Podrías saberlo
todo;
es tu corazón
quien pone los límites.
Más allá
de ese umbral
moriría.
Dorita.
Podrías saberlo
todo;
es tu corazón
quien pone los límites.
Más allá
de ese umbral
moriría.
Dorita.
Si nada soy
y a nada voy a llegar,
no sé de dónde
me llega este afán
ni este ansía
por un montón de sueños
alcanzar.
Dorita.
Ni soy nada,
ni aspiro ser nada,
me confirmo con Ser.
Con saber que soy.
Que soy el mismo que era
antes de a esta tierra
llegar.
Dorita.
Mi barco
anda
perdido sobre la mar.
A mí,
como buen marinero
queriendo
a buen puerto llegar,
no me queda
otro remedio
que abandonarme
y confiar.
Dorita.
El gasto
en política
es exponencial
al número de :
amigos ,
hijos,
esposas,
cuñadas,
cuñados,
yernos,
nueras,
conocidos,
personas varias a quienes
se les debe favores
y detrás de esto
un largo etcétera ...
Dorita.
Es vivir
con la certeza
de que el Universo
siempre está conspirando
para que te ocurra
lo mejor.
Dorita.
Solo se aburre
quien no ha descubierto
que en todo momento,
en cualquier lugar,
se encuentra
lo finito y lo infinito.
Dorita.
El hombre justo
tiene que demostrarlo
cada día;
Al perverso
ni se le cuestiona,
ni se le mira con lupa,
en muchas ocasiones
se le disculpa todo.
Dorita.
Es mezquindad
responsabilizar a Dios
de en lo que los hombres
hemos transformado
este mundo.
Dorita.
¿Por qué
ha de inquietarte
el futuro?.
Con las riendas
en las manos,
pon el freno.
Sino,
el mañana te traerá
el ansia de conocer
lo que podría ocurrir
el siguiente mañana.
Dorita.
Esa palabra
al vuelo cogida,
con saña retorcida,
para ser bien exprimida,
sacando de ella la miel,
no dejando ver su miel.
Esa palabra
que la muerte acarreó,
de no haberse pronunciado
nadie la hubiera malinterpretado.
Dorita.
Soñé
con alcanzar la luna.
En las noches de verano
cuando se va haciendo grande,
brilla,
parace que me grita
que allí está ella,
que me espera.
Su luz
el camino serpentea.
Me apresuro gozosa.
Al final,
rayando el alba,
la noche se escapa,
la luna se va con ella.
El tiempo va caminando,
mi ilusión
no mengua.
El sol
se va calmando,
el día acaricia la niebla.
En esos días de otoño
va pareciendo posible
acariciar sus mejillas,
acogerla en mi regazo.
Van pasando los años,
yo no pierdo la esperanza
de fusionarme,
de disfrutar de su abrazo.
Dorita.
Entre
lo heredado,
lo arropado,
lo perdonado,
lo olvidado,
lo compartido,
lo copiado.
¿Cómo puedo
presumir de algo?.
¿Qué de nuevo
he aportado?.
Tal vez, nada.
Dorita.
Cuando
proclame,
a los cuatro vientos,
que lo teníamos
todo perdido
comenzó a resolverse
nuestro problema.
Dorita.
Llegado a este punto,
donde casi todo
suena a disparate,
algunos se atreven
a decir la verdad.
Dorita.
Ante
los rabiosos
rayos ardientes
del verano,
anda triste
el Amor.
En busca
del agua de un pozo
que calme
su reseca garganta,
anda triste
el Amor.
Sobre
la resquebrajada tierra,
entre la reseca hierba,
junto
a los extenuados árboles,
anda triste
el Amor.
Dorita.
¿Se puede,
acaso,
buscar la luz
cada mañana
abriendo los ojos
al nuevo día
con puertas y ventanas
cerradas
a cal y canto
y con los fantasmas
del pasado
dentro?.
Dorita.
Instalándose a vivir
en el sótano
de los desastres nacionales,
difícilmente
se puede ver la luz del Sol,
ni respirar bien.
Dorita.
Quien lo practica
debiera saber
que la interna sabiduría
ya le grita
a cada uno
lo que realmente es.
Dorita.
Se te acerca
desvalida,
desarmada,
pidiendo tu compasión.
Con su tierna,
con su hermosa carita,
te arranca
el abrazo y la ayuda.
Afirma
no tener techo.
En tu casa la introduces
dándola
alimento,
cobijo.
Así sin enterarte
se transforma en una tirana.
Se hace dueña y señora,
tú terminas
siendo esclava.
Solo sabiendo que es humo
y que todo fue un engaño,
recuperarás la vida
y vivirás con alegría.
Dorita.
