Vente conmigo
a la mar.
Buceemos juntas
por los mundos
del coral.
Paseemos por sus aguas
como si fuesen
de cristal.
Dorita.
Vente conmigo
a la mar.
Buceemos juntas
por los mundos
del coral.
Paseemos por sus aguas
como si fuesen
de cristal.
Dorita.
Todos ellos,ese día,
me recogerán.
Me llevarán a su casa,
a la mía.
Siguen vivos
en mis diarios pensamientos,
purificados
por los avatares
que la vida me va presentando.
Ellos vendrán.
Su casa y mi casa
está preparada,
esperando.
Dorita.
¿Quién puede tener
la desfachatez
de pedir
ilusión en la juventud
dejándoles
la Tierra en ruinas?.
Dorita.
La agradezco
estar jugando limpio
conmigo.
Jamás soñé
con este milagro.
Cuando arrasada
por el volcán
quedé atrapada
en la tragedia;
Como iba a esperar
este prodigio.
El destino
dando suelta a una memoria
plagada de belleza,
rebosante de bondad.
Dorita.
Evitemos
que caiga la noche.
El pacto
ha de ser con el tiempo.
Preparado
para tal hazaña.
Evitemos
que caiga la noche.
La tarde
está cayendo.
La madrugada
extendiendo sus brazos.
La humanidad
presta
a dar el salto.
Dorita.
Tanto pensar,
verbalizar,
escribir....
Derechos,
ética,
dignidad;
y como nos encontramos,
no nos sirve para nada.
Dorita.
Si es el propio
hombre
quien debiera evitar
el colapso
que mal
pero que requetemal
lo estamos haciendo.
Dorita.
Si en tus profundas aguas
todos los enigmas guardas,
Si en las crestas de tus olas
viajan los más bellos universos,
Si en tu azul esmeralda
se encuentra
la Verdad Eterna,
entonces y solo entonces
no me importará,
un día,
que me invites a viajar
en tu góndola.
Dorita.
¡Como no amarte
con locura!.
Cada hombre
que muere en la guerra
gran fracaso
de toda la humanidad.
Dorita.
El hombre
va rápidamente
desnudando al hombre.
Los hay,
amantes de oropeles,
que al verse en tal estado
se escandalizan,
agonizan.
Los hay,
a quienes las ropas les ataban,
que viven así
en plenitud su existencia.
Dorita.
¿Y si la vida
ya quiso
que todas esas otras posibilidades
en nuestra existencia
estuvieran viviéndose
en otras dimensiones
paralelas o no paralelas?.
Dorita.
Jamás,ya,
quiero pensar
en lo que pudo ser
y no fue.
Sí,
así lo pienso,
tu pudiste hacer
mucho más,
no mirar para otro lado,
ni alentar
mi desaliento
cuando todo
ya parecía perdido.
Lo tuyo fue
una obsesión,
un delirio
y no precisamente conmigo.
Créeme
que lo siento.
Hoy sigo pensando
que otro rumbo
en nuestras historias,
tal vez,
para los dos,
hubiera sido
hermoso, bonito.
Dorita.
Va tejiendo
la Naturaleza,
con sus hilos de Oro,
un tapiz bello y puro
que el invierno deshace
y Abril
lo retoma.
Firme propósito
de mantenernos en vilo,
esperando el trabajo
de esta última Primavera.
Dorita.
Era de Pueblo
cuando el espliego y el tomillo
respiraban ternura.
Cuando las madreselvas,
rodeando la fuente,
perfumaban su agua.
Cuando soñaba
alcanzar la "Peña".
Cuando las habas verdes
se deshacian en mi paladar.
Ahora,
ya no sé
de donde Soy.
Dorita.
Sueño
no porque quiera
soñar.
Sueño
porque nací soñando.
El sueño y el ensueño
se hicieron de mí
sus dueños.
Dorita.
Canto
como el pajarillo
que cantando
aleja la tristeza
de, aún,
no poder contemplar
la radiante primavera.
Dorita.
Ese mundo
de color,
agazapado
por el frío,
está esperando
el menor descuido
para alumbrarnos.
Dorita.
Se adueñan
de mi mano
las palabras.
Entre ellas han hablado
y acordado
contar
su propia historia.
No quieren
que interrumpa
su discurso,
ni que me entrometa
en su ensamblaje.
Quieren
lo que aún
no han conseguido
formar bellas estrofas
que cuenten
la verdad
de nuestra historia.
Dorita.
Los peces,
encantados por la luna,
bailan canciones de Amor
en los castillos del mar.
Esos espacios Sagrados
que les hacen delirar.
Son muchos los marineros
que encandilan
las sirenas
y descienden
a esos mundos
de espumas y de coral
luego pierden el sentido
y no pueden despertar.
Dorita.
No me canso
de escucharte cuando,
con devoción,
dices que me quieres.
Que me quieres
más que el primer día.
Y es que abres mucho
los ojos
y me miras extasiado.
Parecerá cursi,
estúpido,
a mí un poco también,
pero me encanta oírlo.
