Fuego
que jamás se apaga,
brillando en los ojos
que siguieron el impulso
valiente
de la verdad.
Pudieron deslumbrarse
con fuegos de artificio
apagándose
con un grito en el vacío.
A tientas
van clamando
la redención,
la gracia,
que la naturaleza
nunca niega.
Dorita.
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