martes, 22 de marzo de 2022

A mí madre

 No pude

y mira que me hubiese encantado

declararte mi admiración.

Tu tierno corazón,

difícilmente intuido,

forrado de papel de estraza

y atado con tramilla.

Tu actitud agotadora

no dejaba rendijas

a palabras sinceras,

a palabras amables.

El trabajo,

el afán,

devoraban las comidas 

y los sueños.

Eterno anhelo

de tranquilidad y sosiego compartidos.

Dorita.



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