Dorita.
Jamás pensé
sentirme, así,
plena.
Viviendo, día a día,
a tu lado .
Entendemos la vida
de forma diferente;
el éxito
rendirnos,
haber tirado la toalla.
Tú ya ves
que no seré nunca
diferente;
tampoco yo
te quiero de otro modo.
Dorita
Estoy
bien acoplada.
El tiempo de la duda
ya pasó.
Vivo,
cada día,
en armonía
contigo y con todo
lo creado.
Que desaparezca
el tiempo.
No pido juventud,
ni a mi lado
otras personas diferentes
Quedémonos así.
Entremos sin dolor,
sin pecado,
en un Universo
imaginario
donde el tiempo
ya no existe
Dorita
Tormentosa
y de pureza inmaculada.
Siempre presente
la angustia
del pecado.
De religión,
por los siete costados,
empapada.
Mi desbordada mente
los más increíbles
escenarios procesaba;
confundido
lo real e imaginado .
El yugo del temor
mi más fiel compañero
En toda acción
buscaba perfección.
Causaba
a los mayores risa,
a los niños
hastío.
Dorita.
"Si tú me dices
ven"....
Se lo dije.
Aquí estamos,
las dos,
tan enamoradas
como el primer día.
Dorita.
No las toques,
déjalas
en el jardín.
Allí,
con dignidad envejecen.
Yo te digo
son sagradas,
dan alegrías sin fin.
Permiten a las abejas
ir recogiendo
su néctar.
Los abejorros, también,
revolotean sobre ellas.
Los pajaritos
gustan hacer sus nidos
en los árboles cercanos,
disfrutando, ufanos
las fragancias del jardín.
Dorita.
A medida
que el tiempo va pasando,
se agranda tu retrato
ante mis ojos.
La Niebla
se ha escapado
lentamente;
apareciendo
un Sol radiante,
que ha iluminado
tu belleza.
La melancolía
se ha desvanecido;
solo espero el momento
de poder vivir
junto a tí,
a tu lado.
Dorita.
Naciste
para alegrar,
cualquier rostro;
nos enseñaste
una manera diferente
de saludar,
de reír,
de cantar y bailar.
Derroche de creatividad.
Ojos uniendo
el celeste del cielo
y el esmeralda de la mar.
Desgranando palabras,
cielo y mar,
mar y cielo
bailaban sin parar.
Tu presencia
ponía, a la vida,
alas.
Ángel en la tierra,
mujer tocada
por estrella encantada.
Te diste tanto!.
olvidaste que eras
humana,
frágil.
Esencia pura
en cristal de Bohemia.
Dorita.
Desde entonces,
instante lejano,
los dos saben
lo que quieren.
Cada quien,
se sabe con derecho
a llevar a buen puerto
sus proyectos.
En el caso
de que uno pretenda
vivir en el limbo
y el otro
y el otro
sienta el impulso
de hacer de su vida
un propósito;
día a día
se seguirá viviendo
esperando
quien tendrá la valentía
de iniciar
la gran despedida.
Dorita.
La Niebla,
cubriendo la vida,
la mente ilumina.
Tras su velo de seda,
otro nuevo mundo
se adivina.
¡Niebla del alma mía!.
Sigue viniendo este invierno,
llévate
lo denso,
lo espeso,
lo oscuro;
da paso
a esa Luz
nítida y pura
que todo transforma,
que todo ilumina.
Dorita.
Entiérrame
en la tierra.
En el Camposanto.
Allí,
donde están
los que quiero;
juntos entonaremos
bellos cantos.
Es un lugar bello,
rodeado
de cerezos y manzanos.
Está alto, muy alto,
donde el viento sopla
trayendo los aromas
de las hierbas montaraces.
Dorita.
Fastidiosa
parecía la hiedra;
subiendo ampulosa,
penetrando
por cualquier rincón
del jardín florido.
Hoy,
que todo está
marchito y sin brillo,
floreces
iluminando,
el viejo rosal
Dorita.
Nada ,en ella, se notó;
salvo
salvo que vivía
ausente y fría.
