Se hace a la mar,
le gusta navegar.
No lleva a nadie
por quien suspirar.
Solo,
capitaneado
su velero sobre la mar.
Un fría noche, de Febrero,
dejó su corazón helado.
Ya se le ve,
en la distancia,
cruzando
la lejana línea.
Cielo y tierra,
tierra y cielo,
buscando
la eternidad.
Dorita.
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