Unida a la rama,
pletórica de clorofila,
su deslumbrante color
por humanos,
por los dioses envidiada.
En los días de Estío,
al languidecer,
nadie repara en su belleza.
Cuando,en el Otoño,
tornando su color,
sobre el suelo cae
un sentimiento de ternura
arranca .
El invierno
la desintegra,
nadie recuerda
su existencia.
Dorita.
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