miércoles, 30 de noviembre de 2022

El canto

 De joven cantaba

la emoción que en mí

la vida provocaba.

Hoy canto,

en él resuenan 

viejas vibraciones.

Acarician mi alma.

Traen al presente

bellas estampas

de lo vivido,

de lo soñado,

de lo creído.

Dorita.

La luna y la rosa roja

 Clavó la luna

sobre una rosa roja

un rayo.

Palideció.

Pasados los días,

dejó la rosa

de ser roja

transformándose

en una hermosa

blanca rosa.

Dorita.

Otoño

 Hoy,

ma cayó la melancolía

como un jarro de agua fría.

Sensación de desgana

sin razón aparente.

La luz,

intentando atravesar

el ambiente húmedo y frío,

no logra

hacerme soñar;

acarician mi mente

recuerdos de otros tiempos

que, de repente,

se me antojan mejores.

En un intento desesperado

de evitar la tristeza

rápidamente me arreglo

y corro tras de un café americano.

Pretendiendo,

por el gusto,

dar un masaje al cerebro

y alegría al corazón.

La nieve, prudente,

se ha quedado en las montañas.

El inmaculado sudario

cubre los cuerpos de los infelices

atrapados por las garras de la parca.

Que crezca,

que crezca el día,

que vuelvan las flores a los cerezos,

que vuelva la vida a nuestras casas.

Dorita.



La Lavandera

 Su amiga,

la Lavandera,

está triste,

está compungida.

Todas las mañanas,

al ir al colegio,

le da unas miguitas

de su desayuno.

Hoy no ha querido

regalo ninguno.

Le gusta saltar

sobre los charquitos;

no ha podido

están heladitos.

Al Sol le ha pedido

que madrugué más,

que caliente el agua,

que su amiguita

se ponga contenta,

de muchos saltitos,

que coma de su pan.

pequeños trocitos.

Dorita.

Mi margarita

 Tengo una margarita.

Es mi amiga.

La veo en el parque.

Ayer,

un perro suelto y grandullón

la pisó.

Quedó espachurrada mi margarita.

Mi madre dice

que ponga una piedrecita,

que allí estará, en abril,

mi margarita.

Yo solo pienso

en lo mucho que sufrió

la pobrecita.

Dorita.

Migajas

 Lo intentas

con migajas.

Se contentará,

será suficiente.

Poco a poco,

día a día,

se olvidará.

No.

Sigo reclamando

lo que es mío,

lo que me pertenece,

lo que se me está negando.

Dorita.


La foto

 Pletóricas,

generosas,

altruistas,

emocionadas;

era necesaria....

la foto.

Dorita.

Limosna

 Como si de una limosna

se tratara;

ando pidiendo

lo que es mío,

lo que me pertenece,

lo que ....

se me está siendo negado.

Dorita.


martes, 29 de noviembre de 2022

Otoño

 Tiene 

mirada pulcra,

cae silenciosa

sobre el gato acurrucado.

Inmóvil en el poyete.

Meditabundo.

Haciéndose cargo

que las largas tardes

que faltan por llegar.

Mirada campesina

que acompaña el trasiego

de los últimos Mohicanos.

Van y vienen

con sus piñas,

con las manzanas

que se resistieron a caer.

Cuatro setas para la cena,

algún que otro membrillo.

Tiene sabor

a casa abierta 

con fuego crepitante,

dispuesto a calentar

a quien atraviese su dintel.

Dorita.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Jóvenes

 Soñabais la primavera.

Flores,

versos.

Inmenso universo de girasoles;

de sopetón,

un mar de rosas marchitas.

Las alondras y los mirlos

abandonaban el canto.

Erráticos sonidos

destrozados por el llanto.

Domingos

cayendo del calendario.

Los fantasmas se llevaron

los badejos del campanario.

Tiemblan los cimientos.

Tiemblan los monjes

desbordados 

por los incesantes rezos.

Un solo país.

Un solo corazón.

Un solo puñal clavado

esperando ser arrancado.

Granada 

puede entender, con rabia,

la tragedia desgranada.

Dorita.

La lagartija rosa.

 La lagartija rosa

es un poco miedosa.

Me mira de reojo.

Se esconde de mis ojos.

Se escapa entre las piedras.

Corre entre las hierbas.

Nunca se deja coger.

Yo no la quiero hacer daño,

solo que esté en mi casa

durante todo el año.