Todos seguían
con su algarabía,
la fiesta;
rompiendo monotonía,
olvidando
sinsabores.
Aquellos ojos negros
se empezaron
a alejar
de tanto sinsentido,
de tanta banalidad.
En las noches
de jolgorio,
se escapaba
por la senda plateada
que la luna diseñaba.
Plata...
en el camino y el río.
Gozaba de acompañante,
la corriente
era su amante.
Hasta en las noches
nevadas,
en las aguas
con la luna se encontraba.
Una mañana,
cuando la primavera
asomaba,
el río se la llevó.
Dorita.
¿ Quién decidió
y cuando
la clasificación
de buena y de mala hierba?.
El caracol
ama a la mala hierba
y la abeja,
y a la mariposa;
a yo también.
Dorita.
Cuando salgo
a la calle,
tienes miedo;
miedo
de que la puerta
no vuelva a ser
por mí
atravesada.
No ha ocurrido,
ni ocurrirá.
¿Porque no buscas
la causa
de esa angustia permanente
de perderme?.
Dorita.
Por mucho
que el profesor
pretenda tan solo transmitir
la materia
encomendada;
hay impregnada
en la sombra
de enseñar
algo intangible
que se adhiere
a las personas
que acuden,
se reúnen y comparten
los años de aprendizaje.
Dorita.
Ya quisiera yo saber
como es la vida
en los sueños.
A donde vamos,
como volvemos,
como creamos
o quien crea
los escenarios soñados
o
vividos.
Dorita.
Para ser comprendido,
perdonado,
has de ser malvado.
Pues No.
Pero, practicar la virtud
sin duda
es una cruz.
Dorita.
Poco importa
si al irme
me recuerdan o no.
Lo importante
es llegar al momento
con pleno convencimiento
de haber hecho
lo mejor
Dorita.
Tantas
las veces que muero
que el día que llegue a morir
tendré el convencimiento
de que viviré un después.
Dorita.
Amo
las gotas de agua
que se quedaron en calma
sobre las hojas.
Amo
los helechos.
Amo
la boria
del Rocío y la escarcha.
Al Sol de Invierno
que cuando le parece
aparece,de pronto,
obligando a ponerte las gafas.
Amo
las domesticadas ardillas
que vienen y van
con sus nueces.
Dorita.
En aquel instante,
sentí aquellas fragancias
de hierbas montaraces.
Bajo aquel Sol radiante,
de aquel día de agosto,
la Naturaleza,
toda entera,
me dió la bienvenida.
Diríase que el monte
había preparado,
por un tiempo infinito,
aquel recibimiento.
Las florecillas,
lejos de toda petulancia,
pretendían
pasar desapercibidas.
Aquello fue imposible
pues entre los aromas
mis ojos cuidadosos
buscaban presurosos
ansiosos encontrarlas;
Sin despreciar las zarzas,
tampoco los brezales,
un suave vientecillo
me fue encarrilado
a un claro
tupido de tomillo.
Allí también vivía
una vieja morera.
No pude resistir
y sus frutos probé.
Su sabor excelente
y al tiempo perfumados.
Comprendí
que era el Paraíso
donde estaba .
Dorita.
Hoy su Santo.
Es la verdad
que se esconde
tras el aire transparente
del día más reluciente.
La constancia
en la eterna primavera.
Cuando uno
a esta verdad llega,
la tarde fría y oscura
aparece,
con espesa niebla envolvente.
Helándote
las entrañas,
diciéndote
que esto también es.
Ya sólo queda rendirse,
vivir en el abandono
y permitir que la vida
vaya trazando su sendero.
Dorita.
Si,
por ser tan diferentes,
un día dudé
que tras tu muerte
pudiera llegar
de tí a olvidarme,
no ha ocurrido.
No hay día
que no goce
de tu presencia.
El tiempo
va pasando,
mi amor hacia tí
intensificando
No se interponen,
en nuestro amor,
desavenencias de carácter.
Con la libertad,
que trajo tu partida,
te siento
más viva.
Te sueño
noche y día.
