Si el fuego
de tu alma
pudiera deshelar
el corazón,
emponzoñado de maldad,
del monstruo
que se ha hecho presente
en todos los rincones
de esta tierra mía,
sé
que lo haría.
Volcánica actividad
del pensamiento
que no logrará apaciguarse
hasta la muerte de la bestia
o su destierro.
Dorita.
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