Plúmbeo el cielo.
La lluvia y la niebla
andaban llorando.
No es de extrañar.
La Tierra sedienta
abría la boca,
cerrando los ojos.
Gozaba
del agua bendita.
Tal vez ,ella tenga la certeza
de que todo pasa.
De que esta pesadilla
también pasará.
Dorita.
Plúmbeo el cielo.
La lluvia y la niebla
andaban llorando.
No es de extrañar.
La Tierra sedienta
abría la boca,
cerrando los ojos.
Gozaba
del agua bendita.
Tal vez ,ella tenga la certeza
de que todo pasa.
De que esta pesadilla
también pasará.
Dorita.
Junto a un chopo,
pasó un niño.
Las hojas del otoño
comenzaron a caer.
Caen.....
una,dos y tres.
El niño que acababa
los números aprender
no paraba de contar...
una,dos y tres.
Dorita.
Que podría decir.
El ruido
me ha traído atormentada.
Se apoderó de mí.
Me sometió
a la mayor de las torturas.
Por la gracia
de la vida,
aquí estoy.
Por ciencia infusa sé
que solo ahí
está mi salvación.
Dorita.
Siguen paseándose,
por ellas,
gente turbia.
Gente siniestra
por las tabernas.
También
los hay que van
por una sonrisa,
por una amable palabra
suspirando.
Rara vez
allí
se juegan los cuartos.
Ahora,
donde se diferencian los pareceres,
donde se parte la baraja,
es
entre la informe marea
que ha dejado de buscarse.
Deshaciendo su...
"Corazón de mimbre"...
abandona la masa
y se adentra en la marisma.
Dorita.
Bailando
sola.
Siempre
de una mano
amorosa y protectora
fue llevada.
El gran encuentro.
El flamenco
fue elegido.
Allá por el Camposanto,
va levantando
pasiones.
Dorita.
No quiero
ni siquiera
tener miedo del miedo.
Estoy viva
y te quiero.
A tí
que lo estás leyendo.
Te quiero
en el pájaro y el viento.
En los bellos y sublimes
pensamientos.
En el chirimiri que cayendo
va bordando un encaje
que ya quisieran
en Bruselas o en Almagro
hacerlo
con tal hermosura y primor.
Anda derrochándolo,
así espontáneo,
este excepcional
día de otoño.
Dorita.
Que no pierda
la empatía.
Quiero
el dolor punzante
que desgarra el corazón
al contemplar
este carro de muertes
para los que nunca
hay razón,
jamás justificación.
Dorita.
Al ser tocado
erupcionó
quemando
sus gruesas pastas.
Al descubierto,
lo que en la cámara magnética
durante años
se fue gestando.
Bellos cristales
mi tarde iluminando.
Dorita.
A la Tierra
no la falta
la ternura.
Las noches
no son demasiado largas.
Ni las sombras alargadas.
Las estrellas,
anoche caídas,
brillo y esplendor
a lo efímero.
Dorita.
Lo haces
por las esquinas.
Pretendes vender
verdad,pureza y candor.
Para poder entender,
alguien te preguntó
por eso,por lo que bien sabes.
Si era cierto.
La ira
se transformó
en un encendido rubor
y en otro mar de lágrimas
desembocó.
Dorita.
Lo más bello....
a quien garabatea.
Cuando
a las Batuecas se escapa
es Dios
quién coge la 🪶
y escribe.
Dorita.
La luna
que está en el cielo,
anda corriendo
hacia el niño.
Está triste,
está asustado.
La lunita le contempla,
ardiendo
por abrazarle.
Si ella pudiera,
esa corona de espinas,
sobre esos ricitos negros,
hasta el cielo
alzaría.
Lo que ocurrirá mañana,
ni él,ni sus padres
lo saben.
Luna,
canta y baila
a ver si arrancas
de esa boquita granada
una sonrisa dorada.
Dorita.