Dorita.
La obsesión,
el delirio,
la fijación
siempre demasiado.
El amor,
el amor no entiende
de duelos
ni de dolores.
El Amor trasciende
la muerte,
ni la identifica
ni la reconoce.
El Amor
gozo eterno
de ver la perfección
en todo.
Dorita.
Fácil decir
por eso sos ojos
yo me perdería;
piérdete y verás
como esos ojos
te llevan al mar.
Dorita.
Por esos ojos verdes
te perdiste.
Perdiste la calma,
el sosiego,
parra vivir
eterno desasosiego.
No fue Amor,
sí fijación,
obsesión.
Si al menos,hoy,
después del martirio
tus ojos
volvieran a ver,
tal vez,
sólo tal vez
todo lo vivido
podría hacerte
crecer.
Dorita.
Entre los hombres
ardientemente
te he buscado,
al no haberte encontrado
he perseguido
todo lo creado.
Allí,
en los pajarillos,
entre las caléndulas,
sobre las ramas del nogal,
allí
te he hallado.
Dorita.
A veces
tengo ganas
de decirte que eres tonto,
cuando te oigo decir
una ,dos,
cuatrocientas veces
que me quieres
con esa cara tuya
de chico adolescente.
Dorita.
Sabiendo
que cuando
te abandona el sueño,
te quedas ahí tranquilo,
sin moverte,
para que a mí
me siga acompañando.
Dorita.
Ha cambiado
de lenguaje.
Los hijos ,no tenidos,
buscan padres
tras un largo viaje.
Dorita.
Los hijos
no nacidos
se fueron con el río.
Los árboles
no plantados
claman
por haber , un día, sido.
Los volcanes
quieren guardar
la furia
en sus entrañas.
Y el mar,
el mar no quiere
sus bordes rebasar.
Dorita.
Descúbreme
antes de amarme.
Inocencia
no perdida.
Te mostraré
mi parte oscura.
Acércate despacio
que yo te amaré
como a un pájaro,
como al viento
como a las margaritas o al mar.
Así completo,
todo entero.
Dorita.
Entré las blancas
sábanas
de " la luna lunera cascabelera"
se viste la niña
de encaje y seda.
Navegando va hacia Oriente
donde la espera
un castillo
hecho de cera,
con almenas de azabache,
caballerizas de plata,
torreones de hojalata.
Por el foso,
van navegando diamantes.
El mirador es de oro,
a los torreones
esmeraldas engalanan.
Cuando la niña despierta,
dos cuáseres han llegado
a iluminar
su mirada.
Dorita.
Las que empasten
con el silbido
del viento,
el canto
de los pájaros,
el romper
de las olas
y de la hora,
los susurros
de las flores.
Con el mirar
de la montaña,
con la profundidad
del mar.
Para terminar.....
con el silencio latente
en todo lo creado.
Dorita.
¿Porqué te empeñas
en quererme
como no quiero
que me quieras?.
Si de verdad
me quisieras
sabrías
que yo te quiero
y me querrías
como se quiere
al árbol,
al mar,
al sol y al viento.
Lo que pasa
es que para quererme
has de quererte a tí
primero.
Dorita.
¿No es la hoja
que muriendo
nutre a la tierra,
da vida?.
Y los pétalos
cayendo,
que a los insectos
deslumbraron,
¿ no dan paso a los frutos
tan sabrosos?.
¿Porque temer a la muerte,
si una vez ella ha pasado
como en todo lo creado
se da paso
a una nueva vida?.
Dorita.
Temía las palabras
de la boca
que callaba,
por eso apresurada
abrió la suya
dejando
que a borbotones
salieran,
se desparramaran
palabras sin sentido,
tan solo atropelladas.
Dorita.
El fresco de la Bahía
nos agarró;
rompí la apatía,
el desaliento,
abrí los ojos
a los de las margaritas
que desgarrando
el calor de la tierra
se abrían al día
sin temor
a la gélida helada.
Dorita.
Yo quiero encontrar
el lápiz,
que solo escriba
lo verdadero,
que al leer sus palabras
sienta del mar
sus caricias,
del beso
el amor eterno,
la pureza
del aire de las montañas.
Yo quiero ese lapicero
que encontré,un día,
en mis sueños.
Dorita.
Aficionado
al arte,
aprendiz
de la belleza,
científico de mezclas:
de colores,
de olores,
de ilusiones,
de esperanzas.
Abril
abriendo las puertas,
dejando entrar al calor,
al amor.
Rompiendo
las ramas secas,
las desteñidas hojas,
aparecen
esas lindas muchachitas,
mirando al mundo
con inocencia y candor
Dorita.
Me encandila
encontrarme
con los que habiendo vivido
al límite,
tomaron
el toro por los cuernos,
salieron a hombros.
Dorita.
En el mar vivo.
Siempre soñé con regresar
a mis tierras castellanas.
Ahora,
cuando el tiempo
me ofrece
la posibilidad de hacerlo
desconfío que con ello
mis males tengan remedio.
