Mal estudiante
el hombre,
otra vez
en la barbarie.
Muchos
ya van cayendo,
del horror
no se salva nadie.
El médico,
el artista,
el obrero,
el armador.
Quedan todos igualados,
juntos
en la sinrazón.
Dorita.
Mal estudiante
el hombre,
otra vez
en la barbarie.
Muchos
ya van cayendo,
del horror
no se salva nadie.
El médico,
el artista,
el obrero,
el armador.
Quedan todos igualados,
juntos
en la sinrazón.
Dorita.
El gato de Suzi
cazó un pajarito,
me lo trajo como ofrenda,
muerto estaba
el pobrecito.
Le mire con tristeza,
le deseé que viviera
más allá
de las estrellas.
El animal extrañado
no se iba de mi lado.
Al parecer me faltó
empatía y buen humor;
al fin,
era una muerte
y no me hizo
ninguna ilusión.
Dorita.
Tierno y suave lecho
en las largas tardes
de verano;
llegado el momento
va invitando a alejarse
a sus invitados.
Se busca
a sí misma,
goza de no vivir
al amparo del sol.
Refrescada
por el oleaje,
nutriéndose
de sus bondades,
al día siguiente
se entrega
con pasión y ternura
a revivir la acogida.
Dorita.
¿Hay algo
más puro y luminoso
que ese clarear
al romper el Alba?.
¿O
en los calurosos días
dejarse acariciar
las Palmas
por el agua transparente
de una fuente
de montaña?.
Dorita.
No tiene porque
reflejar el rostro,
curtido por los años,
el paso taladrante
del arado.
Cuando las heridas
ya cicatrizaron,
las semillas
forman un manto verde,
alegre,
cristalino.
En el semblante festejan
el éxito de la vida
sobre cualquier tipo de tropelías.
Dorita.
Si el fuego
de tu alma
pudiera deshelar
el corazón,
emponzoñado de maldad,
del monstruo
que se ha hecho presente
en todos los rincones
de esta tierra mía,
sé
que lo haría.
Volcánica actividad
del pensamiento
que no logrará apaciguarse
hasta la muerte de la bestia
o su destierro.
Dorita.
Fuego
que jamás se apaga,
brillando en los ojos
que siguieron el impulso
valiente
de la verdad.
Pudieron deslumbrarse
con fuegos de artificio
apagándose
con un grito en el vacío.
A tientas
van clamando
la redención,
la gracia,
que la naturaleza
nunca niega.
Dorita.
El día mundial
del agua
intentó lavar
la humana conciencia;
se ensució
con el negro carbón
de su corazón.
Dorita.
No pude
y mira que me hubiese encantado
declararte mi admiración.
Tu tierno corazón,
difícilmente intuido,
forrado de papel de estraza
y atado con tramilla.
Tu actitud agotadora
no dejaba rendijas
a palabras sinceras,
a palabras amables.
El trabajo,
el afán,
devoraban las comidas
y los sueños.
Eterno anhelo
de tranquilidad y sosiego compartidos.
Dorita.
¿Hasta cuando
estarán
los nuevos muertos
en las cunetas,
apilados en las fosas,
sin nadie
que les lleve flores?.
Pasarán,
de un plumazo,
al anonimato,
a seguir sintiendo
las pisadas
sobre sus huesos.
La humedad.
El llanto.
El desaliento.
El proceso...
en polvo convertidos.
Dorita.
Se montó en el tren.
Viaje
a ninguna parte.
Las nubes
atraparon su mente.
Su cuerpo,
inmóvil,
avanza a pasos de gigante.
Más allá de la línea
del último horizonte.
Ni patria.
Ni ciudad.
Sólo
vida detrás de la vida
latiendo a trompicazos.
¡Si al menos
llegara el sueño!.
Su sueño
tiene miedo al miedo
de quedarse dormida.
El valle de la alegría
quedó sepultado por la helada.
Dorita.
Nuestra Santa sufrió
en su cuerpo,
en su mente,
la tortura.
Nada logró vencer
a esta mujer valiente.
De igual forma
tú Zelenski
pisarás
la cabeza del maligno.
Dorita.
También nuestra Santa
sufrió,
en su cuerpo,
en su mente,
la tortura.
Nada logró vencer
a esta mujer valiente,
como el mal caerá
ante tí,
a tus pies
Zelenski.
Dorita.
Yo no quiero ser
de esa clase de profetas
que solo augura
desastres.
