Solo la luz natural
que ves
en las personas
es real,
lo demás
fuegos artificiales.
Dorita.
La esperanza
se acerca,
llega...
a quien con vigilante espera
tiene
en su candela encendida
suficiente
cera.
Dorita.
Seguir
esperando
la Esperanza.
Cuando de lejos la vea,
mantenerme serena.
No desfallecer .
Agarrarla con fuerza.
No dejarla escapar
jamás.
Dorita.
La montaña inmortal
no espera nada.
El aire
la besa y acaricia.
La centellada
engalana a la novia
que guarda con celo
un gran secreto.
En la desnudez
de la permanente vida,
todo canta al unísono.
Canción,para mí,
siempre nueva.
Siempre desconocida.
Dorita.
Callando
pretende la muerte
irse en nuestra vida
adentrando.
Alerta
ha de vivir
el alma
para poder evitarlo.
Dorita.
Ella fue con él.
Yo no sé ni cómo
después de la hiel.
¿A dónde irían?.
No lo sé.
Su nerviosismo
buscaba
que nadie lo viese.
Miraba a lo alto
por ver si su amada,
desde su ventana,
andaba observando.
Ella fue valiente.
A pesar de todo
allí se encontraba
con el rostro serio.
La mirada noble.
La barbilla alta.
Un gesto sereno
de quien es valiente.
De quien ha decidido
seguir viviendo.
Dorita.
Todo son ellos,
sin ellos.
Miro por la ventana
buscando abrigo.
Los árboles también
han sentido
mi olvido.
Dorita.
Algunas
toman vida
al ser dichas.
Otras mueren.
Las hay que acarician.
La mayoría
debieran dar vida
a quienes son dirigidas.
Dorita.
Encima
del encinar
Bosque de enebros y pinos
coronando el lugar.
En mi dedo,
una liana trenzo una sortija.
Brillaba el Sol.
Descendí al valle
vestida de azul.
Dorita.
Está cerrada.
Sola.
No abandonada.
Si estoy viva,
este verano gozaremos
de nuestra amistad.
Ella será,por mí,
cuidadosamente peinada.
Yo escucharé,
en silencio,
lo que me quiera contar.
Dorita.
No estamos solos
sabemos lo que queremos.
Agarrar al sol
de su mano.
Bailar con las estrellas.
Besar la Tierra
que es Sagrada.
Contemplar los peces
plateados por la luna llena.
Sentarse sobre un ribazo
a escuchar la música
del viento y de los pájaros.
Dorita.
Luz invisible.
Intocable antorcha.
Lágrima hiriente.
Amor eterno
buscando en mí
encarnarse.
Voz silente.
Dorita.
Los hay obtusos.
Calcinan cuanto tocan.
Rayos que caen
hirientes.
Potente,
hipnotizadora luz
que atrapa.
Huye alma indefensa.
La carne que te sustenta
queda requemada y seca.
¿Dónde el calor del hogar
si solo quedan las ascuas
y rescoldos humeantes?.
Dorita.
Dejaste entrar
a la cordura.
Puso su punto final.
Lo bello y verdadero
quedó truncado...
solo porque sí y para siempre.
Me amaste.
Te amé.
Faltó valentía.
La vida con dulzura
me regala más
de lo esperado.
A lo que temias
me hubiera adaptado.
Te lo aseguro...
yo valentía
si he demostrado.
Dorita.
Pasó de la mano,
todo ufano,
con otra.
Quedó
disipada la duda.
Ella,
solita en su casa,
se tragó la hiel.
Dorita.
Estás.
En la vela.
En la aurora.
En la manzana
que quedó colgada.
La recogí.
Era tuya.
Nadie más en el pueblo las plantó.
Aterricé en el lugar.
No sé ni cómo.
Los caminos,
los cortafuegos,
todo removido,
todo cambiado.
Ella
allí colgada.
Dorita.
Los pájaros ,
ante el frío,
no se arrugan.
Cantan al son
de la gaita, trompeta
y tamboril.
Consiguen que el Niño
no pare de reír.
Dorita.
Andaluces.
No de Oriente,
de Andalucía.
Profunda,dicharachera,
cuajada de Sabiduría.
A los pies del Niño colocan:
un ánfora de oro líquido,
almendras garrapiñadas,
orégano,romero y tomillo
que recogieron por el camino.
Los Reyes saltan de gozo
al ver esa noche al niño.
El firmamento en los ojos,
las estrellas en sus mantos
y en sus manos
florecían las rosas.
De la gracia y el salero
quedó el Niño entusiasmado.
Que nadie dude
de que España es Sagrada,
quedó en aquel instante
por el Rey de Reyes consagrada.
Dorita.
No me lo sé todo.
Ya lo sé.
¡Ya quisiera!.
Al desconocerlo tú,
desconoces la razón
de esas punzadas en el corazón
que lo delatan.
Llegué al extremo.
Al borde,donde no hay retorno.
Hoy,
enamorada de la vida,
gozando de su magia y energía.
No te enfrentas al toro ♉.
Hombre para los cuales
la debilidad no existe.
Leyendo estoy tu libro.
Tarea
que ha de ser realizada
por uno mismo.
Dorita.
Nadie enseña a los pájaros
a volar,
ni a cantar.
A los peces a nadar.
Los árboles crecen
sin agobios,
solo lo hacen.
Yo ayudada,
apoyada,
reprendida,
perdonada
y no he aprendido nada.
Dorita.
Volverán
las aguas a su cauce.
Volverán
las estrellas a brillar.
Tú y yo
volveremos
alegres a reír.
Ya lo verás.
Los que pretenden confundir,
nuestro corazón
en mil pedazos triturar.....
esos
del vino que tú y yo beberemos
no beberán.
Dorita.
Privado de tierra.
Expulsado.
El hambre.
Pasa a ser Don nadie.
Extranjero.
Las estrellas,
único asidero.
Estrellas
que buscan los suyos
sobre "el mar de arena".
Dorita.
Un pastorcillo ,
cerca de Belén,
sabe que muy pronto
verá a su Rey.
La noche cayendo.
En el alto cielo,
una estrella ⭐💫⭐ grande
derretiendo el hielo.
Un camino brillante
se abre ante el chiquillo.
El zagal se alegra.
Suenan las campanas,
toca el tamboril,
sabe que muy pronto
al niño Jesús
va a verle reír.
Hasta las ovejas,
con tanto alboroto
se quedan perplejas.
Dorita.
Sal a mi encuentro
belleza enamorada.
Tu presencia
inflama mi alegría.
Tocada quedo.
No por ello consumida.
Llama que engrandece,
que no desgasta.
Llama
que la belleza multiplica.
Después de lo ocurrido,
mi alma ansia
que vuelvas a cruzarte
en su camino.
Dorita.
Yo prefiero creer
que puedo por la Tierra
ir serena,
con la confianza
de estar siempre protegida.
La lluvia,
que para la Naturaleza es vida,
a mí solo
me acaricia y no me moja.
No hay nada
que me dañe
porque la propia vida
de mí anda enamorada.
Dorita.
Quisiera yo saber
el porqué
cuando la calma me acompaña,
cuando mi vida
parece ir volando
sobre ruedas,
sin buscarla
aparece la tormenta.
Tormenta
que desconcierta,
que atormenta.
Dorita.
La noche
se ha hecho oscura,
sin tener
mi casa sosegada.
Ni por amor
mi alma engolfada.
Sé por ventura
que en mi alma está la luz
que todo lo ilumina,
que todo lo cura.
Fe ciega tengo en ello.
Como no perseveré en el silencio
donde se goza
de la más excelsa hermosura,
estoy áspera y seca .
Solo me queda
confiar en la gratuita gracia
de quien a pesar de los pesares
me ama con locura.
Dorita.
En...
