Cuando el Sol se asoma
y las estrellas se retiran,
los pajarillos
sin saber como ni porque
comienzan con sus trinos
brindando su algarabía.
Las florecillas,
que adornan el campo,
desperezándose
abren sus pétalos
ante tanto canto.
Dorita.
Cuando el Sol se asoma
y las estrellas se retiran,
los pajarillos
sin saber como ni porque
comienzan con sus trinos
brindando su algarabía.
Las florecillas,
que adornan el campo,
desperezándose
abren sus pétalos
ante tanto canto.
Dorita.
Y quien me iba a decir
cuando a los nueve,
separada de mis padres,
de Rucandio a Valladolid
fui a un internado a vivir...
que allí
en aparente fin del mundo
iba yo a fraguar mi esencia
y ese aroma
rociar mi vida entera
y hasta no desear
de dejar de continuar enseñando.
Hilo de oro conductor
que logra
que siga viviendo con pasión.
Dorita.
Dadas las circunstancias
y lo que me toca vivir,
nada mejor para mí
que en la enseñanza seguir.
Dorita.
No es eterna.
Es solo pasajera
que se pasea a gusto
enmascarando formas.
Solo
en los días
intensos de verano
llega a su plenitud.
Goza
de cierta consistencia.
Dorita.
Te dije la verdad.
No la dejé escapar.
No pude resistirme.
Llegó el momento.
No quise resistirme.
Punzaba aquí.
Dentro.
No fue sin dolor.
Lo causó.
El Sol brillaba.
El aire respirable.
El corazón mío
sereno,estable.
Dorita.
Todo
contradictorio.
Me duele el alma
sin ser este dolor.
Me duele
la tierra en la que habito
siendo explosión
de belleza y candor.
Me duele la miseria
entre tan grandiosa abundancia.
Este querer la justa Paz
entre
la latente guerra.
Dorita.
El padecer
no ♾️ da saber.
Tan solo si se aprende.
Hasta el obligado.
En el que no hay responsabilidad
puede que de saber
o simplemente amargura
y quehacer.
Dorita.
Todos los años
he sido capaz
de resolver...
confío
en que este año
también ocurra.
Dorita.
Si no fuera
por la confianza,
pensaría
que lo que ando viviendo
es una pesadilla.
Dorita.
No hago caso
a quien
las niega.
Ni a quienes se ríen
de ellas.
Haberlas hailas
y en mí está
el interpretarlas.
Dorita.
es sobrevivir
no solo entre los muertos.
Sobrevivir
a los caídos en verano
y para nada sospechado.
La muerte
se empeña en acercarse.
La del no sentir al otro
como hermano.
Quitándole
el plato,la bebida
y el aire que respira.
Dorita.
Con agua.
Bendita
estructura.
Por circular borde delimitada.
Ansia eterna
de la garganta que espera.
Nada.
La lengua...
tan solo sus caricias siente.
El perfume que derrama
no es
por los sentidos comprendido.
Perfectos cristales
retando al continente.
La vista
al verlo
se deleita.
Dorita.
Lo sé muy bien.
En la escuela,
probablemente,
no puedan hacer nada.
Sí...
probablemente.
Yo si.
Lo estoy haciendo y lo seguiré
haciendo.
Sé
de sus enmascaradas capacidades.
Las haré
dar la luz.
Dorita.
Incomprensiblemente
ha aparecido en mi vida
con ocho años
y sin saber escribir.
Ni poco ,ni mucho,
ni nada.
La lucha
no solo por lograrlo.
No quiero pensar
en la tarea...
me descorazono.
Ni tampoco
en el porqué
me he encontrado
con este percal.
Mejor no saber.
Tan solo trabajar.
Dorita.
Ayer
la tarde movidita.
Casi...
con ganas
de tirar la toalla.
Hoy
mejor de lo esperado.
Ando
mucho mejor
de moral
Dorita.
No sé
hasta donde ha llegado
el tema
y su autenticidad
pero...
pinta mal.
