El perezoso
gusta de llamar azar
a cualquier cosa;
pasa de buscar
el origen
de los acontecimientos.
Dorita.
El perezoso
gusta de llamar azar
a cualquier cosa;
pasa de buscar
el origen
de los acontecimientos.
Dorita.
Ante la disyuntiva
de conjugar
árboles y ferrocarril
es espeluznante
constatar
la ligereza,
negando la mayor,
con la que se pretende
resolver el problema.
Dorita.
La casualidad
no existe.
Las causalidades
son muchas.
En ocasiones confluyen
para gustos o disgustos
produciendo
auténticos milagros.
Dorita.
Que disfruten
los ociosos,
que vayan y vengan,
que gasten su tiempo
en no hacer nada,
no me incumbe;
si,
el que tengan la desfachatez
de meterse en la vida
de quiénes gozamos
con nuestro trabajo.
Dorita.
Un gobernante necio
puede fastidiar,
en una hora,
todo el trabajo realizado
para una buena causa,
en veinte años.
Dorita.
Cuando
gustamos
de dar buenos consejos
ya no recordamos
las tropelías cometidas
en nuestra juventud.
Dorita.
El mandar
crea adicción,
no es de extrañar
porque
hasta al más idiota
de tal manera lo encumbrar
que olvidándose
de todo
se cree un gran señor,
cuando no emperador
o el mismísimo Dios.
Dorita.
Quién
atesora
con esmero,
procurando
no gastar
ni siquiera lo necesario,
tendrá,
con gran probabilidad,
que ver a los descendientes
como despilfarran
la herencia.
Dorita.
Aún
siendo
claro y preciso
tus palabras
serán,casi siempre,
mal interpretadas.
Si no lo son,
siempre.
Dorita.
Patria,
la gran patria,
la antigua patria,
la gloria,
el explorador;
cuanta confusión,
cuanta ignorancia,
cuanta destrucción.
Dorita.
Cuando ya se fueron.
El tiempo,
el correr de los días
se encargan
de embellecer
la historia de los que quisimos.
Van apareciendo,
cuando quieren,
de forma caprichosa,
los gestos,
las sonrisas.
También cuando quieren,
brotan,
como lo hace
el surtidor de agua
de las plazas de Castilla,
recuerdos incontrolables,
a borbotones.
Salpicados de colores,
como cuando el sol
hace brillar
las gotas de agua de la fuente.
Dorita.
Es de humanos temblar
navegando
sobre el mar,
más
cuando la tempestad
a tantos barcos
ha hecho naufragar.
Dorita.
No es el fin
del mundo,
tampoco el final
de nada.
Es el comienzo
de todo lo que al hombre
le hace
más humano.
Cuando la nieve cae,
la hierba muerta,
los árboles sin hojas;
el labrador
no desconfía,
sabe
que anda esperando
una nueva primavera.
Dorita.
Aquí
estoy bien.
Empiezo a sentirme
como pez en el agua
a pesar
de todas las tiranías
e incongruencias
a las que creo
estar sometida
por mis vecinos.
Dorita.
Vivir con pasión.
Vivir más y mejor.
Palpar el precipicio.
Acariciar,
con la palma,
el cielo.
Tejer el infinito.
Rasgar
la tela de araña.
Penetrar en un mundo
donde la fantasía
y la realidad
andan juntas
bailando el baile
de la unidad.
Dorita.
La nada
se está llenando
de ilusiones
no vividas,
de canciones soñadas
que nunca fueron expresadas,
de los cuentos no contados
a los niños al dormir,
de los ojos
que nunca vieron el mar,
de las lágrimas cayendo
mirando a la eternidad.
Dorita.
Que escurridizo.
Como te admiro,
como te venero.
Inalcanzable
a mis ojos.
Cuando
menos me lo espero,
las inocentes palabras
que salieron de mi boca
llegaron
a algún oído
que las supieron usar
y también
trasgiversar.
Al darme cuenta
de aquella transformación
el disgusto,
la rabia,
traspasan mi corazón.
Más llegada la ocasión
de tener mi boca carrada,
vuelvo
a no perder la comba
para irme provocando
mi siguiente
decepción.
Dorita.
No hay que confundir
aislarse y ser independiente.
En la diferencia
nos va la vida.
Dorita.
Cada vez
doy más importancias
al silencio,
al darme cuenta
de lo que ocurre
con las palabras
que salieron
de mi boca.
Dorita.
