Tierno y suave lecho
en las largas tardes
de verano;
llegado el momento
va invitando a alejarse
a sus invitados.
Se busca
a sí misma,
goza de no vivir
al amparo del sol.
Refrescada
por el oleaje,
nutriéndose
de sus bondades,
al día siguiente
se entrega
con pasión y ternura
a revivir la acogida.
Dorita.
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