Su relato
no varía.
Dorita.
El diferente
en el cole
fue agredido.
Es inteligente.
Aunque no lo fuera.
¿Cómo no fue evitado?.
Los padres alarmados.
Dorita.
Aún
sigue aquí,
entre nosotros.
Nadie
lo puede evitar.
La belleza,
la bondad,
la perfección
se hacen presentes
sin necesidad
de hacerse notar.
Dorita.
Elevando
una sonrisa
con perfección infinita
logra que un mirlo aterrice,
que el gorrión
cierre el pico
ante la belleza
y del perfume su embrujo.
¿Y yo?.
El impulso
sino de cogerla
si de contemplarla y olerla.
Dorita.
Y eso de ir a por...
escalofríos me da.
Será por qué me recuerda
a las palabras
de Berton Brecht.
Dorita.
La de tuerca
está llevándonos
a tal estado de locura...
patológica demencia
de una sociedad enferma
que lejos de parecerse a hombres
no deja de mostrar
"el silencio de los corderos"
que no reaccionan
ni yendo
al matadero.
Dorita.
Lo nuestro
ya es otra cosa.
Habrá que inventar
otro nombre
para designar
lo que andamos soportando.
Dorita.
Lo de la vuelta
otra vuelta de tuerca más
en la tortuosa locura de este país;
son tantas las líneas
rojas traspasadas
que para muchos
insufribles.
Difícil de aguantar estos momentos
donde cada día
tenemos que soportar la presión
de una nueva ocurrencia
a cual más
nefasta y descabellada.
Dorita.
♾️ anda
queriendo
por las rendijas
colándose.
Viento helado
arrasando.
La confianza
y el abandono
le plantan cara.
Dorita.
Lo que acabo de escribir
sobre
la última traición...
mejor
el haberlo escrito
ha sido un masaje
para mí estómago y corazón.
Dorita.
Me traicionaste.
No valoraste
ni mi cariño,
ni mi entrega.
No pediré
lo que has de darme.
Esperaré
a que tú
me lo entregues.
Tarde o temprano
has de hacerlo.
No te daré el placer
de que te regodeas
con mi sufrimiento.
Fue gratuito
y cruel.
Por envidia.
Solo me causa
una profunda tristeza.
Tiraste
el vaso de cristal lleno de agua
sobre el suelo.
Dorita.
¿Porqué dejarte enganchar
por quien dominarte quiere?.
Si de tí sacó
el enfado,
la rabia
y el desencanto...
lo logró.
Dorita.
De entender.
Gozo de ayudar
a aquellos
de difícil comprensión.
Los que vibran
diferente.
Los que sus canciones
son silenciadas
o
malinterpretadas.
Gozo en los ojos que te taladran,
que te penetran.
Envolvente
complicidad.
Dorita.
Hay algo
en las que hablan en verdad.
Actúan en verdad.
No tiene que ser
la eterna y total verdad.
Simplemente su verdad
jamás falseada.
Te sientes a su lado
confiada.
Jamás por ellas
traicionada.
Dorita.
Cerrada
asfixia.
♾️ abierta
imposible.
El fío.
El polvo.
El desaliento.
Entreabierta
el viento la golpea
y la bambolea.
La llamada.
♾️ intrigante
si no fue
acordada.
Excesivo jolgorio
invita
a la salida
del exceso.
Mantiene a raya al ruido.
Dejando entrar al campo entero
a la contemplación invita.
Dorita.
Abro el balcón
al viento.
El aire
sobre mi cara necesito.
Abro el balcón
al campo.
La tierra húmeda
me llama.
Abro el balcón
a ese horizonte infinito
que traspasando naciones
aún no sé
a donde va.
Dorita.
Rompe
su estructura
en dos mitades.
La luz
milagro
dando vida.
La otra mitad,
sin envidia,
una realidad
ajena.
Nada sabe
de ese plus
de belleza y alegría.
