En este trozo de tierra
encontré
el paraíso.
Cansada de soñar
con mi Rucandio,
con sus cerezos floridos,
la sierra en la lejanía,
las habas,las avellanas,
me lancé
con furia,
con energía,
a desbrozar.
Tierra
donde el plástico,
el vidrio,
colchones taladrados por las ratas,
convivían
en su paraíso paralelo.
La persistencia,
tenacidad,
las ansias de belleza
dieron paso
a Bougainvilleas,
geranios,
margaritas y azucenas
resplandeciendo de color
entre castaños, laureles,
nogales y avellanos.
Llegado a este punto,
la espada de Damocles
es desenvainada.
David
contra Goliat.
Angustia y desconsuelo.
El desenlace
en cualquier momento
puede llegar.
Dorita.
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