Este envolvente viento
agrava la incertidumbre.
Las hojas,
con apagados colores,
van y vienen donde quieren
jugando a sembrar el caos.
Colonizando anda
hasta el café
de la pausa.
Como la carcoma,
va minando la estructura
de algunas mentes agudas.
Va removiendo las tejas.
Sobre el pulido suelo
van cayendo
las goteras.
El frio entra en los huesos.
Con los ojos implorosos,
mirando vamos
a un empedrado cielo.
Dorita.
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