Y entre las dos
la linea
que es frontera.
Dorita.
Se reivindican.
Se agrandan.
En ellos
la mente descansa.
Viven en las letras
con las que fueron creados
y con las que se sustentan.
Dejaron
su independencia
insertándose
para formar
una entidad única
e indestructible.
Dorita.
Lo impuesto,
lo incomprendido,
Lo que nos rodea.
Poco importa
si lo que se es...
se abre paso.
Dorita.
En los siglos
donde el tiempo
se dejó ir.
Se abandono.
Desapareció para ♾️.
En ese saber
que eternamente
se es.
Dorita.
Yo también
quiero sin más ser.
¿Qué más se puede pedir
que la gran dicha
de en el ser...
ser?.
Dorita.
Me dice algo.
Extrae mis ideas.
Las pone a viajar.
Las engarza.
Las ensarta.
Crea historias
entre lo vivido,
lo soñado,
lo querido.
Dorita.
El suflé
bajando.
Mis dos apoyos
mujeres .
Una apareció
como por encanto.
Lo clavo.
Clarificador.
La otra...
sabía de su talla;
supera lo que de ella esperaba.
Dorita.
Conviven silenciosos.
Escondidos en la niebla.
Sin apariencia
en la noche.
Sin respuesta
en las estrelladas noches de verano.
En el profundo pozo,
en el abismo ayudan.
Se hacen acogedores y amables.
Escurridizos.
Innombrables.
Ni son lo que aparentan,
ni aparentan
lo que quizás sean.
Equilibrio
en lo que para mí
es inestable.
Dorita.
Como os voy a culpar.
No sé
ni lo que habéis vivido,
ni como lo habéis vivido.
Solo sé...
lo pasado
abominable.
Dorita.
No pudiste,
no supiste hacerlo mejor.
Aquí estoy.
Te quiero y te quiero.
Me quisiste
y me quieres.
Así lo creo.
Dorita.
Posibilidad.
Escuchado.
Rechazado.
Ser elegida
como confidente.
¿Nadie te habló
de mi impresionabilidad?.
No puedo seguir
oyendo.
Dorita.
Anoche.
Se me contó.
Cercanía.
Visos de veracidad.
Mi corazón
en un latido.
Dolor.
Dolor.
Me quebré.
Incomprensión.
Dorita.
El sufrimiento
en mis huesos
anoche.
Inesperado.
Sin relación familiar
directa.
Niña.
Atropello
y no con coche.
Innombrable.
Abominable.
Niña.
Incomprensible.
Ininteligible.
Tristeza.
Dolor.
Sufrimiento.
Dorita.
Al punto
de los ojos abrir.
La creación
"entre visillos"
se apresura.
¿Dónde se está?.
Los brazos
no se alborotan
queriendo
desperezar el velo.
Pensamientos puros.
Precisas imágenes.
Engorrosos problemas...
nada.
Rayos de Sol
evaporando
las gotas de rocío sobre las hojas.
Dorita.
Sí,
la sangre
sigue corriendo.
Difícil
de taponar
la herida.
No se ve...
de la hemorragia el fin.
Sigue mamando.
Andamos...
más que asqueados,
casi descompuestos.
Dorita.
Sí,
recuerdo muchas veces
mis sueños.
Algunos
responden a lo vivido
el anterior día.
Otros...
no hay forma
de hallar en ellos
alguna lógica.
No pocos
se asemejan
al puro
surrealismo.
Dorita.
Todas las inquietudes,
que se instalaron en mi corazón
después de mi última semana en Rucandio,
fueron borradas
por los abrazos
de los peruanos.
Dorita.
Me quedo
con su nueva versión.
La transformación en él
tras el avanzado Alzheimer
es ...
para estudiar.
Dorita.
Me siento muy bien.
Hoy...
no añoro el tiempo bueno.
Estos niños peruanos
alrededor de mi cuello
calor, dulzura...
amor.
Dorita.
