Aún es posible.
¡Qué nadie ose
decirme otra cosa!.
Dorita.
Por mucho que algunos
la evidencia
se empeñen en negar,
somos energía
y con la más pura
entre todas ellas,
un día,
nos hemos de encontrar.
Dorita.
"Los ríos
que van a dar a la mar"....
eso nos contó Manrique.
Lejos de morir,
espero
un bello despertar.
Dorita.
Quietos,callados.
Solo las más delgadas
y delicadas ramas,
con su verticalidad,
nos indican
qué nada está muerto.
Hacen presagiar
una nueva primavera.
Dorita.
Hay ocasiones........
las respuestas llegan
todas juntas,
apelotonadas.
Y te preguntas:
"¿Como pude yo
permitirme el lujo de sufrir tanto?".
Dorita.
Ni ayer eran las monedas de oro,
ni hoy de bronce lo son.
Todo placer y fortuna,
en la ribera verde.
Besada por un agua,
que lejos de detenerse
va derechita a la mar.
Verde y azul
nada que ver
con el tétrico negro
que algunos
andan empeñados en vislumbrar.
Dorita.
Más allá
de la más recóndita profundidad
todo suena bien;
la disonancia
deja de existir.
Dorita.
Las buenas palabras
de los hombres Santos,
al ser apaleada
en mi corazón cantan.
Dorita.
No es cuestión
de coser a las ramas hojas.
El viento las ha de llevar.
Con tierra se han de empastar.
A la primavera,
en la guinda garrafal
su sabor degustar.
Dorita.
Entre las diecisiete
y sus dos ciudades,
¿Qué haremos?.
A lo que somos llamados.
A vivir y trasmitir
mejor que nuestros antepasados.
Dorita.
Quedó callada
como quien ya.....
no entiende nada.
Ojos centelleantes
redondos y grandes;
miraban sin ver
sabiendo
que casi todo
ya estaba visto.
Dorita.
El parque quedó sin niños.
El día esfumándose.
Las blanquecinas farolas
sin calentar
a los esqueléticos chopos;
las ramas balanceándose
al unísono.
Tras ellas, azules y violetas
cargados de belleza.
A lo lejos, parpadeantes luces navideñas
brindan
una estampa otoñal que enternece.
Dorita.
Ese vivir atenta
al vibrar candente
de mi mente.
Mi alma quieta,
sin el desasosiego
de esos dedos humedos
que apagan la candela.
Al volver el rostro
hacía el profundo espejo,
sentir muy imagen fresca
dispuesta a un descanso
placido y sereno
de esos que considero
ser los hombres buenos.
Dorita.
Nuestra casa.
La tan querida
no debe ser olvidada.
Símbolo de unidad.
Anda esperando
comidas y cenas.
El fuego de la chimenea
que no deje penetrar
el frío
de este galopante invierno.
Dorita.
El desasosiego de ayer,
sosiego de hoy.
El Sol brilla.
Aún no siéndolo,
me siento joven.
Dorita.
La Navidad se acerca,
en esta tarde de viernes
los mayores hacen pellas.
Solo los chiquitines
acuden
al lugar contentos.
Saben que el aprender
le da la mano al jugar.
Rompiendo al hastío,
aleja la monotonía.
Entre dibujos y letras,
canciones y la merienda
se preña de color el cielo,
la noche se va filtrando
y el aula ,gota a gota,
se queda vacía.
Dorita.
No tan solo la ribera.
En mi mente,
allí clavaditos los veo,
pero también.....
por las angostas veredas.
Aquí desde mi ventana,
perimetran dando vida
a este parque de barrio
que por serlo
de algarabía y bullicio
siempre goza.
El placer de contemplar
en sus juegos infantiles
a los niños,
a sus vigilantes abuelos
sobre sus bancos conversar.
Dorita.
Ya no conservan el verde,
ni tan siquiera en sus copas.
Hoy,que al oído el viento no los sopla,
se les ve enhiestos,
esqueléticos
y todos ellos ....pardos.
Hasta sus troncos te dan escalofríos;
el agua y el hielo de estos días
los han dejado
con color y olor a frío.
Dorita.
El monte y el campo
en tí se encarnaron Rucandio.
Desde las alturas,
nutrido por la nieve;
con las heladas perduras.
Tus deleites,
los músicos cantores;
sin faltar los ruiseñores.
Descorazonar al hombre
de inmiscuirse en el trazado de este sueño,
tuvo la vida a bien.
Orquídeas silvestres y pan de cuco
dando paso a tus excelsas cerezas.
El tiempo derivando
en tal multitud de frutos
que ni la bien entrada del invierno
impide que de tus árboles
el amarillo de las Golden
siga colgando.
Sobre el suelo,
los últimos membrillos esperan
al jabalí o al corzo.
Destellos de luz,
relumbran en tus ramas los carámbanos.
Imperturbables,todo el año,
las nobles y pardas encinas.
Nada más grande ante los cambios
que volver a tu placenta,
a tu cobijo.
Dorita.
¿ De dónde
la negra aljaba,
de la que flechas emponzoñadas
sacaste
y con acierto
en inocentes corazones
clavaste?.
Dorita.
Honda la pena
en la amarga tierra.
Caminos tortuosos,
sobre el fangoso barro
se van trazando.
El azahar
se escapó por las sombras.
Con surcos de sangre
sobre los corazones ya heridos
profundas criptas se van cabando.
Que alguien me cuente
como liberarse
de esta honda pena.
Dorita.
Vamos perdiendo
los ritos
y también las ceremonias.
Tengan o no sentido,
sean o no productivos,
con limpia,
con inmaculada mirada
llegan a mí mente en cascada.
Recordando ando ese tiempo que,
tal vez sin ser el mejor,
saca de mi boca una sonrisa,
me obliga al pan de cuco ensalivar
y a oler
esos pétalos de rosa
sobre la pindia cuesta esparcidos,
llevándome hasta una iglesia
en la que allá por la Magdalena,
aún las campanas suenan.