Con Castilla y sin Castilla
vivo en el desasosiego.
Cuando me encuentro
con ella,
el mar celoso
me anda persiguiendo.
Cuando estoy lejos,
no dejo de soñar.....
con verla.
Dorita.
Cuando se ha querido,
el que la muerte arrebate
su terrenal presencia
no implica
el olvido.
Cuando de veras
se ha querido
en todo se ve
al amado.
Van sanando
las heridas,
olvidando
las fricciones,
sólo queda
lo real,
lo verdadero
que en todo anda presente,
que todo lo trasciende.
Dorita.
Pienso
en los del otro lado.
Quiero que,
cuando cuando esté en el umbral,
todos ellos sin excepción
me arropen,
me ayuden,
me reciban.
Dorita.
La vida te trae
esmeraldas en el mar.
Pájaros
cantando al alba.
La música del viento
acompañando
a los mejores sonetos.
Las olas
bailando sevillanas
hasta caer rendidas .
Mariposas
sobre el trigo.
El trigo
siempre acompañado
de amapolas.
El granizo
tamborileando
cuál si fuera
Viernes Santo
en Calanda.
Mañanas morrinando
con su tul de seda.
Amigos,
también la vida
te traerá amigos,
tantos como enemigos.
Momentos
que te cortarán la respiración
de alegría
y otros ....
rejonazos en el corazón
que te dejarán
sin aliento;
el Amor
estará siempre presente,
trata de descubrirlo
porque él
ya te conoce a tí.
Dorita.
Sin encender la radio,
con el cuerpo vacío de alimento,
busco impaciente
el asalvajado jardín
detrás de los laureles.
Las caléndulas
no pierden sus flores.
Las Calas siguen mostrando
sus inmaculados mantos.
Allí,
en el remanso de Paz,
junto a los pájaros,
Comienza mi día
vibrando
con el salir atrevido del Sol.
Dorita.
Unida a la rama,
pletórica de clorofila,
su deslumbrante color
por humanos,
por los dioses envidiada.
En los días de Estío,
al languidecer,
nadie repara en su belleza.
Cuando,en el Otoño,
tornando su color,
sobre el suelo cae
un sentimiento de ternura
arranca .
El invierno
la desintegra,
nadie recuerda
su existencia.
Dorita.
De la Rioja a Rucandio.
De la abundancia y exquisitez al ver " ganarse la vida con el sudor de la frente".
En la alta montaña Burgalesa,con las puertas abiertas,el alcalde trillando hasta los domingos y Catalina por partera, tuvo que atarse los machos y bregar con lo que había: dinero poco,ingenio, ingenuidad y astucia no faltaban.
Quiso el trajín de los días que se enamorase del pueblo y casase con un labriego y tuviera su lechigada que fueron cuatro.
Cuando aterricé,por la escuela, los efusivos ardores de la juventud se le habían aplacado. Entre lo vivido y lo viviendo se iba cuajando, en ella, una personalidad resistente y resiliente a los dos mundos, entendido y haciéndose entender con disciplina y ternura.
Las tablas se terminaban aprendiendo como fruto de los castigos a base del ojo que, desde la terraza de su destartalada vivienda, atentamente observaba.
En el tiempo de cerezas todos al campo cantando el "Alindango".
Cuando llegaban las manzanas aún trabajábamos con más afán; nadie dudaba sobre lo que se debía hacer.
El examen de Ingreso no fue suspendido por ninguno de nosotros, había que hacer el Bachillerato y por ende progresar,tocaba hacer las maletas y al Internado.
Dorita.
Que el mar
siempre será
como hoy lo vemos
es incierto.
Que la luna
jamás se precipitara
ya se verá.
La gran verdad,
el Amor perdurará.
Dorita.
No llores
pensando
que te olvidaron.
Ese tiempo
que mides,
que pesas,
no es .
Estás
en el corazón
de quien amas,
regalo que nadie
te arrebatará.
Dorita.
Sí,
es un arte
el Amar.
Un lienzo
jamás terminado,
una novela
sin fin
El amanecer
que aparece
tras "la ardiente oscuridad".
Dorita.
¿Porqué no han de existir
ángeles,
arcángeles y querubines?.
¿Las hadas,
los gnomos y los duendes?.
Si somos
mucho más de lo que vemos.
¿Porqué no ha de existir
lo que no vemos?.
Dorita.
Se oye gritar
a la desesperanza;
más
la gélida noche de Enero
alumbró
el día más luminoso,
el cielo
nos despierta y nos acuna
con resplandeciente paleta,
la lluvia
sigue reverdeciendo la tierra.
Así responde
la Vida
a los desaforados ecos.
Dorita.
¿Nostalgia
de tiempos pasados?.
¡Qué va!.
Tan apasionantes
como estos
no han existido.
Nos toca medirnos
como hombres.
Dorita.
El que tú,
ahora,
no lo veas
no quiere decir
que ese persistir
en la melancolía
no agote a cualquiera.
Dorita.
