Es cierto,
" no hay merecimiento en el nacer".
Cierto también
que si la inmortalidad existe
a todos nos será dada.
Se crea o no se crea
de igual manera
se perecerá cual hoja en el invierno
o se trascenderá
sin que porque con devoción
se haya creído
vaya por ello a asegurarse
un lugar privilegiado en el Olimpo.
De cualquier manera considero
que el creer
no es fruto de la desolación o el egoísmo,
más bien creo
en una predisposición innata
hacía un lado u otro
de la balanza
Dorita.
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