"la profunda oscuridad"
de este instante,
Un calor
arropador y tierno
me sostiene.
Aplaca mi furia y dolor.
Anda invitándome
al perdón.
Sabiendo de mi debilidad,
por si no pudiera
esa llama
que nunca se apaga
sobre la tierra
ha dejado una palabra escrita:
espera.
Dorita.
Oro,
plata,
hojalata,
bronce.
A veces,
lanzas afiladas
que matan
por estar envenenadas.
Dorita.
En el borde
andamos todos.
Algunos
dan el paso y se sumergen.
Salen y cuentan
la grandeza del agua.
La mayoría lo niega.
Los hay que...
creen pero tienen miedo
a penetrar.
Unos pocos se animan
y gozan del agua.
Dorita.
La Virgen María
cantaba y reía
contemplando al niño
como se movía.
La Virgen María
acuna a su niño.
Desde lo lejos la luna
le hace un guiño.
La Virgen tiende
la ropa del niño
sobre el romero.
San José
le pone un sombrero.
Como la nieve
no acaba de llegar,
los Reyes de Oriente
no se van d despistar.
Los Ángeles del cielo
no paran de cantar.
Han ensayando todo el año.
Le quieren encandilar.
Dorita.
La Naturaleza en Soledad
crea una energía
difícil,
con palabras,
de explicar.
En esta tarea
me quiero emplear.
Dorita.
Dos caminos
que conducen
al mismo lugar.
Por el silencio
se llega antes.
Practico más la escritura
porque mi ego
no admite está renuncia.
Dorita.
Nos han vendido
tantas mentiras
que cuando la verdad,
de forma gratuita,
nos sale al encuentro,
no la queremos creer.
Dorita.
No tengo vergüenza.
Es decir ,
soy una sinvergüenza.
En ella lo encuentro todo
y voy esquivando.
Dorita.
Me hizo,
en su preciso momento,
tanto bien
que no me puedo
entender.
No sé
como soy tan desagradecida,
como la tengo tan abandonada.
Dorita.
Jamás sufrió
de envidia.
Sabe
que no hay lugar
en ninguna dimensión
que se le asemeje,
ni de lejos.
Dorita.
Larga espera.
En ellas
persiste la esperanza.
No quieren abandonar el ruedo
por la puerta de atrás.
Taciturnas,arrugadas,
secas.
Viven ilusionadas
con un nuevo amanecer.
Dorita.
¿Tendremos,
acaso,
atracción fatal
por la sangre?.
¡Tanto óxido
sobre las viejas heridas!.
Han vuelto a nuestra vida.
Zombies.
¿Había necesidad
de ello?.
Dorita.
En "la ardiente oscuridad",
al borde
de la desesperación
y del abandono
un rayo de luna
permite ver
tu arcoiris.
Dorita.
Hasta los sueños
hay que mantenerlos a raya
para no ser aniquilado
por ellos.
Con facilidad
cogen la batuta
y dirigen la orquesta.
Dorita.
Ahí ando.
Mirando el agua.
Sabiendo
que habla.
Siempre vuelvo.
Lentamente me acerco.
De repente.... retroceso.
Lejos,
escucho el eco
de una vieja y conocida campana.
Su llamada
vibrando en mi estómago.
Hago caso y retorno
en búsqueda de un encuentro
que solo yo
ando retrasando.
Dorita.
Leerlo.
Escribirlo.
Ni igual,ni diferente.
Imagen creada y recreada.
Cascada.
Volcán en erupción.
Redención.
Encuentro.
Dorita.
Diminuto chirimiri.
No envolvente.
Sementera.
Uno,dos,tres,
cuatro rapaces atentos.
Sosiego.
Soledad.
Del rojo al ocre blanquecino.
Desnudez.
Desamparo.
Gente descendiendo
una ladera.
Resurrección de personas
que nunca abandonaron
el lugar.
Dorita.
¿Dónde
sus ojos?.
Saber
si es capaz
de ver el potencial
del niño
que tiene en frente?.
Saber
si puede penetrar y transformar.
Saber......
si es capaz de Amar.
Dorita.
No la quiero ver
ni en pintura.
Se te acerca
bajo apariencia
de arte ,
de belleza.
Todo mentira.
Te chupa la sangre.
Te arranca la alergia
de cuajo.
Después.....
a pelusear.
A buscarte la vida.
Dorita.
¿Qué podía haber
hecho con ella
algo diferente
y haber llegado más lejos?.
Y que.
Y porque no más cerca.
Dorita.
¿Y que le voy a hacer
si allí
entre ellos
soy pez
que no necesita pensar
para poder nadar,
para seguir viviendo?.
Dorita.
Hemos borrado
de donde andaba escrito
eso de....
"El fin
no justifica los medios".
Puestos al tras luz
esos antiguos papeles,
todavía
se puede leer.
Dorita.
Si la tienes
ahí
en la garganta
sin poderla tragar.....
Antes de morir
de axfisia en el intento,
mejor
acudir al doctor.
Dorita.
Ya no sé
si son reales
o imaginarios.
No me importa.
Solo quiero
que me dejen
seguir viviendo en paz.
Dorita.
En mi caso
no los considero
así
alegremente
o por capricho.
Me veo
en la obligación de soñar
por responsabilidad.
Dorita.
Tejiéndolo
con hilos de plata y oro.
Usando
un fino ganchillo
para hacer los agujeros
por los que pueda entrar
perfume
de nardos y violetas,
voy construyendo un espacio
al que poder regresar.
Dorita.
No sabéis
lo que os admiro,
valientes pendientes de la reina
que desafiando el frío
vais colocando estrellas
en mis ojos somnolientos
que arrastrados por los pies ,
de este cuerpo
que empeñado andaba
poniendo resistencia.
Casi me había convencido
de quedarme calentita
bajo una chaqueta
merina
y el café
en la garganta.
Dorita.
La escopeta Nacional
va cambiando de manos;
no descansa.
La originalidad de nuestro carácter
va dando lugar
a todo tipo de escenas
Goyescas.
Sutil la elaboración
del contenido de las balas.
Ahora,
está de moda la "mierda".
Se guarda en caja fuerte
bajo siete candados.
El procedimiento
tiene su injundia.
Cuando ha llegado
su momento,
siendo la fermentación
la adecuada,
se lanza intentando arrasar.
En ocasiones ocurre
que la reacción del arma
es tal que quien la usa
queda en estado deplorable.
Dorita.
Esta mañana
me ha dicho
que ella
también anda soñando
con una nueva primavera.
Dorita.
Que el lamento
se lo lleve
el viento.
Da igual
que clase de viento.
Que el mismo
u otro me traiga
las campanas que tocaron,
cuando era niña.
La solemnidad
de aquellos domingos.
La 🧂 ida de la Iglesia
con caras de Santidad.
Queriendo ser todos
un poquito mejores.
Dorita.
Voy a ver
que me cuenta
ese agua
que corriendo anda
por el canal de piedra
que dejaron los Romanos
bajando
de la Peña Amaya.
Habla el agua.
Déjalo
para otro rato.
Me atormenta tu relato.
Dorita.
El furioso viento,
tras la tormenta.
Más de uno queda
desolado,
sin aliento.
Contemplando
su maltrecho velero
o su patilifuso alero.
Se esfuma
la malquerida niebla
que hace temblar a nuestros huesos.
Al retirarse nos deja
una tarde
preparando el paseo.
Los años
nos dejan su scoby.
Del que ya quisieran poseer
quienes gozan
de sus tiempos mozos.
Los seres queridos
también nos dejan.
Al irse en los recuerdos resucitan.
Para nada unos extraños.
Nos dejan inmateriales regalos.
Todo el amor que nos han dado.
Dorita.
Ojos
sin el brillo
del mar embravecido.
Ni falta que hace.
Rostro
sin la perfección
de un valiente Dios griego
que un día tuvieron.
