Si tuviera alas
me uniría
a una bandada.
Me quedo,
sintiendo
el profundo azabache
en las miradas.
Me quedo,
presintiendo
una noche larga y oscura
y tras ella
la niebla y la nieve
tanto en la montaña
como en la llanura.
Si me fuera
los furiosos lobos
desgarrarían mi cuerpo,
se relamerían....
con la sangre derramada.
Dorita.
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