Se recurre a ....,
aquí estoy
para cuando tú quieras,
cuando el cansancio
es insoportable.
Dorita.
Una Hoja
más que un Nombre,
una Hoja
Clorofila,
sobre el Árbol
lo más Sagrado,
la Vida.
Dorita.
Es posible
que esta vida,
como nos la presentan,
no te guste,
no es la que hubieras elegido;
pero es la tuya
y no hay marcha atrás,
ni es bueno
mirar atrás,
tampoco esperar
un más allá.
Es la hora de vivir,
de vivir apasionadamente.
No será fácil,
nunca lo fue .
Ahora,
hay grandes problemas
añadidos;
sin embargo no es sino
un desafío
para personas como tú
llenas de vida,
de fuerza y hermosura.
Cuando todo sea oscuro
ahí está
la eterna belleza:
el día luminoso,
la lluvia,
la montaña
y la luna
que pone luz a la noche.
Dorita.
Si alguna vez
dudé
hasta que punto
mi amor,por tí,
fue verdadero,
después
de que te fuiste
he comprendido
que no solo fue cierto
sino también eterno.
Dorita.
Si lograra,
este año,
controlar las palabras
y guardar los silencios
habría alcanzado
lo tantas veces
intentado,
lo jamás conseguido.
Dorita.
Pasó aquel tiempo
de la ilusión
sin medida,
del encanto
viviendo encantados;
desembocó
en cloaca desbordada.
Tú y yo
andábamos perdidos,
nuestras palabras
no formaban oraciones.
Lo sentido
acabó
en un sinsentido.
Ahora,
con el mar en calma,
juntos paseamos
por la orilla,
saboreando las olas,
disfrutando los colores.
Dorita.
¿Quién alumbró
la Candela
que todo
lo transformó?.
Sobre un lugar
frío,
áspero y seco,
con sus precisos destellos
puso luz
en las tinieblas,
de la amargura y tristeza
hizo brotar
la esperanza.
Dorita.
Cuando a los ojos
me miras
se abren corredores
que a los recónditos
lugares de mi alma
llegan.
No necesitas palabras,
no necesito palabras
que enturbian
lo que los ojos
ya saben.
Dorita.
lo
Me gustan
las Bendiciones.
Alergia me dan
el chorreo de insensateces
que nos toca vivir.
Por eso....
Bendigo la helada
que con un solo color,
en la paleta,
va repartiendo
arte.
Bendito el Sol
que con inusitado ímpetu
se comió
de una panzada
la helada.
Bendita la Hortensia
que ya se la ve rebullir.
Benditos los laureles
que ni el frío ni el calor
los inmuta.
Bendita la encina
que con infinita paciencia
sigue esperando
una nueva primavera.
Dorita.
Juego a dibujar
lo que soy.
De mi mano
se desliza el lapicero.
La mirada
se me nubla,
una espesa bruma
se apoderó
de ella.
La imagen de lo que soy,
hoy,
se ha escapado
a la montaña,
se ha mezclado
con las olas
buscando a las caracolas,
resuena
entre carcajadas
más allá
de las miradas.
Dorita.
Mientras
tus ojos bailen
sin saber
a que música atender
no conocerás el amor
que te haga
enternecer
Dorita.
Si tus ojos
siguen bailando
sin saber
a que música atender,
solo encontrarás el amor
al atardecer.
Dorita.
No es que la poesía
no alcance
nuevos mundos,
se adentre
en terrenos pantanosos,
no encuentre lugares
jamás
hasta hoy en día frecuentados.
Lo que falta
es la entrega,
la osadía,
para perseverar
cuando los sentidos
no responden,
confiando
en lo que realmente
es el hombre.
Dorita.
A muerte
vas luchando
con la tierra,
desgarrando pedazos
que trituras.
Guerrera infatigable
que no cejas
hasta extraer del esqueleto
el polvo
que en tu carrera embrabecida
pisas;
más cuando así lo deseas
como mujer caprichosa
te engalanas.
Disfrutas
de los más bellos parajes,
escuchando recitar
eternos versos.
A todo el que a tí
se acerca humillas.
Los orgullosos abetos,
las magnolias,
terminan
siendo pasto de tus aguas,
siendo casa
de los mundos que has creado.
Ninguna especie
queda a salvo
de tu furia;
a menos que aprenda
a pasear,
sin ser dañada,
sobre tus turbulentas aguas.
Dorita.
Se puede
romper la Tierra,
caer del cielo
las estrellas,
llegar el mar
al infinito;
la Poesía
no desaparecerá.
Dorita.
Aún rota
hace vibrar
a las criaturas,
enternece
a los dioses,
volviendo más humanos
a los hombres.
Dorita.
Tu mirada pura,
directa y verdadera,
ha hecho posible
una amistad
más allá del tiempo
y del espacio.
No exenta
de disgustos
y hasta de desengaños,
pero acrisolada y duradera.
Dorita.
como un capricho,
permitiendo
el libre albedrío
del destino,
sin norte,
sin sosiego.