El chirimiri
ha tejido
un tul
de plata y acero.
El sol
no quiere bruñirlo.
Se escapó
a la meseta.
Arropando está
la sementera.
Dorita.
El día
que me muera
correré como el viento
a darle a la luna
un beso.
Antes,
visitaré mi pueblo.
A decirles adiós y un abrazo
a los árboles,como
ya lo hicieran
mis antepasados.
Lo del adiós y el abrazo
por si cuando vuelva
no están.
A las montañas,
tan solo un hasta luego.
Dorita.
Habrá que saber esperar.
La noche prieta.
Las estrellas
robadas por los bandidos.
Quisieron volar los cimientos,
atropellados
por sudores fríos.
Incesante devastación.
Quién tú ya sabes
bailando con la mentira.
Cuando llegue la verdad
tendrá que hacerlo sola.
Estupor en las noticias.
Por historias ajenas,
reñí
con mi mejor amiga.
Me amenazó
con la persecución de un infarto.
Dorita.
Pensar en.....
Extrañeza.
La lluvia
enamorada del día.
Celosa le perseguía.
Tedio, cansancio....
transfiguración.
La más sublime alegría.
Lo que fuera normal y cotidiano...
hoy inquietud.
Lo fácil,
lo regalado,
problema a resolver.
Me empaparia hasta los huesos,
como ayer lo hacía una amiga.
Me falta osadía.
Dorita.
Era el verde esmeralda
quién andaba bailando
en la lontananza.
Quiere con su canto
arrancar de cuajo
las penas amargas.
Al rojo carmesí,
de la sementera,
le escuché gritando:
"esta tierra vieja
es la tierra nueva".
El oroazulado
se dejó caer.
Con sus manos,
llenas de rocío,
me ofreció una copa.
No de vino amargo,
no de dulce vino.
Una copa de ese vino
que tú y yo sabemos.....
ese nuestro vino.
Dorita.
En cualquier lugar,
la belleza
está dispuesta.
No por casualidad.
Busca
a unos ojos mirando.
De milagro a milagro,
los anda en silencio encontrando.
Perfecta conexión
desembocando
en pasión.
Aunque parezca mentira,
entra en juego
una energía
que a la materia va transformando.
Dorita.
El día
comenzó a andar
entre un fresco chirimiri
y entre la niebla
embrujada.
Las sábanas, de lino,
fue arrojando
sobre el camino.
Entre un bello
tul de seda
parecía ignorar
un sol radiante llegar.
Con esa humedad reinante,
el Gran Capitán valiente
fue regalando
colores
arrancando sinsabores.
Lunáticas tierras rojas
le llegaron a embriagar.
¡Tan intenso el carmesí!.
Creyose, por un momento,
sobre el río Hoja nadar.
Así se fue deslizando
por ese mar de Castilla
que con sus raros azules
cualquiera diría andar
por Almería o la Alhambra.
Es que.....
Esta mi España
tiene la fuerza del Cid,
el sabor de la Granada.
Dorita.
Así,
de bóbilis bóbilis
y "casi"
sin habernos enterado.
Al parecer pensábamos
que con nosotros
no iba.
Vaya tinglado
que nos han preparado,
en el que nos encontramos.
Con extrecha
salida de emergencia.
Dorita.
Si me has perdido
tú sabrás.
He hecho
todo lo que en mis manos estaba
para evitarlo.
Creeme
me duele.
Dorita.
Coincidimos,
los humanos,
haciendo tantas estupideces.
Que en ocasiones
ciertas actuaciones
me revelan
demasiadas cosas.
No son sino un " déjà vu".
Dorita.
Me muestra mis reflejos.
Los negros y los blancos.
Reserva los colores
para "la ardiente oscuridad"
que cae con la noche.
Gigantes,
mariposas.
Los guantes de los magos,
buscando andan mis manos.
Brujas calamitosas
y peces de colores.
