jueves, 24 de noviembre de 2022

Tiempo pretérito

 El regusto por el pasado

signo de vejez.

Ando por el camino.

Hasta las monjas del colegio

dónde cursé bachillerato

se me representan 

como heroínas.

Sabiduría y cordura

rezumaban estas mujeres.

Con calzador en el centro.

A los nueve sin leer.

Ironías de la vida,

mi profesora la Mateo.

Santanderina,

amiga de Gerardo Diego.

Se topó conmigo.

Como si tal cosa.

Aguantando el chaparrón.

La Iturriaga, con sus notitas,

chivándome

lo que al día siguiente sería preguntada.

Deslumbrando a una clase

que no entendía

lo que había ocurrido

con la paleta.

La Zubizarreta,

joven licenciada,

se desvía en alagos

al sacarme a la pizarra.

Por mucho que intento

descubrir

las bondades de esta época,

no lo logro.

Me disciplinaron.

Estudiante de por vida.

Dorita.


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