Si probaste
la hiel del desengaño,
no persistas en el afán
de hacer y hacerte
daño.
No pongas trabas
a la distancia,
al olvido.
Lejos,
muy lejos se encuentra
aquel
que te deseo,
el libre,
el verdadero.
Dorita.
No resulta fácil
bucear
al lugar
donde radica
el sufrimiento.
Recrear
plantando cara
a aquel ambiente;
el fuego reverdece,
cuando el rescoldo
toma cuerpo
el cuerpo
ya no bebe
de agua dañina,
putrefacta.
Dorita.
Que destreza
tu poema....
"Por una mirada.....
por una sonrisa....
por un beso...."
Si no te dejan de mirar,
de sonreír,
de besar ....
sucede...
Dorita.
Ya sé
que me quieres,
no sé
como no te cansas
de decírmelo
a todas las horas,
durante tantos años.
Dorita.
Nos quiero
que el sol
se oscurezca,
que el mar
se arrodille
a mis pies,
que la luna
me preste su espalda
para viajar.
Quiero vivir
en libertad.
Dorita.
El gozo
del compartir
ilumina el alma,
no apagues la vela
o te verás obligado a encenderla
Dorita.
Después
de idas ,venidas,
palabras,
disgustos,
encuentros y desencuentros,
la solución
sobre una hoja de papel
en blanco.
Dorita.
No te hice
caso,
no quise
decirte nada.
Ese estar
siempre revuelta,
me tiene
desconcertada.
Dorita.
Sabes
que me tienes
y
que me tendrás.
¿Porqué será
que yo no tengo en tí
la misma
seguridad?.
Dorita.
En mi solitaria
infancia
ya gocé ,yo,
de un amante.
A su lado
me sentaba,
su sombra
me cobijaba
y hasta gustoso
cortezas me regalaba
para construir mi flota
que me llevó
hasta el mar.
Dorita.
"Todos los días del mundo
algo hermoso termina"
Jasorlav Seifert
Al acabar el día
"algo hermoso termina"
y algo espeluznante también.
Solo porque termina
queda el hueco
que alumbrará un nuevo día.
Dorita.
Si comprendes
el que te hagan sentir
incomprendido,
ya no estás incomprendido,
trascendiste
la incomprensión.
Dorita.
Nunca existió
el exceso,
ni noches románticas,
ni desayunos con champán;
sí
un reposo y un saber
que lo auténtico,
lo verdadero
respira, cada día,
en nuestro encuentro.
Dorita.
Que sí,
que no fue así
como ocurrió,
que ya lo sé;
es tan bello
lo que cuento
sobre nuestro encuentro
que para mí
es verdadero.
Dorita.
Fue
en la panadería,
en el café
"Nuevo Amanecer",
podando
los rosales,
cuando
al mirarte a los ojos
te reconocí.
Dorita.
Nada le pido .
Le dejo en libertad.
El dolor,
que no duele en material carne,
me cause hastío.
A ese le digo:
-Ni eres mi esclavo,
ni soy tu esclava.
Anda , corre.
Me ofreciste completo
el sufrimiento,
no sufriré
por tu abandono.
Dorita.
No he llegado
donde todos querían
que llegase;
sin embargo
estoy donde quiero estar,
soy lo que quiero ser,
soy como quiero ser.
Dorita.
Dijo:"sí".
Dentro de la morada
puso la mano
sobre el hombro
de quien le esperaba.
Hubo yugos,
hubo llagas;
las cadenas rotas
iluminaron los ojos
del alma que las portaba.
Volvieron,
con sus jaulas,
los cazadores
de pájaros asustados ;
al ver que habían volado
aullaron
cual cimarrones descontrolados.
Dorita.
Del paraíso,
un día,
expulsada
para pisar esta...
más que terrenal Tierra;
bajo una apariencia
azul,
inmaculada y pura,
por los excesos deformada.
Cuando el día señalado
sea de nuevo arrebatada,
más allá de las noches estrelladas,
que se me deposite
donde pueda correr
por las veredas,
donde pueda cultivar rosas.
Dorita.
La estocada.
Saberme incomprendida.
Incapaz
de llegar a las alturas.
Arrebatada,por siempre,
del Olimpo.
Marcada a hierro
por la culpa.
Equilibrio,
templanza,
vida perfectamente estructurada.
Dorita.
Tanto lo hablado,
escrito,
escuchado
que no me atrevo
a usar esta palabra,
encerrando la verdad
se escapa de ella.
Dorita.
Si marcado su minuto
los frutos
no son cogidos de sus ramas
caerán.
Nada,
nadie podrá detenerlos.
Ni los pájaros
podrán llevárselos
al vuelo.
Con todo lo no atendido,
lo despreciado,
lo ignorado,
obras de arte
se nos escapan de las manos.
Dorita.
Irisado gasoil
sobre el asfalto,
espejismo luminoso
al Sol radiante.
Al tornarse el día
y caer la lluvia
lentamente,
la mancha se transforma
en nuevas formas,
concéntricas,
cansinas,
no dejando de ser
iridiscentes.