Algas sin sabores.
El alma de las flores.
De los talados árboles
salen los ruiseñores.
En medio del jolgorio,
se escuchan los violines,
las flautas,
de un burro sus relinchos.
Cuando mis ojos
al nuevo día se abren,
allí en frente el espejo
sin nada que decir,
callado como un muerto.
Dorita.
Habla
Sí,habla.
No me mires así.
Si nunca lo escuchaste,
¿cómo sabes si digo o no la verdad?.
Dorita.
¿Dónde andará
aquella guitarra
que una noche de vino amargo,
de luna llena
se me escapó
por la triste vereda?.
Anda
guitarrita sabía,
anda
guitarrita buena
vuelve a mi lado.
Junto a tí,
quiero hoy
contar mis penas.
Dorita.
Escribo,
a veces,
por escribir.
Mi nuevo oficio,
picapedrera,
me obliga a ello.
Casi siempre,
para poder resistir.
Dorita.
En lo más alto
la iglesia.
A ella
por la más pindia calle.
Llegó el otoño,
todo en soledad quedó.
Los frutales
de amigos cambiaron.
Los pinares y encinares
decidiendo
quienes y como
harán sobres ellos los nidos.
Las campanas solo suenan
cuando los fuertes vientos
de invierno lo deciden.
Este pueblo de montaña
perdido
queda en brazos
de un desconocido destino.
Dorita.
Como quien no quiere la cosa
andan cayendo.
El aire
no está enfurecido.
Posándose aquí y allá,
se las ve cual mariposas.
Compartiendo los colores.
La brisa las eleva.
Bajo el sol,
brillan levemente.
Me entero que es otoño
cuando las apilan
en desvencijadas montañas.
Los pájaros
aún siguen cantando,
despreciando al frío matutino.
Cuando aterrizan
las picotean
sabiendo que en ellas se cobijan
lagartijas y gusanas.
Dorita.
Estás a mi lado.
Eres árbol.
Dándome
sombra y cobijo.
No tengo miedo de perderte.
Sé que me quieres,
no puedes alejarte.
Tus ramas corpulentas
dejan a la primavera
cargarlas de hojas y de flores.
Llenas de frutos,
en verano,
sacias mi sed descontrolada.
Me vistes de colores en otoño.
Todos los días,
modelitos nuevos.
Cuando la nieve cae en invierno,
me agarró a tu troco
compartiendo un solo aliento.
Dorita.
¡ Golpeé
con tanta fuerza
la Soledad de mi espejo!.
Fue él,reconstruido,
quien se apiadó.
Quién me curó
las heridas.
Dorita.
¿Porqué
gasté mi vida
luchando por ser comprendida?.
Es ahora
cuando me llevo bien
conmigo misma.
Dorita.
¿Cómo transmitir
tú amor?.
El ,por tí, elegido.
El consolidado
te fue
de un plumazo arrebatado.
Tus heridas,
ya sanadas,
rosas sobre mi piel.
Dorita.
Imagen
a la vida robada.
Puedes decir
que está muerta;
grande
resucita en mi mente.
Llenándome de colores
me hace vivir
casi
como las flores.
Dorita.
No me cuentes
ni donde,
ni cuando,
ni como,
he de entrar en tu Reino.
Si no se encuentra
en medio de la jara
y el romero.
En la dorada encina.
No me lo muestres.
No admito
ese juicio eterno.
Tampoco el otro.
Mi paraíso
en el picarralincho,
en el águila
sobrevolando la montaña.
Dorita.
Parece derrumbarse todo.
No moriremos.
Esa pared
por el suelo.
No moriremos.
El árbol
fulminado por el rayo.
No moriremos.
El volcán
sangrado.
No moriremos.
Los coches
bailando sobre el agua.
No moriremos.
¡Qué obsesión
con vernos muertos!.
Dorita.
Las manzanas
desperdigadas
sobre la hierba creciente.