Juntas realizamos
un sinfín de quehaceres.
Tu preferencia
siempre fue el campo.
En la noche,
cuando todo se apaga,
cuando el silencio
aparece,
tú y yo recolectamos
manzanas y cerezas.
Dorita.
No quiero escribir
con intención.
¿Para qué las intenciones?.
¿Sirven para algo?.
¿Quién la coloca
en la mente?.
No quiero
ni buenas,
ni malas intenciones.
Solo quiero Vivir.
Dorita.
las caricias
del agua,
hace vibrar
a la roca,
la desgasta,
la envejece,
la embellece.
Agua y roca,
roca y agua
encandilan al árbol.
Resucitando
da vida
da energía,
da ilusión.
Dorita.
Solo el olor de la Larga,
los espinos,
las aulagas
que me arañan
subiendo,
entre los pinos,
a la Peña,
justifican
este amor más que sagrado
por mi pueblo.
Dorita.
¿ Y lo que tienes
que perdonar
o crees tener que perdonar
existió?.
O solo fue
una ilusión,
fruto de una desaforada
imaginación.
Dorita.
que se acerca,
lleva en los ojos
la luz de su verdad.
Hace nuestro ser
vibrar:
buscando
autenticidad.
Ese perfume,
esa flor,
acaricia con candor
todas las viejas heridas;
en ausencia
de palabras,
juicios,
comunes experiencias,
ese rayo
de la esencia,
visible en la nueva presencia,
logra por instantes brotar
la magia
de una nueva ilusión.
Dorita.
Difícilmente
yo te hubiera elegido
si la Vida
no lo hubiera querido.
Respecto a tí,
lejos de todo lo pensado
haberte conmigo emparejado.
La vida
más sabía
que tú y que yo;
hizo bien las cosas.
Aquí estamos
viviendo,
amando,
gozando,
siendo.
Uno junto al otro
con ilusión,
con fuerza,
Unidos en un destino.
Dorita.
Por Amor a la poesía
pude haber sido
destruida.
Quiso
la osadía de una Madre,
que veía
el trasfondo de las cosas,
que desnuda siguiera
y no buscara
las máscaras prohibidas.
La soledad
parecía mi destino.
En Soledad
en el verso me introduje.
Y así sigo sola.
No soy mujer
de corrientes,
ni de modas.
Me bastan
mis historias,
a veces tan pesadas.
También luminosas,
ligeras,
cuando la Vida
así lo quiso.
Amo a los místicos,
los admiro y los miro.
Me gustan las personas,
directas,
sin tapujos,
las sinceras.
Huyo de lujurias y ropajes.
Amante
de los más lindos paisajes.
Los que,
a pesar de nuestra especie,
son de fácil acceso
a lo largo y ancho
de esta Patria
tuya y mía.
Dorita.
Llegó
Santa Lucía,
rebosante de Luz,
derramando Alegría.
Los pajarillos
del barrio
no han dejado de cantar,
animados por su Santa
qué no cesa de tocar.
Dorita.
Llegó
Santa Lucía,
regalando Luz,
rebosando
Alegría.
Los pajarillos del campo
hoy no dejan de cantar,
animados por su música,
la música Celestial.
Dorita.
Siguiendo una cruzada,
minuciosamente planificada,
azuzaís al inocente,
queréis una sociedad
escondida,
en silencio,
cohibida.
Avaricia insatisfecha .
Cuántas energías malgastadas,
desbarrando
en vuestras tretas.
El robo de su palabra
no es cualquier cosa.
Llega a tal extremo la indecencia,
calamitosa inmundicia y desvarío,
que excede
a peor imaginado
Dorita.
A pesar de su fascismo.
Un día,
en un tiempo
no muy lejano,
eso fue dicho,
por mi escuchado.
- Las flores de los rosales
del jardín comunitario
son Rojas y amarillas,
los rosales
los plantó
un guardia civil-.
A pesar de todo ello
y a pesar de estar en Diciembre
y de haber llovido a cántaros,
ajenos a todo,
nos están regalando
rosas a puñados
Dorita.