Dorita.
Allí
en el terruño,
donde se adentran las cabras,
al pie de la Peña,
los perfumes se agudizan,
el águila planea.
Dorita.
No da miedo
porque en él
se refugian los fantasmas.
Hilo de oro
por el que se pasean,
de un lado al otro,
los que están viviendo
y los que viven.
La caverna,
la almohada,
donde reposan y pesan
los que nunca se fueron.
Dorita.
Si no te dejas
vivir por la Vida,
dejándola
establecerse en tu existencia,
sin resistencia,
la locura
llamará a tu ventana
al despuntar el alba
Dorita.
Donde
las desgarradoras guitarras.
Aquella amante
del "Sapo Cancionero".
La que lloraba
junto a la luna.
La errante.
La perdida.
Que vuelvan las guitarras,
que alumbren las noches,
que acaricien
nuestras almas.
Dorita.
Se puede
ser bueno
solo por haber nacido.
Ser justo
es diferente;
se eleva
al sentimiento,
requiere
de entendimiento,
acierto
con la Verdad.
Dorita.
No temo
nada de tí.
¿Porqué temes
mi partida?.
Después de lo soñado,
lo sabido,
lo encontrado,
he decidido
seguir a tu lado
Dorita.
Cubierta de polvo,
telarañas,
arañas y demás insectos,
con desconchados y defectos,
en un lugar infecto,
húmedo y oscuro.
Lleno de sapos y culebras,
allí está ella,
la puerta;
que está cerrada,
con una llave oxidada.
Sacando la llave
y mirando por el ojo
hay un mundo de cristal
sembrado de rosas rojas.
Dorita.
El viento
le silva al silencio,
los Ángeles
escriben canciones.
Dorita
Me quieres,
de otra manera,
la más perfecta
de hombres y mujeres.
Lo mejor....
me quieres,
más allá
de gestos y palabras
No reparas
en energía gastada;
para tí
todo es siempre mejorable.
La Catedral de Burgos,
el Arco de Triunfo,
La Gran Muralla China.
Al final,
son tus ojos,
de adoración sin límites,
quienes tienen
la última palabra.
Dorita.
Tu vida fue
lo que fue.
No busques,
en el ayer,
la espina que te dañó.
Si no miraste
a la flor,
vuelve a la puerta cerrada,
saca la llave encajada,
el ojo en el agujero;
aún te quiere decir
que ella estuvo
en el lugar y no la supiste ver.
Dorita.
Me río,
tomando café con los amigos.
Juego y paseo
por el Sardinero.
He subido a lo más alto,
de la ciudad,
la Peña de Peñacastillo.
Aquí estoy bien.
Mi Tierra
sigue siendo
donde el espliego,
el romero y el tomillo
perfuman
a los corzos y el jabalí.
Dorita.
Al borde
del abismo,
del desencanto,
de la monotonía.
Partida
inminente,
necesaria,
obligada.
Con la niebla,
un ángel,
todo ello se llevó;
dejando un camino de plata
por el que se desliza,
baila y canta.
Dorita.
Lo que pudo haber sido
y no fue
puede hacerse
presente
en tiempo futuro
eternamente presente.
Dorita.
En el tiempo futuro,
que es presente,
el presente,
pasado y futuro
son el tiempo
elegido en cada instante.
Dorita.
No sé lo que daría
por tenerte en mis brazos
como si fueras......
la hija
que nunca tuve.
Dorita.
Toma mi mano,
tengo en ella un lapicero,
escribe lo que quieras,
donde estás,
cómo estás.
Dorita.
El beso que dió la tarde
a la mejilla de mi madre
se volvió tan infinito
que retumba, cada tarde,
cargado de emoción.
Dorita.
Si es eterno
no humano.
Si no humano
divino.
Si divino
igual en todos.
Descubramos,
entre todos,
el divino Amor.
Dorita.
Cuando la luna
es luna,
cuando muestra
su máximo esplendor,
revuelve
"mi alma de encina"
y sale volando a lo lejos.
Bella golondrina
en busca
de una tierra nueva,
de una tierra mejor.
Dorita.
Esta calle
no es mi calle.
Sentí poseerla un día.
¡Tantas veces recorrida!.
Sentí
la mirada sosegada
de la anciana en la ventana.
Sentí
el rojo geranio
conservando su color
tras un invierno helador.
El jadeo mañanero
del perro
de mi frutero.
El escaparate elegante.
La bombilla parpadeante
La farola oxidada.
La hiedra
trepando por la ventana.
Al entrar,hoy,
en la calle
todo perdió su sabor.
Quedé
tocada de muerte
por una espina afilada
que atravesó
mi corazón.
Dorita.
Sonrisa y reflejo.
Ojos
mirando otros ojos.
Flecha
que busca la diana,
por siempre añorada,
jamás encontrada.
Trastienda
donde el alma se rompe,
agua que vuelve y revuelve,
que recupera el anclaje,
que no deja escapar
el instante que atrapa y se bebe
el siguiente instante.