Ortigas acariciando
mi piel desnuda.
En medio de la nada
que fue
el todo.
El agua
calando los zapatos.
El frio
penetró en los huesos.
Retirada
al lugar de acogida.
Dorita.
¿Qué puedo,yo,
hacer
si ando enganchada
a esta droga?.
"Ni con ella,
ni sin ella,
tienen mis males
remedio".
Dorita.
Entre lunes,
viernes
y demás "es".
Mis chicos y chicas
me tienen hasta los cones.
No sólo se insultan,
se pegan leches
como nunca
lo había visto antes.
Dorita.
El sueño
me regaló una flauta.
Cuando mis ojos abrí,
allí
sobre la cama estaba
una flautita encantada.
Me escapé junto a la mar,
por ver si aquel instrumento
acallaba mi tormento.
Las olas ,entrando al juego,
acompañaban
mis desacompasados intentos.
Allá a lo lejos,
una botella flotando.
Con mensaje.
La flauta,
entre mis manos,
siempre sonando.
Todos los nefastos pensamientos
a ella la seguirían.
El mar andaría atento
en su seno
los transformaría.
Dorita.
Este envolvente viento
agrava la incertidumbre.
Las hojas,
con apagados colores,
van y vienen donde quieren
jugando a sembrar el caos.
Colonizando anda
hasta el café
de la pausa.
Como la carcoma,
va minando la estructura
de algunas mentes agudas.
Va removiendo las tejas.
Sobre el pulido suelo
van cayendo
las goteras.
El frio entra en los huesos.
Con los ojos implorosos,
mirando vamos
a un empedrado cielo.
Dorita.
Te lo dije
con cariño,
con bondad
y con toda mi verdad.
Te alejaste,
usando tu libertad.
Poco importa.
No hay desprecio,
no hay rencor.
Mis palabras
no ayudaron,
no sirvieron.
Está bien.
Al final....
¡Tan relativo!.
Dorita.
A pesar
de la ya avanzada otoñada,
los pendientes de la reina
no dejan de florecer.
Sus rosadas cabecitas
me hacen estremecer.
No sólo porque son bellas
sino porque animadas por ellas
anda revolucionado
todo un ejército
de blancas campanillas.
No faltan otros colores
que llaman mi atención
volando
de flor en flor.
Dorita.
Su Tierra
me bautizo
con Cantueso
y hierbabuena.
Cuando mis perniles
la acarician,
nuevo baño
de Romero,
Tomillo y Orégano.
Qué en su jugar a los dados
Dios me colocó en lugar privilegiado,
no cabe duda.
Qué la vida allí es dura,
no cabe ninguna duda.
Entre sus riscos,
entre Quejigos y Encinas,
entre los Pinos y Endrinos,
nacen flores,
testigo
la luz de la luna,
origen
de la jalea más pura.
Dorita.
Este ahora
no es triste.
¡Qué va!.
Solo es.
Bello
como la Aurora.
Aromático
como un campo de lavanda.
Musical
como el viento
cuando se lo toma en serio
y se pone
a ello.
Dorita.
Ya sé
porque me encanta
todo lo efímero.
La propia existencia
lo es.
Nazco a un instante
y muero en él
Dorita.
En esas idas y venidas
o todo
o a casi todo
he andado,yo, siempre.
Ahora,
digo la verdad,
no sé
ni dónde me encuentro.
Eso sí,
sé que estoy viva
que no es poco.
Dorita.
Se anda escondiendo,
buscando
lugar seguro
donde hibernar.
En lo oculto.
Fuera
mucho frío.
Desconfía del momento.
Cierta axfisia.
Desaparecer.
Esperando a la primavera
para actuar.
Dorita.
Ajenas
a desmanes y tinglados,
en el mercadillo de Cabezón,
sobre los frutos secos
las abejas
se ponían las botas.
Dorita.
¡Madre mía,
los nízcalos a veintidós!.