Dorita.
No sé
si quiero que llegue.
Tantos los instantes
que hubiera dado .........
no sé lo que hubiera dado
por encontrarme así
acariciando el momento crítico.
Un alumno verbalizó,
lo escuché,
a esta menos violarla de todo.
No mentía.
Lo mío adicción.
Caigo rendida
durmiendo como un lirón.
Cada día
matices nuevos.
Perlas y diamantes,
de sopetón,
se presentan a mis ojos
en su máximo esplendor.
Tal vez........
"Nada más querido que lo que perdí"
y por eso
me niego a perderlo.
Dorita.
Resiste.
Ya se encargó,
quién la quiso,
su tejado retejar.
El granado,
deshojado y despoblado,
tiempos mejores esperando.
La limpieza, de la huerta,
encargada.
Yo, como ella,
esperando
a la florida primavera
y a un verano
que como siempre
un paraíso en la Tierra
nos regala.
Dorita.
Un viento huraño y violento
se lleva todo por delante;
no sólo
las mortecinas y cenicientas hojas
sino también
las que prometían quedarse
para deleite de nuestros sentidos.
Despiadado todo lo arrasa.
Solo resilientes en las copas
algunas verdes y puntillantes.
Bailan........
bien sujetas a las ramas
que con fuerza las retienen;
no quieren quedarse deshojadas,
desoladas y solas.
Dorita.
No son suficientes
las sombras
de todos los cipreses del mundo
para reivindicar
la vida sin guerra
sobre la Tierra.
Dorita.
Anda besando a los árboles.
Árboles despidiéndose
de sus hojas lacias y ajadas.
El viento,
fiel a su esencia,
no repara en entregar sus besos y abrazos
a los que.....
tristes y desnudos
se quedaron.
Dorita.
No puede irse.
No ha vivido.
Solo ha sabido del hálito
en el temprano instante
de un amanecer nublado.
No puede irse.
Quiere vivir.
Espera las noches de luna,
con la esperanza de acariciarla.
Seguro está
de lograrlo un día.
No puede ser,
que esa crueldad que en su sangre
se ha instalado,
logre destruir
a quien aún no ha gozado
de la plena experiencia de una vida.
Dorita.
Solo veo
al Cristo,
del que me hablaron,
en los más pequeños
de los niños
que pueblan este mundo.
Dorita.
Ese derrotismo final
frente a prolongada adversidad,
a pesar de incansable
lucha por la verdad,
me hace estremecer;
me acongoja.
Me enfurece.
No puedo con ello.
En mi cabeza no cabe,
será que no es suficientemente grande.
Dorita.
Hay sobre el verde hojas
que ya nadie mira
ni admira;
esperan su propio entierro
que aún no llega.
Dorita.
Nada que ver
con los otoño- inviernos
de mi infancia.
El cortante viento
rajaba mis nudillos hasta la sangre.
Las heladas
obligaban a ir pisando con tiento,
al caminar.
Ante la nieve
todos se apresuraban a explicar
de que iba;
si era suave y contundente
o seca y arrasadora.
Si se iría pronto
o si el blanco de las cimas anunciaba
que detrás de una
nos llegaba otra.
Aquí, a punto de estrenar diciembre
con un sol de primavera
y temperatura de cualquier época del año.
Por todos los lugares
te encuentras
multitud de florecillas.
En Rucandio dirían
que nos espera un largo y frío invierno.
Esto es Cantabria,
ya lo veremos.
Dorita.
Si el bosque hablara,
contaría
mi devolución por él.
Más que admiración.
Le rindo pleitesía.
Dorita.
Si tú,
porque así lo quiere la vida,
ves alguno
suplícale que desde lo alto
no se olviden
ni de Ucrania,
ni de Valencia.
Dorita.
La cadencia
da al poema
lo que el mantra
a los budistas.
Lo que las gotas sienten
al fundirse
con las manos tendidas del agua.
Dorita.
Mi muerte,
mi vida....
al mirarte veo
cada día.
Regio olor a rejas;
Gorriones regalados,
sin faltar el canto de
ruiseñores.
Agua derramada,
sin poner resistencia,
en copa de Bohemia
es por mi bebida.
Nada de lo imaginado.
De incomprensible manera,
desajustada
de cualquier forma,
ando en esta apasionante aventura.
Dorita.
Me revelé ardientemente
a contemplar......
los hilos de mi destino
movidos sin mi consentimiento.
Lenta,
dilatada la digestión
de lo ni soñado.
Mis manos,
con lo tenido,
van alcanzando
entre rejas
pero con osadía
la libertad.
Dorita.
En España,
en general,
los estómagos
no andan vacíos
ni las cabezas vacantes.
¡Ya me gustaría a mí
saber
de que andan repletas!.
Dorita.
Trasciende
a la comunicación humana,
cuando en sus las letras
se introduce
la divina.
Le gusta mucho a la vida.....
este tipo de escritura.
Dorita.
Tiene la rima
el olor del azahar
y el sabor penetrante del limón.
La belleza nocturna
de la luna.
De las rosas de abril
su color.
Los inconfundibles ojos del búho.
El canto del ruiseñor.
Por mucho que ande de moda
todo tipo de escritura,
pongamos en su sitio
a la gran Señora
que con su paz, equilibrio y grandeza
todo lo allana.
Impronta que hace
a la poesía elegante.
Música en la palabra evocando
al eterno sonido
del Silencio.
Dorita.
Demasiado
lo conquistado
como para que
intrusos del tres al cuarto
crean
o ilusamente sueñen
con habernoslo
arrebatado.
Dorita.
El surrealismo Español
se gesta
en el mismísimo instante
de la concepción.
Todo español se inmiscuye
en su propia miseria;
allí encuentra su diamante.
Que es sino
carbono puro
sometido a presión.
Nuestra esencia,
nuestra forma de proceder
es así, inmutable.