Dorita.

viernes, 25 de noviembre de 2022

La nieve como compañera

Soldados 

una piña,

un corazón.

Entre la blanca nieve.

Hombres

con una sola visión,

una sola misión.

Entre la blanca nieve.

Jinetes

llevando en su alma 

la victoria.

Entre la blanca nieve.

Valientes

que no escuchan a la humillación,

a la derrota.

Entre la Inmaculada nieve.

Portadores

de la espada.

Entre la blanca nieve.

Liberadores de ataduras,

destructores de injusticias,

portadores de la Paz.

Entre la blanca nieve.

Dorita.


Exterminio

 Poco importan

los nombres

de quienes físicamente

van destruyendo vidas;

Es el rayo exterminador

de las mentes corrompidas.

Dorita.

Arcángel San Miguel.

 Se halla exhausto.

Busca en las nubes cobijo.

Necesita reposar,

ser suavemente acunado.

Su protección segura.

Su trabajo impecable.

Tras el respiro,

energías renovadas,

como un rayo

hasta la victoria.

Dorita.


El lagarto Alcántaro

 Al lagarto Alcántaro

le gusta mucho el Sol.

Se ha sentado

debajo de un girasol.

Es tranquilo,

es viejo el lagarto Alcántaro.

Se lleva bien con todos,

no rompe ni un plato.

Sus ojos azulados

ya tienen cataratas;

se niega 

a ponerse gafas.

Dorita.


Los problemas del Ratoncito Pérez

 Al Ratoncito Pérez

le duele una muela;

no lo puede entender

el doctor dijo

que no había caries en ninguna.

Al Ratoncito Pérez

se le mueve un diente.

Anda preguntando

si alguien conoce

al que le pondrá su presente.

Dorita.

Refugios

 Hay refugios en le luna.

Su fría cara esconde

cuevas profundas,

surcadas de estalagmitas.

Catedrales

habitadas por murciélagos.

Soles subterráneos.

Cielos escondidos

abriendo sus manos

a mundos desconocidos.

Dorita.

jueves, 24 de noviembre de 2022

El aullido de los lobos

 Los lobos

no paran de aullar.

Nada que ver

con la luna.

Peligro latente

en toda la humanidad.

Dorita.

El lobo

 Nadie quiso saber nada de él;

había enseñado la pata.

Le vistieron de carnero.

Al llegar la matanza,

todos se llevan

las manos a la cabeza.

Dorita.

La fe

 Ni triste,ni alegre.

Vida a la vida

en busca del infinito.

Dorita.


Ojos desorbitados

 Los ojos,

dónde ya sabéis,

abiertos,

asombrados,

cargados de desilusión.

¿Quién los podrá cerrar?.

La guadaña

cebada con el lugar.

Cielo deslucido.

No para de llorar.

Resistió lo indecible.

Al final,

sucumbió al desastre.

Solo quiere

que cuando se vista de raso

todo resucite.

Dorita.

Tiempo pretérito

 El regusto por el pasado

signo de vejez.

Ando por el camino.

Hasta las monjas del colegio

dónde cursé bachillerato

se me representan 

como heroínas.

Sabiduría y cordura

rezumaban estas mujeres.

Con calzador en el centro.

A los nueve sin leer.

Ironías de la vida,

mi profesora la Mateo.

Santanderina,

amiga de Gerardo Diego.

Se topó conmigo.

Como si tal cosa.

Aguantando el chaparrón.

La Iturriaga, con sus notitas,

chivándome

lo que al día siguiente sería preguntada.

Deslumbrando a una clase

que no entendía

lo que había ocurrido

con la paleta.

La Zubizarreta,

joven licenciada,

se desvía en alagos

al sacarme a la pizarra.

Por mucho que intento

descubrir

las bondades de esta época,

no lo logro.

Me disciplinaron.

Estudiante de por vida.

Dorita.


Ceguera

 Se pueden hacer milagros.

Desclavar los clavos de las cruces.

Dar sin esperar.

No sirve de nada

machacar sobre la pared tu cráneo.

Ningún ciego

la luz recupera,

si se niega a ser tocado por el barro.

Dorita.

Soledad de nuestra encina

 Sola

entre otros árboles,

a los que encuentras extraños.


A pesar de tu grandeza y elegancia

rezumas tristeza.

Vives la injusticia

de no poder vivir en la dehesa.

