Y llegó al pueblo.
Al pueblo donde naciera.
Todo lo que cuento es de oídas.
Y fruto de mi imaginación.
Volvamos.
Llegó albpueblo.
Llorando por las esquinas.
Quejándose de que su hermano
la pegaba.
La creían.
Dormía en casa de una prima,
en un otro pueblo cercano.
Pero .... volvía a controlar
todo lo que pasaba
en el pueblo del que fue enviada
a un internado a un otro pueblo
un poco más lejano.
Yo,
ya de niña sabía
de la muerte de su madre.
De cómo sus vecinas
la ofrecían chocolate
y ella no lo comía.
Era....
para para nuestra ella.
En aquel internado
que sé yo ...
nada .
Y volvió
al pueblo donde naciera
para cuidar al último vástago
de la maestra.
De allí saltó
a la ciudad cercana
de donde fue devuelta por
tener los dedos largos.
Y tal vez
el corazón
eternamente encogido.
Retornó a la ciudad
a peinar de casa en casa
para casarse con un maestro
que nunca ejerció
pues el trabajo ya lo ponía ella.
Y de allí
el gran salto a la capital.
Dividiéndose el trabajo
ella a lo suyo...
a peinar.
Él...
a cocinar y a adorar
a aquel tesoro
que le permitía vivir
sin trabajar.
Ella necesitaba
su título.
Y así pasaron los años
y criaron a una niña
que de eso sí doy fé.
Linda y veraz.
Espíritu
lindo y puro.
A fuerza de tanto trabajo
ella enfermó.
Como habilidades tiene un rato
logró la invalidez total.
Siempre a punto de morirse
se volvió al pueblo
donde naciera
y allí se metió en obras....
siempre en obras.
Pasan y pasan los años
y las obras no terminan
porque
hay que embellecer
la casa donde naciera.
Y se la escucha decir
maravillas de su padre.
A quienes los viejos recuerdan
como un empedernido
discutidor....
y muy poco trabajador
ella le eleva a rango
de emperador.
Eso es lo de menos.
Lo demás......
que del pueblo
donde naciera hizo su Imperio,
decidiendo
que todo era suyo.
Sino fuera
porque en una noche de finales de verano
hizo desaparecer
todas mis frutas,
las que durante todo un año
había cuidado con celo
un tal él,
yo no me hubiera puesto
como un Basilisco.
Pero aquí no queda todo
y por eso por hoy termino
pero para mí salud mental....
un otro día seguiré
con esta imaginada historia.
Dorita.
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