Toda su vida
un regalo.
El no momento,
sus gemelas sin padre,
se fue a por tabaco.
Su trabajo impecable
en la librería;
con fecha de caducidad.
Comenzó su andadura
el papel se fue embarrando,
podría
estrujarlo.
Aquella caja de manzanas
sobre el mostrador,
quien lo diría,
agua en la que el pez
metía su cabeza
para seguir viviendo,
un poco más.
Dorita.
Veintiún días
lloviendo.
Hoy,
todo Santander en la calle
Nadie podrá decir
qué no se enteró.
Dorita.
La tractorada
ocupando
el centro de la ciudad.
La gran pancarta decía:
"El campo se muere
y tiene asesinos".
Dorita.
Tardó mi máscara
en caer .
De la libertad
conquistada,
un día,
ya nada
recordaba.
No fue por casualidad
que fue por valentía.
Plantando cara a un miedo
que me fue inyectado
en vena.
La palabra
no vengativa
esparció
el chorro de mi verdad.
Dorita.
Y te preguntas:
¿Porqué?
Alguien acompaña,
fiel compañía.
Repasó
tus rotos,
cerró
tus suturas.
Saliste
aprendiendo geográfica.
¿Fue su heroísmo
bien reconocido?.
Tema ...
la última gota y el vaso.
Si de brillo se trata,
compartido .
El milagro,
si es que fue,
solo apareció
de la unión.
Dorita.
Nosotros
como siempre,
a lo nuestro.
"La letra
con sangre entra o solita,
como el aire al respirar.
Dorita.
Diciembre
se esta reivindicando,
se hace notar.
Frío,
agua,
fuego,
nieve.
Heladas las conciencias.
Dorita.
No me cabe en la cabeza;
no puedo entender.
Esclava de conceptos erróneos
de tantos.
¡Durante tanto tiempo!.
No estuve atenta.
Endiose a personas
sin escrúpulos.
Gozaron con mi escarnio,
con mi tortura.
Fue al amparo
de aquellos árboles.
Con estos ojos contemple
la gran masacre.
La que logró
hervir mi sangre.
Me sentí
unida a su destino.
Mi suerte
estaba echada.
Unidos
en la resurrección,
comenzó,en mí,
la Gran Liberación.
Dorita.
Tras la pluma
mi sangre corrompida.
Sangre mala,
la mala sangre,
haciendo mil travesuras.
Toda ella embarró
el papel.
Como santo y seña.
Liberación de una sangre
que solo podía servir
para hacer sangre.
Como aquella tinta
había sido agotada,
cambié de tintero,
un día,
por uno de color
verde botella.
Dorita.
Ni un solo niño
en la calle;
los esqueléticos árboles
parecen clamar al cielo
buscando calor,
buscando hojas,
buscando pájaros e ilusión.
La Peña,
bajo un manto
de cristalina seda,
se siente desprotegida.
Tras los cristales,
al lado de la calefacción,
quisiera resolver
esta situación.
Dorita
Tras los cristales
minúsculas gotas de lluvia;
una niebla espesa,
dura,
no me deja ver la Peña.
Yo en mi lugar esperando
a los niños
que andan llegando.
En esta tarde otoñal,
buscando vienen
una lección magistral.
Dorita.
"¿Será nuestra última libertad
creer o no creer?.
E.S.Connell.
¡ Qué difícil
me lo pones!.
¡ A que distancia
lo mandas!.
Me cuesta mucho creer
qué por ese no creer,
puedan haber personas
que ya nunca
puedan ser.
Dorita.
Sin reproches.
Lo he permitido
Lo sabías
desde el primer día.
¿Lo recuerdas?,
te dije: "quiero un huerto
y un jardín.
Mis clases.
Tus negocios,
siempre tus negocios.
A la carrera
Una inversión;
otra porque era preciso,
convenía,
era lo mejor.
Solo he visto mi limonero
en sueños o imaginario.
He sido persistente.
Sigo diciendo
qué quiero
un huerto y un jardín.
Lo he permitido.
Dorita.
Sentiste angustia,
temblaban tus manos.