Mano sobre el pelo,
penetra,
se pierde,
desaparece.
Dorita
No impostado,
ni deliberadamente cuidado.
La Gracia,
la no resistencia
al delirio de los Dioses.
Excelsa belleza.
Embriagadora Naturaleza.
Dorita.
No quiero que el agua
tenga algún sabor.
Yo quiero un agua
sin sabor ni olor.
Que caiga la lluvia
dulce,pura;
virginal amante
en la madrugada.
Que la madre tierra
no sufra delirios;
que no tiemble,
que respire pausada,
sosegada.
Que la primavera
nos llegue a su hora;
que no tenga pesadillas,
ni se despierte
a deshora.
Que el hombre sea
lo que de él se espera
justo y bueno.
Dorita.
A escuchar
las mismas historias
mil veces
te acostumbras.
Al principio
un incordio.
Se sobrevive al analizar
la manera de contar
y también al comprobar
la perfección
en cada repetición.
Dorita.
En "la calma chicha"
no está la verdad.
En el grito desgarrador
del volcán enarbolado
que va expulsando
lo indebidamente guardado
y al final del terremoto
aparecen
esas gemas
que embellecen
dando vida al existir,
ahí comienza la certeza
de la gran realidad.
Dorita.
No sufras,
ya dejaste huella
en mi vida.
Me inyectaste
practicidad en vena.
Esta bien.
Sigues un camino recto.
Evitas zarzamoras y ortigas.
No quiero ni tomarte,
ni dejarte.
Quiero que seas.
Si mis ojos abiertos
no iluminan ningún otro camino.
Si las flores
no te acarician,
el viento
no te canta canciones,
los árboles
no te protegen del sol,
no pasa nada
porque a tu lado, a mí,
si me ocurren
estas cosas
Dorita.
Me perderé.
No lo resistiré.
La sociedad me comerá.
Dices
todo esto ocurrirá
si tú no estás.
Procura estar,
vivir,
ser justo,
ser feliz.
Si no estás
yo viviré,
me las arreglaré,
resistiré
y respirare libertad.
Dorita.
No pretendas que corra
tras el mundo,
tras el más bello lugar.
Bueno,
algún viaje sí.
Mi mundo definido,
perimetrado .
Las margaritas cercanas
agradecen
mi presencia.
El gato de mi vecina,
con sus amorosos ojos,
se cuela en la cocina.
El cedro se deleita
con las marcas imaginarias
que trazo
mientras crece.
Sin mencionar
los alumnos.
Aquí vivo,
gozo
y con mi infinito asombro
me regodeo.
Dorita.
Sin hacerme sangre,
sin autoreproches.
Tú
amistad
sin límites.
Todas mis preguntas
escuchadas,
atendidas.
Tú
amiga.
¿Lo he sido yo?.
Dorita.
No dudo
de tu amor,,
de tus besos,
de tu entrega.
Me apena
ese vivir tuyo
tan centrado, solo, en ello.
Te pierdes los sentimientos
de los árboles,
en las estaciones,
las conversaciones del agua
al pasar por la ribera.
El latido de la brisa
que se eleva del mar
que lavándose la cara
se nos muestra
espontáneo,directo,caprichoso.
El gozar del alma profunda
de esta Tierra
que es tu casa y la mía.
Dorita.
El genuino maltratador
no desenmascarado
permanece,
por tiempo,
agazapado.
Goza con quiénes
de su aliento respiran.
En anonimato
va tejiendo
sus telas pegajosas y dañinas.
En la distancia,
se complace contemplando
a sus presas
enredadas en sus tretas.
Solo el tiempo
marca el minuto
cuando el tejido,
cediendo a la presión,
se desprende
cayendo en su vacío.
Dorita.
Las piedras de la ira
fueron lanzadas,
sin piedad,
sobre el montículo.
Al pasar la gente
se preguntaba el porque,
pero lanzaba sus piedras,
descargaba su ira
liberándose
de la corrosiva imagen
creada por ellos mismos .
Tiempos sin edad,
la montaña
tapó el horizonte
despertando la tormenta.
Se desató una ira
por todos barruntada.
Aquello cesó.
La incertidumbre
perdura.
Dorita.
No tengáis miedo.
A la libertad
nadie la mata.
Las confabulaciones
la hacen fuerte.
Las injurias
la alzan.
Las mentiras
la alertan,
la fortalecen,
la abrillanta.
Nació con alas.
Vive entre nosotros.
Hace grande al valiente,
desanima al cobarde.
Dorita.
Cuando el amigo perdona
el sol
oro fino.
Saluda la granada
al rubí.
Granada se alza
sobre la Alhambra
y los cerezos en flor.
Los Ángeles lo elevan,
nadie lo derribará
de su pedestal.
Dorita.
El hombre
no pierde su libertad
si un tirano
se la arrebata.
En la cárcel,
sin miedo,
libre.
La libertad,
la verdad
no son monedas de cambio.
No caben en una caja,
no caben en una casa.
Ni las cadenas,
ni la muerte,
la arrebatan .
