Hasta para que un País
funcione
es necesario
que sus gobernantes
tengan domesticado
su ego.
Dorita.
Hasta para que un País
funcione
es necesario
que sus gobernantes
tengan domesticado
su ego.
Dorita.
Da igual donde estés
y con quien estés
cuando has comprendido
tu vida
y sabes quien
realmente eres.
Dorita.
Escribir
hasta masticar las palabras,
hasta exprimirlas,
hasta saborear su tuétano.
Todo un placer.
Difícil de explicar.
Dorita.
Esto de los enchufes...
va derivando
en lo que se ve sin necesidad de electricidad.
Un un tristísimo y chusco
apagón.
Esperemos
que esto no termine en algo peor.
Dorita.
Mis heridas,
esas que casi me causan la muerte,
han debido de curar bien.
Los huesos
también han soldado bien.
Hay que ver
con que energía
se pasean por el campo
saltando de gozo.
Dorita.
Aquí...
nadie.
Todos nos sabemos
descendientes de la pata
del Cid Campeador.
En Santidad...
a la par
de Teresa de Jesús.
Dorita.
¿Y cómo hacerlo
con el carro de prebendas?.
La mente...sagaz
presenta al sujeto
toda clase de virtudes.
Dignas de tocar el cielo.
Dorita.
Con que alegría
me saludan,
cuando pasando a su lado
observo
la perfección
con la que trabajan.
Dorita.
Su Santo y Seña...
la paciencia.
Llegado un punto
se acelera
con una velocidad pasmosa.
Dorita.
Solo pensar
en que un día...
tendré que dejarla,
se me antoja
la mejor profesión
del mundo.
Dorita.
No me rompí.
Casi un milagro.
¡Menos mal!.
Está última versión
de mi misma
es la que más me gusta.
Dorita.
Ha dejado temporalmente
la enseñanza.
Anda sobrepasada.
Está de baja.
Al principio me dijo que para ♾️.
Calmaaaaaaaaaa...
Atraída por reciclarse en la informática.
Otro día...:
"¿Cómo renunciar
a un trabajo estable?.
Al curso que viene
media jornada, informática y dibujo".
El dibujo
ya lo ha emprendido con ilusión.
Visita prácticamente diaria.
Ayer me dijo:
"Estoy pensando
que yo he parado pero...
el mundo sigue".
Sí, sí,amiga X.
Yo estoy de trabajo
hasta la coronilla
Dorita
He mendigado
tantas caricias sin hallarlas...
cuando tiré la toalla
me llegaron
en abundancia.
Dorita.
Algunas personas
no pierden la ocasión
de mal interpretar
hasta para la mayoría de los mortales
parecería imposible
malinterpretar.
Dorita.
Que escribiendo
soy capaz de transmitir
lo que realmente siento
y en viva voz
soy víctima de malentendidos?.
Dorita.
Intento entender
cómo unas inofensivas palabras
se pueden retorcer tanto
interpretando
lo que jamás fue ni de lejos pensado.
Dorita.
Hoy ...
un carro de margaritas.
Un botijo de emociones.
Una Colegiata abierta
con un San José
que lleva
al Niño Jesús de la mano
y el la capilla central
la Virgen
con su mirada clavada
en un jarrón de azucenas.
Las viñas de la Rioja.
El mirador ...
al Pisuerga.
Todo muy bien regado
con un verde inmaculado.
Dorita.
No deja de llover.
Si no lo hace de día,
seguro por la noche lo hace.
Muchos años hace
desde que algo parecía
ocurría.
No por casualidad.
A la Vida
no le gusta
que andamos secos por dentro.
Está intentando
que se nos cale
hasta el tuétano.
Dorita.
Que un amigo te falla,
no te preocupes.
Acude al bosque.
Los árboles te reciben
con las ramas abiertas.
Dorita.
La Naturaleza me habla.
La Naturaleza me dice.
La Naturaleza me canta:
"Vive por
y para la Paz".
