Confundiste
ojos con mirada.
Mis ojos
no son especialmente bellos,
mi mirada
es posible que sí.
Dorita.
Confundiste
ojos con mirada.
Mis ojos
no son especialmente bellos,
mi mirada
es posible que sí.
Dorita.
Mi madre,
con su infinita lista de tareas,
no le dejo acercarse.
Y como la costumbre
se hace hábito,
ha tirado la toalla
y ni se acerca.
Dorita.
¿
Como mi espíritu
podría un buen día volar
más allá de las estrellas
sí mi barro
no se fuese deshaciendo
y se lo llevara el mar?.
Dorita.
No pasa
ni el tiempo,
ni nosotros.
Solo el barro
del que estamos hechos.
Se va,poco a poco, deshaciendo.
Se lo llevan
las olas del mar.
Dorita.
No entiendo
a quien de ello se queja.
Ha llegado.
Para mí un lujo.
Resulta ,para mí sorpresa,
que ando gozando más
que en cualquiera
de las anteriores etapas.
Dorita.
Me estoy aficionando a ellas.
Me encantan.
Al pulirlas
salen sus exquisitas tonalidades .
Dorita.
Los pajarillos
no se escapan.
No me permiten contemplar
sus caravanas,
galopando sobre las nubes.
Están gozando
de nuestro sol,
el genuino,el Español.
Dorita.
Cuando tengo ganas
de pelearme con el mundo
✒️.
A veces sin control,
tonterías.
Me quedo tranquila,
sosegada.
Dorita.
La impresionabilidad
física.
La sensibilidad
espiritual.
Ambas forman
una sola e indisoluble
unidad.
Dorita.
A la impresionabilidad,
a la sensibilidad,
les tocó
con su varita mágica
la poesía.
Un sufrimiento,
un gozo,
que ,en ocasiones, llega
hasta límites
insospechados.
Pudiendo dejar al sujeto
tocado.
Dorita.
Dale tiempo a tu existencia.
En un cierto instante
todo encaja.
Desaparecen los nudos
y todo encaja.
Dorita.
¡Tan bellas
las de mi infancia!.
Aún me alucinan
sus manzanos,
sus cerezos,
sus membrilleros.....
hasta sus zarzamoras
grandiosas.
Dorita.
¿Porqué andas buscando fuera
lo que sabes
que llevas dentro?.
Prefieres huir
de tu soledad.
Dorita.
No te engañes,
sí no has logrado
disolver tu iceberg
tarde o temprano
te chocarás
contra él.
Dorita.
Que nadie
se engañe ni se espante.
Puede un hombre,
con todas sus miserias,
transmitir
por la palabra o la escritura
la mayor verdad
y la más grande belleza.
Después de leer sus novelas o poemas
no corraís a indagar
sobre sus vidas.
Las suyas ,
como las de todos,
están plagadas
de cardos y maleza.
También de luz y de grandeza.
En el caso del poeta
es una dicha,un milagro,
poder disfrutar de todo aquello
que por no hacer
resistencia al lapicero,el poeta
permite que quede
sobre el papel plasmado.
Dorita.
Con nada.
Siempre quise ser maestra.
Ni estaba de moda,
ni bien vista.
Al terminar
por pundonor
Biológicas.
Tras pasar por Montes
y ver lo que había,
pitando a la enseñanza.
El gran acierto
de mi vida.
Dorita.
Y tú me dices:
"Quien vive de ilusiones
muere de desengaños";
que bellas y graciosas
lo son.
Dorita.
Nada de dejarse
atormentar por ella.
Estos tiempos
ya nos traen
suficientes dolores de cabeza
como para
hacerla caso.
Dorita.
Uno,
un buen día,
es consciente de que está amando.
Cree haber llegado
a buen puerto.
El tiempo se encarga
de mostrarte
que de nuevo
a llegado el tiempo
de embarcar.
Dorita.
El que ama
nunca pierde.
Puede
que todo se confabule
para que lo creas.
El tiempo
se encarga de desmentirlo.
Dorita.
Tú verdad
no era toda la verdad
sí con el tiempo
va cambiando
y te va mostrando
otra verdad más verdadera.
Cuidado,
tal vez no sea tampoco
toda la verdad.
Dorita.
Silencio insoportable.
Estallando
todas las palabras
jamás pronunciadas.
Palabras
emponzoñado corazones.
Dorita.