Suelen decir:
"juego,
solo juego,
pero yo no voy a perder".
No son conscientes
de que en cada partida
están perdiendo.
Dorita.
Quien alimenta
a las serpientes
de los juegos prohibidos,
será víctima
de sus mordeduras.
Dorita.
Los niños,
de hoy,
se introducen
en juegos
que ni conocen,
ni dominan.
Tan peligrosos
que terminan dentro
de un engranaje
arrollador.
Dorita.
La mayoría
de las veces
que sobre ella se habla,
se hace
desde la más absoluta
ignorancia.
Dorita.
Escribir,
para mi,
tan importante
como beber
agua de manantial.
El agua
clara,
transparente.
Mi escritura
no puede ser
diferente.
Dorita.
Con el tiempo,
el agua y el sol,
la semilla asoma,
empuja la tierra,
aparece.
Así ocurre
con todo lo escondido.
Dorita.
En vida,
permanente confrontación.
Ni me explicaba,
ni me entendía.
Mi admiración
hacía ella,
su incuestionable
amor ,con mayúsculas,
quedaban irreconocibles
en un río
contaminado
por los plásticos,
excrementos,
maderas,
objetos deteriorados.
El día
que se fue
empezó
una desenfrenada
tarea de limpieza.
Llegó
el entendimiento,
la comprensión
y la compasión
que nos faltó
mientas vivió
sobre la Tierra.
Dorita.
No se puede uno
apartar del sufrimiento,
cuando llega.
Si puede uno aprender
a convivir con él.
Dorita.
Los milagros existen,
no lo dudo.
Todo sigue
más o menos funcionando
a pesar
de nuestros políticos.
Dorita.
Canción castellana.
San Juan,
San Juan,
San Juan y la Magdalena
fueron juntos
a melones.
En medio del melonar
San Juan
perdió los calzones.
Dorita.
Todo hombre
debiera
bajar a sus profundidades,
sería más comprensivo
con los demás.
Dorita.
Quien ha penetrado
en lo más oscuro de su alma
y vuelve a la vida,
en cada día
encuentra la eternidad.
Dorita.
Quien
ha buceado
en las profundidades del alma
y vuelve
a la superficie,
cada nuevo día
lo vive como un milagro.
Dorita.
A los cincuenta,
sienten
la vida esfumarse.
Creyendo
que la juventud
se contagia,
no paran hasta emparejar
con una joven
algo más de veinte años.
Otros,
por caminos tortuosos,
van en busca
de lo mismo.
Al final,
el vivir de la ilusión
acarrea
el desengaño.
Dorita.
La cereza
toma color
cuando
su hora llega.
La acritud
se amansa.
La rojez,de quinceañera,
alcanza
un mundo de matices.
Toda ella,
en su momento,
se viste de plenitud.
Dorita.
Poco importa
que caigan las columnas,
siempre
me quedarán
las margaritas.
Crecen
en cualquier lugar.
Dorita.
Los razonamientos
de la razón
producen ensoñaciones;
se van alejando de lo real,
se acercan al disparate.
Dorita.
El tiempo
se estira,
se encoge,
se esconde.
Todo menos oro.
Es tan inmaterial
que he dudado
hasta de que exista.
Dorita.
Aún
los árboles están vivos.
Sigo confiando.
Están sentenciados.
Algunos se ríen de mí ingenuidad.
Sigo confiando.
Las flores están creciendo,
llueve todos los días.
Sigo confiando.
Las Bougainvilleas están floreciendo.
Sigo confiando.
Alguien eliminó
los marcadores,
que indicaban el desenlace fatal .
Sigo confiando.
Tal vez están despertando.
Sigo confiando.
A pesar de lo que me muestran
creo en el hombre.
Sigo confiando.
Es posible
que alguno sea valiente.
Sigo confiando.
Los avellanos y nogales
están preciosos.
Sigo confiando,
creo en los milagros.
Solo uno evitará
la catástrofe.
Dorita.
Todavía
sigo creyendo en el milagro
de aprender a callar,
de controlar las palabras.
Dorita.
Lo que la vida
nos va trayendo
es obligado abrazar,
sea lo que sea.
Las injurias y calumnias
brindadas por los hombres
no son fáciles
ni de masticar,
ni de tragar.
Dorita.
No sabes
que llegó el momento.
Te crees
imprescindible.
Ahí sigues
como un títere,
solo
por el poder;
nadie quiere
que continúes,
solo tú.
Dorita.
