Entrando en el jardín.
La vida en movimiento.
Las lagartijas.
Dorita.
Lo que acabo
de vivir.
Me levanté a las 7,
pensaba que eran las 9.
Antes,
jamás,
semejante confusión.
Los Sábados
sagrados,
huyo de toda emoción.
El Sol,
esplendido,
detrás de una bruma marinera,
reconfortando el cuerpo,
calentando
el alma entera.
¿Qué hacer
con el chaquetón
amarillo de visón
que me rogaron
a alguna Ucraniana regalar?.
Con los peluches
encantados
pero con el pobre chaquetón
ninguna consideración.
Yendo a tomar
un café descafeinado,
allí estaba Javi
a su perro entregado.
Subí
a por la prenda a casa,
mandé bajar
a la muchacha.
Entre el hijo,
Javi y el perro
el resplandor presente.
Telefoneé a Isabel,
que por no tener wasapp
tuve que tirar de imaginación
para describir
las caras de regocijo
de los participantes
en aquella situación.
Paseando por la trasera,
de nuestra urbanización,
descubrí en un zarzal
tratando de sobrevivir
un cachorro de zarzal .
Vuelta a casa a buscar
las tijeras de podar.
Al final,
logré ,para él ,un lugar,
sobre esta Tierra,
más fácil de habitar.
Jesús,
que siempre anda al quite,
quedose
sorprendido
del lamentable estado
que mis manos encontró.
Misión imposible
el espetar la verdad.
Para él es obsesión
plantar árboles,
cuidarlos,
y mucho más
en jardines comunitarios.
Y en este punto me encuentro.
A punto de salir
a comprar y a pasear.
Dorita.
La vida,hoy,
no es
como era
aquella vida alegre.
Tal vez,
hasta inconsciente.
La ciencia iba trayendo
avances,
tan excelsos,
que nada presagiaba
lo que estamos viviendo.
Hoy,
en un sin vivir
vivimos cada día.
A ciegas,
sabiendo muy poco
lo que nos queda
y como por vivir.
Dorita.
¡ Ay hombre ingrato!.
No quieres despertar.
Fue tu agónico sueño
quien no te dejó ver
que los dados
ya habían sido echados.
Las cartas marcadas
se encargarían
del sucio trabajo,
destrozar ciudades
en nombre de algún altísimo,
violando
lo más sagrado.
Dorita.
Vemos nacer
un nuevo Planeta.
Sintiendo su música
al vibrar
en el firmamento.
Paz infinita
de la Creación creando.
Gozo
de lo minúsculo,
de los grandioso.
Sabiéndonos
Todo y Nada,
en este instante.
Vivir temblando
el agónico pensamiento
que se une
a los que también,
en este instante,
están agonizando.
Dorita.
Santanderina primavera,
con sus lluvias
a deshora
y su sol radiante y fresco,
humilde
se pasea por las calles,
los Jardines de Piquito,
dejándose deslumbrar
por el Sardinero.
Quiso ,en Santander
la primavera,
hacer del agua Esmeraldas
y de las tardes
Azucenas.
Dorita.
El viento ha llegado
cargado de dolor.
El eco de sus llantos
retumba en la montaña.
Llantos de sinsentido,
de terror.
Truncadas las vidas,
las casas destruidas.
La tragedia y su fantasma
va repitiendo la historia.
La Primavera llora,
consciente
del triste sentimiento
de nuestro corazón.
Dorita.
Quiéreme
como se quiere
al agua fresca,
al sol de primavera
y a los cerezos en flor.
A los hojas de colores
del otoño.
Al canto del mirlo
A las olas del mar.
Al mar embravecido.
Al acantilado.
Al vinillo de Rioja.
A las mariposas.
A los niños chicos.
Al amanecer y al anochecer.
A los campos de Castilla
que con sus trigos maduros
se van en busca del Mar.
Dorita.
En los balcones
de España
ya no hay geranios
en flor;
los sustituye
el color blanco,
por no poner
un negro crespón.
Dorita.
Esos geranios Rojos,
clavados
entre las rejas,
hacen brotar
de mi alma
un sentimiento de antaño,
un sentimiento inconcluso.
Dorita.
Guardo,
en un relicario,
todo lo que me bendijo.
En las tardes de hastío
lo coloco entre mis manos
buscando
un poco de alivio.
Dorita.
Bendita
está nueva ciencia.
Desentierra
las imágenes,
los negros secretos
que estremecen las entrañas.
Dando luz
a este absurdo
que tiene consternado
al mundo.
Dorita.
La libertad,
tan ansiada,
la lleva lejos el mar.
Quien pudiera,
desde otros lares,
ver las estrellas brillar.
Dorita.
El cielo
vestido de azul raso.
Sobre el laurel
un inquieto cuervo
aletea.
Los niños,
desde los columpios,
desean
que alce el vuelo,
que en el Gran Azul
se desvanezca.
Dorita.
Jamás un cuadro
tan vigente,
ni mostrando
con más viveza,
con más verdad,
nuestra realidad.
Dorita
En el pasado,
la voz cantante
la llevaba el macho.
Hoy,
andan las aguas
tan revueltas
que lograr flotar
sobre ellas
es una victoria.
Dorita.
En la conciencia
del hombre,
Ucrania riela.
Gime el viento.
Llora el Día.
Las olas embravecidas
se revuelven.
El Capitán Zelenski
no desfallece
ante el insidioso enemigo.
No logra
torcer su rumbo,
ni desterrar
su valor.
A su espíritu valiente
contemplamos
con dolor.
La feroz guerra arrasando.
El enemigo violando .
El Mundo
traspasado de estupor.
El Dios de la libertad
nos muestra
una sola patria.