La prueba del algodón:
En la miseria y despropósito
de la última riada,
reluciente y deslumbrando
nuestra pisoteada juventud.
Por si alguien lo dudaba,
la flor de la canela
de nuestra desvencijada España.
Dorita.
Todo ocurrió
a las cinco.
Salió
un toro embravecido.
Arremetió
contra el burladero.
Dió al traste con las gradas.
Se llevó por delante
al torero.
Mal presagio,
ya anunciado.
Esta brujería consumada
a las cinco....... aconteció.
Al torero, a los flamantes banderilleros,
la evidencia les marcó.
Dorita.
Hoy la fuente,
cual alma doliente,
sus aguas derrama.
Sobre la piedra,
con fuerza,
gotas agrias salpica.
Fuente y agua,este otoño,
andan tristes.
Sin el contrapunto
de los niños jugando,
el tiempo
corre despacio.
Todos ,como ellos,
andamos a la espera
de una nueva primavera.
Dorita.
Ando del agua cautiva;
queriendo ver
no por donde ella trascurre
sino la razón de mi ser.
Dorita.
lo que son,
aunque ninguno lo entiende "....
Pedro Calderón de la Barca.
Con dedicación,
pericia
y muchísima atención
tú y yo....
los podemos llegar a entender.
Y eso sí.....
soñamos lo que somos....
y lo que estamos proyectando ser.
Dorita.
Hay tantas clases
de sed,
como infinitas las Moradas
más allá de las estrellas
en el cielo
de Santa Teresa.
Dorita.
¿Andamos así?.
Pues que pena.
¿Con manguera en mano
pretendiendo
que ya todo quedó limpio?.
La Casa de Bernarda Alba....
se quedó corta.
Y sino
que me expliquen
de que vamos y como vamos.
Dorita.
Son estos renacuajos,
como gotas de cristal,
los que me tocan el alma
y me dan
en que pensar.
Dorita.
Ya no están de moda.
Como otras muchas cosas,
pasaron a la historia.
Hasta hace bien poco,
en el portal de Belén
momentos de gloria.
Los únicos équidos
a quienes montaba.
Suenan a pasado.
Moñigas en las calles.
En los pilones bueyes.
En ese,
de mis amores Rucandio ,
ni burros,ni mulas,ni bueyes.
En el pilón
solo renacuajos.
Escuálidos gatos.
Algún que otro perro
sin nombre y sin amo
que algunos desalmados
andan por ahí abandonando.
Dorita.
Ya comidos,
llegan los niños
a volver a trabajar.
Sin el apremio
de la responsabilidad.
Aparece
la pericia
de quien anda detrás.
Sin presión lograr
que entre jugar y merendar
hayan logrado estudiar.
Dorita.
La verdad tiene
un sonido especial;
La de la mentira
está vacía,
la falta el badajo.
Dorita.
Por tu casa pasa
tantas veces
como tú abriendo la puerta,
la mesa preparada,
la invites a compartir
pan,queso
y un trago de vino
para aligerar su camino.
Dorita.
En este día,
que aquí dicen es frío
y a mí no me lo parece,
bajo los plátanos
el césped sembrado
de sus airosas hojas.
He visto tornar su color.
Salpicado por ocres y castaños
primorosamente delimitados.
Andan jugando.
No al escondite
sino a abandonarse al viento.
Gozan
del incomparable sabor del vuelo.
En su juventud,
las fue vedado.
Dorita.
En la baja mar,
aparece la vieja barcaza.
¡Quién lo iba a decir!.
Esos años mozos
de bellas sirenas,
de rojos corales
y bellos paisajes
allende los mares.
Así lentamente,
encallada en tierra,
en casa
de toda clase de seres
se torna.
No por ello
la tristeza la alcanza.
Lejos de sentirse sola,
vibra en su esqueleto
una música eterna.
Dorita.
Tal vez mañana
queda clavado en el alma
de quien sabiamente intuye
que no existe
ese mañana.
Dorita.
Los gusanos comerán,
lo que para ellos es.
Allá se va,
donde los sueños me dicen
que un día
me encontrará.
Dorita.
Hoy el día está frío,
para mí fresco.
Tras los cristales,
los niños jugando.
Lo mejor de su laboral jornada
este lugar
donde lejos del deber,
la grandeza de correr tras el balón.
Dorita.
¿Se presentó de repente y al asalto?.
Años no,
siglos merodeando.
Sus ojos relucían,
cuando el verano los cerraba
y el otoño despertaba.
De vez en cuando frente al mar,
en los atardeceres sofocantes
sentados en corro
a las puertas de esas casas
con enormes ventanales
rozando el suelo,
los lugareños comentan
el furor desmesurado de ese agua
que no es agua
sino el mismísimo infierno andante.
No estuvimos alerta
con las candelas encendidas.
Altaneros e insolentes,
nos toca sufrir para nada lo merecido
pero sí nuestra desidia,abandono,
falta de entrega y trabajo.
Dorita.
Frente a la tienda,
una vaca
blanca y negra.
La niña la mira
queriendo subir.
El abuelo le alza.
Allá en las alturas,
la niña galopa.
Su hermano agarrado
del cuello del padre.
Se lanza a las astas.
Él también es grande.
Él también cabalga.
Dorita.
Son las raíces,
que andan ya fraguando,
quienes darán la luz
a una primavera
cuando llegue Marzo.
Dorita.
Ya,
no hay vuelta atrás.
Los fríos,
que están por llegar,
llevarán las hojas
allende la mar.
Dorita.
Al pasar
por el sendero,
el amarillo de las calabazas
llamó mucho mi atención.
No me podía creer
que esas flores tan hermosas
nada menos que en Noviembre
volvieran a aparecer.
Dorita.
Esos niños chiquititos,
todos guardando una fila
uniditos por sus manos.
La maestra va delante.
¡Qué deleite!.
No hay hierbas
malas ni buenas.
Todas
la misma hierba.
El cardo y la hierbabuena,
el trigo y la madreselva,
allá por la primavera
esparcen el verde
sobre la Madre Tierra.