Dorita.
El que el hombre
mire la vida
solo por un agujero
no quiere decir
que no exista
lo que no alcanza a ver.
Dorita.
Solo hago allí
lo que mis antepasados harían...
seguir planteando
árboles.
Rosales...
tal vez no,
eso es cosa mía.
Dorita.
Viven tanto
porque ...
mientras haya guerras
tienen que ofrecer
sus ramas
a las blancas palomas.
Dorita.
Mi presencia
te la provoca.
No es el caso
para la inmensa mayoría
de quienes conozco.
¡Tranquilidad!.
Dorita.
No sé se ellas
serían capaces
de arreglar
este desaguisados.
Habría que darles más protagonismo
y hacer la prueba.
Los pequeños ensayos
han dado
resultados sorprendentes.
Dorita.
No sé
porque persistes en ellas.
Dejan
olor nauseabundo.
Es la razón
por la que todos
de tí
se alejan.
Dorita.
La verdad
anda profundamente enraizada
dentro de tí.
Cuando la mentira
se acerca
huele a pólvora.
Dorita.
No quiero saber nada de ella.
Cuando me descuido
y se me mete en casa,
no hay forma
de echarla.
Más escurridiza
que una trucha.
Dorita.
Abandonó
el blanco a las montañas.
El agua
se esparce
por las laderas.
Los ríos gozan
de inusitada fuerza.
Los pájaros
andan cantarines y revolucionados.
Los frutales
nos regalan
deslumbrantes imágenes.
La belleza
se lo ha tomado tan en serio
que es raro
que no salga a tu encuentro
por donde quiera
que vayas.
Dorita.
No es más valiente
quien lo parece.
Existe
en el silencio y la calma
una resiliencia
imposible de igualar.
Dorita.
Por muy claro
que uno lo vea
no siempre es real.
¡Tantos son los factores
que ocupan
el pensamiento!.
Dorita.
El verano pasado,
a sus noventa y seis años,
me mostró
su cara oculta.
Hubiera preferido
no conocerla.
Me ha tenido siempre deslumbrada
la otra.
¡Qué decepción!.
Se me cayó inesperadamente.
Como si la luna
se hubiera estrellado
a mis pies.
Dorita.
Que se asoma
a la ventana
tratando de investigar
lo que los otros hacen
y piensan.
Es sorprendente
a las conclusiones erróneas
que llegan.
Dorita.
Mi hermano
y mi cuñado
andan con esa cantinela
de los reproches.
No es lo mismo
que con mi madre.
Ellos sabrán.
Yo a vivir
y con intensidad.
Dorita.
¡He logrado
que no me preocupe
lo que de mí piensen!.
Parece una tontería
pero a mí me ha costado lograrlo.
Dorita.
"La vida es bella
si tras mi huella descubres
la onda belleza
de que está nutrida.
Si me quieres amar
ama a la vida
que a Dios y a mí
nos amarás
con ella".
Allí,en Rucandio, los rosales
aún sin florecer.
Esperan mi presencia
para ofrecer sus flores
a los del otro lado.
Dorita.
Me ha preguntado,
esta mañana,
si este año le iba a
regalar manzanas
como todos los años.
La he respondido
que esta Semana Santa
fui a visitarlos
y los manzanos, todavía,
estaban floreciendo.
De pronto,
cayó en la cuenta
que el peral de su hija también
lo estaba haciendo.
Dorita.
No es verdad
que el tiempo todo lo cura.
En mi caso,
tengo más presente a mi madre
que cuando estaba viva.
Ya han pasado
más de cinco años.
Lo que sí ha cambiado
es el no sentirme
eternamente
interrogada por ella
y esto me da Paz.
Me permite analizar en perspectiva
lo vivido con ella
y lo que sobre ella sé
sin haberlo vivido.
Me permite,
sin lugar a duda,
hacerla justicia.
Quererla con intensidad
y con infinita dulzura.
Sin las interferencias
de juicios intimidatorios.