Dijiste:
"estás conectada".
¡Ah!.
Habían dejado
una mesa libre.
Pudimos pasar la tarde
charlando,
sentadas,
mirando al mar.
Dorita.
La casualidad
no existe;
hay algo
más allá de las estrellas
que se parece mucho a ella.
Dorita.
Obsesión
con las Naciones.
Obsesión
con la grandeza,
el lujo,
el poder,
el papel;
el hombre solo es un malabarista
pendiendo de un hilo.
Con destreza y astucia,
va robando el hogar
al resto de las especies.
Dorita.
El que hay personas
que están esperando
que los árboles sean talados
y mi consiguiente sufrimiento
no es imaginación mía.
Lo han verbalizado.
Dorita.
Hay personas
que no solamente
disfrutarán
viendo cortar los árboles.
Ya están gozando
con el solo pensamiento
del sufrimiento
que ello me provocará.
Dorita.
Hay quien
disfrutará
viendo cortar los árboles,
que pretenden,
por el solo placer
de verme sufrir
por ello.
Dorita.
Los que más aman
se expanden
como
aire dentro de un globo.
Un día,
ese globo se eleva tanto
que alcanza las nubes.
Ya no lo vemos.
Allí se quedó,
en el universo,
junto a las estrellas.
Dorita.
Quienes sueñan
con restablecer el pasado,
están buscando
en el mar
el agua que un río
depósito,
hace cientos de años.
Dorita.
La ciencia
corre a tal velocidad
que el pasado
no puede alcanzarla.
Vivir queriendo
revivir el pasado
gran estupidez.
Dorita.
En esta España sin sentido,
en la que me hayo viviendo,
son tantas las tropelías,
actitudes surrealistas
y teatro del absurdo
que llevándolo al extremo
nos obligan a vivirlo
que es difícil entender
como hemos llegado
hasta aquí.
Y como el Pueblo Español,
entero,
no se levanta en rebelión.
No como en el dos de Mayo,
válgame Dios,
pero sí con contundencia
haciendo valer
el sentido común,
el juicio
y lo que dicta
cualquier normal inteligencia.
Dorita.
De vez en cuando,
es bueno averiguar
como los demás
nos perciben.
Solemos ser
muy benévolos
con nosotros mismos.
Dorita.
Dios
esta vivo y trabajando,
haciendolo igual de bien
que siempre,
el problema es
que el hombre
ni se entera,
ni se quiere enterar.
Dorita.
El que se salvara
una familia
del diluvio Universal
fue la prueba
de la infinita paciencia
que Dios tiene
con nuestra especie.
Dorita.
A esta casa,
en la que habito,
la tengo tanto cariño
que el día
que tenga que partir
me va a dar pena.
Dorita.
Los abuelos
sintonizan
con los niños.
No es un misterio.
Apartados
del mundanal ruido,
permiten
al niño que les habita
jugar
como uno más.
Dorita.
Nos vamos de casa
cansados de los nuestros.
Volvemos a casa
intentando encontrarnos
en los nuestros.
Dorita.
Lo que está haciendo el hombre
no lo haría
ninguna otra especie.
¡Que bajo
esta cayendo el hombre!.
Dorita.
Que suerte
los que no tienen
nada que decir
o....
simplemente
deciden no decir nada.
Yo,
Llevo intentando,
toda la vida,
practicar eso.
Cada día hablo +.
Dorita.
Quisieron las estrellas
bajar a la Tierra,
un día de luna llena,
a visitar a las calabazas.
Allí se quedaron.
Cuando ya son grandes,
duras,
resistentes,
reclaman la luz
que en su flor infundieron.
A los niños les susurran
que coloquen candelas,
dentro de ellas.
Así todo el año permanecerán
libres de toda maldad.
Dorita.
El necio
no tiene arreglo.
No tiene porqué
ser idiota.
Los hay también
muy lúcidos.
Ejemplos palpables
los estamos sufriendo.
Se regodea
persistiendo en el error,
en ello
encuentra placer.
No se cansa,
no descansa.
Un buen día,
como a todos,
le llega su fin.
Dorita.
En materia económica,
como en los demás
ámbitos de la vida,
hay que esforzarse
en ser justos.
Si eres muy generoso,
ni te toman en serio,
ni valoran tu trabajo.
Dorita.
Me contaron
grandes cosas sobre él.
Le conocí
en una comida.
Si hubiera faltado,
aparentemente,
nadie
lo hubiera notado.