"Entre todos
la mataron...."
Esperemos
que el final
no sea el consabido.
Entre todos logremos
su Resurrección.
Dorita.
La tristeza
no se hizo para nadie,
ni para hombres,
ni para animales.
La tristeza
solo es
el fantasma
de la alegría.
Dorita.
La realidad,
transformada
por los ojos que la miran,
no es la misma realidad
cuando a ella se vuelve
esperando reencontrarse
con lo que se creyó
haber perdido.
Dorita.
¿ Qué culpa tiene
nuestro tiempo
de que en su seno vivamos,
de que hagamos
lo que hacemos
y sin respetarle,
en dudosa reputación
le transformemos?.
Dorita.
La palabra Amor,
amante del verano,
andaba tranquila
paseando por el acantilado.
Alegre,
ensimismada,
el viento
la despeinada.
Por una ráfaga de nordeste
el equilibrio
perdió.
Unos niños la vieron
por las rocas
descender.
Unos ancianos
afirmaron
sobre la mar
a lo lejos andar.
Marineros
que al Carmen subieron
con sus barcos han salido
a ofrecerla
sus navíos
y así ayudarla
a Santander retornar.
Dorita.
El dañado
en la vida.
Está bien,
si vuelve
con las mismas intenciones,
me encanta vacunado,
me puedo defender.
No tiene
nada que ver
con el perdón.
Perdonar sí,
pero vivir atentos.
Dorita.
El sectario
al confundir
tierra y mar
trabaja con entrega,
con energía,
pero sin frutos.
Dorita.
No hay refrán
que no sea verdadero,
he escuchado siempre.
Este no tanto.
Geográficamente,
en el mapa mundi
centradísimos.
La naturaleza
lo hizo verdadero.
Los mejores ecosistemas
los tenemos.
Mujeres,
hombres ,
de otros tiempos,
lo hicieron verdadero.
Hoy, nosotros
los españoles,
¿Somos
un dechado de virtudes?.
Pongámoslo en duda.
Dorita.
Insensatez,
desinterés,
egoísmo,
pensar
los desgraciados se lo ganaron,
son culpables
de sus males.
Sus males
nuestros males.
Su vida
nuestra vida.
Sus soluciones
las nuestras.
Dorita.
Ya nadie recuerda
los rascacielos máquinas,
tanques de guerra,
de destrucción.
¡Ha llovido tanto,
desde entonces!.
La memoria
se fue pulverizando
como polvo las hojas,
las ramas,
se hicieron.
Los robustos tocones
todo resistieron.
Entre la tierra quemada
vuelven
los marcadores.
Los nuevos marcadores
anunciando,
sí, anunciando,
la buena nueva
de la ingeniería.
La moneda de cambio
acabar con la resistencia.
Llueve sobre mojado.
Dorita.
Dicen de nosotros
que vivimos
dando la impresión
de que siempre
nos falta algo.
Tenemos tanto
dentro y fuera
de nosotros mismos
que ni nos molestamos
en valorarlo,
en agradecerlo.
Dorita.
Lo real,
lo verdadero,
lo sabemos siempre
y desde siempre,
el asumir
la responsabilidad de ello
lo que nos lleva
una vida.
Dorita.
Al hombre justo
se le exige demostrarlo
día a día,
año a año,
hasta el final de su existencia.
Al perverso,
casi siempre,
no se le pide nada
simplemente campea a sus anchas
haciendo de las suyas.
Dorita.
En todo
se encuentra,
como el agua.
La hoja
vibrante perfección,
delicado color,
lleva impresa
infinidad de poemas.
El poeta
ha de estar atento
cuando a ella se acerca.
Dorita.
Era un señor epiléptico,
hipocondríaco y ético
que presumiendo de lógico
sociólogo y político
adquirió fama de ecléctico
y hasta un poeta estrambótico
augurole ditirámbico :
"no morirás sabio angélico" .
Más como el tiempo es irónico
matole un cólico hepático.
Contemplando
lo que el hombre
con la Naturaleza está haciendo,
solo del Silencio
espero la Palabra.
Dorita.
Si aún no ha habido
un descubrimiento en condiciones
será por algo,
dejemos a los tiempos
marcar sus tiempos.
Dorita.
El hombre
recibe información insuficiente,
incompleta
y hasta errónea.
Saca conclusiones deficitarias,
generadoras de controversia.
Actúa como actúa.
De ahí
como nos encontramos.
Dorita.
Tímidamente
se acercó
vestida de incomprensión,
de angustia y de soledad.
De tantas cosas me habló
que ablandó mi corazón.
La abrí
las puertas del alma,
las ventanas con emoción.
Aquella niña tan tierna
que desarmada llegó
de mi casa se hizo dueña,
posesión de todo tomó.
