domingo, 10 de septiembre de 2023

Ella

 Y llegó al pueblo.

Al pueblo donde naciera.

Todo lo que cuento es de oídas.

Y fruto de mi imaginación.

Volvamos.

Llegó albpueblo.

Llorando por las esquinas.

Quejándose de que su hermano

la pegaba.

La creían.

Dormía en casa de una prima,

en un otro pueblo cercano.

Pero .... volvía a controlar

todo lo que pasaba

en el pueblo del que fue enviada 

a un internado a un otro pueblo

un poco más lejano.

Yo,

ya de niña sabía

de la muerte de su madre.

De cómo sus vecinas

la ofrecían chocolate

y ella no lo comía.

Era....

para para nuestra ella.

En aquel internado

que sé yo ...

nada .

Y volvió

al pueblo donde naciera

para cuidar al último vástago

de la maestra.

De allí saltó

a la ciudad cercana

de donde fue devuelta por 

tener los dedos largos.

Y tal vez

el corazón

eternamente encogido.

Retornó a la ciudad

a peinar de casa en casa

para casarse con un maestro

que nunca ejerció

pues el trabajo ya lo ponía ella.

Y de allí

el gran salto a la capital.

Dividiéndose el trabajo

ella a lo suyo...

a peinar.

Él...

a cocinar y a adorar

a aquel tesoro

que le permitía vivir

sin trabajar.

Ella necesitaba

su título.

Y así pasaron los años 

y criaron a una niña

que de eso sí doy fé.

Linda y veraz.

Espíritu

lindo y puro.

A fuerza de tanto trabajo

ella enfermó.

Como habilidades tiene un rato

logró la invalidez total.

Siempre a punto de morirse

se volvió al pueblo

donde naciera

y allí se metió en obras....

siempre en obras.

Pasan y pasan los años

y las obras no terminan

porque

 hay que embellecer

la casa donde naciera.

Y se la escucha decir

maravillas de su padre.

A quienes los viejos recuerdan

como un empedernido

discutidor....

y muy poco trabajador

ella le eleva a rango 

de emperador.

Eso es lo de menos.

Lo demás......

que del pueblo 

donde naciera hizo su Imperio,

decidiendo

que todo era suyo.

Sino fuera

porque en una noche de finales de verano

hizo desaparecer

todas mis frutas,

las que durante todo un año

había cuidado con celo

un tal él,

yo no me hubiera puesto

como un Basilisco.

Pero aquí no queda todo

y por eso por hoy termino

pero para mí salud mental....

un otro día seguiré

con esta imaginada historia.

Dorita.






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