Plúmbeo el cielo.
La lluvia y la niebla
andaban llorando.
No es de extrañar.
La Tierra sedienta
abría la boca,
cerrando los ojos.
Gozaba
del agua bendita.
Tal vez ,ella tenga la certeza
de que todo pasa.
De que esta pesadilla
también pasará.
Dorita.
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