Si no logro rearmarse
y ponerme
en pie de guerra
me hubiera echado a mí,
se hubiera quedado con ella.
Cuidado con la tristeza.
Ni es humilde,
ni es buena,
más bien
una astuta fiera.
Dorita.
El andaluz
no es que sea vago
hablando el idioma,
es que sabe mejor
sortear
las dificultades de este.
Dorita.
El ave
que se aleja,
que se eleva,
va buscando,
sin saberlo,
el infinito
Tal vez lo sepa,
quien soy yo
para presuponer
que no es consciente
de querer,
de luchar,
por ese gran encuentro.
El beso transparente
que dió lugar a su existencia.
Dorita.
En este trozo de tierra
encontré
el paraíso.
Cansada de soñar
con mi Rucandio,
con sus cerezos floridos,
la sierra en la lejanía,
las habas,las avellanas,
me lancé
con furia,
con energía,
a desbrozar.
Tierra
donde el plástico,
el vidrio,
colchones taladrados por las ratas,
convivían
en su paraíso paralelo.
La persistencia,
tenacidad,
las ansias de belleza
dieron paso
a Bougainvilleas,
geranios,
margaritas y azucenas
resplandeciendo de color
entre castaños, laureles,
nogales y avellanos.
Llegado a este punto,
la espada de Damocles
es desenvainada.
David
contra Goliat.
Angustia y desconsuelo.
El desenlace
en cualquier momento
puede llegar.
Dorita.
Vuela la imaginación.
Imagina.
Crea.
Ve la nueva estación.
Genuina obra de ingeniería.
Excelsa aplicación de las matemáticas.
Majestuosa.
Vida albergando vida,
árboles amenazados
para crear el espacio
de los caprichos humanos.
Seres
que en seno llevan
la elegancia,
el glamur,
de la matemática viva
en perfecta evolución.
No arrebaten
matemáticas vivas
por las de cemento,
por las de hormigón.
Dorita.
Alegría
que besa la frente
dejando
perfume de flores,
evitando sinsabores,
desterrado los rencores.
Ángel dorado,
por arco iris labrado,
con sigiloso vuelo
se eleva,
dejando
una leve estela.
Dorita.
No son culpables.
No han vivido
lo suficiente
para caerse mil veces
levantarse otras mil
y entender.
Dorita.
El poner toda la energía
en reparar lo destruido y
en evitar la destrucción,
debiera de ser
tarea de todos.
Dorita.
Ante el éxito,
ante la adversidad,
sonreír.
Sucumbir a la tristeza
te lo roba todo,
al final para bien vivir
a la sonrisa
es necesario acudir.
Dorita.
Quien te engañó
no volverá a disfrutar
de la inocencia
de tus ojos;
Su mirada, hacía tí,
quedó mancillada y enturbiada,
para siempre.
Dorita.
Como no te voy a querer
si vivo
porque tú
así lo quieres,
porque lo permites,
por tu generosidad,
por tu entrega,
por tu perfecto hacer.
Por eso,
es mi deber
agradecer.
Así,
saberme bien nacido.
Tu
no dependes de mí.
Soy yo
quien dependiendo
de tí.
Y por esto y mucho más,
pues
me llamo Adoración,
árbol yo te adoro.
Dorita.
Que le voy a hacer
si en lo que
a agresiones a la Naturaleza
se refiere
a mí,
me hierve la sangre.
Dorita.
Respecto
a nuestros árboles,
nadie puede decir
que no sabemos
lo que pretenden.
Si lo consentimos,
seremos cómplices.
Dorita.
Si no te conmueven
las desgracias ajenas,
muévete siquiera
por las que se te avecinan.
Dorita.
¡Los eduqué
a los dos igual!.
No es verdad.
No los educaste igual.
Además,
vivieron la realidad
de diferente forma.
Dorita.
Nuestro problema
consiste
en que a pesar
de lo que nuestros políticos
hacen,
les necesitamos.
Dorita.
Lo grave de los políticos
no es que no comprendan
todo lo que pregonan.
Lo realmente terrible
es que comprendiédolo
dicen
lo contrario
de lo que piensan.
Dorita.
La intensidad,
en vivencias y emociones,
va increscendo.
El día de hoy
lo estamos viviendo.
Del mañana...
¿Estamos seguros?.
Dorita.
Lo más evidente,
lo más natural,
el hombre lo enrreda
lo monosea,
lo da tantas vueltas
que al final
hasta a cerebros lúcidos
termina
por embaucar.
Dorita.
Despilfarrar
haciendo creer
que alguien,
algún día,
lo pagará....
¡Qué barbaridad!.