Que sepas

que tu presencia

mi soledad comparte.

Tus compases

aligeran mis pesares,

acunan mis sueños,

vivifican mi vida.

Encina

 Nuestra encina

no es vieja,

solo tiene una veintena de años,

fue plantada

frente a la ventana de mi cocina.

Ha compartido,

en silencio,

mis soledades.

Buena maestra,

no ha parado de enseñarme;

lecciones 

que yo no he aprendido.

Tan transparente

que pretendieron eliminarla.

Fue la vida 

quién lo evitó.

Agradecida,

de tiempo en tiempo,

nos regala esmeraldas.

Dorita.


miércoles, 23 de noviembre de 2022

La barbarie y la luna

 Anda la Luna dormida,

necesita descansar.

Hasta ella

la barbarie no ha de llegar.

Está vieja,

está cansada para tantos sinsabores.

Para derretir el hielo,

la falta energía.

Ya no hay música,

ya no hay cantos;

hay hombres valientes

luchando hasta terminar exhaustos.

Corre su sangre caliente,

en medio de los tormentos.

Dorita.




Agua

 El mismo agua

que hiere y carcome a la piedra

hace brotar la hierba,

da vida a los árboles.

Dorita.

Mi corazón

 No quiero sentir,

en mi corazón,

larvas de insectos.

Desconozco

en qué terminaran.

Si fueran

de mariposas blancas

las protegería.

Abejorros ruidosos

me repugnan.

Planto

Rosales y lirios.

Acepto las espinas

presagio

de belleza desbordante.

Blancas azucenas

que me arranquen

la pureza de la infancia.

Dorita.


Luna estrellada

 Anda la Luna estrellada

sobre los campos

de los trigos machacados.

Tánatos,

enseñoreado en el lugar,

no parece dispuesto a abandonar.

Aión presiona

seguro de resolver la tragedia,

de evitar más muertes,

de gozar con los humanos

por siempre la eternidad.

Dorita.

Vivir

 No quería estudiar,

ni ser alguien en la vida.

Quería

que me dejasen en paz.

Vivir, así,

como las ranas,

como las golondrinas.

No me fue posible.

¡Tanta la presión!.

Sobreviví

trabajando con tesón.

Dorita.

Noviembre

 ¡Cómo echo de menos

los besos de la brisa,

la risa de los pájaros,

a las margaritas.

El viento, hoy,

arrastra tantas hojas

que los pobres árboles

van quedando esqueléticos.

Para mí sorpresa,

se han escapado hasta verdes.

La tristeza

quería cogerme.

No lo logró.

Las hojas sobre el suelo

rezuman frescura y color.

Dorita.


Pensamientos

 El pensamiento

que hiere

yo no lo quiero.

Soy alegre.

Dorita.

Atardecer en la Tierra

 En la Tierra

se ha puesto el Sol.

El trigo segado,

almacenado,

clama por alcanzar

las bocas insatisfechas.

La tristeza

ha caído sobre los campos

que no son para su fin

utilizados.

El Sol anda esperando

resucitar

un buen día.

Dorita.

martes, 22 de noviembre de 2022

Otoño

 Los álamos,

del parque,

siguen tan verdes

como en agosto.

Tal vez,

más verdes.

Se desprendieron,

tiempo atrás,

de algunas hojas;

Vinieron

abundantes  lluvias;

no acompañadas de frío.

Se espabilaron.

El humus,

sobre el césped,

desprende olor 

a petrinor.

Ha tomado posesión,

ya anda añorando al invierno.

Dorita.


Dardos de fuego

 Dardos de fuego

volando por el aire.

Fueron presentidos.

Fueron anunciados.

No podemos decir

que nadie lo vio venir.

Podemos afirmar,

con rotundidad,

que primero fueron unos;

no éramos nosotros.

Después otros;

tampoco nosotros.

Si no actuamos unidos,

seremos todos

los que sucumbiremos

bajo el fuego volador.

Dorita.


La reina de las banderas.

 Jamás pensó

tu bandera

ser por todos

tan querida.

Despleganda por el mundo.

La reina de las banderas.

Nunca perseguirte la gloria;

dejarás

en la memoria de los pueblos

tú impronta de grandeza,

de valentía,

de unidad.

Tú grito,

tú canto a la libertad.

Dorita.

Blanco

 El silencio

es blanco.