Ni falta que hace.
En palabras,
miradas y sonrisas,
la calma,
el sosiego
de haber digerido
lo vivido.
Paz y sosiego
de quien aún
continúa en el camino.
Dorita.
Dejasteis
de darme miedo.
Jugando andáis
con las brujas y sus escobas.
Con buitres descarnando
a corderos indefensos.
Aquí estoy.
Un parpadeo dura
el fogonazo.
Al abrir
de nuevo los ojos,
se agudizan
las escenas macabras.
Aún
apareciendo
en mil pedazos mi persona
no te temo.
Nunca acabarás
con quien soy.
Dorita.
Intentó
lo mejor.
Siento
que no hago nada.
A pesar
de los pesares,
estoy mejor
que en cualquier otro lugar.
Dorita.
¡Míralas,
desafiando al frío!.
Se han vestido,
para salir,
a lo grande.
Con sus cabezas altas.
De divas.
! Sí,es para tanto!.
Una heroicidad.
Sin miedo al frío.
Mujeres de las de antes.
Cargadas de dignidad.
Haciendo frente
a lo que se las ponga
por delante.
Dorita.
Desencadenar
la guerra
en aras
a una surrealista libertad.
Machacar
todas las margaritas
esperando que el firmamento
nos regale
un millón de Soles.
Dorita.
Mi corazón
se niega a aceptar
estos candentes rescoldos.
Quisiera creer
en el perdón.
Así aconteció
en la gente de bien.
No digo
que el obtuso rescoldo
este alimentado
de gente de mal.
¡Líbreme Dios
de juzgar!.
Se ha convertido
en un arrasador fuego.
Difícil
conocer su alcance
y mucho menos su final.
Dorita.
En el parque,
a la luz de las farolas,
las hojas
vestidas de lentejuelas
siguen bailando.
Dorita.
Al son del viento y del agua,
siguen bailando.
Las resilentes,
las verdiamarillas,
sobre los cuasidesnudos álamos
se dejan
mecer por las ramas.
Parecen ser acunadas.
Quieren provocar
un sueño,
antesala
al sueño eterno,
que hagan llevadera la entrega.
El día
se queda triste,
anda lloriqueando.
Dorita.
Algunas,
ni tan mal.
Nos ayudan
a reflexionar.
Otras,
imposible
aceptar.
Superan lo real.
Dorita.
Jamás
se ha oído decir
que los Españoles
nos rindamos
con facilidad.
Si podemos
jamás.
Si no se nos da
esa gracia,
pelear
con entrega y dignidad.
Dorita.
Si te entregas
a la lluvia,
si te dejas
empapar,
cuando regreses a casa
te vas a tener
que secar.
Dorita.
Dejemos llorar
a la lluvia.
Nuestras penas
a la mar.
Espera la primavera
para su gran despertar.
Dorita.
Está Tierra
ya no es tierra
si tú no estás.
Estoy segura
de que los mirlos
no cantarán igual.
Ni el gato ,de la Susi,
se me acercara.
Sabrá
que la ausencia
estará reinando
en mi alma.
Este vivir,
con casi absoluta despreocupación,
será muy muy difícil
que se vuelva
a repetir.
Dorita.
Esplendor
en el verde musgo.
Adueñarse
de la acera
a cuadritos grises.
Hojas ajadas
en zapatilla mojada.
¿Dónde la niña?.
Dorita.
El día cayó.
La noche amaneció.
El búho
con un candil.
Las margaritas
no paran de reír.
En el monte
todos atentos
apostando
cuando más fuerte
silvará el viento.
Arcoiris en la luna
a los peces alucina.
Cabezas fuera,
toca contemplar .
Todos aplaudiendo.
Al ruiseñor
hay que despertar.
Pues no señor
yo solo canto
cuando brilla el Sol.
Dorita.
Cielo azul.
Suelo manchado.
Verde
en un parque inmaculado.
Hojas
el canto del cisne
bailando.
Mis árboles,
los que ellos y yo sabemos,
salieron
en Santa Compaña.
Nadie los vio.
Todos dormidos.
Dorita.
El cielo gris.
Sabe.
Lo sabe todo.
Guarda luto.
Ha decidido sufrir.
No le importa enloquecer.
Ya,
no le importa enloquecer.
El verde se resiente,
pero resiste.
Fuerte,vivo y valiente.
El mar
no quiere entrar en el baile.
No ansia embriagarse
entrando en la tragedia,
en la destrucción.
Solo
el azul,
el color.
Dorita.
Corazón roto.
Niebla en los ojos.
Distorsión
en las palabras.
El agua,
dirigiéndose al mar,
le llama.
Sol,
por una mano inocente,
borrado.
Azul embarrado
por tiza negra.
Anda mirando absoluto
a un punto fijo.
Solo una sonrisa.
Solo el silencio.
Dorita.
Corre el río.
Sobre una baranda,
la joven
mirándolo anda.
!Ay río,
llévame contigo!.
Mi camino
angosto,
el mar
el final.
Llévame contigo río.
Me falta el aire.
No puedo respirar.
El río frunció el ceño
y no la quiso llevar.
Al llegar la primavera
quisiera verla bailar.
Dorita.
Una ya llegó,
otra se evaporó.
La más grande es blanca.
La más lejana es negra
y llorando está.
¿Cuántas nubes son?.
Dorita.
La puñetera mosca
no para de volar.
Va y viene
a la piruleta.
La niña asustada
la aprieta.
Dorita.
Ni en la escuela
se sentía
en su lugar.
Callaba.
Alboroto.
Prisas.
Los de Ingreso
a la ciudad.
Callaba.
Llorando
de la emoción,
al declinar
una canción.
Salamandra,
saliendo del excusado,
me produjo desazón.
Y.....
el sabor de la leche en polvo
al terminar la tarea,
por la tarde.
Imposible de entender.
Con lo rica que sabía
la de nuestra vaca Ratina.
Dorita.
Plúmbeo el cielo.
La lluvia y la niebla
andaban llorando.
No es de extrañar.
La Tierra sedienta
abría la boca,
cerrando los ojos.
Gozaba
del agua bendita.
Tal vez ,ella tenga la certeza
de que todo pasa.
De que esta pesadilla
también pasará.
Dorita.
Junto a un chopo,
pasó un niño.
Las hojas del otoño
comenzaron a caer.
Caen.....
una,dos y tres.
El niño que acababa
los números aprender
no paraba de contar...
una,dos y tres.
Dorita.
Que podría decir.
El ruido
me ha traído atormentada.
Se apoderó de mí.
Me sometió
a la mayor de las torturas.
Por la gracia
de la vida,
aquí estoy.
Por ciencia infusa sé
que solo ahí
está mi salvación.
Dorita.
Siguen paseándose,
por ellas,
gente turbia.
Gente siniestra
por las tabernas.
También
los hay que van
por una sonrisa,
por una amable palabra
suspirando.
Rara vez
allí
se juegan los cuartos.
Ahora,
donde se diferencian los pareceres,
donde se parte la baraja,
es
entre la informe marea
que ha dejado de buscarse.
Deshaciendo su...
"Corazón de mimbre"...
abandona la masa
y se adentra en la marisma.
Dorita.
Bailando
sola.
Siempre
de una mano
amorosa y protectora
fue llevada.
El gran encuentro.
El flamenco
fue elegido.
Allá por el Camposanto,
va levantando
pasiones.
Dorita.
No quiero
ni siquiera
tener miedo del miedo.
Estoy viva
y te quiero.
A tí
que lo estás leyendo.
Te quiero
en el pájaro y el viento.
En los bellos y sublimes
pensamientos.
En el chirimiri que cayendo
va bordando un encaje
que ya quisieran
en Bruselas o en Almagro
hacerlo
con tal hermosura y primor.