Dorita.
La catástrofe
ha puesto al descubierto
nuestro gran tesoro.
El mayor de los diamantes,
la entereza y la generosidad
de los de a pié.
De los jóvenes
olvidados y engañados,
de los agricultores,
de los que teniendo poco
lo dan todo.
Dorita.
No sé que decir.
Indignación.
Tristeza.
Si esto no nos hace despertar,
no nos hará despertar nada.
Dorita.
Hoy en el barranco.
En medio del lodazal.
Entre los escombros y los coches
apilados.
Allí la fuerza reparadora
de la vida.
Dorita.
¡Ay de la naranja !.
¡Ay del limón!.
¿Qué está ocurriendo en España
que tiembla mi corazón?.
Año tras año,
las campanas van sonando.
¿Dónde esos recios hombres
de los principios
de antaño
que devuelvan la cordura
que nos han arrebatado?.
Sobra toda promesa.
Sobran palabras vacias.
Falta ímpetu y coraje
para que en esta España nuestra
se puede
pueda respirar el aire.
Dorita.
Sobre la laguna,
una sementera de hojas
el otoño esparció.
Llegó la noche.
Arreció la tormenta.
El viento se encabritó.
Tras el agotamiento,
su furia quedó aplacada.
La luna y las estrellas
en el espejo del agua
se encontraron
de cara a cara con ellas.
Dorita.
Todo es silencio
respirando vida.
Entramados tejidos
por raíces delirantes
buscando el agua.
Trabajo frenético.
Cuenta atrás
hasta la llegada
de una nueva primavera.
Dorita.
A los pies de la Peña,
encerrada a cal y canto
en nuestra Iglesia,
vive la Magdalena.
A los del Cristo,
por los pecados del Hombre
anda llorando.
Con sus ondulados cabellos los seca
del perfume derramado.
Espera y no desespera
un nuevo tiempo,
cuando entre rosas y romero
sean las puertas abiertas.
Por Julio,
cuando anda engalanado el Valle
de espliego y de cerezas.
Dorita.
Mente mía
no te vayas.
Hazme caso,
vuelve a casa.
No busques
allende los mares.
Aquí,
la cena preparada,
centelleante el fuego.
Fuera....
la tarde cayendo,
la helada arreciando.
Dorita.
Aquí,
en la vieja Europa,
han caído en desgracia.
Ni más ni menos,
las comparan con las ratas.
Mientras los palomares
de adobes,
del ancho mar de Castilla
las acojan,
mientras en los trigales
sigan bailando las amapolas,
seguirán llevando la bandera
del olivo,la libertad y la paz.
Dorita.
La paloma de Alberti
ya no se cree nada.
No está equivocada.
No confunde mar y cielo,
ni noche con mañana.
Sabe de un contundente cambio.
Anda desconcertada.
Dorita.
La pena anda flotando
por estos mundos de Dios.
Camuflada va en el aire.
La pena se va riendo
del canto del ruiseñor.
¡Qué a cal y canto la cierren
las puertas y las ventanas!.
Que nadie la de cobijo.
Que se la lleve la mar.
Que por allí se vaya.
La pena anda flotando.
Nadie la puede ver pero todos la notamos.
Vamos a ver si se escapa
por la alcantarilla, junto al fango.
A ver si el aire nos queda sano.
Si así los cuerpos del Hombre
quedan para siempre curados.
Dorita.
Hay alguna razón
que desconozco
por la que el escribir
me da vida.
Lo siento en el estómago.
Dorita.
Estampada,
sobre una plateada senda,
la luna
más luna,
más embriagadora y grande
dejaba sobre su lomo
que la noche cabalgara.
Amor decidido y fuerte
en un corazón palpitaba.
Ante el latido constante,
el bosque callaba.
Pelo negro,
tez canela,
buscando a quien no encontraba.
Alzó a las ramas sus ojos,
por si algo la contaban.
Ningún pájaro nocturno
osó menear sus alas.
¿Porqué no llega su amado
estando la noche en calma?.
Desde la lejanía,
con un papel en la mano,
un muchacho se la acercaba.
El niño salió corriendo.
A ella,angustiada,
la negra espesura
se la llevaba.
Dorita.
Ser capaz de contemplar
sin perder las formas
como una alumna
se dedica a encestar en las papeleras
todos los bolígrafos y lapiceros
que encuentra cerca.
Respuesta
a la separación parental.
En casa paterna
una santa.
En casa materna
conducta deplorable.
Dorita.
Resistir ...
indefinido tiempo
observando
como una alumna no hace nada
y cuando se arranca a trabajar
alabarla por ese esfuerzo
que ha sido capaz
de vencer
su apatía total.
Dorita.
Y pensar
que soy feliz contemplando
las idioteces que mis alumnos hacen
para sacarme de quicio.
Dorita.
Andan los cerezos
despojados de sus hojas.
Las que de rojo vistieron
esos sus cuerpos de plata.
Se quedan desabrigados
pero la luna los mira.
La luna los anda mirando.
En los campos,en la montaña,
no hay dolor;
la nieve anda barruntando.
Las envolventes nieblas
gozan de este tiempo extraño.
Ya se avecina el invierno
cuando los pájaros no cantan.
Solo los osados grajos
picotean aún sus pasas.
Ahora,toca la espera
de una nueva primavera.
Dorita.
Era niña.
Con devoción miraba
esos ojos
que ya no veían.
En los que yo adivinaba
un mundo de color,
de vida y de emoción.
En sueños
todo lo contemplaban.
Al despertar sufrían.
Todo fue
una ilusión.
Dorita.
Mi madre
me solía decir
que estaba segura
que muchos ángeles
me estaban cuidando.
Desde el internado,
a los nueve,
anduve solita
por esos mundos de Dios.
Ahora,
me llegan desde la memoria profunda
situaciones
de las cuales salí airosa
seguramente gracias a ellos.
Dorita.