Olvidando las riquezas,
desdeñando los engaños,
Unidos hasta lograr
nuestra merecida Paz.
Dorita.
Con lo último
vivido
vamos aprendiendo:
A vivir mejor
cada día.
Esforzarnos
en la caligrafía.
Escribir
con delicadeza,
con belleza,
nuestra Historia
y a transmitirla
mejor.
Dorita.
Sin el hombre
sobre la Tierra
la Vida
continuaría.
Quien la persigue,
quien se regodea aniquilandola
no lo hará;
perecerá
más pronto que tarde.
Dorita.
El día llora,
lo hace con desconsuelo.
La Tierra
ya no le abraza.
La Tierra
no le está abrazando.
¿Dónde se escapó el cariño?.
¿A dónde se fue la ternura?.
Que vuelvan.
Que el día implora
el abrigo,
la dulzura
de la Madre Tierra entregada.
Una Tierra enternecida
que vistiéndose de verde
a la Lluvia festejéa.
Tierra que alza su alma
cuál si fuera
una bandera.
Dorita.
No es sólo
la guerra o la paz;
es el poder respirar.
Abrir los ojos
tranquila.
Tener la certeza
del florecer del cerezo,
de recoger
las cerezas.
Pasear por el campo
entre el trigo,
el trigo verde,
junto al rojo de las amapolas.
El llevar la bandera
erguida al viento.
Bandera del éxito.
Bandera de la Libertad.
Bandera azul y amarilla
de toda la Humanidad.
Dorita.
El espacio,
el tiempo
y el resto de dimensiones
se han confabulado.
Tú éxito
está asegurado.
Dorita.
Que la densa niebla,
que la noche espesa,
no te nuble.
Tras la gran oscuridad,
el radiante día
aparece.
Dorita.
La Santa,
nuestra Santa,
Teresa de España
te anda cuidando.
La Victoria
te está esperando.
Dorita.
La nieve primaveral,
de la Semana Santa,
entristece al labrador.
Tras la negra noche,
la enrojecida flor del cerezo
no presagia lo mejor.
Este año,
no ha llegado,
tal vez no llegará.
Años lleva el agricultor
con el corazón helado,
desazonado,
triste,
sin saber si encontrará
un buen cirujano
que remedie
su dolor.
Dorita.
Trenes desangrados,
abarrotados de desesperación,
de angustia,
de sin razón.
No hay pañuelos al viento,
ni blancos,
ni de color.
Se los tragó
la blanca nieve.
El corazón helado
de quien más allá
del espacio y tiempo
anda contemplando
el negro espectáculo.
Dorita.
Se hace a la mar,
le gusta navegar.
No lleva a nadie
por quien suspirar.
Solo,
capitaneado
su velero sobre la mar.
Un fría noche, de Febrero,
dejó su corazón helado.
Ya se le ve,
en la distancia,
cruzando
la lejana línea.
Cielo y tierra,
tierra y cielo,
buscando
la eternidad.
Dorita.
La primavera
ha venido
y sí que sé
como ha sido.
Dejo en casa
el abrigo.
Sufro menos
en los partidos.
Por las chicas,
este año,
no me preocupo.
Mi corazón helado
no templa mi sangre,
no me permite enamorarme.
Dorita.
La tarde
anda cansada
de esperar .
No sueña,ya,
con sorpresas
que la hagan delirar.
Un día,
negros nubarrones
golpearon
un cielo azul
impecable,
contundente;
la tormenta
no acaba de pasar.
El " también esto pasará"
cuanto se hace esperar.
Dorita.
La suerte
sigue instalada
en nuestra ciudad.
Los mirlos
no cesan de cantar.
La lluvia la acaricia
como si fuese un bebé.
Ella
se regodea
con este acto de amor
y embellece.
El mar,
con su suave murmullo,
se acerca,
se aleja,
todo un juego
de enamorados.
Dorita.
La ciudad,
donde vivo,
está en pie.
La gente pasea
tranquilamente
por las calles.
Los árboles,
del parque,
se están llenando de hojas.
Los niños
juegan en los columpios.
Los abuelos,
sentados sobre los bancos,
comentan
la carestía de la vida.
Tengo mucha suerte.
Dorita.
Andan dormidos.
Cuando abran sus ojos
a la nueva realidad,
¿reconocerán
la Tierra
o creerán
estar viviendo
en algún lugar
más allá
de las estrellas?.
Dorita.
¿Dónde andará
el maestro,
en cualquier plano
de existencia,
capaz de enseñar
que la mayor riqueza
se puede encontrar
en el interior
de la rosa?.
Dorita.
Estado de gracia.
Repentinamente todo cambia.
El pasado
se distancia.
No se reconoce
en el vivir a la fuerza,
apesadumbrado,
tenebroso,
lleno de incertidumbre y temor.
Difícil recordar
cuando empezó todo,
quien abrió la puerta,
como se abrieron las ventanas;
dió paso
a dejarse llevar
en volandas por la vida.
Dorita.
Huérfanos de sabiduría.
Resuenan
las imágenes.
Incomprensibles palabras.
Resuena
la desatada barbarie.
Maldad,
disfrazada de perfume,
que todo lo alcanzó.
Todo quedó impregnado.
Resuenan
las preguntas,
no llegan
las respuestas.
Quedan
los cuerpos descompuestos.
Dorita.
El nogal
aún no respira,
muerto pareciera andar
junto a una fronda
despierta,
gozosa,
viva y dispuesta
a trepar a las alturas
sobre las nubes de Abril.
Bañarse en
sus aguas mil
estallando de placer
con ese sol
que se derrite
entre ramas,
hojas,
flores
y un millón de fractales
que dejan atónito al hombre.
Quien jugando a ser Dios
no es capaz de igualar
ni a un pequeño ruiseñor.
Dorita.