Yo quiero ser
un atleta
que corriendo con las nubes
proclame,
desde lo alto,
que el Mundo quiere
la Paz.
Dorita.
El verde
va lentamente
descendiendo
sobre el bosque.
La lluvia,
entre el afiligranado,
se va escurriendo.
Así,
sin darse importancia,
bellas lámparas
de araña.
Todo un escenario grandioso,
un tesoro adiamantado,
cada día
más preciado .
Dorita.
Los claveles,
las rosas,
viajan por la alcantarilla.
Las margaritas
intentan
mantenerse erguidas
junto a la nieve,
junto al barro.
Dorita.
Bondad sanadora
de este instante
clavando rejonazos
a la negra guerra
humeante
de vapores putrefactos.
El plátano,
los arándanos,
calman mi lengua,
amortiguan el martilleo.
Momento inmaculado
de adolescente
aprendiendo
el coseno y el seno.
Escurridiza ternura
de quien olvidó,
a posta,
el libro en la cajonera.
Chorros de sangre
llorando tras los cristales.
Dorita.
Las horas
se hacen eternas
mientras esperamos ver
que las bombas
ya pararon,
que el mundo
entró en cordura,
que la Paz vuelve a Reinar
para no abandonarnos
jamás.
Dorita.
Hizo detener
su coche,
simulando
un control.
Sólo encontró
este camino
para declararle
su amor.
Dorita.
Los árboles,
el viento,
los animales,
el mundo entero grita:
"PAZ".
¿No sienten,
sus enemigos,
estallarles la palabra
en su faz?.
Dorita.
Que sea
vuestra noche estrellada,
que sean vuestros árboles
que pronto estallarán en flor,
que sea
el ardor de la VIDA
que late incesante en la Creación,
quiénes protejan
vuestros cuerpos heridos,
vuestras almas cansadas,
vuestro palpitar.
Aquí,
en España,
también vibramos
con vuestro dolor,
con vuestra truncada libertad.
Las florecillas,
que de los a árboles brotan,
caen a tierra
angustiadas por la sinrazón.
El rocío y el frío
se agarran a los huesos
con el solo propósito
de hacernos despertar.
A nosotros,
los viejos,
también cansados,
sólo nos queda
rezar por la PAZ.
Dorita.
Dicen que aún
no llegó la primavera;
pero
se la ve venir.
Los pájaros cantan más.
Los abuelos salen a pasear.
Muchos árboles con flores.
Margaritas
por todos los rincones.
Cuando griten:
"¡Ya llegó!.
Saldrá radiante,
como una estrella,
deslumbrando
al visitante.
Dorita.
El mayor de los pecados
es el truncar las infancias
de estos niños inocentes
que ya no miran al cielo,
que ya no ven las estrellas,
que se sienten angustiados.
Dorita.
Ayer soñé
que Zelenski
con nuestra Teresa
hablaba.
Había ardor
en sus bocas,
fuego
en el corazón.
La Unidad era Grandeza.
Valentía de Zelenski
y de Teresa
entereza.
Dorita.
Ayer soñé
que con Dios hablaba.
Desperté y pensé,
pensé que soñaba;
no,no soñaba
porque Dios
me contestaba.
Dorita.
¿Dónde quedaron
las riquezas?.
¿Dónde los halagos,
los honores?.
¿Dónde las fiestas?.
¿Dónde los yates?.
Al final,
lo que queda,
grabado a hierro,
en nuestros corazones
es la valentía,
el coraje,
la unión y fortaleza
de Ucrania.
Dorita.
Como puede uno
vivir cansado
o sentirse desesperanzado
sabiendo
que muy cerca
la gente vive en un sin vivir.
Como puede comprender
esta sociedad ociosa
ocupada
en la apatía,
en la crítica,
en la queja.
Como puede comprender
a las personas valientes,
solidarias,
que luchan
por ellos y por todos:
hijos,hermanos,vecinos
o simplemente conocidos.
Dan la vida
para que los demás vivan,
para que nosotros vivamos
en libertad.
¡Cuál lejos nos encontramos
de la verdad!.
La verdad
que este pueblo Ucraniano
derrama.
Dorita.
Abrí los ojos.
Cristales volando.
Los ojos,
de mi hija de 12,
mirando enajenados
a los ojos
de mi hijo de 2.
Silencio.
Bajo escaleras.
7 kilómetros.
Barricadas.
Palabras clave.
Paso.
De vuelta
harina y leche.
Entro.
Cuatro ojos
mirando mis ojos.
Silencio.
Dorita.