El trigo se ofrece,
se inmola
para dar de comer al hombre.
Los hijos de los hombres
entregados
a una muerte segura
generando
pena y odio
que perdura.
Dorita.
Se nos anda
todo derrumbando.
No aprendemos.
Evitando la guerra
paso de gigante.
No hay justificación
para ninguna guerra.
Dorita.
Fui,como tú,
soñado o soñada.
Ese sueño encantado
logró está realidad.
Hizo posible la vida.
La Tierra
dió la bienvenida.
La ternura de una madre
con su sí.
Sí
que se hizo carne.
Habitando en este mundo
atormentado, delirante y dolido.
Posee un punto de canalla,
no por ello pierde
su belleza angelical.
Dorita.
Lo que en mi cabeza
no cabe,
lo saco.
La presión tan fuerte
que me rompe
el cráneo.
Dorita.
La que pretende
enraizar
en el corazón.
Extraerla.
Sella las heridas
con un beso de amor.
Eliminando el dolor,
ni tiene cabida el rencor.
Dorita.
Cayó del cielo.
Las nubes la fraguaban.
Inesperada
tras la pertinaz sequía.
Temerario
abandonar este lugar.
Empieza a crecer la hierba.
Dorita.
¡Un asco!.
A día de hoy,
¿Todavía puede haber
algún estúpido
que hable
de vencedores y vencidos?.
Todos somos unos imbéciles
por no evitarlas.
Dorita
No lo creo necesario.
Si nos lo creamos,
apechugar con él.
Tirar adelante.
No volver a las andadas.
Dorita.
Te equivocaste,
de humanos.
Te ocurrió
después de habértelo advertido
y prevenido de sus consecuencias,
auténtico idiota.
Dorita.
La conexión
de ideas y pensamiento
está
por encima de distancias
y así seguro
que de dimensiones.
Dorita.
La conexión
del pensamiento,
de la idea,
es real.
Otra cosa es
que aún nadie
lo haya podido explicar
con suficiente contundencia
para que sea oficialmente aceptado.
Y lo mejor
es que esa trasmisión
no sabe de distancias.
Dorita
Por aquí no para.
¡Ha cogido una perra!.
Pero vamos todo el año.
Algo he leído
a cerca del cambio climático.
Un mar de interminables
explicaciones.
¿Y porqué no pudiera ser
que la vida
está respondiendo
a nuestras plegarias?.
Hace no tanto....
"y que no llueve,
esto no puede ser,
no van a poder ni pastar las vacas".
Y por eso ..
"Ahí os va,
que no falte la hierba
para que nadie dude
que estamos en Cantabria ".
Dorita.
Siempre espera
que a la vuelta de la esquina
aparezca
la chispa de la vida
por quien
merezca la pena la entrega.
Dorita.
Todos
somos mentirosos.
Sobretodo
a nosotros mismos.
Unos claramente
más que otros.
Lo de algunos
de escándalo.
Dorita.
Pisó el marinero tierra.
Al empezar a caminar
no lo pudo soportar.
Volvió su rostro
hacía atrás.
Su mente a trabajar.
Allí el mar de China
y los arrecifes de coral.
Al ver el color del agua,
al sentir las olas llegar
agarró su barco velero
y se hizo de nuevo a la mar.
Dorita.
Mirando
el mapa del mundo extendido,
ahí estás.
"Chiquita y bonita
como yo te quiero".
En el centro.
Donde lo más grande y sublime
se fragua.
Los bosques te ensalzan
y los pajarillos te cantan.
Pasan las noches oscuras
y los días amanecen
dejando ver tu hermosura.
La que sobre esta piel de toro
derrama a caudales la vida.
Dorita.
Ha puesto mucho empeño
en conocer
lo que estábamos haciendo
aquí en la Tierra.
Muy temprano
se ha puesto en pie de guerra
con las nubes.
Al final,
ha podido con hoguera
contemplarnos.
Dorita.
En una de mis visitas
a mí madre,
en el mismo instante
de apearme del coche
se me acercó pletórica:
"Hija, tengo que mostrarte algo
que jamás has visto".
Amorosa le acompañé al lugar.
"¿Has visto algo más bello?.
Solo contemplé un cerezo en flor.
Ella el universo en todo su esplendor.
Dorita.
Por todo
lo visto,
por todo
lo sentido,
por lo supuestamente
no tenido,
¿hasta dónde?.
¿Hasta cuándo?.
Dorita.
Ofuscada
por el comportamiento de los hombres
en el bosque me refugio.
El choque emocional
va perdiendo su furor
y vuelvo a sentir
la llamada
de mis congéneres.
Dorita.
Si lo que creías serlo
el tiempo lo volvió arena
y el mar
de ello se encaprichó.
¿Quién te dice a tí
que por lo hoy suspiras
no ocurrirá con ello mañana
igual que con aquello
que te quitó el sueño ayer
y hoy
ni siquiera lo recuerdas?
Dorita.
Alerta.
Busca su momento
y se manifiesta
desbaratándolo todo.
Seguir
por el angosto camino confiando.
No volver
la vista atrás.
Dorita.
Quitar la esperanza
a un pueblo
en aras a no sé qué,
no me cabe en la cabeza.
Será
que la tengo chica.
Dorita.
Crepita la llama.
El cielo,atento,
se abre
a los llantos por el desastre.
Sopla huracanado
el viento.
El cielo
no es ajeno a su fuerza,
a su santo y seña.
La Naturaleza,
al unísono,
late en un solo corazón.
Una sola voz
de resistencia.
Dorita.
Las hay
que la persona
las vive como verdades.
Jamás se apea del burro.
En ocasiones,
prefiere morir
antes que rectificar.
Se les cae su vida a pedazos.
Dorita.
Difícil su renuncia.
La sentimos
como nuestra propia piel.
Nos regala
la ilusión
de seguridad y protección.
Dorita.
Hoy es tu día.
Ya me gustaría saber dónde estás.
Pilar.