¡Santo cielo,
mi abuela
también se extrañaba
del precio del aceite!.
Dorita.
Mi madre
vino en un sueño.
La Julianeja,
que anda por allí
con ella,
no se encontraba bien.
¿Dónde la verdad?.
Dorita.
Dolor
de la punzante espina,
en el cerebro.
Al quitarla,
la sangre brotó.
Tardó
en cicatrizar la herida.
Dorita.
No moriré.
Tú tampoco.
¿Quién preparará
la chía con leche y limón?
¿Y el pastel de melocotón?.
¿Quién contemplará
la caída de las hojas
tras los cristales?.
Dorita.
Atención
en la mirada.
Vida
en
voz alta leída.
Trabajada tarea
de surfear
más allá de la arena.
Dorita.
Las palabras
me andan gritando
que pare.
No quieren ser
usadas.
Se niegan
a nuestra utilización
torticera.
Huelga.
Abocada al silencio.
Dorita.
Te beso
en silencio,
en el reposo
de esta noche estrellada.
Tú
me acaricias.
He aprendido
de tu amor
desinteresado,
infinito.
También tú,
con ese abrazo
que es un lazo
azul,dorado,inmaculado,
has aprendido.
Dorita.
Andan huyendo
de mi desaforada pasión
por su presencia.
Andan invitándome
a un merecido reposo.
Su descanso,
mi descanso.
Barbecho.
No es tiempo de palabras,
sí
de profundos y contemplativos
silencios.
Dorita.
Mi primer amor
sí fue.
Andaba
en búsqueda de un padre.
La magia 🪄 del encuentro
perduró y continua.
Ahora, con el pensamiento.
Con el elegido
encantamiento,
imaginación,
irrealidad
jugaban
con pasión desaforada
a los dados.
Las no usadas palabras
aprendieron a volar.
Rabia y rubor
ofrecidas
en un altar.
Cayó de sopetón
todo el encantó,
toda la ilusión.
Dorita.
Conocías
de mi gran enfado.
Tú amor.....
tan condenadamente
sincero,
contundente.
¿Tenía opción
de escapar
a tu deseo?.
Dorita.
Me gustan las piedras,
sin importar
si son gemas.
Las caracolas.
No sólo las que me brindan
el sonido
de la mar.
Los amaneceres,
explosiones de belleza.
Por su naturaleza,
imposibles de atrapar.
Las pompas de jabón.
Los trigales
con las amapolas en flor.
Las últimas rosas
de un otoño tardío
que desafiando al frío
siguen lentamente
viviendo con la ilusión
de poder participar
de la gran celebración.
Dorita.
Cuando el grito,
desde el lienzo de Munch,
gritó....
tenía
"Sentido y razón".
Hoy,
desdibujado,
la ha perdido.
¡Tiene tantos sentidos!.
Andan por ahí viajando.
Nadie sabe
hacia dónde van.
Dorita.
A tí....
¿Quién te dio permiso
para entrar
y juzgar mi vida?.
Ocúpate
de la tuya.
Dorita.
Cuando
los síntomas
se repiten,
la enfermedad
la tenemos encima.
Sería bueno......
hacerlos caso.
Dorita.
No me tocó
con su varita 🪄.
Nada de nada.
El truco del almendruco....
"Confieso
que he vivido".
Dorita.
La incertidumbre
ha venido siendo vencida
por la confianza.
Ahora,
con desparpajo y regodeo,
ha tomado posesión
y de ocupa
se ha instalado en nuestras casas.
Dorita.
Por mucho que no vea
una salida a esto,
esto
es solo mi mente
que muchas veces
miente .
Por todo esto espero
que lo que me atormenta
la vida,
que es muy creativa,
un buen día
lo desmienta.
Dorita.
Pasó
el río amarillo.
El viento se llevó
deshilachadas hojas
que habitando mi cuerpo
lejos
de darme abrigo
iban poco a poco
acabando conmigo.