Al envejecer,
la vida se las ingenia
para regalar dulzura.
Suavizando heridas,
va mostrando
la parte más bella del tapiz
escondiendo los nudos.
Toca tus ojos
para que puedas ver
más brillantes los 🌈
como contrapeso
a los achaques propios de la edad.
Dorita.
Sí fuésemos conscientes
de que todo lo que va cambiando
se desvanece
y deja de ser,
buscaríamos lo que perdura,
lo eterno.
Dorita.
Hay situaciones vividas
que por mucho
que pasen los años
solo al pensar en ellas
nos hacen sufrir
como aquél día.
Dorita.
Los amigos sí ....
es verdad
te encuentran.
He tenido el privilegio
de que me hayan encontrado
unos cuantos.
Dorita.
En este arte,
nos comportamos como maestros.
Pasamos de las reglas
y ni tan siquiera
nos hemos estrenado
en él.
Dorita.
No porque
la primavera
ande lejos,
las palabras de amor
se olvidan
de llamar
a la puerta de los poetas.
Dorita.
Hay que ser valiente
para creer.
Todo se confabula,
todo te va poniendo zancadillas
intentando
aguarte la fiesta.
Dorita.
El no responder
a ningún molde
regó de tristeza
mi infancia,
me sembró
de sudor frío la juventud.
Ahora
desnuda
voy por la calle
enganchada de las nubes
o volando.
Dorita.
Sí lo llevo escrito
en mi genética,
en mi epigenética
o donde a mí
se me pasara por la imaginación
tatuarlas.
¿Porqué
he de avergonzarme de ellas?.
Son las mías,
no hacen daño a nadie.
Dorita.
He sido mala alumna.
Voy aprendiendo
a trompicones.
Al andar siempre
enamorada de la existencia,
ella se apiadó
y también me anda amando
apasionadamente.
Dorita.
La mayoría de nuestros
problemas....
ese empeño
por querer saber
si somos o no amados.
Sí
en la oscura Soledad
viéramos
quienes somos
y que antes de nacer
ya somos por todos amados
dejaríamos de dar la vara
y hacer tonterías.
Dorita.
Quiero entenderlos.
Lo prometo.
Hago esfuerzos.
O soy demasiado rígida
o una mala estudiante
o que se yo
tal vez ya ando
en otra dimensión.
Dorita.
Sigo cambiando.
Me siento diferente.
Y al mismo tiempo no.
Es un poco raro.
Estoy relativamente contenta
porque lo que yo era
no era
lo que tenía ser.
Pero tampoco sé
lo que realmente tengo que ser.
Dorita.
Anda por ahí
latente.
La busco
hasta en los espejos.
Se esconde.
Eso sí,
de vez en cuando,
me da una colleja,
Dorita.
Cuando
escribiendo un poema
ya no eres tú
ed el bolígrafo
quien cogió el testigo
y solito
lo termina.
Dorita.
Con un ratito
me sobra
y la radiografía.
Me molesta.
Deformación
de tanto trato con la gente.
La mirada,
sobretodo la mirada
y los gestos
me llevan al resto.
No lo quiero.
Quiero mirar
como miro al agua.
Quiero ver
limpio y transparente.
Dorita.
Me fascina.
Ando de ella enamorada.
De tal forma
que todos los anteriores
ni se le aproximan.
Dorita.
Sigue
en el mismo lugar
del cuerpo
que eligió.
Cuando
se despegan las capas viejas
de la cebolla
emerge con intensidad.
Dorita.
Ni la casa,
ni el pueblo donde nací,
me abandonaron.
Siempre escucho
el eco
de sus palabras.
Dorita.
Sí fuiste un miura
en la juventud
no espero
que te transfigures
en paloma blanca;
solo
intenta acercarte
con ternura.
Dorita.
Se sienten felices,
jamás se cansan
mientras andan labrando
el campo de las palabras.
Dorita.
Por amor, ya,
ni se muere
ni se mata.
Esas pasiones,
que parecían eternas,
han quedado diluidas
pero no con agua fresca.
Las tragedias,
que no faltan,
no tienen nada que ver
con Skespeare o Espronceda.
Tienen más que ver
con cloacas malolientes.
Con la sangre del poder,
con la sangre del dinero.
Las puntuales,
que los libros relataban,
son hoy universales.
Más rápidas
que los tornados,
no nos dan sosiego
para en puridad
reflejarlas
en los medios.
Dorita.