Anda derrochándolo,
así espontáneo,
este excepcional
día de otoño.
Dorita.
Que no pierda
la empatía.
Quiero
el dolor punzante
que desgarra el corazón
al contemplar
este carro de muertes
para los que nunca
hay razón,
jamás justificación.
Dorita.
Al ser tocado
erupcionó
quemando
sus gruesas pastas.
Al descubierto,
lo que en la cámara magnética
durante años
se fue gestando.
Bellos cristales
mi tarde iluminando.
Dorita.
A la Tierra
no la falta
la ternura.
Las noches
no son demasiado largas.
Ni las sombras alargadas.
Las estrellas,
anoche caídas,
brillo y esplendor
a lo efímero.
Dorita.
Lo haces
por las esquinas.
Pretendes vender
verdad,pureza y candor.
Para poder entender,
alguien te preguntó
por eso,por lo que bien sabes.
Si era cierto.
La ira
se transformó
en un encendido rubor
y en otro mar de lágrimas
desembocó.
Dorita.
Lo más bello....
a quien garabatea.
Cuando
a las Batuecas se escapa
es Dios
quién coge la 🪶
y escribe.
Dorita.
La luna
que está en el cielo,
anda corriendo
hacia el niño.
Está triste,
está asustado.
La lunita le contempla,
ardiendo
por abrazarle.
Si ella pudiera,
esa corona de espinas,
sobre esos ricitos negros,
hasta el cielo
alzaría.
Lo que ocurrirá mañana,
ni él,ni sus padres
lo saben.
Luna,
canta y baila
a ver si arrancas
de esa boquita granada
una sonrisa dorada.
Dorita.
El chirimiri
ha tejido
un tul
de plata y acero.
El sol
no quiere bruñirlo.
Se escapó
a la meseta.
Arropando está
la sementera.
Dorita.
El día
que me muera
correré como el viento
a darle a la luna
un beso.
Antes,
visitaré mi pueblo.
A decirles adiós y un abrazo
a los árboles,como
ya lo hicieran
mis antepasados.
Lo del adiós y el abrazo
por si cuando vuelva
no están.
A las montañas,
tan solo un hasta luego.
Dorita.
Habrá que saber esperar.
La noche prieta.
Las estrellas
robadas por los bandidos.
Quisieron volar los cimientos,
atropellados
por sudores fríos.
Incesante devastación.
Quién tú ya sabes
bailando con la mentira.
Cuando llegue la verdad
tendrá que hacerlo sola.
Estupor en las noticias.
Por historias ajenas,
reñí
con mi mejor amiga.
Me amenazó
con la persecución de un infarto.
Dorita.
Pensar en.....
Extrañeza.
La lluvia
enamorada del día.
Celosa le perseguía.
Tedio, cansancio....
transfiguración.
La más sublime alegría.
Lo que fuera normal y cotidiano...
hoy inquietud.
Lo fácil,
lo regalado,
problema a resolver.
Me empaparia hasta los huesos,
como ayer lo hacía una amiga.
Me falta osadía.
Dorita.
Era el verde esmeralda
quién andaba bailando
en la lontananza.
Quiere con su canto
arrancar de cuajo
las penas amargas.
Al rojo carmesí,
de la sementera,
le escuché gritando:
"esta tierra vieja
es la tierra nueva".
El oroazulado
se dejó caer.
Con sus manos,
llenas de rocío,
me ofreció una copa.
No de vino amargo,
no de dulce vino.
Una copa de ese vino
que tú y yo sabemos.....
ese nuestro vino.
Dorita.
En cualquier lugar,
la belleza
está dispuesta.
No por casualidad.
Busca
a unos ojos mirando.
De milagro a milagro,
los anda en silencio encontrando.
Perfecta conexión
desembocando
en pasión.
Aunque parezca mentira,
entra en juego
una energía
que a la materia va transformando.
Dorita.
El día
comenzó a andar
entre un fresco chirimiri
y entre la niebla
embrujada.
Las sábanas, de lino,
fue arrojando
sobre el camino.
Entre un bello
tul de seda
parecía ignorar
un sol radiante llegar.
Con esa humedad reinante,
el Gran Capitán valiente
fue regalando
colores
arrancando sinsabores.
Lunáticas tierras rojas
le llegaron a embriagar.
¡Tan intenso el carmesí!.
Creyose, por un momento,
sobre el río Hoja nadar.
Así se fue deslizando
por ese mar de Castilla
que con sus raros azules
cualquiera diría andar
por Almería o la Alhambra.
Es que.....
Esta mi España
tiene la fuerza del Cid,
el sabor de la Granada.
Dorita.
Así,
de bóbilis bóbilis
y "casi"
sin habernos enterado.
Al parecer pensábamos
que con nosotros
no iba.
Vaya tinglado
que nos han preparado,
en el que nos encontramos.
Con extrecha
salida de emergencia.
Dorita.
Si me has perdido
tú sabrás.
He hecho
todo lo que en mis manos estaba
para evitarlo.
Creeme
me duele.
Dorita.
Coincidimos,
los humanos,
haciendo tantas estupideces.
Que en ocasiones
ciertas actuaciones
me revelan
demasiadas cosas.
No son sino un " déjà vu".
Dorita.
Me muestra mis reflejos.
Los negros y los blancos.
Reserva los colores
para "la ardiente oscuridad"
que cae con la noche.
Gigantes,
mariposas.
Los guantes de los magos,
buscando andan mis manos.
Brujas calamitosas
y peces de colores.
Algas sin sabores.
El alma de las flores.
De los talados árboles
salen los ruiseñores.
En medio del jolgorio,
se escuchan los violines,
las flautas,
de un burro sus relinchos.
Cuando mis ojos
al nuevo día se abren,
allí en frente el espejo
sin nada que decir,
callado como un muerto.
Dorita.
Habla
Sí,habla.
No me mires así.
Si nunca lo escuchaste,
¿cómo sabes si digo o no la verdad?.
Dorita.
¿Dónde andará
aquella guitarra
que una noche de vino amargo,
de luna llena
se me escapó
por la triste vereda?.
Anda
guitarrita sabía,
anda
guitarrita buena
vuelve a mi lado.
Junto a tí,
quiero hoy
contar mis penas.
Dorita.
Escribo,
a veces,
por escribir.
Mi nuevo oficio,
picapedrera,
me obliga a ello.
Casi siempre,
para poder resistir.
Dorita.
En lo más alto
la iglesia.
A ella
por la más pindia calle.
Llegó el otoño,
todo en soledad quedó.
Los frutales
de amigos cambiaron.
Los pinares y encinares
decidiendo
quienes y como
harán sobres ellos los nidos.
Las campanas solo suenan
cuando los fuertes vientos
de invierno lo deciden.
Este pueblo de montaña
perdido
queda en brazos
de un desconocido destino.
Dorita.
Como quien no quiere la cosa
andan cayendo.
El aire
no está enfurecido.
Posándose aquí y allá,
se las ve cual mariposas.
Compartiendo los colores.
La brisa las eleva.
Bajo el sol,
brillan levemente.
Me entero que es otoño
cuando las apilan
en desvencijadas montañas.
Los pájaros
aún siguen cantando,
despreciando al frío matutino.
Cuando aterrizan
las picotean
sabiendo que en ellas se cobijan
lagartijas y gusanas.
Dorita.
Estás a mi lado.
Eres árbol.
Dándome
sombra y cobijo.
No tengo miedo de perderte.
Sé que me quieres,
no puedes alejarte.
Tus ramas corpulentas
dejan a la primavera
cargarlas de hojas y de flores.
Llenas de frutos,
en verano,
sacias mi sed descontrolada.
Me vistes de colores en otoño.
Todos los días,
modelitos nuevos.
Cuando la nieve cae en invierno,
me agarró a tu troco
compartiendo un solo aliento.