Blanca la luz

estallando en arcoiris.

Blanco

lo que el árbol calla.

Blanca la escarcha

purificadora del campo.

Blanco 

el pañuelo izado al viento.

Pañuelo

portador

de sonrisas y alegrías.

Dorita.

Canto a las mujeres

 Mujeres

de ojos limpios,inmaculados.

Las nubes las obedecen,

dejan caer el agua

sobre su pelo

para verlas andar así,

empapadas,

por el sendero.

No se aderezan

con pinturas y ungüentos.

Su piel

libre al viento,

el aire las besa

con cariño y tiento.

Curtidas por las tormentas,

despliegan una sonrisa

siempre abierta.

Frente con cordilleras.

 De sus manos cansadas,

la música se eleva.

De tanto callar,

casi se las olvida el hablar.

No les importa la gente,

son transparentes.

Dorita.


lunes, 21 de noviembre de 2022

Llora la tarde

 De tanto llorar,

la tarde se ha descompuesto.

¡Quién lo diría!.

¡Con la alegría

que fue recibida!.

Cayó

racheada y fría.

Violenta y con contundencia.

Su presencia,

tristeza y escalofríos.

Dorita.

Varita

 Con la varita de hada,

las mariposas

contarían cosas graciosas.

Las alas patas,

los pájaros amigos

de perros y gatas.

Los rojos azules,

transformando

su desbordante energía.

Los azules rojos,

sentirían 

la chispa de la  vida.

Los hombres hormigas

para que supieran

lo que pesan sus vidas.

Dorita.


Lluvia

 Bello día

repartiendo vida,

no envidia al radiante

que arrasa.

Dorita.

Nuestra casa

 Linchamiento

horripilante.

Esto

que vaya de entrada.

No debiéramos

analizar con primura

cómo nos encontramos

para haber llegado al

crucificale.

Cabeza bajo el ala

no evita el desaguisado

en el que nos encontramos.

Dorita.


domingo, 20 de noviembre de 2022

Encuentro

 Al acercarte

van viniendo

los veranos compartidos.

Las cerezas y los grillos.

Las candajas.

Las moñigas.

El burro de la señora Emilia.

Quedaron,

para siempre,

en tu piel y en la mía.

Cómo capas dando forma

a las perlas.

Lo que brilla en nuestras vidas 

Las manzanas de la manteca

dejaron el olor 

en nuestros intestinos,

guardando y asimilando los inviernos.

Tus mantos y los míos,

después de sacudir

el polvo del camino,

desprenden brillos

del oro de sus hilos,

del estampado de las estrellas.

A poco que uno tenga

prestos los sentidos

nota la belleza

del reconocerse,

del encuentro.

Dorita.



sábado, 19 de noviembre de 2022

La luna acomplejada

 Quiso la luna,

un buen día,

alzarse hacía las estrellas.

Quería verlas brillar,

quería brillar como ellas.

Muy rara

la luna se veía,

tan diferente,

tan extraña.

Pasaron días y años,

su mirada entristecía.

Su blanca piel

una perla parecía.

Una noche,

un jovencito gitano

de su carita

quedó prendado.

Le dijo,

todo él enamorado,

que era linda,

diferente,

graciosa,

que en todo el firmamento

nadie brillaba como ella.

Dorita.


viernes, 18 de noviembre de 2022

El silencio

 En medio

de un bullicio atronador,

el encontrarse

tras una búsqueda sin cuartel

con el silencio

es un privilegio.

Dorita.

Sobre el creer

 Es cierto,

" no hay merecimiento en el nacer".

Cierto también

que si la inmortalidad existe

a todos nos será dada.

Se crea o no se crea

de igual manera

se perecerá cual hoja en el invierno

o se trascenderá

sin que porque con devoción

se haya creído

vaya por ello a asegurarse

un lugar privilegiado en el Olimpo.

De cualquier manera considero 

que el creer

no es fruto de la desolación o el egoísmo,

más bien creo

en una predisposición innata

hacía un lado u otro

de la balanza 

Dorita.

La luna

 La luna lunita

"cascabelera"

besa al niño

en su boquita.

La luna lunita,

la gitanilla,

en los ojos del gato

¡ay! como brilla.

La luna,

sobre el camino serpentea,

no quiere

que la niña de su alma

en la noche se pierda.

Dorita.


La luna

 La luna,

serpenteando

sobre el sendero,

me fue marcando

el camino.

