Mi primer amor
sí fue.
Andaba
en búsqueda de un padre.
La magia 🪄 del encuentro
perduró y continua.
Ahora, con el pensamiento.
Con el elegido
encantamiento,
imaginación,
irrealidad
jugaban
con pasión desaforada
a los dados.
Las no usadas palabras
aprendieron a volar.
Rabia y rubor
ofrecidas
en un altar.
Cayó de sopetón
todo el encantó,
toda la ilusión.
Dorita.
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