Dorita.
Siempre pensé
ser una buena persona.
Caí
a los infiernos,
vi
todos mis demonios.
Me quedé muda.
Dorita.
No hay
ningún animal
que se planteé
lo que es.
Que desee ser
lo que no es.
Solo el hombre
no está jamás contento
ni con lo que es
ni con lo que tiene.
Entre tantas
idas venidas y transformaciones
la mayoría de ellos
mueren sin saber
ni quienes son,
ni a qué han venido a hacer a la Tierra.
Dorita.
Nuestra ética,
nuestros valores
han sido meticulosamente,
minuciosamente minados.
Al mínimo descuido
no quedan
ni ruinas.
Dorita.
El genocida
no busca el pacto,
no quiere acuerdos,
goza con la destrucción total
de quien ha establecido
que es su adversario.
Dorita.
Sí,
tengo derecho a equivocarme.
Cuando de antemano conozco
las consecuencias nefastas
que el uso de ese derecho acarrean
sobre mí y sobre los otros,
el uso de ese derecho
debiera dejarse en barbecho.
Dorita.
Si pongo en el espejo
mis ideas
y las motivaciones
que me mueven
para hacer esto o aquello
no lo soporta,
se rompe en mil pedazos.
Dorita.
Nuestro mundo
no será aniquilado,
quedan sobre la Tierra
hombres justos,
hombres buenos.
Dorita.
Tal es el desequilibrio
en número
entre unos y otros
que a estos segundos
más les vale
ser contemplativos.
Dorita.
Todo lo bueno
que te pasó
y terminó
vuelve un día
transformado,
bello.
Iluminando los días
de una gozosa vejez.
Dorita.
Si a los pensamientos
no se les ata en corto,
subirían al cielo,
bajarían
a los infiernos,
nos volveríamos locos
dentro de una noria
sin fin.
Dorita.
Toda mi vida
he sido una exagerada.
No una mentirosa.
A estas alturas
del cuento
no voy a cambiar.
No puedo cambiar.
No sé cambiar.
No quiero cambiar.
Dorita.
Que el poder corrompe
es evidente.
Sorprendente es
que absolutamente todos,
dada la situación,
lo quieran
sabiendo que al final
su olor será
a podrido.
Dorita.
El hombre
no piensa bien
porque
los pensamientos viajan
por un camino
lleno de curvas.
Dorita.
Si estamos
siendo invadidos
por personas
llegando del futuro.
¿Porqué no podrían estar
desmaterializadas?.
Dorita.
Tal cual va
nuestra planeta,
solo pensar
en la inmortalidad
en ella
hace temblar.
Dorita.
Me he topado
con algunos
que día a día,
con persistencia,
se van transformando
en lo que por naturaleza
no son.
Dorita.
Respecto a tí mismo
nadie sabe más que tú.
¿Alguno,
acaso ,ha pasado
más tiempo contigo?.
Desconfía
de los que dicen conocerte bien.
¿Se conocen a ellos mismos ?.
Dorita.
La casualidad
no existe.
Estate siempre alerta,
lo bello y lo bueno
llega en cualquier momento.
Dorita.
Los jóvenes
han perdido
el empuje,
la pasión,
el entusiasmo.
El mundo anda
de capa caída.
Dorita.
Nadie
debería hundirse.
Existió un hombre
que nos enseñó
a caminar sobre el mar.
Nos dijo:
"No tengáis miedo".
Dorita.
El hombre
esperaba de la civilización
avance,
perfección;
Ha encontrado
barbarie,
retroceso.
Dorita.
La originalidad
y la fuerza
de los Españoles
no tienen límite.
Vivimos,
con pasión,
nuestro propio
surrealismo mágico.
Gastamos
como si no hubiera
un mañana.
Nos peleamos
hasta el escarnio
y a pesar de todo ello,
logramos ser
de los más longevos.
Dorita.
Para quien no ha encontrado,
dentro de sí,
el perfecto interlocutor
necesitará buscar fuera
a quien sus inquietudes
contar.
Dorita.
No valora
la Paz y la Abundancia;
busca la felicidad
adentrándose
en la ciénaga.
Dorita.
Es mejor perdonar
que olvidar;
el olvidar
te ahorra el esfuerzo
de tener que perdonar.
Dorita.
Sus pasos
van escribiendo la historia,
sobre la tierra mojada.
Sus pensamientos lo leen
forjándose
un verdadero carácter.
Dorita.