Dorita.

Árbol caído

 El árbol caído,

no podrido.

Tras una larga noche dormido,

¿Alguien le ayudará

y así

volverle a ver erguido?.

¿Volverán sobre sus ramas

los pájaros hacer sus nidos?.

¿Volverá el viento

sus hojas hacer vibrar?.

¿Volverán las abejas

sus flores libar?.

Dorita.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Haiku 22-1

 Por la rendija,

se escapa ligera

la lagartija.

Dorita.

Lenguaje

 Cada vez me cuesta más

entender 

de los  hombres su lenguaje.

¡Si al menos fuera capaz de callar!.

Con lo fácil que es

sentarse en una piedra al Sol,

dejarse visitar por las mariposas,

contemplar 

cómo se esconden las lagartijas,

escuchar a los tordos y mirlos

yendo y viniendo a los laureles.

Aprender su universal lenguaje,

quedo, en calma.

Logra,

acariciando mi alma,

retornarme a un limbo

alejado de esta desquiciada

humanidad.

Cuando la piedra abandono,

me voy con la conciencia tranquila

de no haber ofendido a nadie.

Dorita.



Llueve

 La tarde,

angustiada por la pena,

rompió a llorar.

A la tarde se unieron

todos los disgustos de la humanidad.

No podía parar.

Se vio como descargaba

la rabia contenida.

Fue bueno.

Estuvo bien.

En los cuerpos no cabía

un solo quebradero de cabeza más.

Dorita.

El mar y la amargura

 El mar de espuma,

algodón de azúcar;

sus improvisadas dentelladas

empapan los huesos,

transformando en amargura

su estremecedora belleza.

Extrae lágrimas de sal

de los valientes

que para ganarse el pan

terminan a la deriva.

Dorita.

La tarde y el olvido

 Le dijo la tarde al olvido

que al siguiente día volvería.

El olvido se olvidó

de lo por la tarde prometido.

Cuando la tarde llegó

encontró el lugar vacío.

La tarde se quedó sola,

solo se le ocurrió

alzar los ojos al cielo.

Lo que allí encontró

fue un tesoro divino,

obra maestra del color

que ya jamás olvidó 

Dorita.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Pálpito

 Es el corazón,

que pasea entre los pinos

bajo un cielo azul

para nada aburrido,

que recoge los membrillos

en las zarzas escondidos.

El que escucha

al arroyo temblar

con un canto melodioso

y en cada instante nuevo.

El que busca.

El que el reencuentro ansía.

El que en el retorno reclama

lo que sabe que es suyo.

Dorita.

Tristeza

 También las olas se agitan

con este baile de muertos.

Su forma se descontrola.

El Sol intenta calmarlas

creando el arcoiris

entre una espuma encendida.

El arco

ya se escapó.

El Sol anda escondido.

Las olas se quedan solas,

agonizando en las sombras,

de un profundo y triste abismo.

Dorita.



martes, 15 de noviembre de 2022

Valle de Caderechas

 En esta tarde otoñal,

vuelve mi sueño a soñar.

Le resucita el color

del rojo de los cerezos,

amarillo de los chopos,

entre un infinito de verdes

que por nuestro valle

se extiende.

Dorita.

Cristal

 Sabina tiene

los huesos de cristal;

yo el alma.

Dorita.

Otoño

 Sobre las hojas marchitas,

pisoteadas y empastadas

por la lluvia,

quiso un rayo de sol

reflejar,

como en un espejo,

unas nubes cargadas de plomo

que al final

no estallaron 

en ninguna tormenta.

Dorita.


Árbol

 Si no conociera tu pena,

tu amargura,

tu llanto entrecortado,

tus silencios.

No alzaría mi estandarte

elevando con él

todo mi respeto,

toda mi admiración.

Dorita.


Soledad

 Creyendo haber salido

de mi endémica soledad

lo celebro,

me vanaglorio de ello,

lo cacareo.

Justo ahí,

en el Zenit

siento el mazazo

que me hace caer del guindo.

Descubro el engaño,

me encierro en las valvas,

analizo lo vivido

y me encuentro con la rara,

con el perro verde

que siempre he sido.

Dorita.


lunes, 14 de noviembre de 2022

Árboles

 Blanco fácil.

Movilidad inmóvil.

Vida regalando vida.