Solos nuestros cuerpos .
El uno junto al otro.
"Ligeros de equipaje".
Sentados en un banco.
Con el futuro incierto.
Viendo pasar la vida.
Tú,
con un resabido gesto,
te acercas y me agarras
mirándome a unos ojos
que son
tus propios ojos.
Dorita.
No quiero cerrar
mi ventana,
dejando fuera
"la ardiente oscuridad".
Mis ojos no verían
esas estrellas
que en el cielo
están empezando a brillar.
Dorita.
Ese amor doliente
de la tierna infancia
se quedó perdido
allá en su dolor.
Amor
que no está amando a otra.
Llegó la Magosta.
El silbú silbó.
Sonó la vozaina
El violín
a lo lejos vibró.
Entre las castañas,
el mi ser amado
nunca apareció.
Dorita.
A pesar de los pesares
por todos nuestros males,
no ando triste.
Contenta.
La gran tristeza
arrasó
con todas mis lágrimas.
Me dejó seca.
Las excepcionales
imágenes mentales
de esos momentos vividos
con entrañables familiares,
sí.
Esas .....
me suelen arrancar
un llanto con pujos,
como si me faltará el aire,
como si se me escapara la vida.
Dorita.
En la vigilia,
difícil soñar;
Al esconderse el día
entre el cerrado ramaje,
auroras con arcoiris
y ruiseñores
que dejando de ser
en los arroyos señores
me deleitan
con sus más bellas canciones.
Dorita.
La vida
trepando
cuesta arriba.
El mundo
del revés.
Tú....
dulces imágenes,
colores brillantes.
Dorita.
Traición y desgarro
me abocaron
al espanto.
La Paciencia
se apiadó.
Me acarició
el corazón.
Los dioses del Olimpo
no se quedaron atrás,
van consiguiendo
que la mentira
de paso
a la verdad.
Dorita.
España sabe de Resurrecciones.
Que se lo pregunten
a quienes sufrieron
toda clase
de humillaciones.
Dorita.
El espanto
saltó al ruedo.
Encontrándose
ante el miura,
tras los pases de rigor,
una estocada
bien puesta
terminó
con la función.
Dorita.
¿Las oyes?.
Son campanas,
esquilas,
cencerros.
Hasta
las campanillas del campo
andan sonando.
¿Será que andan anunciando
que mañana,pasado
y al siguiente día
no nos olvidemos
del Ángelus?.
Dorita.
Perdió el candor
el cartero.
Le robaron sin piedad
la sonrosada sonrisa
de una niña enamorada.
Ese saltar de alegría
de los padres que reciben
las palabras cariñosas
de su hijo
en Singapur.
La ternura en los ojos de la anciana.
Al final
llegó la carta
de esa hija misionera
que de puro jardinera
busco en Burundi
un destino,
bien incierto.
Dorita.
Si mis palabras,
como los pájaros
con las corrientes de aire,
pudieran viajar.
En tus oídos
entraría
obligándote a escuchar
lo que oír no quieres.
Lo que, menos tú,
todos sabemos.
En tu cerebro entraría.
Taparte los oídos
de nada te serviría.
De ahí no saldría,
machaconamente te torturaria.
Al final,
tirarías la toalla.
Dorita.
Traducir a poesía
lo soñado
sería lo ideal
más no es el caso.
Vivencias
entretejidas con recuerdos.
Imágenes
logrando la grandeza
de sellar
dolorosos episodios
del pasado.
Otras dando pautas,
indicando un camino
hacia el perdón,
la reconciliación,
el olvido.
Dorita.
Las rosas rojas,
del jardín,
se están quedando estos días
sin corola.
La trabajada tierra
se ha teñido de rojo.
Dorita.
Claro que sí.
El gran poema
no necesita para ser
a ningún poeta.
Se deleita
siendo en él.