Fui testigo,
lo vi.
Sí, sabías.
Sabías que no debías.
No sólo talaste,
apresúrate el asma
del niño que está jugando
en el jardín.
Todos, en la urbanización,
empezamos a fumar.
Sí,
la aceria a tiro de piedra.
Residuos,
metales pesados,
la electricidad cara......
la depuradora
estropeada .
Entran en juego
las ganancias esperadas.
No te acuso,
pero tú.... sabías.
Dorita.
Ella sabe,
mucha gente está muriendo.
Ha oído hablar del bicho.
Ni araña, ni cucaracha.
Pone huevos,
aparecen sus descendientes,
causa la muerte.
Se niega s dormir,
permanece sentada sobre la cama,
atenta;
no puede permitir
que en su habitación aparezca.
Dorita.
"Confieso que he vivido"
y muerto
en cada instante.
Mi verdad,
la de toda mi vida,
por la que hubiera sido
capaz
de naufragar,
la guardaba
en un frasco de cristal;
en uno de mis descuidos
cayó
de su pedestal.
Ando desasido.
Vivo queriendo
una nueva poder encontrar.
Dorita.
Lo que va a llegar
se verá;
lo crearemos
nosotros.
No hay ni retorno,
ni soluciones del pasado.
Todo nuevo,
explosivo,
creativo.
El mismo sentido
de siempre.
Solo será vida y bella,
como lo es hoy.
El futuro
discernimiento y unión.
El vivir apasionante,
ante tanto por hacer.
Están cayendo estructuras,
rompiéndose están las costuras.
Dorita.
Un día quisiste
que yo fuera blanca.
Mis mejillas
sonrosadas.
Margaritas alegres
me muestran candor,
inocencia.
Tu del trabajo
jamás disfrutaste.
Incapaz de beber su vino.
No es vino amargo,
no amarga.
Vino de antaño,
vino viejo y bueno.
Empecinado trataste
de eliminar
mi sombra.
Un rayo de luz,
ilumina tus tretas.
De poco te sirven
calumnias,
intrigas.
Mira que es muy cierto
que el tiempo va poniendo
a cada quien
en su asiento.
Dorita.
Afirmo
qué no se trata
de comprender la muerte
sino llegar a saber
que la muerte no existe;
solo entonces la vida,
nuestra vida se hace,
en la Tierra,
infinita.
Dorita.
Conservarla,
sintiéndose acorralada,
orgullosa de haber nacido,
sabiéndose perro verde:
pluscuamperfecta y honesta.
Sin miedo.
Observada y criticada.
Conservarla
solo es posible
en un Universo
paralelo e infinito.
Dorita.
Los niños,
nadie les había enseñado
a andar
sobre el agua,
esperaron,
algunos desesperaron.
Al final,
en fila india,
atravesaron la marisma.
Dorita.
Que más da
Lo que sé
es que...
mientras encuentre
la Cala floreciendo,
el negro escarabajo
sobre la hierba o
las hojas
dejando que el viento
desplacen sus colores,
yo estoy salvada.
Dorita.
Quisieras
que no me separara
ni un instante de tu lado.
Por eso te digo:
"me voy a comprar";
y si no lo digo,
dices que me voy
sin decir nada,
a lo zorro.
Antes de ir literalmente
a comprar,
me tomo un café
con cualquiera
hombre o mujer,
joven o mayor;
que más da.
Se trata de respirar.
Dorita.
Celestial belleza,
rasgando,
rompiendo en pedazos
lo preconcebido.
Fuego divino que nace
del corazón, de la Tierra,
herido.
Al tiempo mortífero,
dañino.
¿Es todo un invento
de la mente mía?.
Una mente que se rasga
y más cuando el agua y la nieve
me paraliza,
obligándome
a un enmudecido
Silencio.
Dorita.
¿ Porqué herir la Tierra
a rejonazos?.
¡Cómo van ocupando
las especies
esos terrenos baldíos!.
Todas tienen su hogar,
su lugar y su cabida.