No sé porque
hay días,
como hoy,
mis movimientos
al son de la música del viento.
La Peña,
dejando la sonrisa,
se arranca a reír
a carcajada limpia.
Amigos y extraños
no escatiman
un sincero buenos días.
Hasta quien me sirve el café
se toma su tiempo
acariciando la cucharilla
y buscando cuidadosamente
el azúcar moreno
que sabe me gusta.
Dorita.
Aquí llueve como suele llover,
sobre las verdes hojas realizándose
y dejándose caer.
Hoy,sobre los cristalinos charcos
no forma gurguritos.
anuncia que mañana
el gran capitán valiente
volverá a proteger la hierba.
Sube la lluvia cual surtidor
a la copa de los árboles
haciendo retardar la despedida,
permitiendo a los pájaros
seguir cantando.
Sus libretos impecables,
sin deshilachándose.
Aún bailan con alegría,
como queriendo distanciarse
de la larga espera
de una nueva primavera.
Dorita.
Los amigos
sellan en la Tierra
un pacto de Amor.
Ni galernas,
ni tornados,
logran romperlos.
Tampoco
las estrellas del cielo
se atreven
ni a tocar
ese lazo eterno.
Dorita.
Yo,
ya,
paso de él.
Anda ....
que no ha cogido una perra
con el tic-toc.
Sí lo escuchas
te taladra.
Se transforma
en tortura.
Dorita.
Por si algún día,
en otra dimensión,
nos encontramos,
seamos amables
los unos con los otros.
Dorita.
Siempre lo hice
desde que me enseñaron.
Al hacerlo diariamente
es lo que me permite
andar sobre la mar.
Dorita.
Así vivimos
hasta que
cogiendo el toro por los cuernos
nos ponemos
manos a la obra
e investigamos
lo que nos está ocurriendo.
Dorita.
Vivir fuera del tiempo...
bello y peligroso.
A + de uno he visto
escaparse
entre las nubes.
Dorita.
Sí supiéramos más
sobre ella
cambiaríamos
su nombre
para que realmente
se la pudiera identificar.
Dorita.
Porque tus ojos
me hablan,
no me escondas
la mirada.
Sí no quieres hablar,
esta bien.
Mírame,
mírame.
Tus ojos
dicen y saben más
de lo que expresan
tus palabras.
Dorita.
Juega.
Toque de gracia.
Odia la traición.
Sí filtreas con la depresión
y con la tristeza
te emparejas,
tendrás
que hacerte de rogar
y hasta
lágrimas negras derramar
para que un buen día
por la ventana
aparezca.
Dorita.
Por mucho
que quiera saber
que más da.
Ni fue,
ni va a ser jamás.
Aunque me contarás,
mi sed de saber
no quedaría satisfecha.
Dorita.
Sé
que ,como a todos,
entre espuma,
caracolas
y plateados peces,
me andas esperando.
Que de tí
un baño
purificador y santo
obtendré
como la mejor
de las ofrendas;
no seas cruel
con mi existencia,
dame tiempo.
Tal vez,
no ha llegado muy hora.
Aún no he saboreado,
en plenitud
de la arcilla
de la que me hicieron
y que estoy en deuda
todavía.
Dorita.
Sé que,
al final,
gozaré la libertad;
no me resisto al anhelo
de saborearla aquí,
en la Tierra.
Siempre ando buscando
el olor
de lo eterno,
de lo sagrado.
Dorita.
Perder
lo que nunca fue tuyo,
no es perder.
No es más que
devolver a la vida
lo que sí es suyo.
Dorita.
Dejanos
crear nuestras historias ,
nuestros mundos,
nuestras novelas.
No nos obligueis a vivir
realidades paralelas.
Ni las queremos,
ni nos interesan.
Un poquito de respeto,
un poquito de porfavor.
Dorita.
Sí,
recorrido los caminos
he encontrado a algún espécimen
de los que se podría afirmar:
"este.....
no puede amar".
Dorita.
Nuestra mente...
tan mentirosa,
tan caprichosa.
Te puede meter por los ojos
lo incorrecto
haciéndote creer
que es correcto.
Dorita.
El libre.
Tiene reglas y normas
propias.
Llega
cuando quiere.
¿Quién soy yo
para obligarla a llegar?.
Sé que lo hace.
Y detecto
su palpitar.
Dorita.
¡Hay la felicidad!.
¡Qué difícil me lo pones!.
