lunes, 27 de abril de 2026

De pronto me llega a mientes...

 Que mi tío Andrés me contaba

que los vascos que trabajaban 

en la restauración de la Universidad 

de Deusto,

tras la guerra civil,

hacían alarde de  su fuerza

cargándose al hombro la carretilla

después de vaciarla.

Decía mi tío que él les decía 

que no lo hiciesen 

y ellos alegaban que no pesaba.

Tomando café hice este apunte

y uno del grupo nos contó 

que un cantabro amigo de su familia 

para no perder tiempo unciendo 

a la burra para tirar del carro 

se colocaba él en su lugar.

Jamás había oído una cosa parecida.

Dorita.


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