Dorita.
¡ Golpeé
con tanta fuerza
la Soledad de mi espejo!.
Fue él,reconstruido,
quien se apiadó.
Quién me curó
las heridas.
Dorita.
¿Porqué
gasté mi vida
luchando por ser comprendida?.
Es ahora
cuando me llevo bien
conmigo misma.
Dorita.
¿Cómo transmitir
tú amor?.
El ,por tí, elegido.
El consolidado
te fue
de un plumazo arrebatado.
Tus heridas,
ya sanadas,
rosas sobre mi piel.
Dorita.
Imagen
a la vida robada.
Puedes decir
que está muerta;
grande
resucita en mi mente.
Llenándome de colores
me hace vivir
casi
como las flores.
Dorita.
No me cuentes
ni donde,
ni cuando,
ni como,
he de entrar en tu Reino.
Si no se encuentra
en medio de la jara
y el romero.
En la dorada encina.
No me lo muestres.
No admito
ese juicio eterno.
Tampoco el otro.
Mi paraíso
en el picarralincho,
en el águila
sobrevolando la montaña.
Dorita.
Parece derrumbarse todo.
No moriremos.
Esa pared
por el suelo.
No moriremos.
El árbol
fulminado por el rayo.
No moriremos.
El volcán
sangrado.
No moriremos.
Los coches
bailando sobre el agua.
No moriremos.
¡Qué obsesión
con vernos muertos!.
Dorita.
Las manzanas
desperdigadas
sobre la hierba creciente.
Ortigas acariciando
mi piel desnuda.
En medio de la nada
que fue
el todo.
El agua
calando los zapatos.
El frio
penetró en los huesos.
Retirada
al lugar de acogida.
Dorita.
¿Qué puedo,yo,
hacer
si ando enganchada
a esta droga?.
"Ni con ella,
ni sin ella,
tienen mis males
remedio".
Dorita.
Entre lunes,
viernes
y demás "es".
Mis chicos y chicas
me tienen hasta los cones.
No sólo se insultan,
se pegan leches
como nunca
lo había visto antes.
Dorita.
El sueño
me regaló una flauta.
Cuando mis ojos abrí,
allí
sobre la cama estaba
una flautita encantada.
Me escapé junto a la mar,
por ver si aquel instrumento
acallaba mi tormento.
Las olas ,entrando al juego,
acompañaban
mis desacompasados intentos.
Allá a lo lejos,
una botella flotando.
Con mensaje.
La flauta,
entre mis manos,
siempre sonando.
Todos los nefastos pensamientos
a ella la seguirían.
El mar andaría atento
en su seno
los transformaría.
Dorita.
Este envolvente viento
agrava la incertidumbre.
Las hojas,
con apagados colores,
van y vienen donde quieren
jugando a sembrar el caos.
Colonizando anda
hasta el café
de la pausa.
Como la carcoma,
va minando la estructura
de algunas mentes agudas.
Va removiendo las tejas.
Sobre el pulido suelo
van cayendo
las goteras.
El frio entra en los huesos.
Con los ojos implorosos,
mirando vamos
a un empedrado cielo.
Dorita.
Te lo dije
con cariño,
con bondad
y con toda mi verdad.
Te alejaste,
usando tu libertad.
Poco importa.
No hay desprecio,
no hay rencor.
Mis palabras
no ayudaron,
no sirvieron.
Está bien.
Al final....
¡Tan relativo!.
Dorita.
A pesar
de la ya avanzada otoñada,
los pendientes de la reina
no dejan de florecer.
Sus rosadas cabecitas
me hacen estremecer.
No sólo porque son bellas
sino porque animadas por ellas
anda revolucionado
todo un ejército
de blancas campanillas.
No faltan otros colores
que llaman mi atención
volando
de flor en flor.
Dorita.
Su Tierra
me bautizo
con Cantueso
y hierbabuena.
Cuando mis perniles
la acarician,
nuevo baño
de Romero,
Tomillo y Orégano.
Qué en su jugar a los dados
Dios me colocó en lugar privilegiado,
no cabe duda.
Qué la vida allí es dura,
no cabe ninguna duda.
Entre sus riscos,
entre Quejigos y Encinas,
entre los Pinos y Endrinos,
nacen flores,
testigo
la luz de la luna,
origen
de la jalea más pura.
Dorita.
Este ahora
no es triste.
¡Qué va!.
Solo es.
Bello
como la Aurora.
Aromático
como un campo de lavanda.
Musical
como el viento
cuando se lo toma en serio
y se pone
a ello.
Dorita.
Ya sé
porque me encanta
todo lo efímero.
La propia existencia
lo es.
Nazco a un instante
y muero en él
Dorita.
En esas idas y venidas
o todo
o a casi todo
he andado,yo, siempre.
Ahora,
digo la verdad,
no sé
ni dónde me encuentro.
Eso sí,
sé que estoy viva
que no es poco.
Dorita.
Se anda escondiendo,
buscando
lugar seguro
donde hibernar.
En lo oculto.
Fuera
mucho frío.
Desconfía del momento.
Cierta axfisia.
Desaparecer.
Esperando a la primavera
para actuar.
Dorita.
Ajenas
a desmanes y tinglados,
en el mercadillo de Cabezón,
sobre los frutos secos
las abejas
se ponían las botas.
Dorita.
¡Madre mía,
los nízcalos a veintidós!.
¡Santo cielo,
mi abuela
también se extrañaba
del precio del aceite!.
Dorita.
Mi madre
vino en un sueño.
La Julianeja,
que anda por allí
con ella,
no se encontraba bien.
¿Dónde la verdad?.
Dorita.
Dolor
de la punzante espina,
en el cerebro.
Al quitarla,
la sangre brotó.
Tardó
en cicatrizar la herida.
Dorita.
No moriré.
Tú tampoco.
¿Quién preparará
la chía con leche y limón?
¿Y el pastel de melocotón?.
¿Quién contemplará
la caída de las hojas
tras los cristales?.
Dorita.
Atención
en la mirada.
Vida
en
voz alta leída.
Trabajada tarea
de surfear
más allá de la arena.
Dorita.
Las palabras
me andan gritando
que pare.
No quieren ser
usadas.
Se niegan
a nuestra utilización
torticera.
Huelga.
Abocada al silencio.
Dorita.
Te beso
en silencio,
en el reposo
de esta noche estrellada.
Tú
me acaricias.
He aprendido
de tu amor
desinteresado,
infinito.
También tú,
con ese abrazo
que es un lazo
azul,dorado,inmaculado,
has aprendido.
Dorita.
Andan huyendo
de mi desaforada pasión
por su presencia.
Andan invitándome
a un merecido reposo.
Su descanso,
mi descanso.
Barbecho.
No es tiempo de palabras,
sí
de profundos y contemplativos
silencios.
Dorita.
Mi primer amor
sí fue.
Andaba
en búsqueda de un padre.
La magia 🪄 del encuentro
perduró y continua.
Ahora, con el pensamiento.
Con el elegido
encantamiento,
imaginación,
irrealidad
jugaban
con pasión desaforada
a los dados.
Las no usadas palabras
aprendieron a volar.
Rabia y rubor
ofrecidas
en un altar.
Cayó de sopetón
todo el encantó,
toda la ilusión.
Dorita.
Conocías
de mi gran enfado.
Tú amor.....
tan condenadamente
sincero,
contundente.
¿Tenía opción
de escapar
a tu deseo?.
Dorita.
Me gustan las piedras,
sin importar
si son gemas.
Las caracolas.
No sólo las que me brindan
el sonido
de la mar.
Los amaneceres,
explosiones de belleza.
Por su naturaleza,
imposibles de atrapar.
Las pompas de jabón.
Los trigales
con las amapolas en flor.