Es insondable.
Cuando llega
no lo hace
con el rostro que esperaba.
Su palpitar
inconfundible.
Dorita.
Sí,
"la armonía de uno
con la vida que lleva".
Yo creo
haber llevado esa armonía
con mi vida.
La felicidad
se ha colado
cuando ha querido.
Casi siempre
cuando no la he llamado.
Dorita.
Sí,
tú adivinas
cuando te necesito.
Porque no te necesite
no te alejes.
No tengo nada comparable
al gozo
de tu presencia.
Dorita.
No sólo a las de amor.
A casi todas las palabras,
por naturaleza,
las planto
un mucho de exageración.
Dorita.
No considero lo mejor
trazar los proyectos de futuro
de forma impulsiva
y desorganizada.
Me gusta más
la antigua usanza.
Primorosamente elaborado
sobre un cuaderno
como los de antaño.
Dorita.
Me encanta leer
como algunos
se regodean
escribiendo
sobre la belleza
de su infancia.
Y la echan en falta.
Lloran su perdida.
No es mi caso.
Es ahora
cuando encuentro belleza
en cada esquina.
La misma
que otros dicen
haber dejado de encontrarla.
Dorita.
Al empezar a darme cuenta
de lo que he hecho
con mi vida,
quisiera
que el descubrimiento
hubiera llegado antes.
Pero....
es lo que hay.
Esta bien.
Detesto las quejumbrosidades.
Solo ...
seguir viviendo.
Dorita.
Quien ama
transforma
al amado.
A veces el amado
se agobia con la transformación,
no se reconoce.
se echa para atrás
asustado.
Otros,
tal vez más secundarios,
aguantan.....
terminan por degustar
las hojuelas
del verdadero amor.
Dorita.
Vivimos angustiados
sin saber lo que nos pasa.
Un buen día,
nos damos cuenta
que no pasa...
ni tiene que pasar nada.
Somos lo que somos
y es genial
que sea así.
Dorita.
Infinitas novelas
lleva el aire escritas.
Solo falta
quien enamorado de ellas
es capaz de capturarlas
y enjaularlas
sobre el papel.
Dorita.
Porque hayamos sido
históricamente olvidadas
no por eso
hay que ir
de la noche a la mañana
atropellando,
arrasando.
Dorita.
Hay miradas
que,
atravesando el alma,
alcanzan las nubes
y allí se quedan
en las Batuecas,
deleitándose
por los nuevos mundos
que estás
les ofrecen.
Dorita.
Todo lo fructifican,
todo lo reverdecen,
todo florece
agradeciendo
su presencia.
Dorita.
Es el nombre que le di
a una perra enorme
que me recibió a lametazo limpio
a la puerta
de la casa que durante siete años
nadie había visitado.
Desde que murió mi madre.
Pensé,como suelo,
un millón de cosas sobre ella.
Nada coincidió
con la realidad.
Canela sabía muy bien
cuando su amo viajaba
y como la encerraba
en un recinto
hasta que volviera.
Desde luego
no la faltaba de nada.
Mi canela ama tanto la libertad
como la amiga que se encontró.
Y burlando al propietario
en el preciso momento
desapareció.
Mejor señal y augurio
de mi estancia en el lugar
no pudo ser.
Me rechazó la comida.
Al parecer su propietario
conociendo sus mañas
dejaba fuera suficientes alimentos
como para que sobreviviera.
Solo quería amor.
Sus lametazos,al principio,
no me hacían demasiada ilusión
pero sucumbí
a sus arrebatadores ojos.
Llegó la noche
y allí se plantó Canela
a la puerta de mi casa
haciendo de fiel centinela.
Al día siguiente,
cuando sonó la bocina
del panadero
pude escuchar
toda clase de improperios
contra Canela y su propietario.
Al parecer
como se la hacía pesada
la tarea de custodia
de vez en cuando
se daba una vuelta por el pueblo
revolucionando
a los demás perros
que no paraban de ladrar.
Al parecer también
nadie pudo pegar ojo.
Cuando apareció
el él 2...... sefiní.....
como por arte de magia
desapareció Canela.
Dorita.
Mi corazón
un silvestre rosal.
Apareciste
y retando a las espinas
lo lograste injertar.
Desde entonces,
olorosas rosas rojas
me deleitan
cada día.
Dorita.
Ya que se nos dió
el privilegio
de poder reír,
hagámoslo.