Dorita.
Los egocéntricos.
Los narcisistas.
No maduraron.
Una pena.
En la Naturaleza...
todo madura.
Dorita.
Anda
la Naturaleza
con tal maestría enseñándonos
que solo nos faltan
ojos para ver
y oídos para escuchar.
Dorita.
Tal día como hoy...
El obispo Acuña y Padilla
lograron
lo impensable.
El pueblo Castellano
se levantó
en contra de los abusivos impuestos...
entre otras cosas.
Desde entonces Castilla...
no se ha vuelto a levantar.
Dorita.
Sobre un caballo desbocado
anda la humanidad
montada.
¿De dónde saldrá el valiente
que se atreva
a ponerle freno?.
Dorita.
Van desapareciendo
las últimas manchas de nieve
sobre las altas montañas.
El aire helado
va dando paso
a fumatas blancas.
El blanco,
ahora en el valle,
baila con cerezos y manzanos.
Rebasando los pozos,
el agua,
desparramada en regueros,
se entremezcla
con el escandaloso verde
que rodeando los troncos
forma una alfombra
primorosamente tejida.
Dorita.
Al final,
son los árboles quienes me muestran
que la tristeza es absurda.
Que la melancolía es la helada
que arrasa la bella flor
del cerezo.
Dorita.
Me acompaño
de por vida.
No fue solo en mi juventud.
Se me hizo inseparable.
Para mi asombro,
llegó un día
que lo que pensé ser
flor del cerezo abrasada por la helada
resucitó
y aparecieron las cerezas.
Dorita.
Ante los enormes cuernos
de la muerte negra
se muestran los hombres
valientes;
sienten sus madres ausentes
como una espada
taladra su corazón.
Dorita.
Y fue solo ese día
y además por la mañana.
Es igual.
El derroche de gracia y belleza
fue tal
que como se notaba
que era...
Jueves Santo.
Dorita.
Los di
un abrazo imaginario
lleno de amor.
Seguro
ellos me respondieron.
Mis sensaciones
se acrecentaron.
Dorita.
"Ni contigo
ni sin tí
tienen mis males remedio".
Dejarte...
ya no puedo.
Al tenerte,
te me escurres cual trucha
que sabe muy bien
como hacerlo.
Dorita.
Cuantas veces el cansancio
tiene manifestaciones
raras.
Esa descontrolada risa,
que lejos de provenir
de la alegría,
brotando de no sé donde.
Escape de una válvula
necesaria
para no dar al traste
con todo lo bueno conseguido.
Otras veces desemboca
en una perturbadora tristeza
que si la dejas
cual fuego arrasador
te deja a cenizas trasformada.
Dorita.
Al contemplar los cerezos,
me he rendido.
El frío,
el viento,
la lluvia y la nieve...
sin olvidarme del Sol
lo han logrado.
¡Qué aplicados!.
¡Obra de arte Perfecta!.
Dorita.
El penetrante frío
del invierno
está
de las flores enamorado
y me ha dicho
que de aquí
no le mueve nadie.
Dorita.
Del pueblo a la ciudad,
para mí no fue
la libertad.
Esclavitud.
Aún continuo
rompiendo aquellas cadenas.
Dorita.
Separar
lo que te inculcan
y no te pertenece
de lo real
de lo que tu quieres pensar...
encaje de bolillos.
Dorita.
Si permites
que te lo controlen,
dejas de ser tú.
Estás perdido.
Y no es tan fácil darse cuenta
de ello.
Dorita.
que ayer
iba a descargar la tormenta.
No conocía muy bien
por donde llegaría.
Mi corazón inquieto.
Mi estómago encogido.
Un leve dolor de cabeza indefinido.
Sí...
descargó.
Al escuchar los improperios,
entendí claramente
que todo aquello partía
de una persona
insatisfecha con su vida
y que me había elegido
para el rejonazo
porque me creía débil.