A la áspera,
a la rígida monotonía
van llegando
los colores,
los aromas,
los cantos,
las espinas.
El cuadro va tomando
sus matices.
Mi corazón
sediento está
de esta otra historia.
Dorita.
Al árbol
le fue fecundada la flor;
la fruta madura
el viento llevó.
Donde ambos quisieron,
pasado el invierno,
una nueva planta
goza de la vida,
reverdece al sol.
La Madre Natura,
desde la distancia,
vive embelesada;
a las abejas contempla
su ir y venir.
Extiende sus ramas.
En la Montaña,
desde lo más alto,
el águila atenta
celebra el milagro.
Dorita.
El árbol
presta gustoso sus ramas
y así la nieve
muestra su hermosura.
Ya no hay rama,
ya no hay nieve,
solo belleza.
Dorita.
Aterrizando en la calle;
abrió mis ojos dormidos
los pétalos de una rosa.
Una rosa primorosa
de un bello rojo escarlata.
Quería darme un mensaje
que intenté adivinar .
Y fue al caer la noche
que lo pude descifrar.
Dorita.
Amo mi vida
como ha sido;
a pesar del desgaste
que ha traído.
Tragos malos
los ha habido.
También degusté
los mejores vinos,
dejando mi paladar
agradecido.
Voy viviendo
a trompazos.
Cuando el Universo
lo ha querido,
con mis manos
el cielo he tocado.
Descendí
a lo más profundo.
Tiempos oscuros.
Sentí la ciénaga;
más allí,
donde todo era
tenebroso y duro,
descubrí
lo real de mi existencia.
Lejos de sentirme
perdida,
a toda la humanidad
me sentí unida.
Dorita.
Ven en sueños.
Visitame,
que te espero.
Cuando al amanecer
recuerdo tu presencia,
mi corazón
salta de gozo.
Tu aroma,
tu amor,
tu ternura
dan luz
a estos grises días
de invierno.
Dorita.
¿Porqué este frío
mi corazón corazón enfría?.
¿Porqué la lluvia
de mis ojos
las lágrimas arranca?.
Entre el frío,
la lluvia
y esta luz indefinida
mi corazón se ablanda.
No quiere más emociones.
A mi puño se engancha,
se encoge,
no quiere saber de las flores;
tan solo busca un cojín
dónde quedarse aletargado,
cual lagarto.
Dorita.
El árbol,
liberado del ropaje
qué envuelve su arpa,
desgrana
sus notas profundas;
su verdad oculta.
Deja que el agua,
que el universo derrama,
penetre llegando
a su savia.
Entonces el árbol
no busca canciones;
el árbol deja salir
todas sus canciones.
Dorita.
¿Tanto te cuesta
derramar
ese amor,tan regalado?.
¿Qué brote,
de esa boca hermosa,
el dulce jugo
de la granada desgranada?.
El toparte,
de sopetón,
con esta volcánica adolescencia
no es para desorientar,
entristecer,
a todos,
los que te amamos.
Dorita.
De la ternura,
de la candidez,
de estos niños,
que la Tierra tuvo a bien
hoy regalarme,
solo lo excelso
puede tener cabida.
Lo mejor
es lo que espero.
Solo pido
qué de nuestros desastres
y cenizas
surja una luz pura,
inmaculada,
que haga posible
La Paz....
hasta en las cunetas.
Dorita.
Hoy me visitaste
en sueños.
No creo
por casualidad haya sido.
La casualidad
una falacia
sin sentido.
Cogías mi energía
entre los brazos;
la pusiste a buen recaudo
entre los pechos.
Cuando apareció
quien robarla pretendía,
se encontró
que aquel tesoro
en el cofre no aparecía.
Dorita.
En esta tierra encantada,
de belleza inusitada,
el otoño cobra vida.
El viento sopla canciones
en todas las direcciones.
Las hojas abren orejas
y no dejan de bailar.
Estrenando mil colores,
hacen brillar ilusiones
en los ojos de los niños.
Salen corriendo tras ellas,
las guardan entre sus manos
y saltando por los charcos
se empeñan en construir,
con ellas, hermosos barcos.