Regalándole la potestad
de ser
su elegido.
Dorita.
Si ver
descuartizar a un animal
causa estupor,
no menos angustia provoca
contemplar desmembrar
a los que a tal labor se aplican.
Poco a poco..
despiezando
lo que un ente entero fue.
Orgulloso de su pasado,
de su presente
y mirando al futuro
con actitud
decidida y valiente.
Dorita.
Nuestra gente
anda rabiando.
Ardiente el corazón.
Alta la frente,
ante este grupo
de desalmados bárbaros.
La incredulidad
va dando paso al espanto.
Con pesar y dolor
las calles vamos tomando.
Si no hay retroceso
en este despiadado embargo,
el orden hasta ahora mantenido
puede finalizar
en desorden descontrolado.
Quién oso llevar a tal extremo
al país, que un día fue
el mayor de los imperios ,
le suplico desesperadamente
que pare el sinsentido.
Hierve la sangre
solo en pensar
en una lucha encarnizada
de hermano contra hermano.
Con un grito de Munch
desesperado
ruego
a quien en esta azarosa hazaña
nos ha metido,
que dé marcha atrás.
Ningún español
esta vil afrenta
ha merecido.
Dorita.
Se disolvió el verano.
Para agravar el tránsito
nos cayó,
como un mazo,
este cruel y despiadado
prematuro invierno.
Dorita.
Habría
que haberle cantado
las cuarenta en bastos,
a ese pasado,
para que no se le hubiera vuelto a ocurrir
aparecer.
Dorita.
¿Puede
un pasado prehistórico
hacerse presente
por la intervención
descuidada
o malintencionada
de algunos hombres?.
Dorita.
El superhéroe.
Ni él mismo se lo creía.
Sobrevivió
en anonimato latente.
Un día,
observando
esas especies que lanzan
sus semillas
con contundencia,
con profusión.
Se vio
llamado a la acción.
Lo logró.
¡Está llegando tan lejos!.
Superhéroe.
Superhombre llamado
a cambiar
el curso de la historia.
Dorita.
Me fui.
La casa quedó
limpia y cerrada.
Los corzos
ya se habrán librado de los cazadores.
Como ha llovido
andarán saltando alegres
en las cercanías de Navarroyal.
Nadie les andará molestando.
El pueblo quedó casi vacío
Han perdido el miedo.
Se adentran en él como terreno conquistado.
En los días de cielo azul,
que suelen ser muchos,
el picarralincho andará afinando sus sonidos.
Cuando llegue,
me dejará atónita
con su concurrida presencia.
Se siente,entre los árboles,
la presencia de los que me amaron.
El eco de las montañas
me acerca sus risas.
El monte.
¡Ay el monte!...
! Cómo agradece mi presencia!.
Rompe frascos de perfume
por donde paso.
Penetra de tal forma en mis huesos
que pasados los meses,
si cierro los ojos,
salen a tropel de mi cuerpo
para que no me olvide.
Otros quedan latentes
esperando la ocasión
de hacerse presentes.
Dorita.
Ha decidido llegar
en el momento oportuno,
desafiando
al cambio climático.
No podía desperdiciar
esta ocasión.
Dorita.
Prosigo ....
con mi pertinaz recuerdo.
No te olvides.
Sudor y canto compañeros.
Cerezas repiqueteando.
Campanarios lejanos.
Hoy las nueces... hueras.
Pretensiones
de forzada grandeza
De mí
nunca te olvides.
Dorita.
Aún intacto.
Nos lo tocará beber.
Lo que vas a hacer
hazlo pronto.
No aguantamos
tan agobiante agonía.
Dorita
¿ Porqué te empeñas
en poseer
a quien contigo
viaja?.
Cuando el tren paré,
seguirá su destino.
Dorita.
Quintal, aldaba,fanega,
uso,rueca,perra gorda.
Al deslizarse,
por el precipicio,
dejaron su eco
en mi memoria.
