Que bien sabe
a trascendencia
tocando a la...
humanidad.
Dorita.
Acabo de terminar
esta narración de Chéjov.
Excelente.
Deja la puerta o ventana abierta.
Desaliento.
No desolación y tragedia.
Esa criatura latente
en el vientre de su hermana
podría ser la esperanza
ante lo inevitable de la situación.
La humana situación
desarma a Piotr.
Ahí se queda,
absorto ante la llamada del agua.
Dejándonos la intriga
sobre un desenlace fatal
o la aceptación
como única alternativa.
Dorita.
Al ir leyendo
la narración "Vecinos"
ha cruzado al galope por me mente
Gustavo Adolfo Bécquer.
Muchas diferencias.
También similitudes.
Esas sublimes descripciones.
La intriga.
Intensas ganas de conocer el desenlace.
No poder dejar
de continuar leyendo.
Sublime.
Dorita.
Resulta
que la cosa empezó cuando
nada menos que diez
de sus compañeros de trabajo
cogieron la baja.
La empresa les obligó a los restantes
a hacer todo el trabajo.
El muchacho nos fue confesando
la presión
a la que estaba sometido.
Y un día resultó que tuvo una gran hemorragia.
Creo que tenía dos o tres úlceras.
Ayer volvió con su compañero.
Los dos alegres y demostrando
una gran complicidad.
El rostro de quien estuvo enfermo
parecía haber envejecido
varios años.
Dorita.
Que tu vida
sea ruido,
solo depende de tí.
En tu más valiosa morada
todo es silencio,
todo es comprensión .
Dorita.
"Toda comparación
es odiosa".
Pero...
sin quererlo porque a Delibes
le adoro,
no hay color.
Tal vez sea por tratarse
de su "Partida".
Nada que decir del léxico.
Tan bello, tan preciso,
tan castellano,tan nuestro.
Pero al final aún respirando
universidad...
tan provinciano.
Y es que este Chéjov
me tiene tan robado el corazón
que universal y atemporal
donde les haya.
Dorita.
No es fácil leer a Chéjov
y no porque no se pueda entender.
Nada de eso.
Se le entiende todo y perfectamente.
Tan intenso.
Tan verdadero.
Tan humano y desgarrador
que para evitar sufrir mientras lees
es necesario parar.
Vuelves,vuelves
porque la belleza,la bondad
y ternura
son de tal dimensión
que anda por ahí
fuera de que normalmente se anda palpando.
Dorita.
Toda la vida enseñando.
A punto de jubilarme.
De júbilo vamos.
A ver,a ver si es.
Mirando de frente a como se está enseñando....
Me reservo la opinión.
Que Dios reparta suerte.
En lo que a mí concierne
acabo como empecé
gozando de la profesión
más bella del mundo.
Dorita.
Al final,
la única que realmente me satisface
es aquella
que aún pudiéndome molestar
hace resonar en mí
la verdad.
Dorita.
Andrei a Iván Dmítrich:
"Con esa fe puede vivir perfectamente
incluso un emparedado".
Me adhiero a esta afirmación.
La grandeza de la fe
no tiene límites.
Para algunos incomprensible.
Real.
Dorita.
Se pone Mijaíl Averiánich
a hablarle a su amigo el jefe de correos
sobre "lo sana,alegre e interesante que era la vida antes".
Sobre"el sentido del honor y la amistad
de los intelectuales de la Rusia
de aquel entonces".
Hay" amor de mis amores"
Como te lo diría yo
lo que ahora andamos viviendo.
Y no soy quejumbrosa
sino todo lo contrario.
Gozo profundamente de la belleza
y a casi todo lo coloco
el color rosa.
Sin embargo...
la evidencia es la evidencia.
Esto es lo que hay.
Dorita.
dentro de la Narraciones
de Chéjov.
"Los libros son las notas
y la conversación el canto".
Nada más sublime
que una conversación
con alguien con el que
te sobran las palabras
y estás siendo utilizadas
solo sirven de marco
para la explendida
obra de arte.
Dorita.
En nuestra España
lo que Andrei Efímich
le dice a Mijaíl Averiánich
sobre qué hoy en día
ni siquiera los intelectuales
se elevan sobre la vulgaridad?.
Dorita.
De Narraciones de Chéjov.
¿Y les estuviese pasando esto
o parecido a nuestros médicos?.