Sí la despreciamos
es como
sí nos dieran un gran diamante
y lo lanzáramos
al mar.
Dorita.
El tirado la toalla.
Pretender y pretender
ser cada día mejor.
Enredada
en tan altas pretensiones
la cago
sin remisión.
Ya no pretendo nada.
Solo vivo.
¡Qué no es poco!.
Dorita.
Sé
que vengo de Rucandio,
donde nací.
Sé
que voy hacia Rucandio,
diré
que allí me entierren.
Poco +sé.
Dorita.
Sí es verdad que existe
cuando te sientes más joven
que en ninguna otra etapa
de tu vida......
horror...
me estoy haciendo vieja.
Dorita.
Y allí se presentó
entrando
sin llamar.
Las puertas,
en el pueblo donde naciera,
siguen estando abiertas.
Se sentó en el sillón
del comedor.
Yo en una silla.
Comenzó la charla diciendo
que venía solo para verme
pero que no íbamos a hablar
de nadie,
solo de nosotras.
Con regocijo aceptado.
Y comenzó la charla....
Ella:
"Con lo bien que nos hemos portado
con la ella1,
cuando murió su marido
el mío y yo
la ayudamos a recoger sus frutas
a prepararlas,
a vendérselas.
Nadie puede ni imaginar
todo lo que hemos hecho
por ella.
Y verás.
Estábamos.....
al lado de una cuba
de esas antiguas
en las que mi abuelo
tenía el chacolí.
Y va y dice:
¿que vas a hacer con la cuba?.
Respondo:
E
sta bien donde está
y ahí se quedará.
¿Y te puedes acaso imaginar
lo que pasó?....
pues que se la llevó.
Y está en su casa
y no en la mía.
Mira .....
empiezo a pensar
que si ese él
que cuida la fruta
te contó lo que te contó
puede que tenga razón.
Santo cielo.....
¡y más de diez años
hablando ella2 de las bondades
de ella1...
y dejando por mentirosas
a las quejumbrosas de su conducta!.
¿Que podía yo decir?...
Mira....
te lo cuento a tí
porque me tengo que desahogar
y no se lo puedo contar
ni a mí marido.
Pero....
no es mala.
Pero....
¿quien dijo alguna vez
que era mala?.
Solo dijimos.....
que necesita un psiquiatra.
Con un ....
"me marcho al monte...
salo de mi casa
la dejo sentada en el sillón
de mi casa.
Se terminó
la conversación.
Dorita.
Antes
no entendía
este empeño
por organizar comidas
con gente
que pertenecen
al pasado,
ahora
lo comprendo todo
con el vinillo de Rioja,
y una ensalada de pimientos del piquillo
y bocartes....
la lengua fluye
de tal forma
que el teatro
está garantizado.
Dorita.
Sí que me gustaría
reencontrarme
con aquella gente
con la que quedaron
cosas pendientes.
Y sobretodo
con las que en un cierto momento
decidieron
no volver a charlar conmigo.
Quiero saber.
Tal vez tenga ese derecho.
Dorita.
Cuando
la soledad
se hace hiriente
se apena y se compadece.
Extendido sus brazos,
permite
que descanse en su regazo.
En ese placentero instante,
mi cuerpo
se estremece.
Dorita.
Jamás pensé
que tu pérdida
fuese un peso
tan pesado de llevar .
Se va a hacer realidad eso de:
"Ni contigo ni sin tí
tienen mis males remedio".
Dorita.
Sí yo....
intentar escribir la verdad
lo intento,
lo quiero,
lo persigo.
¿Cómo lograrlo
con la madera
de la que estoy hecha?.
Impresionabilidad...
que me marca a hierro.
Imaginación....
que aún viviendo alerta
para intentar domesticarla,
hace tantas veces
lo que la da la real gana
que me tiene
desquiciada.
Dorita.
Sedienta de ella vivo.
Su búsqueda
es de nardos
el perfume.
Fruta
aún no degustada
que con solo pensar en ella
me hace ensalibar.
Dorita.
Después
de todo lo corrido
y recorrido.....
aquí estoy,
sola en la plaza frente al toro.
He decidido
no dañarlo.
Tendré que ver
como logro
ser su amiga.
Dorita.
Y llegó al pueblo.
Al pueblo donde naciera.
Todo lo que cuento es de oídas.
Y fruto de mi imaginación.
Volvamos.
Llegó albpueblo.
