El primer rellano daba de frente
con la habitación matrimonial.
Supongo que a mano derecha
estarían las otras.
Nunca las vi.
Ascendiendo por la izquierda
se llegaba a una diminuta cocina.
Lo primero que se notaba
era la luz entrando por la clarabolla.
En frente el fregadero.
A la derecha la mesa.
Después en banco de tres partas
que guardaba misteriosamente
un perfecto equilibrio.
Al lado del banco
la chimenea que estaba siempre encendida.
En invierno y en verano.
Dorita.
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