Brazos que acogen

un auditorio rendido,

deleitado

con las canciones del alma

de los pájaros cantores.

Dorita.


Este otoño

 Nuestros árboles

no están marchitos.

El Sol,la lluvia,

la ausencia de frío

les hace gozar

como a benditos.

Dorita.

Ojos negros

 En sus negros ojos,

una espina

la rosa dejó.

Al deshojarse

aroma esparció.

De esos ojos radiantes

la sangre brotó.

Dorita.

Las mil caras de la esclavitud

 Ya nadie se queda

para vestir santos.

Las chicas de hoy

ni piensan,ni quieren 

parecerse a ellos.

Ni conocen sus historias.

Las chicas de hoy

dicen querer ser libres

acostándose

con quienes quieren,

cuando quieren,

decirles adiós 

cuando les da la gana.

Llega un buen día

en el que,

de una manera u otra,

tienen que mirar a los ojos

a la esclavitud.

Dorita.



viernes, 11 de noviembre de 2022

Los granos de la Granada

 Los granos de la granada

desparramados

sobre el sembrado.

Al acercarse los grajos

se escapan descorazonados.

Espanto.

Buitres hambrientos

no osan descender su vuelo;

se quedan en las alturas

por los farallones amparados.

De ellos el sol radiante

extrae lágrimas rojas.

La lluvia,de la tarde,

por  la estepa las esparce.

Dorita.

Noches calladas

Sin palabras.

El lenguaje,

asustado por lo que acontece,

ha bajado a las trincheras.

La palabra calla,

reposa,

escucha,

acompaña.

Llegará un día

que la palabra tome la palabra.

Dorita.

Noviembre 2022

 Azul perezoso,

sonrisa en los labios escondiendo

lamento silente

del corazón roto.

Espinas,

que dejaron las rosas,

clavadas.

Los valientes

no lograron sacarlas,

ni sellar con cera y un beso

las heridas.

Dorita.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Cansancio

 Están

los campos cansados

de no poder trabajar.

Tristeza

en los árboles.

El peso de los recuerdos.

Aquellas miríadas de pájaros

aterrizando en el grano.

No hay verdor

sobre la tierra.

Faltan los dibujos

de las rejas hendidas

en la tierra mojada.

Ni hadas,

ni gnomos.

Todos huyen despavoridos.

Dorita.


En ese lugar

 Las hojas de los árboles

tiemblan.

Los pájaros

se van de sus nidos.

Solo la muerte,

alimentada por la sangre,

se pasea cantando.

Lúgubre canción.

A todos estremece.

Dorita.

Lejanía

 Nos alejamos los dos;

sin quererlo.

Sabiendo en el corazón

que aquello

hubiera podido ser.

Tus espejismos

evitaron el reencuentro.

Ha quedado 

un vacío

que  en esta vida

 jamás será resuelto.

Dorita.


Recuerdos

 Los labios,

besados un día,

pintan de carmín

los pensamientos.

Dorita.

Lujuria

 No es lujuria

sentir caer del cielo

flores,

alfombrado el suelo de pétalos,

no ver la sangre,

no escuchar las bombas.

Dorita.

Madre

 Solo la madre.

Su corazón caliente.

La leña arde.

Dorita.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Nanas

Granadas

 los corazones ardientes.

Bajo un cielo

cuajado de estrellas

ven a sus madres en ellas.

Cae la noche.

Desaparece la sangre.

Se escuchan palabras

atravesando montañas,

cantan sus nanas.

Atronador silencio 

Bosque encantado.

Agua bendita

que hace posible

resistir otro día.

Dorita.

La mañana

 La mañana,

en algunos lugares,

no quisiera despertarse.

La mañana,

que rompe la noche,

no puede 

con la sangrante oscuridad.

La mañana,

allí,

no sabe

cómo vencer a Satanás.

No sabe cómo vencer

a quien ha marcado de negro

los árboles,

a quien ha helado,

en el vientre de sus madres,

todos los sueños.

Dorita.


Lo inadecuado

 Quisiera yo ver

a esos negros gusanos

que habitan el alma

de aquellas personas

que miran al suelo

al ser saludas.

Quisiera increparlos,

invitarlos

a abandonar esos cuerpos

que sufren la desgracia

de ser habitados.

Como en un exorcismo,

obligarlos

a lanzarse al agua.

Dorita.


martes, 8 de noviembre de 2022

Nuestros muertos

 Los muertos

nos dejan su lírica.