Dorita.
Pájaro.
Cometa.
Intrépido minero.
Para alejarse del miedo,
va rascando
sus entrañas.
Las seguridades
pierden el pulso
a la confianza.
Dorita.
Nunca absurda.
El agua cristalina.
El diamante,el rubí.
El acrisolado azabache
conquistando todas,
del hombre,
las edades.
Ni absurda
quién la practica.
La gélida nieve.
La nube.
La transparente canción
del cantautor triste.
Dorita.
Hablabas de jarcias.
No me gustaba la palabra.
Menos
saliendo de tu boca.
No sé dónde estás.
Haberlas,
como las meigas,
hailas.
Dorita.
Engendrada
sobre la costilla
de la Madre Tierra
un día de primavera,
anda ahora
taciturna y triste.
Guarda en sus entrañas
esa bravura
que, sin lugar a dudas,
un día
veremos desplegar
con fuerza y energía,
con la belleza
de quien supo vivir
con dignidad
la riqueza
y también la pobreza.
Dorita.
Que tú
no puedas venir
y que yo vaya.
Que se queden colgando las manzanas
contemplando
como las hojas
se las lleva el viento.
Que las heladas
dejen renegridas y estropajosas
las setas.
Los pocos encuentros,
a contrapelo concedidos,
volcanes
de desbordantes emociones.
Ni el frio,
ni los huracanados vientos,
ni el sol abrasador
acabarán
con el pulido diamante
de nuestra amistad.
Dorita.
Al final,
el coletas se apiadó.
Si en el pasado
lo hubiera intentado,
ni hablar
me hubieran dejado.
Con un me caguen diez,
echen de ahí a esa loca,
punto .
Tal vez,
solo tal vez,
no anda todo perdido.
Dorita.
En este destartalado mundo
nadie está ganando.
Mucho menos,
los que van
de triunfadores.
Dorita.
Si tuviera alas
me uniría
a una bandada.
Me quedo,
sintiendo
el profundo azabache
en las miradas.
Me quedo,
presintiendo
una noche larga y oscura
y tras ella
la niebla y la nieve
tanto en la montaña
como en la llanura.
Si me fuera
los furiosos lobos
desgarrarían mi cuerpo,
se relamerían....
con la sangre derramada.
Dorita.
La vida
me arrebató el llanto.
Cuando mi padre murió.
Durante años
no quiso volver.
Ahora
cuando lloro,
mis lágrimas
me emocionan.
Dorita.
Para mí,
su a,b,c,
llevarme bien
conmigo misma.
Las palabras y frases
espero que vayan llegando.
Dorita.
Antes de destruir
nuestro casino,
tenemos que asegurarnos
de la viabilidad
de otro camino.
Dorita.
A esta preciosa niña,
llena de sabiduría
pero también de ingenuidad,
¡cómo no la vamos a apoyar!.
La alternativa
ruina y calamidad.
Larga vida y aciertos
a la futura reina.
Dorita.
Gestionarla....
de artistas.
La duda,
la aspereza,
la inquietud.
Al final.....
tocó el turno
a la belleza.
Dorita.
Debo ser
tremendamente egocéntrica,
me fascinan las personas
a las que arrancó
risas y sonrisas.
Dorita.
¡ Tan estimulante
en el que andamos
inmersos!.
Ojiplática,
solo quiero
seguir viviendo
para en esas noches
de vino amargo y azahar,
poderlo ,un día,contar.
Dorita.
No es algo
para orgullecerse,
mucho menos
repetir la historia.
Debiéramos ser
más originales.
Dorita.
Después......
de haberse entregado
albergando
el tesoro más preciado,
de dejarse
por el sol acariciar,
de brillar,
de brillar,
de seguir brillando.
Llegó el momento
de abandonarse al viento.
Dejándole a él que decida
donde han de reposar
sus restos.
Dorita.