Al final el desencanto.
Pero al percatarse el aire
se afana a recoger,
de las ramas a tropel.
Allí las deja sobre el charco
y así evita que el Otoño
pierda su encanto
Dorita.
La luna no está triste;
lo que pasa es que estamos
en Diciembre.
Su carita de plata,
su carita plateada
helada.
¡ Le gusta tanto el color,
el buen tiempo,
la calor!.
Pasearse de noche,
en las largas tardes de Agosto,
por esas aguas doradas
de las más bellas islas
qué son las islas Canarias.
Dorita.
¿Qué sería de España
sin la Taberna?.
Es verdad,
se dicen tonterías.
Pero se conmadrea.
Se dejan rencillas a parte
Se busca en lo más profundo
sacar lo mejor de uno.
Entre chiquito y chiquito
o al amparo de un negro café calentito,
se le echa sal, pimienta y pimentón,
para darle a nuestra vida
un poquito de ilusión.
Dorita.
Vivo
en un corset ceñido;
por ello
mucho he sufrido.
De él
librarme no puedo.
Aprendiendo estoy
a gozar,
a vibrar,
a danzar y a soñar
lamiéndome las heridas,
olvidando
mi dolor.
Dorita.
En las noches de Enero
calla el jilguero.
En las de Febrero
verás un lucero.
En las noches de Marzo
se escapa el gato.
Y en las de Abril,
cantan grillos a mil.
Para Mayo,
lo hace el gallo.
En las de Junio,
las ranas bailan juntas
junto a los juncos.
Cuando llega Julio,
hasta los sapos pierden el juicio.
En Agosto,
por las noches,
corre el mosto.
Llegamos a Septiembre,
el pasear junto al mar
se prefiere a soñar.
En las noches de Octubre,
quién sale
su cuerpo cubre.
En Noviembre
junto al fuego,
los viejos tejen el mimbre.
Y en Diciembre,
a sembrar con los sueños
el Año que vamos a estrenar.
Dorita.
La noche le quiere
al frío,
con mucho brío.
Los niños
no lo comprenden,
pero gozan
con esas hojas
que el viento transforma
en mariposas.
Los pájaros
sobre las nubes avanzan;
el río
es un espejo estremecido.
Los árboles,
solo espantajos,
con algunas manzanas
cantando
un alindango.
Dorita.
Está la luna triste.
Es que estamos en Diciembre.
Con tanto llorar
los días,
ni se arregla,
ni se pinta,
ni siquiera
un poquito de carmín.
Espera
la Primavera ;
cuando los enamorados
se quedan embelesados
con sus mantillas de seda.
Cuando,
en las noches de Mayo,
va plateando
senderos.
Y gozando de las rosas,
tan preciosas
que derraman sus aromas.
También de las mariposas
que contentas van y vienen
y sin hacer grandes cosas,
disfrutan y se entretienen.
Dorita.
Hoy , mi caracola
trajo el mar
hasta la cama.
Una galerna encendida,
espuma entre las sábanas.
Estaba tan fría el agua
qué volteando mi almohada,
encontré rojos corales
y sirenas encantadas.
Dorita.
El viento me canta
canciones de amor.
El sol me acaricia evitando
cualquier desamor.
Las nubes me alzan,
me envuelven,
me muestran un mundo mejor .
El agua me limpia;
se lleva contenta
todo lo que sobra.
Dejando mi piel blanca
desnuda ante el Sol
Y el árbol,
que decir del árbol,
me abraza derramando
infinito Amor
Dorita.
Y tú me dices:
"Mi vida eres tú".
Tú mi destino,
mi futuro,
mi presente.
Y yo te creo
¿Pero esto es
suficiente?.
Dorita.
A lo lejos,
Don Quijote
vuelve a cabalgar
por la Mancha.
Ni Sancho Panza
le alcanza.
Vuelve Don Quijote
a las sendas
que otro tiempo
recorriera,
pero no como alguien vivo
sino tan sólo
un espectro.
Habla,
grita,
levanta la lanza.