El alma fuerte
no se doblega,
las rompe
como si de plástico,
como si de paja fueran.
El viento se las lleva.
La fuerza de Sansón
no es comparable
con este alma envidiable.
La libertad no sucumbe
a lloros,
a quejas,
es valiente
porque valiente es la verdad.
Sobre la mar arbolada,
sobre las aguas bravías flota.
A la libertad
nadie la derrota.
Dorita.
Que tras el espejo,
la guerra no es,
es Paz.
El egoísmo
caridad.
Las hojas secas
árboles verdes o de colores.
Las rosas
siempre olorosas.
Las mariposas
no se posan,
se elevan y acrobatean.
El rojo
más que rojo.
El azul
un sinfín.
El amarillo
brillo.
Llegó un Serafín
y puso al poema su fin.
Dorita.
Este día,
que me duele,
tras el espejo
es suave.
El hombre,
que me exaspera,
bajo el mismo filtro
a nadie altera.
Dorita.
De pequeña,
me sentía
pez fuera del agua.
Un tsunami me engulló;
al devolverme a tierra
me supe afortunada en ella.
Dorita.
No se muere
de rutina
si se desea vivir.
Si se decide
que no ha llegado el fin.
Si el amanecer
sabe a cerezas.
Si en los ojos de los niños
aparecen montañas,
el mar verde esmeralda,
mariposas o rosas.
Si al despertar
se busca en lo soñado
algún color nuevo
con el que pintar.
Dorita.
La casa de mis recuerdos
lleva la hiedra prendida.
Tiene abierta
las ventanas,
los cristales de colores
relucen como mil soles.
Las golondrinas se la acercan,
en la primavera,
en ella se quedan.
Las lagartijas
se cuelan por las rendijas.
Los helechos,
sobre el tejado,
la coronan
como a las princesas,
a las musas o las hadas.
Cada día,
los que quisieron quedarse
me invitan,
me agasajan,
me miman y de vez en cuando
me regañan.
Dorita.
¿Porqué no han de venir?.
Siempre son bienvenidos.
Andamos esperando su llegada.
Nadie cerrará las puertas.
Buenos son siempre los días.
Las noches también lo son.
Tienen la bondad de la encina.
La ternura de las gotas cayendo.
La gracia de la brisa en verano.
La sal de las olas bailando sobre el mar.
Dorita.
Demasiado tiempo
metida en quejas.
Comida que no sabe.
Ruega hablar alto,
voces agudas,
solo voces agudas.
Voz ronca,
gutural,
se niega a atravesar
su garganta.
Vivir en un sinvivir.
Llegar a los cien malviviendo o morir.
Dorita.
Cuando la sombra
cubra mi cuerpo,
¿seré finalmente feliz?.
Si lo soy hoy,
si lo soy mañana;
en la luz de la mañana,
en los ojos del niño
que te llaman,
en la ardiente llama
del corazón
saltando de gozo
al verte .
Al dar la mano al extraño,
al de la mirada obtusa,
al sin nombre.
Dorita.
Perseguimos tantos,
al final rotos.
Repasando los pedazos
con hilo.
¡ Cuántas energías
en el estampado!.
Dorita.
En la más oscura
de las noches sin luna,
se coló un arcoiris;
resultó ser el más bello,
desplegando todos los colores
sobre el negro.
Dorita.
El espejo refleja
una mirada cautiva.
Buscando anda
lo difícil de encontrar;
lo encontrado no es lo anhelado.
La que sigue esperando
un por llegar.
Espejo que no vio todo.
Vuelve la mirada
penetrante,
audaz.
¿En el sueño más profundo
de una noche escondida
encontrará
la llave pérdida?.
Dorita.
Nos trae los prodigios
que al no ser buscados
engrandecen,
exaltan el alma.
El poder hablar con claridad,
sin reservas,
con tu verdad.
El poder callar si lo deseas.
No faltará quien se apresure
a tildar tu cambio de locura.
No importa.
Lo que el mundo pone precio,
lo que se rifa,
ya no interesa.
Hace tiempo que la fortuna,
los tesoros cambiaron de lugar.
Es fácil encontrarlos,
no se agotan.
Si estoy atenta
disfruto
de los más bellos amaneceres
del Planeta.
Si por las tardes,
entre explicación y explicación,
volteo mi silla
ahí está el Sol escondiéndose
con brillo y majestad.
Los árboles, que planté,
van creciendo;
ahora andan un poco desangelados;
pronto llegará la primavera
constataré su fuerza,
gozaré viendo brotar
las yemas nuevas.
Dorita.
Separada de la roca,
luce hermosa.
¡Tan gallarda!.
Todo ella geometría
con sus ángulos y aristas.
Casi sin enterarse,
se ha transformado en un canto.
Tiene ganas de cantar.
Dentro del agua palpita.
Dentro del lecho se cobija.
Antes de llegar al mar...
¿Dónde está?.
Ya está deshecha en la tierra.
Entregada,
satisfecha.
Dorita.