Me muestra mis reflejos.
Los negros y los blancos.
Reserva los colores
para "la ardiente oscuridad"
que cae con la noche.
Gigantes,
mariposas.
Los guantes de los magos,
buscando andan mis manos.
Brujas calamitosas
y peces de colores.
Algas sin sabores.
El alma de las flores.
De los talados árboles
salen los ruiseñores.
En medio del jolgorio,
se escuchan los violines,
las flautas,
de un burro sus relinchos.
Cuando mis ojos
al nuevo día se abren,
allí en frente el espejo
sin nada que decir,
callado como un muerto.
Dorita.
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