No le arrendo
las ganancias
la vejez que le espera
a quien con saña
anda masacrando.
Dorita.
Hasta
cien veces su peso
pueden soportar
algunas hormigas.
Hay hombres
que están soportando
cien mil veces más.
Dorita.
Negar la realidad,
por molesta,
no evita
que siga su curso
hacía un desenlace fatal.
Y cuando se va acercando
¿Quién resolverá el desaguisado
para el que un día
por no estar tan enmarañado
cabía
una solución
más razonable y mejor?.
Dorita.
Chus Visor:
"Empiezo a creer
que la poesía
no sirve para mucho".
La poesía,
a mi entender,
no tiene que servir
para nada.
La poesía
solo tiene que ser.
Dorita.
La opresión de los políticos
es la mejor forma
de acabar
con la paciencia de un pueblo.
Dorita.
Una broma
es una broma.
Cuando es continuada
y en la misma dirección
se puede transformar
en pesadilla.
Dorita.
No sé
si ahora te librarás.
Difícil.
Llegó tu hora,
como llega cada año
San Martín.
Pero si se diera el milagro
y de esta salieras indemne,
en la vejez,
te lo aseguro,
tú conciencia
te perseguirá.
Dorita.
Los hay
tan estúpidos
que se creen
a pies juntillas
lo que les dicen
aquellos asesores
por él nombrados.
Dorita.
Los niños,
hacen bien,
encuentran el Universo
dentro
de una mariposa.
Los hombres
perdieron
su universo,
se pasan la vida
tratando de encontrarlo.
Dorita.
Ante el diamante
de la Sabiduría,
el conocimiento
se queda
en canto rodado.
Dorita.
Esta mañana, me atrevo a proclamar
que lo peor no es lo que está pasando,
sino que todos sigan paseando
sin tan siquiera pararse a pensar
y mirar a otro lado vegetando.
Sentarse sobre el césped esperando
que la cuestión un día va a terminar.
No siempre en nuestra España pasó esto.
Hubo gentes con valentía y con coraje,
aquellos que mostrando pelo en pecho
dieron su vida rompiendo aquel montaje.
Resolvieron sin dar nada por hecho
evitando la fuerza del oleaje.
Dorita.
La verdad
terminará
desatándose.
Cuando eso ocurra
los que hoy
celebran la victoria,
miran
perdonando vidas,
llorarán.
Dorita.
La independencia
y la dependencia
nunca van solas,
están tan unidas
como la cara y cruz
de una moneda.
Dorita.
Siento la llama dispuesta a devorar
cinco años vividos con pasión.
Traduciendo al infinito el verbo amar.
Bendecido con limón mi caminar.
Todo aquello una gran liberación.
Acompañada del mirlo y su canción
llegué de las flores néctar degustar.
Junto al árbol la serpiente no dormía,
riéndose del trabajo y del sudor.
Vigilando el momento de la herida
a quien con tesón hacia su labor,
sabiendo que ese día llegaría.
Dorita.
Difícil de expresar lo que yo pienso
ante como actúa el hombre en la Natura.
Sentimiento que supera el desaliento
de vivir en sociedad tan inmadura.
A pesar de que va pasando el tiempo,
no quieren adentrarse en la aventura
de tocar con entusiasmo el instrumento
y acariciar el árbol con dulzura.
Ante la vida, contemplo y nada espero,
solo gozo de la flor y de la estrella,
del viento que sopla con esmero.
No todo se compra con dinero.
Ni el crecer día a día la grosella,
ni la pasión y cariño verdaderos.
Dorita.
La Tierra
se está tragando
más
de lo que ella quisiera.
Cómo anda
muy enferma,
estamos muy preocupados
por un desenlace fatal.
Dorita.
¿Y dónde se fue
el limón?.
Limones y limonero,
las joyas
de su jardín.
Hoy,
de su mente voló.
Como las golondrinas
en otoño
que ya no vemos pasar.
Así,
de aquel tiempo,
ni el color sobrevivió.
Dorita.
"Se canta lo que se pierde".
No es necesario cantar.
La añoranza
anda en el alma
y no deja de sonar.
Dorita.
El amor
no es la amada.
En la amada
hay amor,
o tal vez no.
Hay pasión,
hay ilusión
y otros demonios
que disfrazados de ángeles
solo buscan posesión.
Dorita.
El placer
de deslizarse por el campo
entre amapolas y trigales.