¡Tan española!.
¡Tan siempre en tu sitio!.
Pilar y no por casualidad.
Dorita.
Es fácil
echar balones fuera
con lo de ...
jamás podremos ser iguales
ni por nacimiento,
ni por nada.
El no querer compartir
lo que nos fue regalado
una especie de canallada.
Dorita.
Siento
que estamos errando.
¡Quién sabe!.
Si todo fuera
como lo que nos presentan
terrorífico.
Debe de existir
otra realidad fuera del alcance
de lo meramente aparente.
Gracias a ella seguimos vivos.
Dorita.
Yo no creo mucho en ellas,
tal vez por incapacidad
para seguirlas.
Mi problema
de nacimiento.
Mi abuela me tiró
el pijama por la ventana.
Al llegar la noche
tuve que ir a buscarlo
entre la hierba
que ya estaba empapada de rocío.
Dorita.
Llegado un preciso momento,
obligada.
Sin noticias.
Abandonar la borrachera.
Dejar de estar sobrepasada
por lo que desde el desayuno
iba llegando.
Dorita.
Surge como necesidad.
Lucha contra la soledad.
Aclarar ideas.
Plasmar lo que duele,
para ver si deja de hacerlo.
Cuando te ha enganchado
ya no te suelta.
Dorita.
Es la mente
y solo ella
la que determina
la bondad y maldad de todo.
Toda una perversión.
Dorita.
No es
que yo quiera o no olvidarte,
lo que me molesta
es que sin ton ni son
estés
recurrentemente presente.
Dorita.
Nos llama a todos.
Haciéndonos guiños.
La pericia
esquivarla.
Tan solo
para en ella penetrar
los soleados días del verano.
Dorita.
Después de tantos años
juntas en el barrio,
me lo trabajé.
Rompí el hielo.
Te comenté mis inquietudes,
mis verdades.
Todo parecía bien.
Hubo una reunión,
me negaste.
Como Pedro.
Pretendiste que todo fuera igual.
Nada lo fue.
Ya no puede ser.
Te evito.
Dorita.
Sobre nuestra España,
infinitos.
País privilegiado.
Elegido.
Como todos los niños mimados
no valora lo que tiene.
Una pena.
Dorita.
No lo están dando
el valor que tiene.
Una pena.
Se puede,
sen equivocarme,
las más sabrosas de España.
Y nada.
Como si tal cosa.
Se las tenían que rifar.
Pues ni caso.
Como está todo como está,
echo unos zorros
y cuesta más cogerlas
que lo que pagan por ellas.
Pues eso ....
la mayor parte quedaron en los árboles.
Si lo vieran mis antepasados,
quedaban fulminados del susto.
Dorita.
El magma
sube de temperatura.
Presiona la corteza.
Ahí tenemos
la lava ardiente y arrasadora.
Después de la chamusquina,
a lamerme las heridas.
Dorita.
Si de orgullo se trata
y sin entrar en discusiones,
hoy aquí yo reivindico
el rojo carmesí de mis mayores.
Con elegancia y distinción,
el más fuerte de los hombres
o el por todos convenido
que así debía de ser
paseaba por los campos
el día de San Isidro
y todos detrás en procesión
ese enorme palo con la tela roja,
que no era para cualquiera
sino para el capaz de llevarlo
para bendecir los campos.
Verdad entre verdades.
¡Qué manzanas y cerezas
se crían en estos lugares!.
Dorita.
Penetrando
en la materia
uno es
Naturaleza,
Océano,
Estrella
y todo
en lo que se quiera adentrar.
Dorita.
Grandes trasformaciones
tienen lugar
por un amor
que jamás se sabrá
de donde procedió.
Dorita.
Las dos mujeres,
sentadas sobre la gran piedra,
hablando
sobre sus respectivos muertos.
Solo,
sobre los dos jóvenes
que se llevó aquella guerra
que tantos dolores de cabeza
nos dió y nos sigue dando.
Callada ,
punzadas en mi corazón.
Buenas y hermosas.
Lo contaban todo
sin rencor,con dolor.
Dorita.
Debe vivirse
y si se puede escribirse.
Tal vez
no lo que ha sido
sino
como se ha sentido,
imaginado
y querido.
Dorita.
Mi alumna.
Sabe leer.
Sabe escribir.
No quiere hacer nada.
Tampoco en el colegio.
Algo.
Escribo,
en pequeños papelitos blancos,
palabras grandes y bellas.
La doy pena.
Me las escribe.
A escondidas recorta trocitos
del papel,
dibuja muchos corazones
y me los entrega.
Dorita.
Enamorada
de la virtud,
se queda
con ciertas caras.
Ni la vejez,
ni la encianidad,
la hacen escapar.
Dorita.
El que
entre las nubes se escurre.
El Sol
al escondite jugando.
Esos seleccionados rayos
potentes e impetuosos.
Elegidos por Dios
para mostrar a los hombres
su hermosura,
su grandeza,
su poder.
Dorita.
Los hay
que a nadie se los confiamos.
Ni a nosotros mismos.
Los desconocemos.
Ellos sí a nosotros.
Dorita.
Sí, sí....
me pude ver
en mi propio espejo.
No me gustó.
Tan mala o peor
que los otros.
Dorita.
No contento
con margarita,
ansía
la rosa ser.
Tras de ella disfrazarse
con un sagrado engranaje topó ,
su aroma.
Jamás lo logró.
Ello le desenmascaró.
Dorita.
Va dando paso
a la comprensión
y a la alegría.
Se echa de vez en cuando
de menos
la luz y el color volcánico.
Dorita.
Después del sufrimiento
de haberlo averiguado
se vive
una situación compleja,
con más matices,
más auténtica.
Dorita.
Yendo por Prau
camino Codadillo,
siempre me quedo
mirandola.
Como inmune
al paso del tiempo,
no siento
que haya cambiado
desde mi infancia.
Tal vez más grande.
Como yo también lo soy.
Ella no sé,
yo asombrada.