Lo que ella no sospechaba
es que bajo una apariencia de fragilidad
suele haber
una gran fortaleza.
Se lo enseñará la vida.
Las letras...
se las mostré ayer.
Dorita.
que escribo por escribir.
Me suele ocurrir
que en ese escribir sin propósito
encuentro el propósito
para seguir escribiendo.
Dorita.
Hay días, y este es uno,
que una decide escribir
sin encontrar palabras.
Esos días que ando
con el corazón encogido.
Sin saber muy bien de donde procede
el malestar.
Es como ir diciendo a las palabras:
"Yo no me aclaro mucho,
anda decídmelo vosotras".
Tampoco ellas están hoy
por la labor.
Dorita.
Sobre el agua
van las palabras flotando.
Ellas te quieren hablar
pero si tu no las dejas
de nada sirve su querer.
Te quedarás sin conocer
aquello que tanto ansías...
de lo que temes saber.
Dorita.
Habiendo mi abuela nacido
Quintanaopio pero casada en Rucandio
se veía el matrimonio obligado
de ir con caballerías a cultivar
parte de las tierras a dicho lugar.
Mi abuelo Francisco cayendo en la cuenta
que un cerezo nunca daba frutos
advirtió a mi abuela que si aquel año
ocurría lo mismo lo talaria.
Por convicción y cultura,mi abuela
el siguiente domingo de Ramos,
con el trozo de laurel bendecido
entre sus manos,
viajó a su lugar de origen
le coloco la ramita de olivo
y le dijo así:
"Cómo después de esta bendición
sigas igual serás talado".
A partir de aquel año,
y mi abuela era joven,
no dejó de dar frutos en abundancia
hasta que murió su ama
a la edad de ciento tres años.
Después no sé
porque no he vuelto a visitarlo.
Dorita.
El refugio,
de sentirme amada,
solo duraba la vacaciones.
Para más inri,
todos los miembros del clan
entregados de forma desaforada
al trabajo.
En el campo y vendiendo.
La vuelta a la ciudad...
libertad unida inseparablemente
a un soledad desgarradora
que me iba poco a poco desangrado.
Dorita.
Si sabíais que lo era,
así públicamente lo habéis reconocido,
¿porqué lo hicisteis?.
¡Ahora lo expresais
cuando ya hemos pagado
y no solo con dinero
lo que injustamente nos habéis demandado!.
"Explicación no pedida,
acusación manifiesta".
"Después de muerto,
la cebada al rabo ".
Dorita.
¿Y cómo se puede pretender
que un adolescente
cargado de indecisiones,
preguntas y contradicciones
pueda profundizar
en lo que llamamos filosofía?.
Empieza a descubrir la vida.
Ve la muerte ajena y distante.
Dorita.
Siempre se hace larga
y más si es oscura;
se lleva mejor
teniendo la certeza
de que se acerca
un nuevo amanecer.
Dorita.
De nuestro jardín.
Aún no has desplegado
toda tu hermosura.
Aún no he saboreado
tu incomparable aroma.
Cómo máximo en cuanto días,
de lo que ahora en plenitud no eres
no quedará nada.
Poco importa lo que llamamos tiempo,
si solo contemplarte y degustarte
mis sentidos hasta el éxtasis se exaltan.
Al verte siento la grandeza
de la vida.
La tuya y la mía
merecen ser vividas.
Dorita.
¡Qué no la queremos!.
¡Qué ya tuvimos bastante!.
Solo pensar en ella,
vuelven esos lamentos
qué creyendo eran pasados
hacen que las nubes tiemblen
y llamen a la tormenta.
¡Qué no queremos
ninguna clase de guerra!.
Porque el día se hace noche
y la noche interminable.
¡Qué no queremos la guerra!.
Nuestros hijos
están muy bien
en sus casas.
Dorita.
Valiente.
Con historia en tus entrañas.
Faltó el canto de un duro
para del camino de hierro
caer presa.
Vencer el pulso a desalmados
labor de ángeles y santos.
