Abierta
a todos los vientos.
Llama encendida
en huerto dorado.
Enigmática,
altiva,
generosa y comprensiva.
Luz que conoce
de un destino.
Entregada a los viajeros.
Mujer,
sobretodo mujer,
que adivina y calla.
Sabe
que nada está escrito,
que la última palabra
tendrá que ser esculpida
por las gentes que la habitan.
Entiende
de chanzas y verás,
de amores y de infortunios.
Los Ángeles,
que la penetran,
no la dejan escapar
velando por una hermosura
que nadie ose arrebatar.
Dorita.
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