Llorando por las esquinas.
Quejándose de que su hermano
la pegaba.
La creían.
Dormía en casa de una prima,
en un otro pueblo cercano.
Pero .... volvía a controlar
todo lo que pasaba
en el pueblo del que fue enviada
a un internado a un otro pueblo
un poco más lejano.
Yo,
ya de niña sabía
de la muerte de su madre.
De cómo sus vecinas
la ofrecían chocolate
y ella no lo comía.
Era....
para para nuestra ella.
En aquel internado
que sé yo ...
nada .
Y volvió
al pueblo donde naciera
para cuidar al último vástago
de la maestra.
De allí saltó
a la ciudad cercana
de donde fue devuelta por
tener los dedos largos.
Y tal vez
el corazón
eternamente encogido.
Retornó a la ciudad
a peinar de casa en casa
para casarse con un maestro
que nunca ejerció
pues el trabajo ya lo ponía ella.
Y de allí
el gran salto a la capital.
Dividiéndose el trabajo
ella a lo suyo...
a peinar.
Él...
a cocinar y a adorar
a aquel tesoro
que le permitía vivir
sin trabajar.
Ella necesitaba
su título.
Y así pasaron los años
y criaron a una niña
que de eso sí doy fé.
Linda y veraz.
Espíritu
lindo y puro.
A fuerza de tanto trabajo
ella enfermó.
Como habilidades tiene un rato
logró la invalidez total.
Siempre a punto de morirse
se volvió al pueblo
donde naciera
y allí se metió en obras....
siempre en obras.
Pasan y pasan los años
y las obras no terminan
porque
hay que embellecer
la casa donde naciera.
Y se la escucha decir
maravillas de su padre.
A quienes los viejos recuerdan
como un empedernido
discutidor....
y muy poco trabajador
ella le eleva a rango
de emperador.
Eso es lo de menos.
Lo demás......
que del pueblo
donde naciera hizo su Imperio,
decidiendo
que todo era suyo.
Sino fuera
porque en una noche de finales de verano
hizo desaparecer
todas mis frutas,
las que durante todo un año
había cuidado con celo
un tal él,
yo no me hubiera puesto
como un Basilisco.
Pero aquí no queda todo
y por eso por hoy termino
pero para mí salud mental....
un otro día seguiré
con esta imaginada historia.
Dorita.
Sentir mis propios cambios
me fascina y me asusta.
A veces pienso....
¡Cómo he podido yo vivir
tropecientos años
pensando así!.
¡Qué imbécil!.
Y lo más gracioso
es que no sé
como ocurrió el cambio.
Tal vez
de la noche a la mañana.
Dorita.
Nada tiene que ver
por ir diciendo
y haciendo tonterías
por ahí;
tiene que ver
con el conocerse,
aguantarse,
perdonarse,
amar .....
cada uno
su propia soledad.
Dorita.
Lo que no ves,
no quiere decir
que no exista.
Solo vemos
lo que estamos predispuestos
para ver,
el resto
lo ignoramos.
Dorita.
La verdadera amistad
lo resiste todo;
no hay que ser pesados
y ponerla muchas veces
a prueba.
Todo tiene un límite.
Dorita.
Detrás de ella
se suelen esconder
tantos submundos
que me da pereza
solo en pensar
en ellos.
Dorita.
Para vivir
a gusto
al llegar a un lugar nuevo
hay que emplearse
en averiguar
las máscaras
que suelen usar.
Dorita.
Uno sabe
sí, poco a poco,
va alcanzando ese estado
que entiende
se debe aproximar bastante
a la felicidad.
Dorita.
He ido por la vida
con orejeras,
dando por hecho
que todos
eran y sentían
igual que yo.
Batacazo tras batacazo.
Ahora,
observo
un pelín más.
Me va mejor.
Dorita.
A veces
trato de esforzarme
en averiguar
como me ven
los demás.
No preguntando,
observando.
Muy pronto retrocedo....
un poco asustada.
Dorita.
Lo mejor
de mi carácter
es que me ilusiona
hasta un mosquito 🦟 volando.
Lo peor
que suelo morir,
demasiadas veces,
de desengaños.
Dorita.
Hay instantes
en los que encuentro más
de lo que jamás
me hubiera atrevido
a soñar.
Dorita.
Abandonando
las sombras de la noche,
cada día
se empieza de nuevo
ambientados
por todo lo vivido.
Dorita.