Las últimas rosas
de un otoño tardío
que desafiando al frío
siguen lentamente
viviendo con la ilusión
de poder participar
de la gran celebración.
Dorita.
Cuando el grito,
desde el lienzo de Munch,
gritó....
tenía
"Sentido y razón".
Hoy,
desdibujado,
la ha perdido.
¡Tiene tantos sentidos!.
Andan por ahí viajando.
Nadie sabe
hacia dónde van.
Dorita.
A tí....
¿Quién te dio permiso
para entrar
y juzgar mi vida?.
Ocúpate
de la tuya.
Dorita.
Cuando
los síntomas
se repiten,
la enfermedad
la tenemos encima.
Sería bueno......
hacerlos caso.
Dorita.
No me tocó
con su varita 🪄.
Nada de nada.
El truco del almendruco....
"Confieso
que he vivido".
Dorita.
La incertidumbre
ha venido siendo vencida
por la confianza.
Ahora,
con desparpajo y regodeo,
ha tomado posesión
y de ocupa
se ha instalado en nuestras casas.
Dorita.
Por mucho que no vea
una salida a esto,
esto
es solo mi mente
que muchas veces
miente .
Por todo esto espero
que lo que me atormenta
la vida,
que es muy creativa,
un buen día
lo desmienta.
Dorita.
Pasó
el río amarillo.
El viento se llevó
deshilachadas hojas
que habitando mi cuerpo
lejos
de darme abrigo
iban poco a poco
acabando conmigo.
Solos nuestros cuerpos .
El uno junto al otro.
"Ligeros de equipaje".
Sentados en un banco.
Con el futuro incierto.
Viendo pasar la vida.
Tú,
con un resabido gesto,
te acercas y me agarras
mirándome a unos ojos
que son
tus propios ojos.
Dorita.
No quiero cerrar
mi ventana,
dejando fuera
"la ardiente oscuridad".
Mis ojos no verían
esas estrellas
que en el cielo
están empezando a brillar.
Dorita.
Ese amor doliente
de la tierna infancia
se quedó perdido
allá en su dolor.
Amor
que no está amando a otra.
Llegó la Magosta.
El silbú silbó.
Sonó la vozaina
El violín
a lo lejos vibró.
Entre las castañas,
el mi ser amado
nunca apareció.
Dorita.
A pesar de los pesares
por todos nuestros males,
no ando triste.
Contenta.
La gran tristeza
arrasó
con todas mis lágrimas.
Me dejó seca.
Las excepcionales
imágenes mentales
de esos momentos vividos
con entrañables familiares,
sí.
Esas .....
me suelen arrancar
un llanto con pujos,
como si me faltará el aire,
como si se me escapara la vida.
Dorita.
En la vigilia,
difícil soñar;
Al esconderse el día
entre el cerrado ramaje,
auroras con arcoiris
y ruiseñores
que dejando de ser
en los arroyos señores
me deleitan
con sus más bellas canciones.
Dorita.
La vida
trepando
cuesta arriba.
El mundo
del revés.
Tú....
dulces imágenes,
colores brillantes.
Dorita.
Traición y desgarro
me abocaron
al espanto.
La Paciencia
se apiadó.
Me acarició
el corazón.
Los dioses del Olimpo
no se quedaron atrás,
van consiguiendo
que la mentira
de paso
a la verdad.
Dorita.
España sabe de Resurrecciones.
Que se lo pregunten
a quienes sufrieron
toda clase
de humillaciones.
Dorita.
El espanto
saltó al ruedo.
Encontrándose
ante el miura,
tras los pases de rigor,
una estocada
bien puesta
terminó
con la función.
Dorita.
¿Las oyes?.
Son campanas,
esquilas,
cencerros.
Hasta
las campanillas del campo
andan sonando.
¿Será que andan anunciando
que mañana,pasado
y al siguiente día
no nos olvidemos
del Ángelus?.
Dorita.
Perdió el candor
el cartero.
Le robaron sin piedad
la sonrosada sonrisa
de una niña enamorada.
Ese saltar de alegría
de los padres que reciben
las palabras cariñosas
de su hijo
en Singapur.
La ternura en los ojos de la anciana.
Al final
llegó la carta
de esa hija misionera
que de puro jardinera
busco en Burundi
un destino,
bien incierto.
Dorita.
Si mis palabras,
como los pájaros
con las corrientes de aire,
pudieran viajar.
En tus oídos
entraría
obligándote a escuchar
lo que oír no quieres.
Lo que, menos tú,
todos sabemos.
En tu cerebro entraría.
Taparte los oídos
de nada te serviría.
De ahí no saldría,
machaconamente te torturaria.
Al final,
tirarías la toalla.
Dorita.
Traducir a poesía
lo soñado
sería lo ideal
más no es el caso.
Vivencias
entretejidas con recuerdos.
Imágenes
logrando la grandeza
de sellar
dolorosos episodios
del pasado.
Otras dando pautas,
indicando un camino
hacia el perdón,
la reconciliación,
el olvido.
Dorita.
Las rosas rojas,
del jardín,
se están quedando estos días
sin corola.
La trabajada tierra
se ha teñido de rojo.
Dorita.
Claro que sí.
El gran poema
no necesita para ser
a ningún poeta.
Se deleita
siendo en él.
Regalándole la potestad
de ser
su elegido.
Dorita.
Si ver
descuartizar a un animal
causa estupor,
no menos angustia provoca
contemplar desmembrar
a los que a tal labor se aplican.
Poco a poco..
despiezando
lo que un ente entero fue.
Orgulloso de su pasado,
de su presente
y mirando al futuro
con actitud
decidida y valiente.
Dorita.
Nuestra gente
anda rabiando.
Ardiente el corazón.
Alta la frente,
ante este grupo
de desalmados bárbaros.
La incredulidad
va dando paso al espanto.
Con pesar y dolor
las calles vamos tomando.
Si no hay retroceso
en este despiadado embargo,
el orden hasta ahora mantenido
puede finalizar
en desorden descontrolado.
Quién oso llevar a tal extremo
al país, que un día fue
el mayor de los imperios ,
le suplico desesperadamente
que pare el sinsentido.
Hierve la sangre
solo en pensar
en una lucha encarnizada
de hermano contra hermano.
Con un grito de Munch
desesperado
ruego
a quien en esta azarosa hazaña
nos ha metido,
que dé marcha atrás.
Ningún español
esta vil afrenta
ha merecido.
Dorita.
Se disolvió el verano.
Para agravar el tránsito
nos cayó,
como un mazo,
este cruel y despiadado
prematuro invierno.
Dorita.
Habría
que haberle cantado
las cuarenta en bastos,
a ese pasado,
para que no se le hubiera vuelto a ocurrir
aparecer.
Dorita.
¿Puede
un pasado prehistórico
hacerse presente
por la intervención
descuidada
o malintencionada
de algunos hombres?.
Dorita.
El superhéroe.
Ni él mismo se lo creía.
Sobrevivió
en anonimato latente.
Un día,
observando
esas especies que lanzan
sus semillas
con contundencia,
con profusión.
Se vio
llamado a la acción.
Lo logró.
¡Está llegando tan lejos!.
Superhéroe.
Superhombre llamado
a cambiar
el curso de la historia.
Dorita.
Me fui.
La casa quedó
limpia y cerrada.
Los corzos
ya se habrán librado de los cazadores.
Como ha llovido
andarán saltando alegres
en las cercanías de Navarroyal.
Nadie les andará molestando.
El pueblo quedó casi vacío
Han perdido el miedo.
Se adentran en él como terreno conquistado.
En los días de cielo azul,
que suelen ser muchos,
el picarralincho andará afinando sus sonidos.
Cuando llegue,
me dejará atónita
con su concurrida presencia.
Se siente,entre los árboles,
la presencia de los que me amaron.
El eco de las montañas
me acerca sus risas.
