El día
que me muera
correré como el viento
a darle a la luna
un beso.
Antes,
visitaré mi pueblo.
A decirles adiós y un abrazo
a los árboles,como
ya lo hicieran
mis antepasados.
Lo del adiós y el abrazo
por si cuando vuelva
no están.
A las montañas,
tan solo un hasta luego.
Dorita.
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