Ya no hace reír,
ni le escuchan,
ni le alargan.
Don Quijote sigue
perdido y derrotado.
Dorita.
Y me fue enviada,
así,
de forma inesperada
una fotografía
de la Tierra mía.
Esa Tierra
qué es solo cielo y tierra
y allá,
en la lejanía,
una deslucida,
Luna.
Y que, en Diciembre,
se tiñe de infinito.
La dureza de su clima
intensifica
ese sentimiento
de soledad,
de desamparo;
obligándonos a dejar
que el infinito
haga lo mejor
en estos cuerpos desarmados.
Dorita.
El hombre
vagando
hacía el abismo
Tiempos de desencanto;
viviendo en vilo,
teniendo que presenciar
lo esperpéntico,
lo inaudito.
Que pudiera haber
pasado igual,
no se sabe;
lo que sí se sabe
es que la desidia,
la inconsciencia,
la incapacidad,
la avaricia o la pereza.
Es posible,
todas ellas juntas
están cayendo,
como una losa,
sobre la conciencia
de esta generación,
en la que vivo.
Dorita.
Pacto de sangre
en mi infancia hicimos ;
fiel compañera,
por tí nunca violado .
Cuando,ya,
en nada creía
no te separaste
de mi lado.
La vida obtusa,
empinada,
se volvía,
tu hermosura
nunca me fue negada.
En la ciudad,
qué Felipe III
capital del reino nombrara,
saboree
tu aroma y compañía.
Las nieblas del Pisuerga,
mi mente adolescente
incendiaron;
recreando personajes
de ayer,
de hoy,
de siempre.
Aunque abandonarte quisiera,
a mi puerta asomas
rogando
que de tí
nunca me aparte .
Dorita.
No creas
que porque digas
que sois muchos.
Que porque una y otra vez
me acoses,
con la mentira y el engaño
te engalanes,
quedarás por ello
sin condena.
No seré yo
quien a tal extremo llegue.
Será
la implacable vida,
queriendo respirar
la suave brisa,
quien no aceptará
la mezquindad,
quien buscará
hasta que encuentre
la verdad.
Quien te llevará
al gigantesco río.
Quién te pondrá
ante el espejo
ennegrecido.
Tú solito entrarás
en tu mazmorra.
Dorita.
¿ Soy el que se calza,
el que se viste?.
¿El que del correr
de los años se asombra?.
Creí algo haber aprendido
cuando la tempestad
me sacudió,
estando pérdida
en la galerna .
A veces, como un eco,
algo de aquello
me retumba .
En el enfrentamiento,
hay una voz que me reprende
mostrándome
el camino del silencio.
Unos ojos
mirándome paciente
al desbordarme
en un chorro de energía.
Una sonrisa complaciente
que perdona
los errores cometidos.
Dorita.
Ante mí libertad
el miedo se doblega.
Sé
qué no hay escusa.
Si he de querer , así,
a lo grande,
ha de ser
sin este viejo compañero.
Tóxico enemigo.
Disfrazose de ternura,
corroyéndome,
dejándome exhausta,
sin defensas.
Quiso la Vida
de mis cenizas extraer
lo bueno,
lo puro.
Vuelvo a caminar
en "Soledad sonora".
Dorita.
A las cinco.
Sí, a las cinco.
Aunque parezca mentira,
las nubes negras
por la Peña se descuelgan
y galopando
se acercan.
Casi sin darme cuenta,
la noche cae de golpe.
Mi mirada,
atravesando el cristal,
solo ve
de los libros su reflejo,
de las farolas
luz blanca,
de la Peña
la silueta.
Tras ella
un azul marino oscuro,
que más y más se oscurece.
Las gotas
en el vidreo andan pegadas;
parece querer quedarse
al abrigo del calor de la ventana.
Fuera
todo anda lloviendo y frío.
En las hojas muertas,
del suelo,
los dorados se entristecen,
se apagan y se enegrecen.
Dorita
Mal cicatriza la herida
de un organismo enfermo.
El hombre cierra los ojos
a las señales,
a los signos de nuestros tiempos.
Dorita.