Tal es la saturación y presión
que tal vez ,
solo tal vez,
en algún momento del futuro
alguien podría hacer
una texis doctoral
o escribir un libro de reconocido
prestigio
sobre lo que lo que está pasando
provoca
en nuestros doctores
muy bien formados y de indudable
integridad.
Dorita.
En la narración de Chéjov.
A mí también me han calumniado.
También han intentado
culparme de vilezas que nunca cometí.
He tenido cerca gente
que me ha ayudado
y ha evitado las consecuencias
de semejantes pretensiones.
Comprendo perfectamente
a aquellos que han pasado
por esto.
Los escalofríos que provoca
tan solo el pensar
que pueden haber personas
que no tuvieron
la misma suerte que yo
y que sufrieron o andan sufriendo
por la infamia y la maledicencia.
Dorita.
Es tal la belleza
de sus escritos
que es difícil parar para comentar.
Muchísimo mejor
animar a leerle.
Deja un sabor a romero y hierbabuena
difícilmente superable.
Algo parecido
a lo que entiendo
por Santidad.
Dorita.
Que mi tío Andrés me contaba
que los vascos que trabajaban
en la restauración de la Universidad
de Deusto,
tras la guerra civil,
hacían alarde de su fuerza
cargándose al hombro la carretilla
después de vaciarla.
Decía mi tío que él les decía
que no lo hiciesen
y ellos alegaban que no pesaba.
Tomando café hice este apunte
y uno del grupo nos contó
que un cantabro amigo de su familia
para no perder tiempo unciendo
a la burra para tirar del carro
se colocaba él en su lugar.
Jamás había oído una cosa parecida.
Dorita.
De la primera narración de Chéjov.
El judío Moiseika
que perdió la razón
hace veinte años
como consecuencia
de que una desgraciada noche
un incendio acabó con su sombrerería.
Yo tengo un amigo
quien al recibir la noticia
de la muerte de su padre
al día siguiente
apareció con su cabello
completamente blanco.
Dorita.
En el mercadillo Burgalés
de los domingos,
en frente de la iglesia del Carmen,
me he encontrado joyitas.
Entre ellas
Las Narraciones de Chéjov.
No lo he leído.
Voy, llena de emoción,
a ver lo que me quiere contar.
Os haré partícipes
de aquello que me impresione.
Dorita.
Y la luna se hizo luna
para alumbrar a los hombres
en días de oscuridad.
Al ver su naturaleza,
al saber de su incapacidad
pidió ayuda al Sol.
Con gusto
se la prestó.
Desde entonces
la luna y el sol
andan bailando en el cielo
cantando
su bella canción.
Dorita.
Saliendo de la cocina
había un rellano.
Desde el se veía una puertecita.
Para mí,
la preferida.
Cuando la señora Emilia la abría
tú ya sabías que algo rico
ibas a comer.
Solía salir ella con avellanas
y te llenaba los bolsillos.
También con fósiles
que su hijo Ángel,el carmelita,
guardaba allí.
Cualquiera de las dos cosas
eran auténticos tesoros para mí.
Dorita.
Un poquito más al fondo del fregadero
y lindando también
con la chimenea,
una diminuta puertecita.
Por ella entraba la Emilia
a buscar
carne,pescado y otras cosas.
De allí salían unos insectos negros
que a mí no me hacían
ni pizca de gracia.
Y el olor.
Un olor especial
que no era desagradable.
No me he vuelto a percatar
de algo parecido
en ningún lugar.
Dorita.
No era grande esa chimenea,
más o menos
como la de la Constancia y Eliseo.
Allí no había gatos.
Se quedaban rondando por la cuadra.
Desde luego allí,
no fueron juguetes de nadie.
Encima del fuego,
a una distancia prudencial,
habían clavadas muchas puntas
de las que colgaban los chorizos.
Destilaban de ellos gota a gota
grasa derretida
que a saber dónde iba a parar.
Junto a las ascuas el trípode
sobre el que descansaba
un puchero de barro
cociendo el alimento de cada día.
Dorita.
El primer rellano daba de frente
con la habitación matrimonial.
Supongo que a mano derecha
estarían las otras.
Nunca las vi.
Ascendiendo por la izquierda
se llegaba a una diminuta cocina.
Lo primero que se notaba
era la luz entrando por la clarabolla.