Dorita.
Bendito aquel
que al ir llegando
al gran encuentro
solo ve
la inmensidad y la belleza
de los colores
del gran Azul.
Dorita.
Existió
una
que nos pudo haber sido ahorrada.
Las Torres cayendo.
Otra
pudo ser
perpetuada en el tiempo.
Aquella
del perfecto sueño
cuando la persona amada
te sonrió.
Dorita.
No cumplió ni el año.
Plantado en diciembre.
El corzo o el jabalí
le repeló el troco.
Por algunas zonas,
cero corteza.
La autoregeneración
no fue posible.
En verano,
le vi languidecer.
Una veintena
de minúsculos melocotones
se fueron consumiendo,
bien asidos,
junto al él.
Pude asistir
a la "Cronica de una muerte anunciada".
Dorita.
Hay algunos
que no solo son exigentes
con ellos mismos
sino demoledores.
Imagínate
los que tienen al lado.
Dorita.
No me cabe en la cabeza,
esta idea que me ronda.
Como puede ser posible
que una fervorosa masa
siga con lealtad y entrega
a hombres
cuya obsesión sea el poder.
Tiranía alzada y mantenía
por la falta de valentía.
Dorita.
Contemplando
las rojas ciruelas colgando,
no sentí la añoranza
de la última primavera.
Pero ya
estrelladas están todas ellas,
bajo los viejos ciruelos.
Por doquier,
bailando las hojas
de múltiples colores,
todo un espectáculo.
En el borde de los caminos,
los primeros níscalos.
Todo indica
la toma de posesión del otoño.
Ya,
no hay marcha atrás.
Solo algunas florecillas,
aquí y allá,
mostrando sus caritas asustadas.
Nada,nada,
toca estoicamente la espera
de una nueva primavera.
Dorita.
Mi soledad infantil,
insufrible.
Al llevarme al internado
fui vista
con y por otros ojos.
Mi salvación.
Dorita.
Vivir en el cielo
solo es grandioso
para los pocos privilegios
que han empezado a vivirlo
en la Tierra.
Dorita.
Ni alcohólica,
ni drogadicta,
ni homosexual.
Lo de no ser alcohólica
en contra de lo que el cuerpo me pide.
Los vinos buenos
me gustan todos.
Ni los pruebo,
salvo raras excepciones,
caería en la tentación.
Dorita.
En ellos
la fuerza y el coraje.
Valor inconmensurable
para quien lo ve,
lo aprecia
y para quien les acoge.
Dorita.
El águila y el buitre
custodian su cumbre.
En sus pies,
las mariposas
hacen las delicias
de las margaritas.
Dorita.
Aquí
no se usa con desconocidos
y dependiendo del día
ni con conocidos.
Me rebelo.
Buenos días
a diestro y siniestro.
Fama, después de años,
de que siempre hablo.
Sonrio y lo celebro.
Dorita.
Te agobiaba.
Lo entendí.
También pasé por ello.
Has de seguir trabajando.
No está todo solucionado.
No está todo ganado.
No te fíes
de lo que tu mente
te anda contando.
Cuerpo y mente
a lo suyo.
Muchas veces,
no es lo tuyo.
Dorita.
Los hay
que lo fueron,
que lo siguen siendo.
Recurrentes,
no se olvidan.
Ni grandilocuentes,
ni imposibles
más lo parecen.
Latentes.
Haciéndose
de tiempo en tiempo presentes.
Reclamando
aún sabiendo
que su posibilidad es nimia.
Te arrancan la sonrisa
por su impulsiva presencia.
Dorita.
Vertical
en la verticalidad.
Silencio toca.
Me sobrecoge.
Me agarra.
El tiempo afloja.
¿Dónde el miedo?.
Ni la tormenta,las nubes
o la noche importan.
El viejo roble
ofrece sus brazos.
Los pájaros
dejan su canto.
Dorita.
El canto de los pájaros,
la ternura de las hojas,
superan en grandeza
a toda literaria reputación
o a todos los halagos
al mejor pintor.
Dorita.
Encuentro
entre los árboles
más belleza
que en todas las ciudades juntas.
No digo
que en ellas no haya belleza.
Solo digo
que yo donde la encuentro
a raudales
es entre los árboles.
Dorita.
Ni a favor ,ni encontrá.
Seguir haciendo lo que hago,
con ilusión y pasión.
Dorita.
La lluvia huele
a avellanas y almendras,
a cascabeles y flores,
al corazón
que de puro sentimiento
ya no aguanta
la presión.
El fuego es el olor de la fuerza,
sabe a temor y a dolor
de los pájaros cantores
y de los lirios en flor.
Dorita.
Ha llovido mucho.
Quedaron ciruelas en los árboles.
Mañana volveré al lugar,
espero algunas encontrar.
Sus delicados sabores
perduran en mi paladar.
Dorita.
Los pájaros,
sin enseñanzas,
entre las ramas de los árboles
cantan sus canciones
al salir el Sol.
Dorita.
Como en un parto,
con dolor,
dejan caer las gotas.
La vida,
sobre la Tierra,
es lanzada con ellas.
Dorita.
Caen las hojas.
Ha llovido tanto
que yo aquí no recuerdo
nada parecido.
Sobre los charcos las hojas
primero flotan
y después....
lentamente
como sin querer,
dejándose por el agua querer,
van acariciando el fondo.
Sus olores,
nos embriagan al pasar.
Nadie lo puede dudar,
llegó el otoño.
Dorita.
Ni soy como te imaginas.
Ni eres como te imagino.
Elimina
todas esas ideas sobre mí
como yo las estoy borrando
sobre tí.
Limpios de polvo y paja
empezamos a entendernos
Dorita.
Apresúrate.
No vuelvas la mirada atrás.
Avanza.
Lo hago contigo.
Ni dudes,
ni te balancees.
Paso firme.
Estás empujando a otros.
La niebla anda cayendo,
tu figura jamás será borrada.