Esos vivos encinares
por todos resucitados
en un empeño común
de evitar
que el mar devore
al caballo cabalgando
entre silíceas y calizas rocas.
Dorita.
En el jardín
inventamos
dos corazones despiertos.
Sin buscarlo complementan
a los rosales en flor.
Dorita.
Mi niño
me anda diciendo
que quiere irse
a volar;
yo siento miedo
dejarle
por si no puede
regresar.
Dorita.
Se visten
tan luminosas
para que los enamorados
puedan ver
el candor de sus amadas.
Dorita.
No guardes
las rosas disecadas
que el tiempo te regaló.
Ya no hay vida,
no hay color.
Ahí...
tienes
las sempiternas margaritas,
presentes
en toda estación.
Dorita.
Una palabra
de amor
alcanzó
una nube blanca.
Aquel beso
atronador
la hizo estallar en lluvia
regando
mi reseco corazón.
Dorita.
Dorita.
Cuando el silencio
ya no es silencio
encierra
todas las palabras,
todos los idiomas,
todos los signos.
Dorita.
Sobre una verde alfombra,
una niña se pasea.
Una mariposa blanca,
en el vestido de seda.
En su mano sonrosada,
una margarita lleva.
Dorita.
Por los calores
de agosto,
las niñas
con muselinas.
Cuando llegue
de verdad,
¿dónde encontraré
tejido
para sus vestidos cortar?.
Dorita.
Quiso sembrar
el día
Esmeraldas
sobre el mar.
Pidióle
ayuda al Sol
para poderlas dibujar.
Dorita.
El cielo confundió
la primavera y el verano.
El Sol
se ha venido arriba.
Fuerte,
valiente,
arrasador.
Va cabalgando
por el campo
como el Cid Campeador.
Dorita.
Un Papamoscas
real,
auténtico y amarillo
se metió en la Catedral.
Quería saber
el muy pillo
que tenía,
como era
el que todos admiraban,
el que no tenía igual.
Le llevó
edades sin término
recorrerse las capillas,
acabó
en la del Santo Cristo.
Decepcionado,
dispuesto estaba
a marchar.
En el instante final,
escuchó
a unos muchachos:
"el Papamoscas va a empezar".
Al ver nuestro pajarillo
lo que el autómata hacía
y al escuchar el sonido
que de la campana salía
su decepción
fue mayor.
Examinó
aquel monstruito
con muchísima atención.
Decidió
escaparse al bosque.
Allí,
entre las ramas más altas
de un gigantesco roble,
Una linda muchacha
con su arpa,
a su amado Enrique
bellas canciones
cantaba.
Dorita.
El día
pegajoso,
tormentoso.
El mercurio
más alto
que en Agosto.
Las lagartijas,
a lo loco,
sin reparar en mi presencia
acudían desaforadas
a la tierra humedecida
de los rosales.
Dorita
Muestras
tú pequeño poder
haciendo el mal;
El Gran Poder
solo proviene
de hacer el bien.
Dorita.
También ,este año,
volarán
las golondrinas sobre Ucrania.
Volverán,
como todos los años,
a los aleros a anidar.
Volverán
pretendiendo,
desde lo alto,
a los niños ver jugar.
A los enamorados
pasearse por el bosque
declarándose
tanto amor
que hasta las abejas
sientan rubor.
Pretendiendo
entrar y salir
por las ventanas abiertas
mientras
los abuelos siestean.
Este año en Kiev,
nada de todo esto
pasará.
Dorita.
Edificios,
Kyiev,
sombra del alma,
antiguos moradores.
Misiles,
grafito,
cortacircuitos.
Paredes,
cuerpos,
despellejados.
Dorita.
El agua
no quiere vaso,
va en busca
de la libertad.
La luz
sabe esperar
rompiendo
la negra oscuridad.
La Paz
ya no sabe qué hacer
para hacerse
un hueco
en la humanidad.
Dorita.
Mi marido
y su excelencia.
Si nací
pluscuamperfecta.
Una orejita pequeña
fruto
de malformación.
Bajo
neurosis obsesiva,
la vida
con otros colores
veía.
Hecha
de rabos de lagartija,
de mí se decía.
El haber llegado aquí,
disfrutando
de la vida,
milagro
de la Excelencia Divina.
Dorita.
Quién nísperos
come,
bebé cerveza,
espárragos
chupa
y besa a una vieja,
ni come,
ni bebé,
ni chupa,
ni besa.
Dicho popular de la Bureba.
Dorita.