Los hay
que lo fueron,
que lo siguen siendo.
Recurrentes,
no se olvidan.
Ni grandilocuentes,
ni imposibles
más lo parecen.
Latentes.
Haciéndose
de tiempo en tiempo presentes.
Reclamando
aún sabiendo
que su posibilidad es nimia.
Te arrancan la sonrisa
por su impulsiva presencia.
Dorita.
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