El sueño
me regaló una flauta.
Cuando mis ojos abrí,
allí
sobre la cama estaba
una flautita encantada.
Me escapé junto a la mar,
por ver si aquel instrumento
acallaba mi tormento.
Las olas ,entrando al juego,
acompañaban
mis desacompasados intentos.
Allá a lo lejos,
una botella flotando.
Con mensaje.
La flauta,
entre mis manos,
siempre sonando.
Todos los nefastos pensamientos
a ella la seguirían.
El mar andaría atento
en su seno
los transformaría.
Dorita.
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