Dorita.
Se sentaban,
al atardecer,
sobre una gran piedra
en frente
de "La Peña del Mediodía".
Hablaban de sus cosas.
A veces se reían
y otras
al recordar a sus muertos
se quedaban
pensativas y tristes.
Solía estar con ellas
y me parecían
muy hermosas.
Dorita.
Mi mayor asombro,
de niña,
las luciérnagas.
Corría chillando,
por un camino,
para espantar el miedo.
Ellas me calmaron.
Dorita.
A pesar de los pesares,
a contracorriente
de todos los males,
el Sol
se levantó temprano
y radiante,
esta mañana.
Dorita.
Un buen navegante
goza tanto
con el mar en calma
como cuando está
alborotado.
Ama la mar
en cualquier estado.
Dorita.
Brota
como el agua fresca
desde
quien sabe donde.
Lo demás tonterías.
Lo demás
conocimientos.
Que nadie chulee.
Dorita.
La tala de aquellos árboles
si que os lo reprocho.
No lo olvido.
Aún no lo he perdonado.
Crucifixión
de inocentes,
que a tí y a mí
nos estaban regalando
la vida.
Dorita.
Las canciones sordas,
de aquellos árboles
que frente a mis narices
entonasteis
justo antes
de que fuerais talados,
quedaron grabadas a fuego
sobre mi compungido corazón.
En los días de lluvia,
me acompañan.
Dorita.
El árbol
no le dice al ruiseñor:
"quédate conmigo,
tu eres el mejor"
y a la urraca....:
"largo de aquí
te odio,si te acercas
te lanzo un ramazo".
Contempla.
Mira con ternura
a todo y a todos.
Dorita.
Lo tengo todo.
Nada poseo.
Sin necesidad.
Ni tiempo de cerezas,
ni alarde de certezas.
Me dejo vivir.
La vida me respira.
Dorita.
He muerto y resucitado
tantas veces
que cuando llegue
ese momento espero que
recuerde
que siempre llegaron
las rosas rojas y las margaritas
con la primavera.
Dorita.
Dentro de mí.
Le siento vibrar.
Soy yo.
Soy mucho más que yo.
Solo busca expresarse
Solo busca
la perfecta creación.
Dorita.
Caídas en desuso.
Cantadas
en cualquier momento oportuno.
Por todos conocidas y saboreadas.
Ni especialmente grotescas,
ni espirituales.
Saliendo de nuestro espíritu
colectivo.
Con el latido
de un único corazón,
con la fuerza
de nuestro espíritu.
¡Qué bien sabían!.
! Cómo nos alimentaban!.
Dorita.
Con esa tu imaginación
tortuosa y torticera
puedes distorsionar
la historia,
que no cambiarla.
Sembrar semilla
que de frutos de cizaña.
Al final
será tu pueblo,
sobretodo él
quién lo sufrirá.
Dorita.
Puede
que las bibliotecas
no tengan sus puertas
tan abiertas de par en par,
como todos deseáramos.
No pasa nada.
Una nube blanca
anda tomando el testigo.
Dorita.
Como los árboles,
como el viento,
como los pájaros,
los hombres
tienen sus propias melodías.
Si ponemos atención,
las escuchamos.
Dorita.
¡Que difícil!.
Pongo toda mi atención
imaginando lo mejor.
Mis familiares terribles.
Ponen pegas ..... siempre.
Imposible satisfacerles.
Incapaces de disimular.
Somos muy primitivos.
Procedemos de alta montaña.
Allí,
al pan ,pan
y al vino ,vino.
Pero vamos,
desesperante.
Dorita.
Y resultó que allí,
en la montaña,
entre los árboles
nada de lo vivido
tenía demasiada importancia.
Dorita.
Podríamos decir ...
vamos a curar el tiempo.
Agarrando todo lo vivido
y dándolo
un fuerte abrazo.
Dorita.
Con lo que
se nos ocurre hablar,
no me extraña
que la mitad de la población
no pueda dormir.
Dorita.
Y por si fuera poco,
no se nos ocurre
nada mejor
que hablar
de la nuclear.
Nos hemos vuelto
chavetas.
Dorita.
Cuando alguien
se lanza a explicar
y retorcer el pasado,
sin venir a cuento,
me da mucho yuyu.
Dorita.
Reinventar el pasado
para justificar
los males del presente,
una forma como otra cualquiera
para condenar a un pueblo
a la pobreza
y a la miseria.
Dorita.
Eso de reinventar
el pasado
para justificar
los desastres del presente,
me parece un sinsentido.
Dorita.
Lo tiene
quien lo provoca.
No debiera de tenerlo,
ni sufrirlo
nadie más.
Ser consciente de ello,
ayuda.
Dorita.
Todos
los monta el ego.
No existen.
Solo la Paz
anda queriendo
expresarse
y no la hacemos caso.
Dorita.
Quiero encontrar
al mejor de los sabios
que me muestre
como parar
las estúpidas guerras.
Dorita.
Toda la sabiduría,
mostrada,
incuestionable,
el movimiento del saltamontes
o la belleza
de la rosa.
Dorita.
Todos creen
saber de todo,
hasta de como
en la Tierra
tocar la eternidad.
Pero....
!si con tener los ojos abiertos
sobra!.
Dorita.
Hay personas
obsesionadas con ello.
No saben
que no hay normas,
leyes
o indicaciones exactas
para ello.
La meditación
está
en el pájaro,en la flor,
en el arroyo
y en cualquier mirada.
Dorita.
En ocasiones,
no tiene nada que ver
con las cosas
ni con las personas.
Cuando sin necesidad
de alas
vuelas
sabiendo
que los golpes están
asegurados.
Dorita.
Hay personas
que no dejan
de hacerse notar.
No saben
que ya están brillando.
Es una pena.
Dorita.
Ya no hay
cines de barrio
para en cuanto entras
te cambian el programa,
pero vamos
que los políticos
siguen haciendo lo mismo.
Dorita.