Entre las personas,
de las que me alejé,
no quiero reencuentros
con las obsesivas
que pretendieron atraparme
para no dejarme respirar.
Sí,
con la gente buena
que, por encontrarme mal,
no supe entender
todo lo que sin ellas
me iba a perder.
Dorita.
Me alejaba
sin despedirme.
Creo
que no actuaba bien.
He terminado
por añorar
muchos reencuentros.
Dorita.
Tengo la certeza
de que la vejez no existe.
Por lo menos
en mi mente.
Eso sí,
sé que la mente miente.
Dorita.
Nunca me he sentido
cómoda
con los de mi edad.
Encajaba mejor
con los mayores
y con los pequeños.
Dorita.
Quien aguanta
mis quejas,
mis lamentos,
mis defectos,
tiene un lugar de honor
en lo + profundo
de mi corazón.
Dorita.
En buen camino
para llegar a ser feliz
es empezar a reírse
de uno mismo.
Son tantas las tonterías
que hacemos
que será difícil
parar la risa.
Dorita.
Sal tranquila,
sin preocuparte.
Los ladrones
como los perros
sienten el miedo
y se lanzan como flechas
hacia él.
Dorita.
A pesar
de todo lo que me enseñaste,
de saber
que sin tu presencia
nunca lo hubiera aprendido,
te quiero lejos.
Dorita.
Qué manía
con el ir arrastrándose
por el que te quieran.
¡Despierta!.
La Vida te quiere
apasionadamente
desde antes de tu nacimiento
y después
te protege y mima
más que a la niña de sus ojos.
Dorita.
Cuando alguien
odia a otro
se está odiando
así mismo.
¡Qué lastima!.
¡Qué pesada tarea de aprendizaje
le queda por hacer!.
Dorita.
Lo son
no porque lo diga
la iglesia Católica,
lo son
porque
uno solo de ellos
ha sido más revolucionario
y ha dejado más huella
que todos los políticos juntos.
Dorita.
Nos acostumbramos
con tanta facilidad
a cualquier cosa
que da asco.
Sentaditos,
contemplamos impasibles
la transformación
de la mentira
en verdad
y de la injusticia
en legalidad.
Dorita.
La vida,
en ocasiones,
tiene a bien
hacer que mi mano
deslizando el bolígrafo
sobre el folio
estampe
algún escrito
que me satisface.
Dorita.
El agua
juega a salpicarse en los charcos
como los niños.
Se divierte
con las pompas y gorgoritos.
Con elegancia
nos va invitando
a adentrarnos,
poco a poco,
en el otoño.
Este otoño que se estrena
con el repiqueteo
de la lluvia
sobre los cristales.
Los niños en sus clases,
entre lágrimas,
despiden pesarosos
al verano.
Dorita.
Toda la complejidad
de una hoja
se muestra
con una sencillez,
con una humildad,
desconcertantes.
No quiero
que me digas
lo que tengo que pensar.
Me molesta.
Estoy en otra cosa,
ando investigando
como pensar
para vivir contenta y bien.
Dorita.
Al final,
siempre
la reconciliación.
¿Porqué perder
tiempo y energías
peleándonos?.
Dorita.
Querer
que te quieran,
en muchos casos,
síntoma
del no quererse.
Causa problemas
a los que de verdad
te quieren.
Pudiendo llegar
a un punto
que aunque te sigan queriendo
solo consigas,
por obsesiva,
de ellos -as
alejamiento.
Dorita.
Es tanto y tan preciado
lo que la vida
me ha dado
que aunque mil años viviera
y siendo agradecida
los gastara
en intentar ser justa
y dar lo equivalente
a lo recibido
imposible me sería.
Solo puedo
a cada instante
alabar a la vida.
Da,
sin esperar
nada a cambio.
Dorita.
No sirven las palabras
para trasmitir con ellas
lo que uno
ya ha vivido
pretendiendo
que aquellos a quienes quiere
no caigan en las torpezas
que tantos pesares y sufrimientos
le causaron.
Lo máximo que puede,
por si sirviera,
es rezar
para que el aprendizaje sea rápido
y el sufrimiento liviano.
Dorita.
Crees
entenderlo todo
pero la mente
te engaño
y la verdad es
que no has comprendido
nada.
Dorita.
Los amigos,
como los instrumentos,
se van templando
a lo largo de la vida.
Cuando mejor suenan
es
en la vejez.
Dorita.