En frente el fregadero.
A la derecha la mesa.
Después en banco de tres partas
que guardaba misteriosamente
un perfecto equilibrio.
Al lado del banco
la chimenea que estaba siempre encendida.
En invierno y en verano.
Dorita.
Tenía un sabor especial.
Al pasar el umbral
de una pequeña puerta,
a la izquierda la cuadra
con reservorio de moscas.
Según decía el Señor Felipe
no se morían nunca.
Cuando estando estudiando bachillerato
me contaron
que la vida de estos animalitos
era muy corta
se lo conté y la respuesta fue:
"Serán los de otro lugar,
las de mi corral viven muchos años".
Yo,esa cuadra no la frecuente mucho.
A la derecha unas escaleras estrechas
y pindias.
Dorita.
El día de Navidad
relaté,al parecer con cierta gracia
por las risotadas,
mis últimas vacaciones en Rucandio.
Fueron jugosas no...
lo siguiente.
Con sabor a hierbabuena y tomillo.
Al contar mis encontronazos
con D.Pilar,
todos los suavizaron diciéndome
que a una mujer
que va a cumplir los cien
no sé la puede tomar en serio
y que lo olvidara.
Ya está olvidado.
Preferiría que haber continuado
con la imagen que he guardado
en mi interior durante toda la vida.
Dorita.
Aprendí a montar
con la burra de la Señora Emilia.
Era dulce, tranquila
y adorable.
Jamás tiró a ningún niño.
Supongo que al señor Felipe
no le haría demasiado feliz
que siempre estuviera rodeada de niños
con ganas de montar
y peleándose por ello.
Ninguna queja.
Ninguna mala cara.
Dos ángeles en la tierra.
El señor Felipe,
esto lo vi con mis propios ojos
y el me lo contó,
en sus ratos libres
limpiaba desinteresadamente
las lindes de pueblo.
Me contó que lo hacía para evitar
en caso de quema
que las llamas llegaran al pueblo.
Ejemplos de vida
que jamás he olvidado
y tampoco quiero olvidar.
Ningún niño llegaba a la casa
de la Emilia
sin salir de ella con los bolsillos
llenos de avellanas.
No había nadie en el pueblo
que tuviera más avellanos
que ellos.
Dorita.
Pedir y no dar...
no descompone casa.
Si después del pedir
llega el recibir
y el no dar...
no es de recibo
y sí
una gran injusticia.
Muchas gente especializada
en este comportamiento.
Dorita.
Ocurra lo que ocurra.
Lo que aparentemente está ocurriendo.
La belleza está ahí
delante de tus ojos.
Dorita.
Un milagro es señores
que avancen los españoles.
Indómito carácter
de hacer
lo que les viene en gana.
En el trabajo hay de todo.
Originalidad
no nos falta
para bandear
toda trampa.
Cuando parece
que la tempestad arrecia
hay una blanca mano
que pone el mar en calma.
Un eterno
equilibrio inestable.
Desafiando toda lógica
vamos saliendo adelante.
Dorita.
Cuando llega a un país,
lo hace solita.
Nunca por la fuerza.
Se deberá de saber
para no perder tiempo
y otras cosas
cuando no personas.
Dorita.
Y que se llegue
a estos extremos...
¡qué tristeza!.
Con todos nuestros defectos,
que no son pocos,
los españoles
hemos hecho alarde de valentía.
No es tiempo
de mudar de costumbres.
Con entereza y bravura
debiéramos de seguir defendiendo
lo justo,
lo bello y lo bueno.
Así lo hemos ido trasmitiendo
de generación en generación.
Hasta ahora,
hemos sido capaces
de amar y defender la verdad.
Dorita.
¿Hay algo
más perfecto y sublime
en la pintura
que hacer que el lienzo
destelle colores
difícilmente visibles
para el ojo humano?.
Su religiosidad
es trascendencia.
Dorita.
Y en esas andamos
resucitado al viejo cantar:
"Soy más valiente que tú,
más torero
y más gitano".
Haciendo alarde
de lo que al parecer
no queremos dejar de ser.
Dorita.
Esta nueva moda
de revolverlo todo,
crear confusión,
creer estar
por encima
de lo humano y lo divino,
me descompone.
No puedo con ella.
Dorita.
No necesitamos
ir al cine
o al teatro.