Ya quisiera yo
resolver
como es debido.
Más...
que se yo
si esto
lo ando haciendo.
Mis intenciones son puras.
Lo puedo decir
y así lo digo.
Más...
y los condicionamientos
y lo heredado
y lo vivido?.
¿Como liberarse
de todo aquello que es maligno?.
¿Cómo tratar al prójimo
en ocasiones
por lo menos como a uno mismo?.
Dorita.
La sangre
de esta tierra
que el cristal destila.
Carmesí inmaculado
de vida consagrada,
con la prudencia justa
de un alma encandilada.
Fragancia de frutas y de rosas
que van juntas creciendo
sin la conciencia
del día de la gracia.
Se entregan dulcemente,
ternura
derramada.
Dorita.
Rugía ya la 🌍
en busca de un
aún no resuelto enigma.
Sabía
de lo posible
y era deseado
como el mayor anhelo
de un Dios enamorado.
En este acto ♾️
de amor inacabado
surgió
la criatura
en la que él depositó
todas sus esperanzas.
Y en estas aún andamos
porque la vida
aún sigue esperando.
Dorita.
Es el ritmo.
En mí fluye
cuando al poema me entrego.
Un ir
la maleza desbrozando
para cual campana
con delicadeza
nueva canción
cantando.
Es la flor,
es la ola,
es el dulce despertar de la aurora.
Dorita.
Anda cuajada
nuestra geografía
de ellas.
De puro bellas
les quedó
insuperable sabor.
A pesar de los años
y con muy pocas intervenciones
guardan un algo
tan atractivo
como esa belleza eterna
derrochada
por ciertas mujeres
que han perdido
su edad.
Esquinas
con olor a azar
aún viviendo
en el norte mortaraz.
Entre madaras y piedras desgastadas,
algunos hierros.
Trasplantes
estas piezas de recambio.
Protectoras
de toda clase de vientos
con acristaladas viviendas.
Y...
¿A dónde las llevará el camino?.
Cualquiera sabe,
como.de todos nosotros,
su destino.
Dorita.
Alguien
pretendió que cayera.
Lo empujó.
Anduvo tambaleándose.
Se está reponiendo.
Volverá a brillar.
Dorita.
Como el agua del mar
entre mis manos se escapa,
a tí
es imposible de atrapar.
Sabía de tu amor.
Nunca hubo duda.
Jamás palpado.
Materialmente
para ♾️ se me ha negado.
Quedan los sueños.
No pocas veces
en ellos apareces.
De otra forma yo quisiera.
Tan solo,
por una vez,
llegar a saborear
lo que sé
que existió y existe.
Dorita.
Eterno cántico.
Tierra entre las manos.
Misterio.
Acallada la inteligencia...
grito de esperanza.
La nausia se desvanece,
sobre el suelo en redondo desaparece.
Necesidad.
Nacimiento tangible.
Un querer desesperado
ahuyenta el desamor.
La grandeza de una herida
que a cicatrizar sabe.
La lengua,
no es ajena,
va aprendiendo a lamer.
Urgencia.
Las lágrimas
comidas por el fango.
La niebla,
que todo lo envuelve,
decide
del frío deshacerse.
Los cuerpos
como un solo cuerpo
siguen clamando.
Dorita.
Hasta que
su subconsciente
a los noventa y siete
no habló
yo
intenté
ser aceptada y querida.
¡Enorme distancia
entre lo imaginado
y por ella manifestado!.
Dorita.
¡Cómo te iba a querer!.
No se quería
a ella misma.
No estaba conforme
con la dirección
en la que su vida discurría.
Dorita.
Cincuenta años
de insistencia.
Terminé
tirando la toalla.
A sus noventa y siete...
su subconsciente habló.
Entendí.
Dorita.
Me até a tí
a lo tonto.
¡Tanto tiempo!.
Y de manera incomprensible
permití
tus insufribles rechazos.
Adicción.
Obsesiva compulsión.