El monte.
¡Ay el monte!...
! Cómo agradece mi presencia!.
Rompe frascos de perfume
por donde paso.
Penetra de tal forma en mis huesos
que pasados los meses,
si cierro los ojos,
salen a tropel de mi cuerpo
para que no me olvide.
Otros quedan latentes
esperando la ocasión
de hacerse presentes.
Dorita.
Ha decidido llegar
en el momento oportuno,
desafiando
al cambio climático.
No podía desperdiciar
esta ocasión.
Dorita.
Prosigo ....
con mi pertinaz recuerdo.
No te olvides.
Sudor y canto compañeros.
Cerezas repiqueteando.
Campanarios lejanos.
Hoy las nueces... hueras.
Pretensiones
de forzada grandeza
De mí
nunca te olvides.
Dorita.
Aún intacto.
Nos lo tocará beber.
Lo que vas a hacer
hazlo pronto.
No aguantamos
tan agobiante agonía.
Dorita
¿ Porqué te empeñas
en poseer
a quien contigo
viaja?.
Cuando el tren paré,
seguirá su destino.
Dorita.
Quintal, aldaba,fanega,
uso,rueca,perra gorda.
Al deslizarse,
por el precipicio,
dejaron su eco
en mi memoria.
Dorita.
Pájaro.
Cometa.
Intrépido minero.
Para alejarse del miedo,
va rascando
sus entrañas.
Las seguridades
pierden el pulso
a la confianza.
Dorita.
Nunca absurda.
El agua cristalina.
El diamante,el rubí.
El acrisolado azabache
conquistando todas,
del hombre,
las edades.
Ni absurda
quién la practica.
La gélida nieve.
La nube.
La transparente canción
del cantautor triste.
Dorita.
Hablabas de jarcias.
No me gustaba la palabra.
Menos
saliendo de tu boca.
No sé dónde estás.
Haberlas,
como las meigas,
hailas.
Dorita.
Engendrada
sobre la costilla
de la Madre Tierra
un día de primavera,
anda ahora
taciturna y triste.
Guarda en sus entrañas
esa bravura
que, sin lugar a dudas,
un día
veremos desplegar
con fuerza y energía,
con la belleza
de quien supo vivir
con dignidad
la riqueza
y también la pobreza.
Dorita.
Que tú
no puedas venir
y que yo vaya.
Que se queden colgando las manzanas
contemplando
como las hojas
se las lleva el viento.
Que las heladas
dejen renegridas y estropajosas
las setas.
Los pocos encuentros,
a contrapelo concedidos,
volcanes
de desbordantes emociones.
Ni el frio,
ni los huracanados vientos,
ni el sol abrasador
acabarán
con el pulido diamante
de nuestra amistad.
Dorita.
Al final,
el coletas se apiadó.
Si en el pasado
lo hubiera intentado,
ni hablar
me hubieran dejado.
Con un me caguen diez,
echen de ahí a esa loca,
punto .
Tal vez,
solo tal vez,
no anda todo perdido.
Dorita.
En este destartalado mundo
nadie está ganando.
Mucho menos,
los que van
de triunfadores.
Dorita.
Si tuviera alas
me uniría
a una bandada.
Me quedo,
sintiendo
el profundo azabache
en las miradas.
Me quedo,
presintiendo
una noche larga y oscura
y tras ella
la niebla y la nieve
tanto en la montaña
como en la llanura.
Si me fuera
los furiosos lobos
desgarrarían mi cuerpo,
se relamerían....
con la sangre derramada.
Dorita.
La vida
me arrebató el llanto.
Cuando mi padre murió.
Durante años
no quiso volver.
Ahora
cuando lloro,
mis lágrimas
me emocionan.
Dorita.
Para mí,
su a,b,c,
llevarme bien
conmigo misma.
Las palabras y frases
espero que vayan llegando.
Dorita.
Antes de destruir
nuestro casino,
tenemos que asegurarnos
de la viabilidad
de otro camino.
Dorita.
A esta preciosa niña,
llena de sabiduría
pero también de ingenuidad,
¡cómo no la vamos a apoyar!.
La alternativa
ruina y calamidad.
Larga vida y aciertos
a la futura reina.
Dorita.
Gestionarla....
de artistas.
La duda,
la aspereza,
la inquietud.
Al final.....
tocó el turno
a la belleza.
Dorita.
Debo ser
tremendamente egocéntrica,
me fascinan las personas
a las que arrancó
risas y sonrisas.
Dorita.
¡ Tan estimulante
en el que andamos
inmersos!.
Ojiplática,
solo quiero
seguir viviendo
para en esas noches
de vino amargo y azahar,
poderlo ,un día,contar.
Dorita.
No es algo
para orgullecerse,
mucho menos
repetir la historia.
Debiéramos ser
más originales.
Dorita.
Después......
de haberse entregado
albergando
el tesoro más preciado,
de dejarse
por el sol acariciar,
de brillar,
de brillar,
de seguir brillando.
Llegó el momento
de abandonarse al viento.
Dejándole a él que decida
donde han de reposar
sus restos.
Dorita.
Llegaron,
sin recordar lo juntos vivido,
fueron desgranando
pequeñas cosas sin importancia.
Así, sin más,
nuestros ojos se miraban
y la risa se encargó
de engrandecerlo todo.
Nuestras insignificancias
iban acariciando nuestras almas.
Llegado el momento
de partir
las sillas se nos pegaron,
no querían abandonar
nuestras posaderas.
Dorita.
Claro
que la poesía
cambia al mundo.
A mí
ya me anda cambiando.
Eso sí,
no sé en que dirección.
Dorita.
Anda
por cualquier camino
en búsqueda
de una ilusión.
Una flor,
un árbol,
una canción.
Cualquier cosa
que vaya impidiendo
esos nefastos pensamientos
que destrozan
su corazón.
Dorita.
"Reforestar las cabezas".
Que vaya por delante ....
ni sé ,ni quiero saber de politiqueos....
me exaspera.
Pero ... WoW.....
estás palabras
van a resonar en mi caja
durante todo el día.
Dorita.
Lo prometo,
odio la mentira.
Lo que me ocurre
es que no sé contar las cosas
de forma lineal,
mejor dicho
como realmente sucedieron.
Ya desde el comienzo
se empiezan a colar
adornos y situaciones
con las que se deleita
mi imaginación.
Esto no mejora.
Voy a tener que tomar
la sublime decisión
de aferrarme al silencio.
Otra opción...
advertir a quienes me escuchan
que no me hagan caso,
que casi todo lo que cuento
es fruto
de una desbordante imaginación.
Dorita.
Conozco unos cuantos,
con los que me trato,
que andamos
un poco averiados.
Bella amistad
entre nosotros.
Coincidimos en demasiadas cosas.
En algunas de ellas
sería,en condiciones normales,
impensable coincidir.
A nuestro club
van llegando
cada vez más personas.
Dorita.
Claro que no sé
si lo que escribo
es o no poesía.
No sé
nada de nada
como para saber de esto.
Dorita.
Estoy cansada
de las tonterías.
Me quedo con los que
sonriendo me dicen:
"buenos días",
"que rico está este café",
"me marcho a andar,
acaba de dejar de llover",
"estás muy guapa ",
cosas así....
dando pistas....
de las otras cosas
que os podéis imaginar
nada de nada.
Dorita.
Ya estás construyendo
una autopista
y un coche supersónico.
Lo necesito
para comunicarme contigo.
Dorita.
El trigo....
verde.
A mi alrededor
todo verde.
No sólo por haber llovido
y este color
haberse empoderado.
Dorita.
Me asombras.
Hasta mis errores justificas
buscando causas
que no tengan que ver conmigo.
No será
porque no me desgañite
intentando
convencerte de lo contrario.
Dorita.