Suficiente y jugoso
es seguir diariamente
los acontecimientos
que nos van llegando.
Dorita.
¿No tenéis vosotros,
aquellos que por esas cosas raras
de la vida me estáis leyendo,
la impresión
de que vivimos
envueltos en un surrealismo
en estado puro.
Todo el mundo dice las estupideces
que quiere,
se las cree,
las lleva a la acción
y otros perplejos
se quedan pasmados contemplando
sin saber si estan inmersos en una
película de terror,
de risa,
de absurdo,
de insensatez,
de estupidez
o de que se yo como llamarlo?.
y la cabeza caliente ".
Así andamos
en estos últimos tiempos
los españolitos
de a pie.
Los que ya peinamos canas
y no entendemos
nada de nada.
Dorita.
De un tiempo
a esta parte
antes de terminar la eucaristía
se canta
el Regina Coeli.
Siento
que se va quedando a perpetuidad
una canción
no escuchada por mí
desde la infancia.
Está bien.
Con ella
mi mente se encarga
de regarme de recuerdos.
En sí ella,la canción,
al ser un canto a la Resurrección
para mí
un gran sentido.
Y su musicalidad y la infancia
y uno se qué
que me encanta.
Dorita.
No sintiendo a la primavera
dulce
y el viento pasando de fresco
a casi invernal
nada impide
que la naturaleza exuberante
se pasee
haciendo alarde
de lo que tal vez ya literalmente mañana
haga que el lirio brille
y los cerezos que por estos lares
aún sus flores no han visto
como por tierra caen
te hagan sentir envuelta en algo
más que mágico...
sublime.
Dorita.
¿A qué es debido
este atropello
que en la Tierra
andamos sufriendo?.
"La luna en el mar riela"
como Espronceda
escribiera.
Imposible la culpable.
Que el Sol ande
más caliente
no es excusa suficiente.
Si alguien encuentra
alguna explicación
convincente
es hora de que lo diga.
A ver si entre todos logramos
parar esta sinrazón.
Dorita.
En estos tiempos
que vivimos
hasta el verano
hace lo que le viene en gana.
Parecería lógico pensar
que su aparición
dentro de tres meses
sería.
Pues...
mire usted por donde
a Lorenzo le ha dado
por calentar
más que en un agosto cualquiera
por estos lares.
Dorita.
Sueños
de incapacidad,
no lo podía entender.
Ha comenzado a sucederme.
En breves... jubilación.
Para mí
ningún júbilo.
Disfruto de lo que hago.
Apasionada.
Esta noche quería explicar
funciones a trozos.
Límites laterales.
Lo sabía.
No me hacía entender.
Dorita.
Sí, sí...
hay algo peor
que perder
a tus seres queridos.
No tener su tumba
para allí además de llevar flores
estar.
Hablar.
Hacerles esas confidencias
que a ninguna otra persona
quieres hacer.
No entenderían.
Dorita.
Después de una buena dosis,
degustando
un café en el Martini's,
me veo con relativa energía
como para retomar
"Palabras envenenadas".
Ya veremos lo que resisto.
Eso me lo mostrará
en bandeja de plata
un estómago resentido
o una mente a punto de estallar.
Dorita.
Que de pronto
me acabo de acordar
que estás vacaciones iba a leer
"Palabras envenenadas".
A la vuelta
comentarlo con un alumno.
He dejado a Salgari
y a este otro libro
me acabo de lanzar
mientras se seca la ropa.
Uf...
no sé,no sé...
desde el comienzo
nudo en el estómago
y tristeza.
Lo prometido es deuda
y lo pienso terminar.
Eso si me lo permite
mi bien diagnosticada
impresionabilidad
casi extrema.
Ya veremos.
Dorita.
Yo también conocí
uno.
Varado en tierra.
Guarda
de la Peña Amaya
por palentinas tierras.
Ni detestable,ni ambicioso.
Descomunal su fuerza.
Penetrante mirada
que sobre el agua
por los romanos canalizada
es capaz de ver
lo por cualquier hombre vivido.
No sé si anda
vivo o muerto.
Eternamente incomprendido.
Aquí va muy homenaje
a Joselón,
logró comunicarse con los buitres
mejor
que con los humanos.
Dorita.
En el mismo navío,
destino a África,
que el marinero
de Emilio Salgari.
Ya os iré contando.
Dorita.