Un llamar la atención
para ser aceptada
en ese tu paraíso
tan meticulosamente vendido.
Cuando mis ojos
al engaño se abrieron
todo cayó.
No como las hojas
en otoño y en invierno
que terminan por nutrir.
Fue un despedirse
para ♾️...
Darse cuenta de...
que cariño sincero
fue ninguneado y despreciado.
Dorita.
Aunque
las confabuladoras
lo pretenden
no logran
que pierda
la ilusión
por volver.
Aún existen
muchas preguntas
por responder.
Dorita.
Uy...
palabra en absoluto desuso.
Y...
que a nadie se le ocurra
dejarla salir
de su boca.
Dorita.
Abrí los ojos.
Bajo mi lógica
lo vivido
esta noche
disparatado.
Pero...
¿realmente lo fue?.
Dorita.
Radiante
y poderosa metamorfosis...
en mariposa
que ha aprendido
a degustar
la eternidad.
Dorita.
De cocinar sí,
de lo demás por necesidad.
En lo primero
olores,sabores,texturas,colores.
El arte
se ensancha,
se encoge,
se eleva
y hasta se evapora.
En lo demás existirá.
Aún no lo encontré.
Dorita.
Después
del paseo,
sosegada mi mente
y ensanchada el alma.
Ya un poco cansada,
allá en la lejanía
se alzan
con sus copas como ofrendas.
Regalo para los ojos
que al horizonte miran.
Inmensa plenitud
que no descansa.
Visión angelical
que la armonía alcanza.
Dorita.
Transparencia y superficie.
Segura caricia
que acontece
ante un azul
♾️ presente.
La piel y el músculo
agradece.
Ya sea la luna quien contempla
o el hiriente Sol radiante
que a su profundidad
empuja.
Dorita
Explosión de vida.
La cereza sobre al árbol.
El viento
entre las hojas del asfalto.
La mirada cautelosa y precisa del anciano.
La lavandera sobre el espejo
del charco
envuelta
en el azul del cielo.
La instantánea creación.
El chorro
de la ilusión.
En el elefante la memoria.
En la golondrina la gloria.
El rayo
que no quema ,que no abrasa,
que ilumina y calienta.
Dorita.
Cuando no permitas
que el aguijón de lo que pase
te traspase,
el pesado peso
se transfigurara en pluma.
Dorita.
Es perfección
toda vida,
aún con apariencia dormida.
Lo desmiente
ese latir de la sangre
y el aire
que la respira.
Dorita.
Aunque sea grotesco
y triste.
Podría parecer
que al largarlo
rasparia las entrañas
desangrado.
Nada de esto acontece.
Antes bien
una vez regurgitado
el cuerpo
queda sanado.
De cualquier forma lo que cuento
no es real;
una forma sesgada
de interpretar lo vivido
por alguien impresionado
y conmovido.
Dorita.
Leí,
leí sin comprender.
Tras los años,
retomadas antiguas lecturas
descubrí
con regocijo
que entendía.
No sé ni cuando
ni como ocurrió.
Y como había de saberlo
si hasta que no fue
el libro abierto
no pude constatar lo acontecido.
Dorita.
El hijo de Flor
anda con muy malas pulgas
y no es para menos.
En su día
Flor y Cándida
permitieron a Agapito
ocupar temporalmente
un terreno
propiedad de su familia y el susodicho
a partes iguales.
Resultando que Agapito
considerándose dueño y señor
no solo de este solar
sino de la eternidad
jamás quiso de allí volar.
Tribunales de por medio
queda claro y evidente
que Cándida y Flor
tenían y tienen razón.
Y vuelta a la apelación
y la deuda de Agapito cada vez asciende a más.
Al susodicho
le llegó el día final.
Ahora los descendientes
el tema han de afrontar.
Pedro ha puesto un cartel
anunciado que allí
un jardín se ha de plantar.
Yo me apunto a tal idea.
Un árbol mío allí estará.
Dorita.