Más barbaridad aún
es que sea
por todos consentido
y por ninguno evitado
Dorita.
Rosal
que se cultiva,
se le trabaja.
Un día,
nos regala una flor,
tras ella
un mundo
de luz,aroma y color.
Dorita.
La poesía,
inmaterial,
no es sustancia
pero ayuda a suavizar,
a intensificar
emociones;
las acelera.
Dorita.
Dime, niña mía,
que es lo que tú estás viendo.
Tu carita iluminada,
tus ojos
resplandeciendo.
Dime, niña mía,
lo que estás viendo.
Yo también lo quiero ver
antes del atardecer.
Cuéntame
que es lo que hace
a tus labios florecer.
Amor mío,
yo también
lo quiero ver.
Dorita.
Repateate morena
hasta que rompas
el suelo
que si rompes los zapatos
te he de comprar
otros nuevos.
Dorita.
Allá va la despedida,
la que echan
los de Rucandio
que echaron el Cristo
al río
porque no hacía Milagros.
Dorita.
Que te la Colau,
que te la han Colau,
cochina,
marrana,
no haberte dejado
Dorita.
El sonreír,
al otro,
no es cualquier cosa.
Es decirle:
Te he visto,
eres importante para mí,
me agradas,
te deseo lo bueno.
Dorita.
Todos somos extranjeros,
en la Tierra.
Nadie sabe
de donde vinimos.
Para vivir en ella,
no hay mejor lugar para mí
que cerca de donde nací.
Dorita.
Dentro
de un hondo pozo
viviendo
entre excrementos,
con la sonrisa en la boca
alza los ojos al cielo.
El universo entero,
ante semejante grandeza,
manda escalera de oro
y como al mayor tesoro
te alza a un valle flores
entre montañas multicolores.
Dorita.
¿Siempre defenderé
apasionadamente a los árboles?.
Siempre.
El camino más recto
para defender
físicamente al hombre.
Dorita
Las flores
son como las enzimas,
no son emociones
pero sí determinantes
para que se generen
más rápidamente
algunas de ellas.
Dorita.
No
al miedo a los disgustos.
Una vida plena,
también
con disgustos,
garantía
de una vejez en paz.
Dorita.
Al reírnos
de nosotros mismos
aceptamos
tanto la uniformidad,
como la diversidad
del ser humano.
Dorita.
Aparentemente
todo perdido .
La presión
planea en el aire
cual buitre
extenuado por el hambre.
Tormenta de piedra,
en cualquier momento,
a punto de comenzar.
La encina centinela
sigue en pie.
Por ser quién es,
bondad infinita,
se evitó hace cinco años
la gran catástrofe.
Catástrofe planeada,
calculada,
con desgaste anulada .
Esta mañana,
en el lugar,
dejaron para ser plantada
otra encina aprendiz.
Dorita.
El que no es lo mismo
predicar
que trigo dar
es extensible
a toda profesión,
a todo hombre.
Dorita.
El reconocer
las virtudes de los muertos
no tiene gran mérito,
el mérito está
en reconocer las virtudes
de los vivos.
Dorita.
La riqueza
empieza a ser peligrosa
cuando en vez de hablar
con las personas
y de las personas,
lo hacemos
de las cosas.
Dorita.
Nada está claro.
Reina
la confusión,
campeando a sus anchas;
en mi mar
de ignorancia,
me agarro
a la sola apuesta por la vida.
Dorita.
Ante las incertidumbres,
evitando
el desasosiego,
me agarro
a las etéreas certidumbres,
destellos de relámpagos
en la tormenta.
Dorita.
Entre dimes y diretes,
la verdad
en la basura,
sin que almas
con ternura,
dando un paso al frente,
se atrevan a rescatar.
Dorita.
En esta vida,
los que creen
haber encontrado
la piedra filosofal
para resolverla
se desgañitan
intentando convencer,
crear adictos para su causa;
no son conscientes
que lo que ellos encontraron
era solo para ellos.
El resto
ha de seguir buscando.
Dorita.
A pesar
de todas mis penalidades,
que no son pocas,
no cambio
ningún instante
de los que estoy viviendo
por los ya vividos.
Dorita.
La vejez
el tiempo acorta.
Los que cuidaron su viña
con esmero,
logrando
buenas cosechas,
el vino ,
el buen vino
degustan
cuando el final se acerca.
Dorita.
Las personas
que decidieron
y consiguieron
vivir sin hacer nada
sufren viendo a otros
trabajar.
Dorita.
El periodista
saca caliente
el pan del horno,
todos los días;
a veces
a medio cocer.
Dorita.
Las modas,
hasta en el vestido,
son terribles.
En la Naturaleza,
todo es diversidad
en todo momento.
Dorita.