Cuando mis ojos te alcanzan
los froto.
Quiero estar segura
de no estar viendo un espectro.
Ahí se me quedan clavados
entre sus tupidos ramajes
de un verde indefinido.
Definiendo
una copa cenicienta
que de pura grandeza
no puede alardear de bellas flores.
Tus canciones...
de cuna.
Seres sin ser vistos
al amparo
de las estrellas y la luna.
Dorita.
¡Cuántos recuerdos
desprenden
las casas de mi pueblo!.
¡Cómo rechinan
con algunos reencuentros!.
Dorita.
Se vieron confundidos
los insectos.
Sobre la tela de araña,
las gotas de agua
simulaban
el firmamento.
Dorita.
Se lleva
las penas al mar.
Las envuelve
entre sus brazos.
Las ofrece
al infinito.
Limpias de cualquier mancha.
Libres de todo dolor.
Dorita.
La que se eleva.
En lo alto se purifica.
Nuestras dudas y dolores,
deshilacha entre algodones.
Al caer...
Santa y Bendita
que todo lo engrandece,
que todo lo dulcifica.
Dorita.
¡ Vaya con la mariposa!.
¡Con que donaire se posa
sobre la rosa!.
De la emoción...
todos sus pétalos
tornaron de color.
Pretendieron las amarillas
por ella ser visitadas;
se elevó la mariposa
hacía
la flor del pino.
Dorita.
Anda el Amor
sobre los astros
cabalgando.
A galope contemplando.
¡Tan alejado
del mundanal ruido!.
Nada sabe
de su paralelo
desvariando.
El que aniquila y corroe.
El que todo lo ensombrece.
Vamos...
que ese otro
ni es amor,
ni es nada.
Dorita.
Anda la Tierra herida.
Vamos,
no anda que gira.
Nos muestra su carne roja
de la que la sangre brota.
Reseca tierra,
hasta que la válvula explota.
No se puede resistir,
cual Magdalena llora.
Dorita.
En cuanto mis pasos sienten,
las palabras reposando
sobre el lecho del río
despiertan.
Alborotadas ascienden,
se acicalan y se peinan.
Mis ojos andan buscando,
qué en un acto generoso
las enlace y las comprenda.
Dorita.
En tus arroyos el agua
escribió a sangre mi infancia,
esperando ser leída.
Yo,que así lo adivino,
vuelvo entre juncos y zarzas
a saborear espliego,
a sentir
como los grillos cantan.
Dorita.
Arrancó de cuajo
la tristeza.
Extrajo su corazón.
Lo lanzó al mar.
Comenzó a bailar gritando:
¿ Acaso te creías real?.
Dorita.
Arranca de cuajo
la tristeza.
Extrae su corazón...
lo lanza al mar.
Bailando grita:
¿Acaso te creías real?.
Dorita.
¿Y qué son las campanas
sin los ángeles
que encarnandose en los hombres
saben hacerlas repicar?.
Dorita.
Los dos
en el mismo camino.
Uno mira al Norte.
El otro...
sigue avanzando
sin saber su destino.
Dorita.
Amores entregados.
En el "Monte del Olvido".
Clavadas sus cruces...
por ser incomprendidos.
Dorita.
No una noche cualquiera.
La luna llena.
Anillo de luz
destilando belleza.
De las moreras y tamarindos
repuntaban los renuevos.
Del desenvaine de la navaja,
la Primavera testigo
del desenvaine de la navaja.
Golpe seco.
La sangre a borbotones.
Terremoto
dando a la muerte ventaja.
Sin previos enojos.
Si los hubo,
que seguro los hubo,
todos callan.
Las puertas cerradas
a cal y canto.
Corroyendo las entrañas,
el luto se queda dentro.
La luna,con su belleza,
por el firmamento riela.
Dorita.
Hoy,
las flores montaraces
ya están
esperando mi presencia.
Saben
que estoy pensando en ellas.
Dorita.