¿Quién te enseño
a coger la guadaña,
a segar el trigo verde?.
¿Qué importa quien lo hizo
si en tu estómago
anda palpitando
un no rotundo?.
No son mariposas blancas
las que te están visitando.
Es el universo entero
que, enterado,
quiere retener tu mano.
Dorita .
Me amas
apasionadamente.
Gozas con mis aciertos
Disculpas
todos mis defectos.
Te has transformado en esclavo.
Soy libre.
Te contemplo.
Te amo sabiendo
que éramos uno
antes de conocernos.
Dorita.
Sí existe.
A veces ocurre
que de repente sabes
que en ese lugar existen
todos los lugares
existentes y por existir.
Y es así
y no sabes porque lo sabes.
Puedes ir a mil sitios
y disfrutar de tres mil.
Da igual.
Al retornar
nada ha cambiado
porque tú ya sabes
lo que en ese lugar ocurre.
Dorita.
"¿Qué que hago
con los mil pedazos
que me dejaste?",
Fácil....
pegarlos con pegamento y medio
y
seguir viviendo
como si tal cosa.
Dorita.
Algunas veces,
como quien no quiere la cosa,
se escapan entre mis versos
algunas chispas
de verdad.
Dorita.
Me diste
mucho más que recibiste.
El tiempo va pasando.
Todo ese derroche
de agua pura
va lavando
mis andrajosas vestiduras.
Despojada
de innecesarios despojos,
vuelvo a tí mis ojos
y te digo:
"Eres mi elegido".
Dorita.
No quiero
deshacerme en ese llanto
que mi cuerpo anda reclamando.
No quiero
ir ,por ahí,
hiel expulsando.
Ni dejo a mi boca
hablar de tristezas.
Sigo sonriendo
a pesar de la que anda cayendo.
Me muevo con rapidez
evitando
a mi cuerpo temblar
como las hojas cayendo.
Dorita.
Me pasé la vida
intentando serlo.
Todos sabían
lo que tenía que hacer
y como debía ser.
Todos sabían
los grandes beneficios
que ello me reportaría.
Al constatar
la imposibilidad de satisfacerles
vi
la luz del día.
Dorita.
Me costó mucho
darme cuenta
que estaba junto a mí
y que además era
mi ángel de la guarda.
Dorita.
Sí,
es verdad,
tú eliges.
Lo mejor
cuando ya no lo necesitas
porque sabes
que todo está bien.
Dorita.
Acuérdate
¡Oh montaña!
de mis paseos del último verano
entre pinos , encinas y quejigos.
Recuerdo
el brotar en mí de la alegría
y como con gozo
fue por tí compartida.
Tú derroche de perfumes
sobre mis pies.
No te olvides de mí
yo te lo imploro.
Solo pensar en tu espesura
me entran ganas
de vivir eternamente.
De tí solo espero
que hagas lo posible
para que cada año
podamos de nuevo encontrarnos.
Dorita.
No es tan malo
enloquecer.
Las ratas ..
ratas.
Los pajarillos....
pajarillos.
El hombre....
multitud de gente
en continua lucha
por tomar la delantera
para hacerse con el poder.
¿Sin la grandeza de los místicos,
como puedes aprender
lo que la locura te enseña?.
Ya en la playa,
tendida sobre la arena,
curados los hematomas
y cicatrizadas las heridas
del sol hiriente
todo vuelve
a una realidad compleja.
La letra escarlata
nunca abandonará mi piel.
Dorita.
Cuando la tarde
se agota
y la noche la releva.
Esta última
con ternura me arropa,
me canta nanas
y no permite
que mis ojos se abran
hasta que el nuevo día
ya tiene cogidas las riendas.
Dorita.
Y que culpa tengo yo
de que las palabras
se hayan aficionado
de tal forma a mí
que andan pujando
constantemente
por salir.
Dorita.
Mil sueños.
Intentando salir
me andan raspando.
Ciertas promesas.
No quisiera morir
sin cumplirlas.
Los cerezos y manzanos
de Rucandio.
Dorita.
Nunca fue
un festín;
ahora
la calma
y una alegría,
no disimulada,
andan navegando
sobre mi sangre
que nunca fue
ni azul,ni roja.
Dorita.
Cuando descubrí
que
"ser amado no es nada"
empecé
a sentirme
por todos amada.
Brotó,
dentro de mí,
la necesidad imperiosa
de amar.
Dorita.
Ha llegado el tiempo
en el que la humanidad
se ve obligada a reaccionar.
La palabra vagancia
queda aniquilada
del diccionario.
Dorita.
Al andar
de la vida enamorada,
caigo
ante cualquier persona
rendida.
Me da
por cuidar más mi atuendo.
No ha faltado
quién de ello se ha percatado.
Apuntándome
si de alguien en especial
yo
estaría enamorada.
Tengo marido
que por mis ojos mira
y con delicadeza me mima.
Más
este querer disfrutar
de cada instante
nace,como chorro de agua fresca,
de vivir
enamorada de la vida.
Dorita.
No hay que sobrevalorar
las manifestaciones de amor.
Ciertas personas
no están dotadas para ello.
No quiere decir nada.
A veces,
causa de malentendidos.
Dorita.
No me los quito.
Le estoy diciendo al otoño
que se guarde el frio
en el bolsillo.
A mi piel
la gusta respirar
el aire fresco.
No andar embutida.
Dorita.
Vivimos
a pesar
de no saber
ni lo que hacemos,
ni como lo hacemos.
El resultado....
evidente.
Dorita.
No sé
si sabe o no
" lo que debe guardar entero".
Lo que sí sé
es que la mía
tiene ciertas cosas
bien amarradas.
No hay forma
de que las suelte.
¿Tan importante
sería para mí
lo que ni tan siquiera
llegó a ser?.
Dorita.
Por mucho
que de tí me aleje.
Por mucho
que pretenda
acallar mis sentimientos.
La infinita energía
de tu tierra
hace que de mi interior brote
un amor hacia tí
desbordado
y en ocasiones
hasta descontrolado.
Es
como si toda tu hermosura
en mis células
hubiera quedado escrita.
Por mucho que yo intento
buscarla,
es imposible para mí
ese derroche de belleza
y plenitud
encontrarla.
Dorita.
Hoy,
como siempre,
la vida es bella.
Me alejo
de quienes pretenden
enturbiar mi mente
regalándome
gafas oscuras.
Dorita.
Todo tu amor,
tú entrega,
tú dedicación desinteresada,
no ha caído en saco roto.
En cristalino vaso
que rebosando
va empapando
todo lo que se encuentra
en su camino.
Dorita.
La lluvia sabe
que con devoción
se la espera.
De puntillas
va penetrando,
se va entregando.
Orgullosa de fecundar
a esta privilegiada tierra.
Dorita.
Cuando me voy
a tí acercando
mi corazón salta de gozo.
Siento
a los árboles,
a los pájaros,
a los minerales que las rocas forman
vibrar de gozo
tanto como yo.
Dorita.
Cuando me dijiste
que al verme
supiste que era yo.
Sabías que me conocías.
Algo normal
el estar juntos.
Dorita.
No puedo entender
como lo tienen todo tan claro.
A mí
me resulta casi imposible
aclararme.
Dorita.
Cuando los demonios,
que habitaban en mi silencio,
se esfumaron
pude ver la luz.
Dorita.
De tanto huir
de la realidad
un día
me topé
con ella.
Doy gracias a la vida
por seguir viva.
Me estrellé.
Tuve que curarme
y lamerme las heridas.
Dorita.
¿Cómo es posible
que un enamoramiento
sea capaz
de destruir tanto?.
Esto me recuerdo
a lo que decíamos en la infancia:
al que se enamora
no se le nota
pero se vuelve idiota.
Voy a reprender a Cupido
por haberse distraído,
por haberte visitado
Dorita.