Soñé
con alcanzar la luna.
En las noches de verano
cuando se va haciendo grande,
brilla,
parace que me grita
que allí está ella,
que me espera.
Su luz
el camino serpentea.
Me apresuro gozosa.
Al final,
rayando el alba,
la noche se escapa,
la luna se va con ella.
El tiempo va caminando,
mi ilusión
no mengua.
El sol
se va calmando,
el día acaricia la niebla.
En esos días de otoño
va pareciendo posible
acariciar sus mejillas,
acogerla en mi regazo.
Van pasando los años,
yo no pierdo la esperanza
de fusionarme,
de disfrutar de su abrazo.
Dorita.
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