No hay reproches,

ni malentendidos.

Ni dolor punzante.

Sí latente.

La no física presencia

transformada en conciencia

de constante existencia.

Jalea real.

La abeja extrajo

de la vida de la flor la esencia,

la encapsuló con cera.

Ahí perdura,

inamovible,eterna.

Dorita.

Mujer embarazada

 Ojos de lumbre y azabache.

Sonrisa amplia.

Juventud desbordante

en copa de cristal.

En ella

todo certidumbre.

Su hijo nacerá

en un país nuevo,

en un país libre.

Dorita.


Los árboles del parque

 Orgullosos de su hermosura.

Prendados de los niños,

de la fuente,

de mi mirada candorosa.

Paso entre ellos

por un caminito rojo,

falsamente adoquinado.

Mis brazos tocan sus ramas.

Van formando un enrejado.

Celosos andan del cielo,

para ellos solos quieren

ese bullicioso paraíso

que como el agua fina

va calando 

en su ardiente corazón.

Se alzan

hacía la cegadora luz

que raya con el infinito.

Dorita.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Pétalos sobre el lodazal

 Pétalos de rosa

sobre el lodazal.

Ahí quedan

en el abismo

todos los sueños benditos.

El carmín de primavera,

la flor del cerezo,

el cuco y la golondrina

han sido estrellados.

Huevos

sobre aceite hirviendo.

Dorita.

sábado, 5 de noviembre de 2022

Nuestros jóvenes

 La paciencia

de estos jóvenes

tiene un tinte

de infinito.

No desencadenan

la violencia

sufriendo

todo un martirio.

Dorita.


Ángeles

 Ángeles,

con grandes alas,

van

volando por el aire.

Gustosos de proteger

a quienes

no les hagan desaires.

Dorita.

La lluvia

 La tarde

estaba cansada

hasta que llegó la tormenta.

Trayendo agua bendita

limpió a la tarde su cara.

Repiqueaban las gotas

sobre la arena mojada.

Sonaban las castañuelas.

La tarde se puso en pié

envuelta en una mantilla,

taconeando flamenco

bajo el embrujo gitano.

No abandonando su baile

hasta bien entrado el alba.

Dorita.


viernes, 4 de noviembre de 2022

La mujer de blanco

 Es ella

quién está 

en medio de ellos.

Todos la han visto.

De ella emana

el coraje y el valor

que brilla

en los ojos de ellos.

No abandona la batalla.

Invita a retroceder

al enemigo.

También este la ha visto 

Ella,

izando un pañuelo blanco,

portadora de la paz.

Dorita.


Las palabras

 Raíces

que extraen

de excrementos los nutrientes.

Nutrientes

que engrandecen.

Flores derramadas.

Primavera del alma.

Lluvia plácida

a quien el arcoiris acompaña.

Gotas de rocío.

Ansiados 

copos de nieve.

Transfigurada la materia

brillando

en energía radiante.

Dorita.

jueves, 3 de noviembre de 2022

No te vayas

 No te vayas.

Ya lo sé,

no sólo extranjera.

Tú constitución,

tú color,

tú impronta.

Por ello

pisas fuerte sobre el asfalto,

la verde hierba ni se inmuta.

Resonará la melancolía

eternamente en tu estómago;

quédate.

Ni mejor,ni peor.

Aquí visible.

Dorita.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Otoño

 El viento,

este año,

no viene a llevarse las hojas.

El viento,

este año,

viene a arrastrar

turbios pensamientos.

Viene

a pulverizar el odio,

a secar las lágrimas.

Viene

a transmutar.

Trae sonidos de luz,

sonidos que animen a los manantiales

a derramar sobre la humanidad

agua viva.

Dorita.

martes, 1 de noviembre de 2022

Granada

 Abierta

a todos los vientos.

Llama encendida

en huerto dorado.

Enigmática,

altiva,

generosa y comprensiva.

Luz que conoce

de un destino.

Entregada a los viajeros.

Mujer,

sobretodo mujer,

que adivina y calla.

Sabe 

que nada está escrito,

que la última palabra

tendrá que ser esculpida

por las gentes que la habitan.

Entiende

de chanzas y verás,

de amores y de infortunios.

Los Ángeles, 

que la penetran,

no la dejan escapar

velando por una hermosura

que nadie ose arrebatar.

Dorita.